domingo, 9 de noviembre de 2014

25 años de la caída del muro de Berlín y San Juan Pablo II

San Juan Pablo II, polaco y universal, enseñó a los pueblos del Este a no tener miedo y decía que la historia está llena de sorpresas y que los hombres y mujeres y los pueblos están llamados a perseguir el diseño de la unidad.

Ante la conmemoración de los 25 años de la caída del Muro de Berlín, el historiador Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, destaca el importante papel del Papa Karol Wojtyla, en una entrevista para Radio Vaticano, realizada por Alessandro Gisotti. Alguien ha escrito que  el Muro de Berlín, que dividió el mundo durante 28 años, empezó a desmoronarse el 16 de octubre de 1978, día de la elección pontificia de Juan Pablo II.

«Creo que el papel de Juan Pablo II fue de gran importancia ¡No se puede subestimar! Y fue un papel que actuó en la geopolítica del espíritu, sobre las corrientes de lo profundo. Enseñó a los pueblos del Este a no tener miedo. La Pira decía que Polonia era el primer eslabón de ese mundo soviético que se iba a agrietar. Y que los muros – lo escribió en la década de los cincuenta – se habían derrumbado con el sonido de las trompetas de Jericó».

Andrea Riccardi tuvo la oportunidad de hablar con Juan Pablo II sobre los eventos extraordinarios de 1989, la caída del Muro y el encuentro en el Vaticano con Gorbachov. Y recuerda las palabras del Papa polaco y universal y lo que más queda grabado en su corazón:

«La pasión del Papa por el Oriente, con su gran respeto, sobre todo el Oriente ruso, que definía como ‘Iglesia de mártires’. Pero quisiera decir que este hombre, que fue al mismo tiempo polaco y universal, que nunca descuidó el resto del mundo, tenía una visión. Porque creo que nuestro problema de hoy es el de la falta de visiones.

Aunque haya caído el Muro de Berlín, hay otros que se levantan. El Papa Francisco, al igual que Juan Pablo II, exhorta a construir puentes y no muros y a impulsar la cultura del encuentro:

«Creo que los muros resurgen y son los muros de un nuevo clima casi como de Guerra Fía. Hace poco estuve en Moscú, donde mantuve un encuentro bien largo y significativo con el Patriarca, con el ministro de exteriores ruso: ¡los muros resurgen! Debemos tener mucho cuidado, porque los muros dividen a los pueblos, los muros hacen sufrir a la gente. Los muros duran y se transmiten de generación en generación. Creo que la constante exhortación del Papa Francisco a impulsar la cultura del encuentro es para abrir grietas en los muros o evitar que crezcan».

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