miércoles, 23 de marzo de 2016

Oración ante la cruz


Te adoro, oh cruz, porque en Ti está clavada la fuente de la Vida
Te amo, oh cruz, porque desde Ti destella la luz de la vida
Te necesito, oh cruz, porque en Ti habla el futuro de nuestra vida
Sí, oh cruz, nunca la madera fue tan rociada por el amor
Si, oh cruz, nunca un madero fue tan gigantescamente grande
como para abrazar a toda la humanidad
Sí, oh cruz, jamás un leño fue tan inmensamente alto
como para dejar que, desde el cielo, Dios a través de la carne
se desangrara por amor y un amor loco y sin medida.
Te adoro, oh cruz, porque cuando estoy abandonado
me acuerdo de Aquel que, en Ti, fue tan olvidado y arrinconado
Te amo, oh cruz, porque cuando estoy herido
levanto mis ojos y veo  un cuerpo destrozado
Te necesito, oh cruz, porque cuando caigo
encuentro en Ti clavado a Aquel que por el hombre se levantó.
Sí, oh cruz, nunca el horizonte fue roto por tan inigualable silueta
Si, oh cruz, nunca la tierra acogió en sus entrañas tanta pasión
Si, oh cruz, nunca los hombres vivieron
horas de tanta pasión y dolor, silencio y fortaleza: Cristo
Te adoro, oh cruz, porque el absurdo dará paso a la Gloria
Te amo, oh cruz, porque el escándalo tendrá respuesta definitiva
Te necesito, oh cruz, porque al final vencerá la luz
Te beso, oh cruz, porque estoy dispuesto a recibirte
cuando llames a mi puerta, aunque al principio me resista.
Te beso, oh cruz, porque el camino de Jesús
quiero que sea el mío y nunca de él desviarme
Te beso, oh cruz, porque deseo completar en lo que haga falta
la Pasión y Muerte del mismo Nazareno.
Te beso, oh cruz, porque aunque nos parezca lo contrario
eres un tronco  por el que, Dios, da un beso doloroso a toda la tierra.

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