Compartir es amar

La viuda sencilla y humilde se coloca ante Dios por delante de los ricos adinerados de su tiempo. ¿Por qué? Sencillamente porque esa "pobre mujer" da TODO lo que tiene.
La viuda del Evangelio vive en nuestras calles, en nuestros trabajos, en nuestras familias... ¿cuánta gente buena hay alrededor nuestro que desde el anonimato y el silencio están dándonos todo lo que son y lo que tienen?.
Hay personas que tienen dinero y comparten, hay otras que son avariciosas y sólo miran por sí mismos. Del mismo modo hay personas que ponen lo que son al servicio de los demás y hay otras con muchos dones que no son capaces de compartir con los otros por egoísmo, miedo o por destacar ante el mundo.
En un tiempo de crisis económica como el que actualmente vivimos esta lectura resuena en nuestros corazones de forma especial y nos hace una llamada a donarnos a nosotros mismos desde lo que somos y tenemos.
Quisiera ser como la pobre viuda que se da sin pedir a cambio, que confía en quien gestiona el cepillo de monedas, que entrega lo que tiene con la ilusión de poder ayudar a alguien desconocido...
Quisiera ser como la pobre viuda... ¿he dicho pobre? ¿no será más bien la rica viuda cuyo tesoro reside en su corazón agradecido. compartido y repartido?

Encar

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