sábado, 2 de mayo de 2015

Bienaventurada eres, María

Por haber atraído sobre ti las miradas de Dios con tu humildad,
bienaventurada eres, María.

Por haber aceptado con dignidad tu humilde condición social,
bienaventurada te llamarán todas las generaciones.

Por haberte sentido y proclamado "esclava del Señor",
bienaventurada eres, María.

Por haber reconocido gustosa tu pequeñez de criatura,
bienaventurada te llamarán todas las generaciones.

Por haber dado a Dios siempre toda la gloria, sin quedarte ninguna para ti,
bienaventurada eres, María.

Por haber sacado de tu grandeza no motivo de gloria, sino de humildad,
bienaventurada te llamarán todas las generaciones.

Por haber sido elevada a una grandeza proporcionada a tu humildad,
bienaventurada eres, María.

Por la grandeza de tu concepción sin mancha,
bienaventurada te llamarán todas las generaciones.

Por la grandeza de tu virginidad maternal o de tu maternidad virginal,
bienaventurada eres, María.

Por haber sido engendradora de tu Creador y receptáculo del que es inmenso,
bienaventurada eres, María.

Por haberlo predicho ya en vida, iluminada por Dios,
bienaventurada te llamarán todas las generaciones.

Por cumplirse ese vaticinio, siglo tras siglo, a lo largo de la historia,
bienaventurada eres, María.

Por haber querido Dios que se cumpla también en los siglos eternos,
bienaventurada eres y te llamarán todas las generaciones.

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