lunes, 21 de marzo de 2016

Oración ante el monumento


Señor.
Vengo a tu presencia porque, en primer lugar, te necesito.
y porque, en esta noche santa y misteriosa, si me duermo
siento que puedo perderte para siempre
Por eso, aún disponiendo de escaso tiempo y del sueño que me tienta
quiero permanecer un momento junto a Ti
ayúdame a mantenerme en vela cuando Tú das tanto por nosotros
Te doy gracias, Señor, por la vida, por tu cruz que aguarda.
Te doy gracias, Señor, por aquellos a quienes más quiero
Te doy gracias, Señor, por estar ahí ofreciéndote
esperándome, cuidándome y escuchándome.
Estar junto a Ti, Señor,  es sacar fuerzas para seguir adelante
Al postrarme en tu presencia,
siento que,  tu mano,  me anima y me conforta
me empuja y me alienta a seguir adelante.
Tú sabes, Señor, las preocupaciones que tengo interiormente
Tú sabes, Señor, lo que ahora mismo ocurre en mi interior.
Tú sabes, Señor, lo que –alguien que está en mi memoria-
requiere de Ti y, en su nombre, traigo su súplica.
Tú, Señor, dijiste “pedid y se os dará”, “estad en vela”
Yo, no te pido grandes cosas para mí.
Pero, Señor, dame un poco de luz en la oscuridad
Suerte en el caminar, perseverancia en mi fe
Alegría en el corazón, fortaleza en mi vida cristiana
Fe y esperanza en lo que hago, soy y pienso.
Acepta, Señor, esta humilde oración y, ahora,
-si quieres- háblame un poco en lo más hondo
de mi corazón. Lo necesito,  pues al igual que Tú
también digo en muchas situaciones: “pasa de mi este cáliz”

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