Seguir a Jesús


Todos buscamos en la vida aquello que nos hace felices. Pero, desgraciadamente, no todos encuentran al que es la Felicidad. Son muchos los que se quedan en cosas que sólo ofrecen un disfrute esporádico; los que viven del goce instantáneo que no dura más allá del momento.
Sin embargo, cuando ponemos nuestro corazón en Jesús, todo cambia. Cambió para los discípulos de Jesús que, tras responder a la invitación de ver dónde vivía el Maestro, se quedaron con él. Cambió para el grupo de discípulos que dejaron todo lo que hasta ese momento más apreciaban (su trabajo, su familia...) con el fin de seguir a su futuro Señor. Cambió para los pecadores que fueron sanados y volvieron a sus hogares con el corazón convertido y lleno del amor. También durante muchos años ha cambiado la vida de muchas personas que se han encontrado con él y le han preguntado como el joven rico: «¿Qué tengo que hacer para alcanzar la vida eterna?».
También nosotros, desde nuestra propia vida e historia, queremos acudir a Jesús para preguntarle qué quiere de nosotros, para responder a lo que nos pida y para poner todo nuestro corazón en el Maestro, de forma que podamos gustar ya aquí la alegría del Reino.

Encar

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