Optar por desgastarse

La vida es como una caja de lápices de colores que con el uso se van desgastando en función de lo que decidimos pintar y de lo que surge cada día para colorear.
Cuando decidimos pintar el cuadro de lo cotidiano nuestros lapiceros se van reduciendo... pero no lo hacen el vano pues el color que desprenden queda plasmado en un lienzo que perdura para siempre.
Desgastar nuestra caja de lápices supone dar de lo nuestro, optar por colores realistas, alegres, respetuosos, misericordiosos o llenos de fantasía, para ofrecer a la vida aquello que somos y entregamos.
Podemos conservar nuestros lápices intactos, perfectamente alineados en su caja o... por el contrario, tener una caja con desiguales tamaños y recortes debido al uso que le damos en cada momento.
¡Optemos por "desgastar" nuestros colores! ¡por ofrecer aquello que somos aunque eso suponga ir perdiendo de lo nuestro por el bien de los demás! ¿no lo hizo así Aquel a quien seguimos?

Encar

La escalera de la vida

La vida es una escalera que comenzamos a subir al nacer.
De nosotros y de la naturaleza depende llegar a pisar el último peldaño pues la vida es una sucesión de acontecimientos en los que tenemos la oportunidad de avanzar, permanecer o retroceder.
En la escalera de la vida cada logro alcanzado juega un papel importante para conseguir el siguiente... 
Para subir la escalera no hay recetas, no hay programaciones... tan sólo hay que estar atentos para conquistar los sueños que nos proponemos, acoger las idas y venidas que nos suceden en la subida y... seguir avanzando hacia lo más alto.
De ti depende que esa subida sea un esfuerzo insuperable o un interesante camino a recorrer. 
De ti depende que cada peldaño sea una oportunidad para ser quien eres y crecer... siempre crecer.

Encar






Se hace camino al andar

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria de los hombres
mi canción.
Yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar,
bajo el cielo azul,
temblar súbitamente y quebrarse…
Nunca perseguí la gloria…

Caminante son tus huellas,
el camino y nada más.
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en el mar.

(Antonio Machado)

Delicadeza de María


Eres, María;
delicadeza en la dureza
delicadeza cuando asoman las pruebas
delicadeza cuando llama Dios
delicadeza cuando te llaman los hombres.
Eres, María;
delicadeza en el trato con Dios
delicadeza con las necesidades de los hombres.
Eres, María;
delicadeza para embellecer nuestra fe
delicadeza para profundizar en nuestra oración
delicadeza que nos ayuda en la Eucaristía
delicadeza para escuchar la Palabra de Dios.
Eres, María;
flor delicada y cortada para Dios
flor con  aroma de servicio
flor sin miedo a la espina de dolor
flor que, cuanto más se aprieta, más fragancia ofrece.
Eres, María;
delicadeza que se compromete
delicadeza que sabe darse
delicadeza que sabe respetar
delicadeza que sabe amar.
Eres, María;
un jardín donde crece la flor del gusto
tal vez, por eso mismo,
no quiso pasar de largo.
Amén.
Ave María y canto
J.Leoz

Como tú María

COMO TÚ MARIA

Quiero agarrarme a Dios
con la misma mano con la que Tú lo hiciste
Mirarle a los ojos, con tus mismos ojos
Amarle con el corazón limpio como el tuyo
Venerarle con los sentimientos tuyos

COMO TÚ MARIA

Quiero subir al cielo
después de haberle servido a Dios en la tierra

Quiero estar con El
después de haber servido, como Tú, a mis hermanos

Quiero, María,
que –ahora que estás en el cielo-
no olvides nuestras fatigas ni esfuerzos.
No olvides a los hijos que en la tierra dejas
No olvides a la Iglesia de la cual eres Madre
No olvides a los que hemos dicho “sí”

COMO TÚ MARIA

Quisiera un buen día
dejar la tierra con el deber cumplido

Amén.

Anunciar la Buena Nueva

Anunciamos la Buena Noticia de Jesús
cuando seguimos los pasos
de su práctica concreta
y nuestra vida da testimonio
del Reino que Dios quiere para todos.

Anunciamos la Buena Noticia de Jesús
cuando vivimos para los demás,
cuando nos interesa lo que le pasa al otro,
cuando sentimos el sufrimiento ajeno como propio,
cuando el otro es hermano
aunque no lo conozcamos.

Anunciamos la Buena Noticia de Jesús
cuando nos comprometemos por la vida,
cuando luchamos por la justicia,
cuando construimos la paz y la concordia,
cuando nos rebelamos ante la injusticia
e intentamos aportar nuestro granito de arena
para que el mundo cambie.

Anunciamos la Buena Noticia de Jesús
cuando nos animamos a juntarnos,
cuando comenzamos a compartir,
cuando aprendemos juntos,
cuando superamos las diferencias
y nos animamos a vivir
la aventura de la comunidad,
y caminar en los pasos de Jesús.

Anunciamos la Buena Noticia de Jesús
cuando nos preocupamos
de los problemas de esta tierra,
cuando tenemos la mirada atenta
para ver a Dios que habla en la vida,
cuando nos dejamos interpelar
por la marcha de la historia
y juntos buscamos discernir
lo que Dios quiere,
su voluntad en nuestro tiempo.

Anunciamos la Buena Noticia de Jesús
cuando ponemos nuestra existencia
al servicio de su proyecto,
como lo hizo María,
haciendo su voluntad,
viviendo su Palabra,
construyendo su Proyecto
con nuestro aporte.

Anunciamos la Buena noticia de Jesús
cuando confiamos que El vive
y nos dará las fuerzas necesarias,
hablará en nuestra boca
y actuará a través de nuestras manos,
si vivimos según su Espíritu,
animados por la esperanza
que un mundo mejor es posible
si cada uno empieza a construirlo ya,
y eso sí que es una ¡Buena Noticia para todos!

Marcelo A. Murúa

La vida por delante...


Siempre es bueno saber cuándo se concluye una etapa en la vida.
Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del presente.
Lo importante es poner punto final a los momentos de la vida que se han terminado. Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente pensando en los ¿por qué? y tratando de entender lo qué sucedió o no sucedió y aquellas situaciones o circunstancias que ya pasaron y que solo son recuerdos.
Vivir así produce un gran desgaste en tu vida y no solo te afecta a ti, sino a tus seres queridos.

El pasado ya pasó. No esperes que nadie te devuelva nada, no esperes que nadie reconozca tus esfuerzos. Debes liberarte del resentimiento, de las ataduras que traen los recuerdos del pasado. Si no lo haces lo único que conseguirás es no disfrutar del presente y por lo tanto condicionará negativamente tu futuro.
El pasado solo nos debe servir como experiencia, para realizar los cambios necesarios que nos ayuden a superar los inconvenientes que aparecerán en nuestra vida. Hay que dar vuelta la página y vivir con lo que tenemos hoy en nuestras manos, recuerda que Dios tiene un futuro preparado para ti y que depende solo de ti alcanzarlo o quedarte distraído en las cosas del pasado, que dicho sea de paso, no puedes cambiar.

Si andas por la vida dejando las puertas abiertas, cuando deberían estar cerradas, nunca podrás desprenderte del pasado ni vivir el presente plenamente.
Noviazgos, relaciones o amistades del pasado que no acabamos de terminar en nuestra mente. Posibilidades de volver a empezar, necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios fuera de lugar, reacciones, actitudes, malos entendidos… Si puedes enfrentarlos ahora, hazlo, si no, déjalos ir, pasa la página.

Cierra la puerta para siempre, pero no por orgullo, o soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio. Esas cosas ya no forman parte de tu vida.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, pasa la página, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que estás pensando regresar será el mismo que dejaste atrás.
Porque en la vida nada es estático, todo cambia. Es por tu salud mental y amor a ti mismo, que debes desprenderte de lo que ya no forma parte de tu vida.

Recuerda que nada ni nadie son indispensables. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo.
Por lo tanto es tu responsabilidad personal aprender a desprenderte y ser libre.
Muchas veces lo que nos ata, es simplemente costumbre, apego, hábito, necesidad. Así que cierra, corta, vete, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

«Así es la vida y esa es la única forma de acceder a todo lo nuevo que tenemos por delante»

No estás solo


Dios te dice: Tú no estás solo, jamás lo has estado y nunca lo estarás. Dios está contigo en cada segundo de tu vida, más cerca que tus propios pensamientos. Sólo es tu idea la que te hace creer que Dios te puede abandonar, pero esto es imposible.

Te voy a explicar: Dios está en el aire que estás respirando y te da la vida. Si te pones la mano en el corazón, verás que ese latido de vida es Dios en tu corazón. El sol que te viene a alumbrar cada mañana es una bendición de Dios para ti, para que vivas y seas feliz.

¡Tú no tienes porqué estar triste nunca! El estado natural del hombre es la alegría, lo que pasa es que vivimos quejándonos por todo lo malo, en vez de dar gracias por todo lo que tenemos y esto nos pone tristes. Comienza ya a dar gracias por el aire que respiras, por cada prenda de vestir o de adorno que llevas en el cuerpo, por la cama que tienes, por cada pedacito de comida que te llevas a la boca, por cada canción que te sabes.

Cada vez que pienses en quejarte, busca algo por lo cual dar gracias a Dios. Acostúmbrate a decir por todo "Gracias Padre", y vas a ver como tu mundo va a cambiar. Comienza a sonreirle a todo, y no importa lo que te diga la gente, es mejor sonreír que estar mal encarado. Sonriele al guardia, al médico, al abogado, al barrendero, al ascensorista, al cajero, a los que cocinan, al chofer, a la enfermera. Sonríele al mundo y verás que el mundo te sonreirá también.

El rencor y el odio son la madre de la infelicidad. Comienza a perdonar ya a todo el mundo, no importa lo que te hayan hecho o dicho, eso es problema del que condena; el tuyo es el de perdonarlos. Diles: Te doy mi amor y mi perdón. Si hablan mal de ti, te critican o te condenan, eso no importa, de los más grandes seres se han dicho las peores cosas. Piensa: Si eso lo dicen, ¿dónde está lo que hacen? Yo soy un ser que hago y sólo me entiendo con los que hacen y no con los que dicen. Decir, cualquiera dice: para hacer hay que saber y yo soy un ser de acción.

Si has perdido algo o te han robado, eso tampoco importa. Acuérdate que lo verdaderamente valioso y eterno en ti nadie te lo puede quitar, es tu Ser y tu derecho soberano de sentir y pensar. "Lo maravilloso de cuando se pierde es que siempre nos queda Dios".

Acostúmbrate a bendecir en vez de maldecir o decir malas palabras y verás que las cosas se transforman. Di constantemente a todas las cosas y a todas las personas, no importa lo que sean, hagan o digan, "Dios te Bendice". Cada vez que no sepas qué hacer y estés desesperado y no te acuerdes de nada, repite simplemente el nombre de Dios tantas veces como te sea necesario y verás milagros.

No preguntes

Al triste, no le preguntes la historia de su desgracia...
Sino dile que en ti, tiene un amigo.

Al que llora, no le escudriñes el origen de su llanto...
dile que tu tienes un hombro, un pañuelo, una sonrisa.

Al que anda tambaleante por la vida no le analices por qué no ha llegado nunca a ninguna parte...
Mejor dile que tu tienes una luz, un consejo y un bastón por si llegara a necesitarlos.

Al que anda sin templo y sin oración no le preguntes por qué es un descreído...
Mejor enséñale a Dios y mételo en el secreto de tu plegaria.

A esos que hacen un caos de su vida no les preguntes que causa su confusión...
Mejor enséñales el rastro sosegado de la fe, y el fluir constante de tu serenidad.

Al que anda dolido y agotado con su cruz, no le preguntes por qué le pesa tanto...
Mejor ponlo en posición de que Dios se irradie sobre él... Y ya poco a poco irá llegando la luz.

Al que se resiste a seguir, y se siente vencido, no le andes por las normas, las deducciones y los raciocinios...
Mejor dale la mano, y dile:"¡Voy contigo!"

No le preguntes a cada uno su necesidad...
Mejor demuéstrales que siempre hay un sueño más asombroso que su mala suerte.

Coge la cruz de cada día

Cada día tiene su cruz. La cruz nos lleva al camino de la gloria, de la vida. Pero no podemos llegar a la meta sin la cruz.
Cuando cargamos con la cruz de corazón nos negamos a nosotros mismos, porque no pensamos en clave egoísta sino que sintonizamos con Aquel que cargó con el madero.
Cada día tiene sus cruces o la misma cruz. La cruz es árbol de donde también brota la esperanza. No podemos quedarnos en una visión negativa u oscura. La fe nos lleva a la Vida e ilumina la vida presente.
Cojamos cada uno nuestra cruz y animemos a nuestros hermanos a cargar con la suya. Cada uno tenemos las nuestras. Y si podemos, seamos un poco cirineos de aquellos que no puedan con la suya. Es la manera más hermosa de morir a nosotros mismos.
Contemplemos nuestra agenda, nuestro tiempo, en clave de donación y de amor.

Dibujo: Patxi Velasco Fano
Texto: Fernando Cordero ss.cc.

Grandes riesgos


El gran amor y los grandes logros
requieren grandes riesgos.

Lema Pastoral 2022-23 «Cuídate Cuídame»

El concepto actual de cuidado abarca por un lado, la acción de cuidar a alguien y por otro, al modo de actuar de la persona que pone interés y atención en lo que hace para que salga lo mejor posible.

Al ser palpable la vulnerabilidad de todos, ricos y pobres, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, aparece en toda su dimensión la necesidad de cuidarse, de tener alguien que cuide al necesitado y de cuidar a otros. El cuidado se convierte en un artículo de primera necesidad. La pandemia ha mostrado ejemplos heroicos de personas que cuidan a otros por altruismo, por sentido de solidaridad y por vocación religiosa, por amor, en definitiva.

Llegó para quedarse el concepto de cultura del cuidado como una realidad que abarca muchas dimensiones. El cuidado significa pensar en las necesidades de los demás al igual que de las nuestras, y ejercitar acciones que ayuden a todos, eliminando aquello que pueda perjudicar a los demás.

Enemigos del cuidado son la indiferencia, el egocentrismo, el rechazo, el abandono, la desidia, cualquier forma de discriminación y exclusión, etc. El cuidado está alineado con la solidaridad y la fraternidad. Cuidemos el cuidado.

Dios es el que me cuida, el buen pastor, el que no nos deja ni abandona.

Somos únicos e irrepetibles para Él. La importancia de sentirnos queridos por Él. Haciendo referencia al primer y segundo mandamiento.

La acción pastoral de la Iglesia se fundamenta en el ejemplo de Jesucristo, buen Pastor porque cuida de los suyos, los conoce por su nombre y se desvive por ellos.

Más allá de la circunstancia, tenemos por delante el reto de plantear una pastoral cuidada, cuidadosa y que cuída respondiendo realmente a lo que puede ser significativo en el mundo hoy.

Hoy encontramos a nuestro alrededor innumerables personas heridas, desesperanzadas e incluso desilusionadas. Todo ello nos pone ante los ojos La necesidad de cuidar.

Cuidar ejercitando la paciencia, generando esperanza y en corresponsabilidad; desde el don de uno mismo (San Agustín. “Patris corde”).

Presentación Lema Pastoral (Word)
Presentación Lema Pastoral (PDF)
Cartel Cuídate Cuídame Castellano_Vertical (Alta resolución)
Cartel Cuídate Cuídame Inglés_ Vertical (Alta resolución)
Cartel Cuídate Cuídame_Vertical Catalán (Alta resolución)
Cartel Cuídate Cuídame 1 Castellano_Apaisado (Alta resolución)
Solo letras PNG Castellano
Banner apaisado Latidos de Esperanza
Carteles Meses en alta resolución

 

No dejes pasar la vida

No dejes pasar la vida sin vivirla a tope.
El tiempo pasa sin darnos cuenta y cuando menos lo esperamos ya somos "mayores" para realizar algunas cosas que siempre quisimos hacer.
Cada momento tiene su afán y cada día es una oportunidad de realizar tus proyectos con entusiasmo  e ilusión.
Cuando eres joven todo lo ves muy lejano, parece que el tiempo nunca terminará, pero... la vida puede cambiar en tan sólo un instante.
Acoge la experiencia y sabiduría de los que te preceden, es mucho lo que pueden enseñarte. 
Acoge también la vitalidad de los que van detrás de ti, puedes ayudarles a recorrer su camino.
La experiencia es "la madre de la ciencia" así que, mima tus experiencias con cariño como aquellos momentos que la vida ha puesto en tus manos para crecer, madurar y ser feliz.
Mira de frente a la vida, es mucho lo que quiere ofrecerte independientemente del tiempo pues... el tiempo es algo pasajero pero... la pasión por la vida es algo que puede morar siempre en tu corazón.

Encar

La ternura

Confundimos la ternura con la ñoñería, y esto hace que la escondamos en lo más profundo de nuestro corazón para no ser señalados como mimosos o sensibleros.
Preferimos ir por la vida sacando pecho y demostrando una fortaleza que no siempre se corresponde con nuestra realidad interior.
La palabra ternura, tan poco usada en nuestro vocabulario habitual, entraña un contenido que va más allá de lo visible.
La ternura se manifiesta en una simple mirada, en unas manos que transmiten empatía, en un gesto cariñoso hacia conocidos y desconocidos, en una palabra oportuna dicha en un momento especial, en un silencio que acoge y en una sonrisa solidaria.
¡Cuánta ternura necesitamos en la vida! ¡Cuántos momentos vivimos en los que requerimos gestos de amor, de ese amor verdadero que llega al corazón!
La ternura llega sin buscarla y la damos cuando somos sensibles a la realidad que nos rodea. “Felices los tiernos de corazón, porque ellos verán a Dios”… y yo digo: “Felices aquellos que con su vida nos muestran una forma diferente de ir por el mundo, un camino a seguir y un modelo a imitar”.
Llamamos “tierno” a lo blando, a aquello que está aún sin hacer… y yo me pregunto: “¿Lo rígido, fuerte y maduro es capaz de doblegarse ante el dolor, la misericordia y compasión?”
El Papa Francisco nos hace una llamada a testimoniar a Jesucristo desde la palabra y la vida, nos habla de la ternura de Dios hecha realidad en nuestra vida si le seguimos con fe y coherencia.

Encar

Mujer de espíritu


Mujer del Espíritu
que, al soplo de su presencia,
te dejaste llevar por el viento de su gracia:
Empújanos a la SABIDURIA
y apreciar en lo que vemos los signos de la presencia de Dios.
Empújanos al ENTENDIMIENTO
y podamos vivir cerca de Dios
Empújanos al buen CONSEJO
y podamos recibirlo y darlo según Dios
Empújanos a la FORTALEZA
y, ante la debilidad, saquemos fuerza de lo sobrenatural
Empújanos a la CIENCIA
y sepamos conocer lo auténticamente esencial
Empújanos a la PIEDAD
que no seamos fríos ni con Dios ni con los que nos rodean
Empújanos al SANTO TEMOR
y sepamos comprender que Dios está
en el principio y fin de todo y de todas las cosas.
Amén

Ave María
J.Leoz

La mirada de María

Yo también quisiera poseer, Santa María,
ojos tan lúcidos como los tuyos.
Para comprender el Misterio que te hace grande
Para entender la Palabra que te hizo  feliz
Yo también quisiera tener tus ojos, Santa María,
para descubrir definitivamente a Jesús
y no perderlo ante tanto escaparate que la vida me ofrece.
Yo también quisiera tener tus ojos, Santa María,
y por encima de valles y de montes
saber que me espera un horizonte en Dios
con los brazos abiertos.
¿Cómo conseguir tu mirada?
¿Cómo alcanzar tu vista?
¿Cómo mantener la nitidez de tus ojos?
"Sólo con la oración", me respondes Santa María,
se limpian tanto los ojos como el alma
Sólo con la obediencia
se alcanza a ver lo que el mundo niega
Sólo con la confianza
los ojos llegan donde el hombre no atina
Sólo con la sencillez
los ojos traspasan lo que la inteligencia nos dificulta
¡Ayúdame, Santa María!
Dame esos ojos grandes que ven a Dios
Dame esos ojos limpios que contemplan a Cristo
Dame esos ojos penetrados por los rayos del Espíritu
Y, si acaso no puedo,
sólo te pido que no dejes de mirarme.
Amén.
 Ave María
J.Leoz

Está en tus manos

¿Cuál de los dos eliges?

Me conoces por dentro

Señor, nadie mejor que tú me conoce por dentro
porque nada se escapa a tu mirada.
Por más que disimule, por más que lo intente ocultar
siempre sabes cómo me encuentro.
Tú penetras hasta en lo más íntimo de mis sentimientos.
Conoces mis defectos y mis virtudes, mi debilidad y fortaleza.

Ojalá me conozca a mí mismo
como tú me conoces, Señor.
Ojalá entre dentro de mí mismo
como tú entras en mí, Señor.
Que me examine a mí mismo
como tú me examinas, Señor.
Pero que luego me ame a mí mismo
igual que tú me amas, Señor.

Muchas veces vivo la vida desde fuera.
Me da miedo entrar; contemplarme por dentro
y ver que hay cosas en mí que no me gustan.
Por eso huyo. Muchas veces vivo la vida a lo loco.
No me detengo para ver por dónde voy,
porque eso me llevaría a plantearme la vida en serio
y esa invitación no siempre es agradable.

Sé que sólo conociéndome a mí mismo
podré superarme y ofrecerte una vida mejor.
Sé que sólo examinándome a mí mismo
descubriré todo lo que me aleja de tu lado.
Sé que juzgándome a mí mismo,
con sinceridad, escucharé necesariamente tu voz
que me invita a andar por dentro.

Sondéame, Señor, conoce mi corazón,
pruébame, conoce mis luces y mis sombras.
Mira las veces que te doy todo lo que tengo
y ayúdame para crecer a tu lado.