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Oración de Año Nuevo
SEÑOR: para este díade año nuevo te pido
antes que la alegría,
antes que el gozo claro y encendido,
antes que la azucena
y que las rosas,
una curiosidad ancha y serena,
un asombro pueril frente a las cosas...
Quiero que ante el afán de mi mirada,
enamorada y pura,
todo tenga un misterio de alborada
que me deslumbre a fuerza de blancura.
Quiero ser el espejo con que el río
convierte en gozo nuevo la ribera:
quiero asombrarme del estío
y enamorarme de la primavera.
Señor y Padre mío:
dame el frescor de esta pradera llana,
riégame del rocío
de tu mejor mañana.
Hazme nuevo, Señor,
y ante el cielo, y los campos y la flor,
haz que mi asombro desvelado diga:
Señor... ésta es la rosa, ésta es la espiga...
¡y esto que llevo dentro es el amor!
José María Pemán
Caen las hojas del calendario
Caen las hojas del calendario y ya pronto estrenaremos uno nuevo con bonitas ilustraciones que acompañen el año 2022.
Cada día tachado en mi calendario tuvo una historia, un proyecto, un sufrimiento, una alegría o una decepción. Cada cruz revela el tiempo pasado, los buenos momentos, los pesares vividos, la soledad en momentos importantes, las metas alcanzadas y las que aún me quedan por alcanzar.
Cada hoja arrancada pasa una página más del libro de la vida que progresivamente voy escribiendo.
Al final de este año, descubro lo que conseguí, las esperanzas puestas en proyectos sencillos pero a la vez cargados de esfuerzo y tesón.
Descubro las veces que amé y las que dejé de amar al hermano que más cercano tenía.
Descubro los grandes pasos dados por alcanzar utopías y las veces que la desilusión se apoderó de mí.
Descubro la importancia de ser yo misma y las ocasiones en las que el miedo me replegó e intimidó.
Descubro la grandeza de la amistad, la importancia de tener buenos amigos con los que poder compartir lo que soy y tengo.
Descubro lo bello de darme a mi misma en cada cosa que hago, con entereza, seriedad... pero también con cierta dosis de "locura", necesaria para marcarte nuevas metas.
Descubro la importancia de lo vivido, lo bueno y lo menos bueno, porque en todo ello Dios iba escribiendo y marcando una pauta.
Ha habido días que hubiera preferido que no existiesen, pero también ha habido días en los que la vida se ha mostrado como un bello camino a seguir, con sus piedras y tropiezos, pero con un Dios que SIEMPRE ha estado PRESENTE.
Ese Dios ha ido tachando cada día conmigo, ha arrancado las hojas a mi lado y ha sonreído con cada logro alcanzado.
Mi calendario de este año nuevo tiene unos preciosos paisajes que lo embellecen, unos paisajes que me recuerdan la grandeza del mundo en el que vivimos y de mi pequeño mundo en el que yo, mis circunstancias, los acontecimientos, las personas... caminan junto a mí y vivirán cada día del 2022 como un gran regalo que Dios me hará cada amanecer.
¡Feliz Año 2022!
Encar
www.reflejosdeluz.net
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Sigue la estrella

Al celebrar la Fiesta de la Epifanía, tenemos la oportunidad de descubrir cómo ser mejores hombres hoy. Por eso seguimos la estrella.
Esta fiesta tiene dos nombres: Epifanía o Manifestación del Señor. También se conoce como la fiesta de los Reyes Magos, a los que el Señor se manifestó.
No estudiamos aquí el fenómeno de la estrella. Tampoco la personalidad de los Magos, sino su actitud. El hecho lo cuenta San Mateo. Llegaron unos Magos a Jerusalén, preguntando por el nacido rey de los judíos, pues habían visto su estrella en Oriente y venían a adorarlo.
Porque son diversas las actitudes de los hombres ante la llamada de Dios. "Cuando un dedo señala una estrella, todos los tontos sólo miran al dedo". Quizá la estrella fue visible en toda la región. Pero muchos no levantaron la visita y no la vieron. Quizá muchos vieron la estrella, pero no la siguieron. Quizá algunos la vieron y la siguieron, pero les faltó constancia y desistieron.
Los Magos, en cambio, vieron la estrella, se pusieron en marcha, se enfrentaron al simún del desierto, y llegaron hasta el final. "No se pusieron en camino, dice San Juan Crisóstomo, porque hubieran visto la estrella, sino que vieron la estrella porque se habían puesto en camino, como premio a su generosa actitud".
La estrella se les ocultó por algún tiempo. Es la noche oscura del alma. Pero ellos no cejaron en su empeño y la estrella les condujo hasta Belén. El premio fue maravilloso: se encontraron con Dios. "Entraron en la casa y vieron al Niño con María su madre, y postrándose, lo adoraron, y abriendo sus tesoros le ofrecieron oro, incienso y mirra".
Fue una dura prueba. Pero el Señor les iluminó. Entraron y adoraron. Creyeron y abrieron los tesoros de su generosidad: oro como a rey, incienso como a Dios, mirra como a hombre. Le entregaron todo. Este fue su mérito, "que Dios no mira tanto lo que le damos, cuanto lo que nos reservamos para nosotros", dice San Ambrosio.
Creyeron que aquel pobre infante era el Mesías, descubrieron en aquel niño desvalido al Dios Salvador. Superaron las pobres apariencias, algo que pocos saben hacer.
"Siempre los buscadores de Dios se equivocan, no porque se lo imaginen menor de lo que es, sino porque se lo imaginan más inflado. Dios es grande, no inflado" (Martin Descalzo). Los hombres no recibieron a Cristo, porque "esperaban un carabinero y vino un bebé" (Bernanos). Pero "sólo el humilde es el verdadero", dice Jorge Guillén.
Según la tradición más frecuente, fueron tres los Reyes Magos, y se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Herodes les había rogado con mala intención que volvieran a él, pero "volvieron a su tierra por otro camino". Fulton Sheen aclara: "Nadie que alguna vez se encuentre con Cristo con buena voluntad, volverá por el mismo camino por el que llegó".
La lección de los Magos es válida siempre. Nos enseñan alteza de miras para ver la estrella, intrepidez para seguirla y constancia para llegar hasta el fin. "¿Por qué hay hombres, escribe Karl Rhaner, parecidos a los escribas de Jerusalén que conociendo el camino no lo emprenden? ¡Deja todos esos calculadores y sigue la estrella que brilla en tu corazón!"
Otro mensaje nos regalan los Magos.
El poeta inglés Anden, en un poema sobre Navidad presenta a los tres Magos motivando su viaje:
El primero dice: Debo saber cómo ser verdadero hoy. Por eso sigo la estrella.
El segundo dice: Quiero descubrir cómo vivir hoy. Por eso sigo la estrella.
El tercero dice: Necesito averiguar cómo amar hoy. Por eso sigo la estrella.
Al final afirman los tres: Debemos descubrir cómo ser hombres hoy. Por eso seguimos la estrella.
Canción Navidad: Si crees de corazón | NAVIDAD 2021
Tú, que brillas como un cristal,
que crees en la felicidad
estás dudando otra vez,
te cuesta ver más allá.
Ha pasado lo peor
y nos espera una canción
que marca nuestro palpitar
y nos empuja a gritar… ah … ah… ah…
Todo es distinto en Navidad
si crees de corazón,
crees de corazón… oh… oh…
Vámonos, sal de aquí junto a mí,
encendamos esa luz,
la que más luce en Navidad… Sí, sí…
Carga de ilusión tu cañón,
ven y cree de corazóoooooon: Navidad.
¡Eh (Eh)! Si prefieres sufrir
yo te voy a corregir.
Llevas peso de más,
deja la tristeza… atrás.
Abre los ojos, verás
que hay un mundo por descubrir
y sorpresas por vivir.
Una estrella en el cie-e-lo
_nos dijo que todo iba a cambiar,
y cambió de verdad, cambió de verdad… ah… ah…
Vámonos, sal de aquí junto a mí,
encendamos esa luz, la que más luce en Navidad… Sí, sí…
Carga de ilusión tu cañón,
ven y cree de corazóoooooon: Navidad.
¡Ven! ¡Ven! Agarra fuerte (agarra fuerte),
Ven y cree de corazón (…) ¡Sólo si crees de corazón!
¡Ven! ¡Ven! Como un niño (como un niño)
Conserva tu ilusión.
¡Sólo si crees de corazón!
Vámonos, sal de aquí junto a mí,
encendamos esa luz, la que más luce en Navidad… Sí, sí…
Carga de ilusión tu cañón,
ven y cree de corazóoooooon: Navidad.
Agarra fuerte (agarra fuerte),
Ven y cree de corazón (…) ¡Salta conmigo, ven y canta!
(¡Ven!) ¡Ven! (Como un niño) Como un niño
conserva tu ilusión. ¡Con tus latidos de esperanza! En Navidad
Jingle bells, jingle bells… Jingle aaaaaall the waaaay.
Letra: Reflejos de Luz ©Música: Take that (Shine).
María
Sutil, discreta, oyente,
capaz de correr riesgos.
Chiquilla de la espera,
que afronta la batalla
y vence al miedo.
Señora del Magnifícat,
que canta la grandeza
velada en lo pequeño.
Y ya muy pronto, Madre.
hogar de las primeras enseñanzas,
discípula del hijo hecho Maestro.
Valiente en la tormenta,
con él crucificada
abriéndote al Misterio.
Refugio de los pobres
que muestran, indefensos,
su desconsuelo
cuando duele la vida,
cuando falta el sustento.
Aún hoy sigues hablando,
atravesando el tiempo
mostrándonos la senda
que torna cada 'Hágase'
en un nuevo comienzo.
Oración para recibir el Año Nuevo
Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar un año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice el año pasado, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.
Al iniciar un nuevo año detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.
Bendición para el nuevo año
que el sol brille sobre tu rostro,
que la lluvia caiga suave sobre tus campos,
que el viento sople siempre a tu espalda.
Que guardes en tu corazón con gratitud
el recuerdo precioso
de las cosas buenas de la vida.
Que todo don de Dios crezca en ti
y te ayude a llevar la alegría
a los corazones de cuantos amas.
Que tus ojos reflejen un brillo de amistad,
gracioso y generoso como el sol,
que sale entre las nubes
y calienta el mar tranquilo.
Que la fuerza de Dios te mantenga firme,
que los ojos de Dios te miren,
que los oídos de Dios te oigan,
que la Palabra de Dios te hable,
que la mano de Dios te proteja,
y que, hasta que volvamos a encontrarnos,
otro te tenga, y nos tenga a todos,
en la palma de su mano.
Comienza el año. Sólo por hoy
1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida en un momento.
2. Sólo por hoy tendré el máximo de cuidado de mi aspecto: cortés en las maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar a nadie sino a mí mismo
3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.
4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos. 5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria par la vida del alma.
6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.
8. Sólo por hoy me haré un programa detallado; quizá no lo cumpliré detalladamente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9. Sólo por hoy creeré firmemente- aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.
10.Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedos de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.
( BTO. JUAN XXIII)
Las uvas de fin de año
Las uvas de Fin de año son una de las tradiciones más arraigadas en España para celebrar el cambio de año. De hecho, incluso aquellos que no son muy aficionados a las uvas hacen el esfuerzo de tomar 12 en Fin de Año.
Y es que este ritual de Nochevieja nos asegura, en teoría, buena suerte para el año siguiente. Eso sí, ¡solo si nos tomamos las 12 uvas al ritmo de las 12 campanadas!
¿Quieres saber desde cuando tomamos 12 uvas en Fin de año?
La teoría más plausible dice que la tradición de tomar las 12 uvas en Fin de año se extendió en 1909, un año en el que hubo excedente de uvas. Así, los agricultores aprovecharían esta nueva tradición para deshacerse de sus uvas vendiéndolas como “uvas de la suerte“.
Lo cierto es que ya antes de esa fecha, los burgueses solían celebrar Fin de año con uvas y champán. A finales del siglo XIX, un grupo de madrileños decidió burlarse de esta costumbre tomando las 12 uvas en la Plaza del Sol, al ritmo de las campanadas. Lo que empezó como una burla fue poco a poco quedando en forma de tradición, hasta el empujón definitivo que le dieron los comerciantes de uvas en 1909. ¡El Fin de año con uvas quedó casi oficialmente instaurado!
Hoy en día, en la gran mayoría de hogares españoles se toman 12 uvas por Fin de año, normalmente siguiendo las campanadas en alguna plaza local, o a través de la televisión. La costumbre de comer 12 uvas por Fin de año se ha extendido también a algunos países de Latinoamérica.
Oración para el Fin de Año
Gracias por los días de sol y los nublados tristes,
por las tardes tranquilas y las noches oscuras.
Gracias por la salud y por la enfermedad,
por las penas y las alegrías.
Gracias por todo lo que me prestaste y luego me pediste.
Gracias Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga,
por el amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce,
por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños
y de las almas buenas.
Gracias por la soledad, por el trabajo, por las inquietudes,
por las dificultades y las lágrimas.
Por todo lo que me acercó a Ti.
Gracias por haberme conservado la vida, y por haberme
dado techo, abrigo y sustento
Gracias Señor. Gracias Señor. Señor.
¿Qué me traerá el año que empieza?
Lo que Tu quieras Señor, pero te pido fe para mirarte en todo,
esperanza para no desfallecer, y caridad para amarte cada día más,
y para hacerte amar entre los que me rodean.
Dame paciencia y humildad, desprendimiento y generosidad,
dame Señor, lo que tu sabes que me conviene y yo no sé pedir.
Que tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas,
y que me halle siempre dispuesto a hacer tu Voluntad.
Derrama Señor, tus gracias sobre todos los que amo
y concede tu paz al mundo entero. Así sea.
Gracias Señor. Gracias Señor.
Amén.
Final del Año 2020
Señor, antes de entrar en el bullicio
y el aturdimiento del fin de año,
quiero esta tarde encontrarme contigo
despacio y con calma.
Son pocas las veces que lo hago.
Tú sabes que ya no acierto a rezar.
He olvidado aquellas oraciones que me
enseñaron de niño y no he aprendido a
hablar contigo de otra manera más viva
y concreta.
Señor, en realidad, ya no sé muy bien
si creo en Ti. Han pasado tantas cosas
estos años. Ha cambiado tanto la vida
y he envejecido tanto por dentro.
Yo quisiera sentirte más vivo y más
cercano. Me ayudaría a creer. Pero me
resulta todo tan difícil
Y sin embargo, Señor, yo te necesito.
A veces me siento muy mal dentro de mí.
Van pasando los años y siento el desgaste
de la vida. Por fuera todo parece funcionar
bien: el trabajo, la familia, los hijos.
Cualquiera me envidiaría. Pero yo no me
siento bien.
Ya ha pasado un año más. Esta noche comenzaremos
un año nuevo, pero yo sé que todo seguirá igual.
Los mismos problemas, las mismas preocupaciones,
los mismos trabajos. Y así, ¿hasta cuándo?
Cuánto desearía poder renovar mi vida desde dentro.
Encontrar en mí una alegría nueva, una fuerza
diferente para vivir cada día. Cambiar, ser mejor
conmigo mismo y con todos.
Pero a mi edad no se pueden esperar grandes cambios.
Estoy ya demasiado acostumbrado a un estilo de vida.
Ni yo mismo creo demasiado en mi transformación.
Por otra parte, Tú sabes cómo me dejo arrastrar por
la agitación de cada día. Tal vez por eso no me
encuentro casi nunca contigo. Tú estás dentro de
mí y yo ando casi siempre fuera de mí mismo. Tú
estás conmigo y yo ando perdido en mil cosas.
Si al menos te sintiera como mi mejor Amigo.
A veces pienso que eso lo cambiaría todo.
Qué alegría si yo no te tuviera esa especie
de temor que no sé de dónde brota pero que me
distancia tanto de Ti.
Señor, graba bien en mi corazón que Tú hacia
mí sólo puedes sentir amor y ternura.
Recuérdame desde dentro que Tú me aceptas tal
como soy, con mi mediocridad y mi pecado, y
que me quieres incluso aunque no cambie.
Señor, se me va pasando la vida y, a veces,
pienso que mi gran pecado es no terminar de
creer en Ti y en tu amor. Por eso, esta noche
yo no te pido cosas. Sólo que despiertes mi fe
lo suficiente para creer que Tú estás siempre
cerca y me acompañas
Que a lo largo de este año nuevo no me aleje mucho
de Ti. Que sepa encontrarte en mis sufrimientos
y mis alegrías. Entonces tal vez cambiaré.
Será un año nuevo.
Amén.
y el aturdimiento del fin de año,
quiero esta tarde encontrarme contigo
despacio y con calma.
Son pocas las veces que lo hago.
Tú sabes que ya no acierto a rezar.
He olvidado aquellas oraciones que me
enseñaron de niño y no he aprendido a
hablar contigo de otra manera más viva
y concreta.
Señor, en realidad, ya no sé muy bien
si creo en Ti. Han pasado tantas cosas
estos años. Ha cambiado tanto la vida
y he envejecido tanto por dentro.
Yo quisiera sentirte más vivo y más
cercano. Me ayudaría a creer. Pero me
resulta todo tan difícil
Y sin embargo, Señor, yo te necesito.
A veces me siento muy mal dentro de mí.
Van pasando los años y siento el desgaste
de la vida. Por fuera todo parece funcionar
bien: el trabajo, la familia, los hijos.
Cualquiera me envidiaría. Pero yo no me
siento bien.
Ya ha pasado un año más. Esta noche comenzaremos
un año nuevo, pero yo sé que todo seguirá igual.
Los mismos problemas, las mismas preocupaciones,
los mismos trabajos. Y así, ¿hasta cuándo?
Cuánto desearía poder renovar mi vida desde dentro.
Encontrar en mí una alegría nueva, una fuerza
diferente para vivir cada día. Cambiar, ser mejor
conmigo mismo y con todos.
Pero a mi edad no se pueden esperar grandes cambios.
Estoy ya demasiado acostumbrado a un estilo de vida.
Ni yo mismo creo demasiado en mi transformación.
Por otra parte, Tú sabes cómo me dejo arrastrar por
la agitación de cada día. Tal vez por eso no me
encuentro casi nunca contigo. Tú estás dentro de
mí y yo ando casi siempre fuera de mí mismo. Tú
estás conmigo y yo ando perdido en mil cosas.
Si al menos te sintiera como mi mejor Amigo.
A veces pienso que eso lo cambiaría todo.
Qué alegría si yo no te tuviera esa especie
de temor que no sé de dónde brota pero que me
distancia tanto de Ti.
Señor, graba bien en mi corazón que Tú hacia
mí sólo puedes sentir amor y ternura.
Recuérdame desde dentro que Tú me aceptas tal
como soy, con mi mediocridad y mi pecado, y
que me quieres incluso aunque no cambie.
Señor, se me va pasando la vida y, a veces,
pienso que mi gran pecado es no terminar de
creer en Ti y en tu amor. Por eso, esta noche
yo no te pido cosas. Sólo que despiertes mi fe
lo suficiente para creer que Tú estás siempre
cerca y me acompañas
Que a lo largo de este año nuevo no me aleje mucho
de Ti. Que sepa encontrarte en mis sufrimientos
y mis alegrías. Entonces tal vez cambiaré.
Será un año nuevo.
Amén.
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