martes, 11 de noviembre de 2014

Buenos días


Un anciano había caído gravemente enfermo. Y en seguida fue a verlo su párroco. Apenas entró en la habitación del enfermo advirtió el señor cura una silla vacía. Estaba al lado de la cama como algo misterioso, como si estuviera ocupada por alguien invisible. El cura le preguntó si le hacia algún servicio. El buen hombre le contestó con una débil sonrisa:—Pienso que en ella está sentado Jesús. Estaba hablando con él. Hace año, me era muy difícil pensar en la oración. Hasta que un amigo me descubrió que la oración consiste en hablar con Jesús. Así que ahora me imagino que es Jesús el que está sentado en la silla a mi lado. Le hablo, le escucho y pienso en lo que me dice. Desde entonces jamás se me ha hecho difícil orar. Unos días después, se presentó en el despacho parroquial la hija del anciano para comunicarle que su padre habla muerto. Le dijo:—Lo dejé solo un par de horas. Al volver a su habitación, lo encontré muerto con la cabeza apoyada en la silla vacía que tenia siempre al lado de su cama.
 
¡Qué bonita la historia de hoy!. Nos alegra saber que podemos hablar contigo. Son tantos los momentos en que necesitamos desahogarnos con alguien que esté dispuesto a escucharnos. Gracias, Señor, porque podemos hablarte y tú nos respondes en lo hondo del corazón. Haz que también nosotros escuchemos a quienes tienen necesidad de ser escuchados.

1 comentario:

  1. Doy gracias a Dios por los mensajes que todos los días recibimos a través del blog. Muchas gracias por vuestro trabajo.

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