martes, 23 de diciembre de 2014

Dios con nosotros

Queremos manifestarte, Padre Dios,
nuestro mayor agradecimiento y nuestro gran gozo,
después de escuchar tan buena noticia,
que es alegría para todo el pueblo,
porque tal día como hoy nació Jesús,
tu enviado, el salvador, el que nos hace libres.
Conmemoramos dichosos
los primeros momentos de Jesús en la tierra.
Gracias, Padre, por habernos enviado
a Jesús de Nazaret, que es luz para la humanidad.
Muy contentos y sinceramente agradecidos
por la presencia de Jesús entre nosotros,
nos dirigimos a ti, Padre de Jesús y Padre nuestro,
para demostrarte nuestro cariño filial
con este canto de bendición.

Todos los días de nuestra vida
pero hoy de modo muy especial
debemos darte las gracias y bendecir tu nombre, Padre,
por el inigualable privilegio de haber conocido a Jesús.
Nació en una humilde familia de pueblo,
creció en un ambiente de sencillez y trabajo,
de sus padres aprendió a recogerse en oración
a respetarte y a quererte.
Pasó por este mundo haciendo el bien,
sembrando buenas ideas y repartiendo calor humano,
transmitiendo su fe en Ti y en la humanidad.
Por su medio hemos sabido, Dios y Padre nuestro,
que eres todo bondad y amor
y que es eso lo que quieres que seamos nosotros,
que no busquemos ser servidos sino servir,
ser útiles y aportar nuestro grano de arena
a la construcción de un mundo mejor.

Vino a los suyos y solo unos pocos lo aceptaron.
Por predicar el amor y anunciar la verdad
lo condenaron a muerte.
Pero Tú, su Padre, lo acogiste con cariño
y hoy vive entre nosotros.
Esa es nuestra fe en tu hijo Jesús.
Celebrar conscientemente la navidad nos compromete.
Hemos de hacer llegar su mensaje de vida y libertad
a todos los hombres y todas las mujeres,
de buena voluntad que habitan hoy la tierra.
En esta fecha tan familiar y señalada,
recordamos a cuantos no están ya entre nosotros,
y que con seguridad disfrutan ya de tu compañía.
Bendito seas, Padre santo, queremos honrarte
y más unidos que nunca a tu hijo Jesús
que nos acompañó en la historia,
te ofrecemos nuestras vidas
para que sean a tu mayor gloria.

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