viernes, 11 de julio de 2014

¿Dónde encontrar al Señor?


¿Dónde encontrar al Señor?
¿Por dónde ir para seguir su pasos?
Su camino es el camino de la entrega sin límites;
su camino es el camino del amor sin límites;
su camino es el camino de la confianza sin límites;
su camino es el camino de la esperanza sin límites.

¿Dónde encontrar al Señor?
¿Quien podrá ver su rostro?
Lo verán los que tienen hambre y sed de justicia
y claman a Dios para que la paz reine en el mundo;
los que piden a su Señor que haga desaparecer tantas injusticias
y tantas muertes sin sentido.
Lo verán los que tienen misericordia del hermano,
los que tienen un corazón lleno de amor por los demás.

Lo verán los que, a pesar de las amenazas, de los peligros...
no les importa gritar con voz fuerte la Verdad.
Lo verán los que por causa del evangelio
son perseguidos de forma abusiva.
Lo verán los que con fuerza y valentía
construyen el Reino de Dios aquí en la tierra.

¿Dónde encontrar al Señor?
¿Quién lo podrá poseer?
Lo poseerá quien no lo utilice;
quien busque a Dios no por lo que pueda conseguir de él,
sino por Dios mismo, que es el premio.
Lo poseerá quien se deje poseer por el Señor;
quien se deje habitar por él.

¿Dónde encontrar al Señor?
¿En quién habitará nuestro Dios?
Nuestro Dios pondrá su morada
en aquel cuyas obras le alaben.
Nuestro Dios construirá su casa
en aquel que deja que su Señor tenga la iniciativa;
en aquel que para todo confía en Dios;
en aquel que antes de realizar cualquier proyecto
cuenta con nuestro Señor
porque sabe que sin él nada es viable.

Sólo quien le busca lo encontrará para seguir buscándole.
Sólo quien se pregunta podrá encontrar el camino.
Sólo quien viva el amor en su plenitud
contemplará el verdadero rostro de Dios.
Sólo lo poseerá aquel que se deje poseer por él.
Sólo lo alcanzará quien sea alcanzado por su gracia.
Sólo quien viva en tensión, en crecimiento, en maduración
será habitado por el Señor.

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