miércoles, 3 de marzo de 2021

No preguntes

Al triste, no le preguntes la historia de su desgracia...
Sino dile que en ti, tiene un amigo.

Al que llora, no le escudriñes el origen de su llanto...
Sino dile que tu tienes un hombro, un pañuelo, una sonrisa.

Al que anda tambaleante por la vida no le analices por qué no ha llegado nunca a ninguna parte...
Mejor dile que tu tienes una luz, un consejo, y un bastón por si llegara a necesitarlos.

Al que anda sin templo y sin oración no le preguntes por qué es un descreído...
Mejor enséñale a Dios, y mételo en el secreto de tu plegaria.

A esos que hacen un caos de su vida no les preguntes que causa su confusión...
Mejor enséñales el rastro sosegado de la fe, y el fluir constante de tu serenidad.

Al que anda dolido y agotado con su cruz, no le preguntes por qué le pesa tanto...
Mejor ponlo en posición de que Dios se irradie sobre él... Y ya poco a poco irá llegando la luz.

Al que se resiste a seguir, y se siente vencido, no le andes por las normas, las deducciones y los raciocinios...
Mejor dale la mano, y dile:"¡Voy contigo!"

No le preguntes a cada uno su necesidad...
Mejor demuéstrales que siempre hay un sueño más asombroso que su mala suerte.

¡Ánimo!


Querer lo que uno hace


domingo, 28 de febrero de 2021

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida


La sorpresa llega cuando algo que no esperamos acontece repentinamente.
La expresión de nuestra cara cambia, nuestro corazón se mueve por dentro.
Podemos tener sorpresas buenas o sorpresas malas... (que más bien son sustos).
En el caso de las sorpresas positivas, cuando las recibimos, el corazón se ensancha por dentro. De pronto nos sentimos queridos, amados por las personas que nos las dan, agradecidos por la amistad y la cercanía.
¡Qué bueno sería ser "portadores de sorpresas" para las personas con las que vivimos y trabajamos!.
Una sorpresa no siempre es un regalo envuelto con celofán. Con frecuencia las mejores sorpresas son las que se desprenden de la propia vida: cuando nos olvidamos de nosotros mismos, cuando damos generosamente, cuando hacemos reír al triste...
Jesús de Nazaret fue una sorpresa constante para las personas de su época, ¡quizá no estaban acostumbrados a tanto Amor derrochado!.
Y tú, ¿te atreves a hacer de tu vida una sorpresa?

Encar_AM
reflejosdeluz@yahoo.es

Superarse a si mismo

Están los que usan siempre la misma ropa,
están los que llevan amuletos, los que hacen promesas
los que imploran mirando al cielo, los que creen en supersticiones.

Y están los que siguen corriendo cuando las piernas le tiemblan
están los que siguen jugando cuando se les acabo el aire,
los que siguen luchando cuando todo parece perdido,
los que están convencidos de que la vida es un desafío en si misma
sufren pero no se quejan.

Saben que el dolor pasa, el sudor se seca, el cansancio se termina

Saben que hay algo que nunca desaparecerá,
la satisfacción de lograr un sueño.

Sus cuerpos tienen la misma cantidad de músculos
por sus venas corre la misma sangre,
lo que los hace diferentes es su espíritu,
la determinación de alcanzar la cima.

Una cima a la que no se llega superando a los demás
sino superándose a uno mismo.

Encar_AM
www.reflejosdeluz.net

No estás solo


Dios te dice: Tú no estás solo, jamás lo has estado y nunca lo estarás. Dios está contigo en cada segundo de tu vida, más cerca que tus propios pensamientos. Sólo es tu idea la que te hace creer que Dios te puede abandonar, pero esto es imposible.

Te voy a explicar: Dios está en el aire que estás respirando y te da la vida. Si te pones la mano en el corazón, verás que ese latido de vida es Dios en tu corazón. El sol que te viene a alumbrar cada mañana es una bendición de Dios para ti, para que vivas y seas feliz.

¡Tú no tienes porqué estar triste nunca! El estado natural del hombre es la alegría, lo que pasa es que vivimos quejándonos por todo lo malo, en vez de dar gracias por todo lo que tenemos y esto nos pone tristes. Comienza ya a dar gracias por el aire que respiras, por cada prenda de vestir o de adorno que llevas en el cuerpo, por la cama que tienes, por cada pedacito de comida que te llevas a la boca, por cada canción que te sabes.

Cada vez que pienses en quejarte, busca algo por lo cual dar gracias a Dios. Acostúmbrate a decir por todo "Gracias Padre", y vas a ver como tu mundo va a cambiar. Comienza a sonreirle a todo, y no importa lo que te diga la gente, es mejor sonreír que estar mal encarado. Sonriele al guardia, al médico, al abogado, al barrendero, al ascensorista, al cajero, a los que cocinan, al chofer, a la enfermera. Sonríele al mundo y verás que el mundo te sonreirá también.

El rencor y el odio son la madre de la infelicidad. Comienza a perdonar ya a todo el mundo, no importa lo que te hayan hecho o dicho, eso es problema del que condena; el tuyo es el de perdonarlos. Diles: Te doy mi amor y mi perdón. Si hablan mal de ti, te critican o te condenan, eso no importa, de los más grandes seres se han dicho las peores cosas. Piensa: Si eso lo dicen, ¿dónde está lo que hacen? Yo soy un ser que hago y sólo me entiendo con los que hacen y no con los que dicen. Decir, cualquiera dice: para hacer hay que saber y yo soy un ser de acción.

Si has perdido algo o te han robado, eso tampoco importa. Acuérdate que lo verdaderamente valioso y eterno en ti nadie te lo puede quitar, es tu Ser y tu derecho soberano de sentir y pensar. "Lo maravilloso de cuando se pierde es que siempre nos queda Dios".

Acostúmbrate a bendecir en vez de maldecir o decir malas palabras y verás que las cosas se transforman. Di constantemente a todas las cosas y a todas las personas, no importa lo que sean, hagan o digan, "Dios te Bendice". Cada vez que no sepas qué hacer y estés desesperado y no te acuerdes de nada, repite simplemente el nombre de Dios tantas veces como te sea necesario y verás milagros.

Aquí estoy...


Jesus loves you


miércoles, 24 de febrero de 2021

Compartiendo vida... El sin sentido de la violencia

Son tantos los interrogantes que surgen en torno a la violencia... la humanidad no es capaz de entender ni explicarla desde el inicio de la creación.

¿Qué sentido tienen las guerras que envilecen a unos y destruyen a otros bajo los deseos de bienes, dinero y poder?

¿Por qué destruimos lo que no es nuestro simplemente por hacer daño argumentando reivindicaciones sin sentido?

¿Por qué hay religiones e ideologías que para defender sus posturas se arman de fusiles y bombas?

Dios nos creo hermanos, hijos de un mismo Padre que nos ama y nos pide que nos amemos unos a otros como lo hacen los padres con los hermanos carnales.

¿Por qué gastamos tantas energías y dinero en armas cuando sería mucho más productivo dedicar ese dinero a paliar el dolor de aquellos que sufren hambre?

Evidentemente la violencia, por pequeña o grande que sea, no solo no lleva a ningún sitio sino que nos empobrece, reduce nuestra capacidad de amar, nos divide y hace de este bello mundo un lugar inhabitable para todos aquellos que la sufren desde el miedo y el dolor.

Encar_AM
www.reflejosdeluz.net


Salmo del ayuno

No queremos, Señor, caras largas
ni corazones tristes.
Ayunar es tener hambre de ti,
es solidarizarse con los pobres,
con los pequeños del mundo,
que ayunan de todo
porque apenas tienen nada.
Sabemos, Señor, que el ayuno que tú quieres
es amor derramado, entrega ofrecida,
cambio de corazón.
Señor, por el ayuno, haznos partir el pan con los que no lo tienen,
repartir esperanza con los que carecen de ella,
amar a todos sin excluir a nadie.
Danos Señor, ser sencillos y transparentes,
acogiendo de ti la iniciativa,
a poner el corazón en marcha. Amén.

La vida es un camino (Oración)

La vida es un camino.
Desde que nacemos es preciso partir.
Hay que ir dejando atrás muchas cosas: infancia, familia, hogar, ...
salir del presente y orientarse hacia el futuro .. y caminar  ..

No podemos pararnos porque la vida sigue.
Lo importante es no dejar la propia ruta y no salirse del camino,
aunque a veces resulta difícil y cuesta arriba.
Pero no vamos solos.
Caminamos con los otros,
y Cristo también se hace compañero de camino.
Y el camino tiene una meta.

La vida tiene un sentido.
Al final del camino cenaremos juntos. Y se hará luz.
Entonces Percibiremos que el corazón ardía mientras hacíamos el camino.

Y nos vendrán las ganas de reemprender el camino,
de volver al encuentro de los que quedaron atrás.
Porque los otros también esperan que vayamos a decirles:
“Hemos visto al Señor".

Aprender a servir (Reflexión)

Jesucristo vino al mundo para “servir” a la humanidad. Lo dijo en numerosas ocasiones. Y lo hizo durante toda su vida en la tierra.
Es precisamente sirviendo, “siendo siervo”, como Jesucristo quiso mostrar a la humanidad lo grande que es el amor de Dios.
Servir consiste en buscar siempre la felicidad del otro. Consiste en compartirlo todo. Servir es tan importante que nos lleva a perderlo todo, ¡incluso la vida!
Servir es el único medio de hacer felices a los demás, de cambiar el mundo y de devolverle la capacidad de amar. Es el único medio de hacer comprender a la humanidad hasta qué punto Dios sirve, ofrece, reparte, distribuye su amor a todos.
Es una tarea difícil. Algunos dicen que es imposible. Jesús nos demuestra que no lo es tanto, Él lo consiguió y nos invita a que nosotros también lo intentemos. Pero... ¿cómo? Jesús nos da las pistas: mirando más allá de las apariencias; sirviendo y ofreciendo nuestra paciencia, nuestra alegría, nuestro perdón; caminando hasta el final, sin cansarnos y tirar la toalla a mitad de camino. Con Jesucristo los cristianos logran que la vida triunfe sobre el mal y la muerte.
La Cuaresma es el tiempo en que nosotros, los cristianos, siguiendo al Señor Jesús, aprendemos a servir, a ofrecer lo mejor que tenemos para que el otro sea feliz. Estamos en Cuaresma, un tiempo para aprender a servir.
Aprender a servir, explicando a un compañero el problema que no entiende. Aprender a servir, no criticando a los demás, sino ayudándoles a mejorar. Aprender a servir, cumpliendo con nuestras obligaciones. Aprender a servir, perdonando de corazón a aquellos que nos molestan. Aprender a servir, pensando siempre en la felicidad de los que están a mi alrededor.

Por la Paz del mundo


El reloj cuaresmal


.LA HORA DE LA CONVERSIÓN. Es una llamada a redescubrir nuestro origen. A poner en hora nuestra vida cristiana. No es tanto un esfuerzo personal cuanto, de nuevo, ir al encuentro de Aquel que nos ama.

.LA HORA DE LA VERDAD. No caminamos hacia la nada. El tiempo de cuaresma nos pone en órbita hacia la Pascua. Nuestro final definitivo no es la gran mentira en la que viven sumidos muchos hombres. Nosotros, porque Cristo nos lo aseguró con su propia existencia, sabemos que hay una gran Verdad: la vida de Jesús y sus promesas.

.LA HORA DE LA CARIDAD. Sin obras, nuestra fe, queda coja. Pero, nuestras obras sin referencia a Dios, pronto se agotan. Pueden derivar incluso en el puro humanismo. La hora de la caridad cuaresmal nos centra en Aquel donde nace el paradigma del amor: Cristo.

.LA HORA DEL SILENCIO. El silencio es un bien escaso. No se encuentra en cualquier lugar ni se compra en cualquier establecimiento. Una campana, una iglesia abierta….pueden ser una llamada a poner en orden lo que tal vez llevamos atrasado: la visita con el Señor. La oración.

.LA HORA DE LA PALABRA. ¿Cómo podemos encontrar el camino si no dejamos que el Señor nos lo indique? El reloj cuaresmal nos hace llegar con prontitud a la escucha de la Palabra. Es un tiempo de audición de lo santo, de captar aquello que es esencial para nuestra fe.

.LA HORA DEL AYUNO. Acostumbrados a mirar al reloj para la hora de la comida, la cuaresma, lo paraliza. Nos hace comprender que, la ansiedad, no es buena consejera para tener hambre de Cristo. Es un buen momento para ayunar de excesos, malos modos, blasfemias, odios, ingratitud, preocupaciones, críticas…..

.LA HORA DE LA PENITENCIA. Nos gusta el llano y antes que una simple carretera preferimos la autopista. La cuaresma nos recuerda que el sacrificio nos mantiene vigorosos, lo mismo que el entrenamiento hace grande y fuerte a un futbolista. Rectificar es de sabios y moderar ciertos comportamientos nuestros nos pueden encaminar a identificarnos más con Cristo.

.LA HORA DE LA CONFESIÓN. Hasta la mejor prenda necesita, de vez en cuando, ser llevada a una buena lavandería. Nuestras almas, en las que se encuentra impreso el sello de Hijos de Dios, tienen derecho a ser puestas a punto. La hora de la confesión nos facilita un nuevo rostro: la alegría de sentirnos reconciliados con Dios y con nosotros mismos.

.LA HORA DEL HERMANO. El encuentro con Jesús empuja al abrazo con el hermano. No podemos observar el reloj cristiano y, a continuación, olvidarnos de las horas amargas en las que viven los que nos rodean. Poner a punto nuestra vida cristiana nos exige ayudar a aquellas personas que quedaron rezagadas en la felicidad, en el bienestar o en el amor.

.LA HORA DEL CORAZÓN. Las prisas y los agobios, el estrés o el ritmo de vida que llevamos…presionan en exceso la serenidad de nuestro corazón. El reloj cuaresmal procura que, el corazón, vaya despacio, medite, reflexione, ame y se oxigene a la sombra del Corazón de Cristo.

.LA HORA DE LA MISA. Frecuentemente señalamos el reloj y preguntamos ¿y si tomamos un café? El reloj cuaresmal nos interpela ¿y por qué no una eucaristía diaria? Nunca, en tan poco tiempo, se nos ofrece tanto: acogida, perdón, calor, palabra, fuerza, silencio, amor, paz interior y poder saborear lo que sólo Jesús nos puede dar: su Cuerpo y su Sangre.

Escrito por Javier Leoz - Delegación de Piedad Popular (Pamplona)

En Cuaresma reciclemos los errores


Renuncio

A partir de este momento y de ahora en adelante, decido finalmente renunciar a todo aquello que de una manera u otra me ha impedido ser mejor de lo que puedo ser y de llegar mas allá a donde debo llegar, hasta la plenitud de mi ser.

Por eso renuncio a:

La soledad y la tristeza.
Mis temores y limitaciones.
Los malos recuerdos y a lo que no pudo ser
Mi egoísmo y falta de generosidad.
La manipulación y el autoengaño.
El rencor y la falta de perdón.
Mi mal humor y la amargura de mi ser.
El fracaso y la derrota.
Mi apatía y desidia.
La vanidad y la miseria.
Mi indolencia y altivez.
La envidia, la codicia y el chisme.
Mi falsedad e hipocresía.
La deslealtad y la falta de amor propio.
A seguir esperando que las personas y cosas cambien.

Y lo más importante...

Renuncio a todo aquello que me aparta de ti, mi Dios.

Porque Señor yo quiero caminar siempre cerca de ti, te dejo todos mis afanes y preocupaciones. Hoy renuncio a todo y me vuelvo a ti.
Confiadamente sé que Tú harás la obra en mí, porque yo quiero cambiar, yo deseo que Tú vivas en mi y hacer tu voluntad. Toma el control de mi vida, dame fuerzas para seguir, fortaleza para vivir, amor para dar, y paz para servir.

Querido Dios, tómalo todo, renuncio a todo lo que me aparta de ti, porque sé que con amor eterno Tú me amas. Con amor incondicional, lo has hecho por mí en la Cruz. Gracias por amarme así mi Dios.

Sombras en el desierto

Mt 4,1-11
En el desierto, lugar sin caminos, podremos encontrar el Camino. En las sombras del desierto se dibuja la cruz. La cuaresma, tiempo de desierto, nos proporciona la oportunidad de quedarnos en tiempo de oración, lugar de desierto para que sorteando tentaciones abracemos al que es la Vida.
Contemplemos y aprendamos del modo de ser y actuar de Jesús. De qué fue lo que le impulsó. De su Amor por el Padre y por la humanidad. Jesús abrazó la Cruz, pero quedó indiferente ante las tentaciones que seducen y destruyen: dinero, placer, poder…
En las sombras del desierto, se dibuja la Cruz. Señor, Jesús, en tiempo de Cuaresma ayúdanos a encontrar el camino, sin temer lo que el desierto nos pueda ofrecer. Seguramente nos concederás el don de abrazar el madero que es tabla de salvación.

Dibu: Patxi Velasco Fano
Texto: Fernando Cordero ss.cc.

Via Crucis JMJ (siempre actual)