jueves, 28 de mayo de 2015

Oración comunitaria para el Domingo de la S. Trinidad, ciclo B

PICHA AQUÍ para descargarla

Virgen del Buen Suceso (Ecuador)


El hogar de María


Quiero, Virgen María,
un hogar cálido como el tuyo
para que Dios no pase de largo.
Quiero, Virgen María,
un hogar sin puertas como el tuyo,
para que el Ángel entre sin dificultades.
Quiero, Virgen María,
un hogar sin techo,
para que, aún durmiendo,
pueda contemplar la inmensidad del cielo.
Quiero, Virgen María,
un hogar sencillo y con maderos
para que, ni la vida ni los problemas,
me alejen del espíritu de aquel esposo carpintero.
Quiero, Virgen María,
un hogar con veleta apuntando hacia Dios
un hogar con pozo de agua fresca
un hogar con alma sencilla
un hogar donde, cuando Jesús entre,
encuentre siempre la mesa puesta y el corazón dispuesto.
Quiero, Virgen María,
un hogar con paredes blancas y corazones fuertes
un hogar con fuego vivo y sábanas blancas
un hogar, donde el Evangelio,
sea escuchado, seguido y proclamado.
Así, Virgen María,
quiero que sea mi hogar.
Amén
 Ave María
J.Leoz

Siempre que digo Madre


Siempre que digo madre, voy diciendo tu nombre;
siempre que pido ayuda, te estoy llamando a ti;
siempre que siento gozo es que en ti estoy pensando;
con tu nombre en los labios me acostumbro a dormir.

Siempre que digo MADRE es que digo María;
siempre que digo MADRE voy cantando tu amor.
Digo tu nombre y nombro a mi mejor amiga:
MARIA MADRE MIA Y MADRE DEL SEÑOR.

Siempre que yo te canto es mi canto esperanza;
siempre que yo te rezo es himno mi oración;
siempre que yo te hablo es mi voz alabanza,
y tu nombre yo llevo siempre en mi corazón.

Siempre que tengo dudas en ti encuentro certeza;
Siempre que tengo miedo eres tú mi valor;
siempre en mis desaliento eres tú mi confianza
y tu nombre yo invoco como ayuda y favor.
(J. Madurga)

Silencio de María


Nunca, María,  una mujer como Tú
sin decir nada, dijo tanto.
Vale más, tu actitud de escucha,
que mil palabras.
Hablan más tus obras
que un libro de multitud de páginas.
Nunca, María, nadie como Tú
dijo tanto en tan poco espacio de tiempo.
Con un ¡Si!, comenzó Dios a hacerse grande en tu seno
Con un ¡Sí!, germinó Jesús en tus entrañas
Con un ¡Sí!, Belén preparó humilde morada al Niño
Sí, María;
tus hechos fueron más elocuentes que tus dichos.
Tu sencillez más certera que tus palabras
Tu silencio el secreto más profundo
de tus galanteos con el Espíritu.
Si, María;
enséñanos el difícil arte
de decir poco y hacer mucho.
Sí, María;
enséñanos a ahorrar palabras
y regalarnos en gestos.
Enséñanos a construir la escuela del silencio
el aula de la paz y de la mansedumbre
el desierto de la calma y el misterio
el oasis donde Dios, de forma determinante,
habla para quien lo busca.
Amén.
Ave María
J.Leoz

Delicadeza de María


Eres, María;
delicadeza en la dureza
delicadeza cuando asoman las pruebas
delicadeza cuando llama Dios
delicadeza cuando te llaman los hombres.
Eres, María;
delicadeza en el trato con Dios
delicadeza con las necesidades de los hombres.
Eres, María;
delicadeza para embellecer nuestra fe
delicadeza para profundizar en nuestra oración
delicadeza que nos ayuda en la Eucaristía
delicadeza para escuchar la Palabra de Dios.
Eres, María;
flor delicada y cortada para Dios
flor con  aroma de servicio
flor sin miedo a la espina de dolor
flor que, cuanto más se aprieta, más fragancia ofrece.
Eres, María;
delicadeza que se compromete
delicadeza que sabe darse
delicadeza que sabe respetar
delicadeza que sabe amar.
Eres, María;
un jardín donde crece la flor del gusto
tal vez, por eso mismo,
no quiso pasar de largo.
Amén.
Ave María y canto
J.Leoz

Tarjetas sobre María












Palabras de María


Que no dude de Dios,
aunque me parezca imposible
Que, siendo libre,
no me olvide de Dios
Que siendo esclavo
me sienta libre en Dios
Que me alegre por el hecho
de haber sido tocado por Dios
Que nunca deje de llamarte: bienaventurada¡
Que disfrute con tantas cosas
que Dios hace por mí y en mí
Que disperse de mí, como lo hizo totalmente de ti,
la soberbia y el orgullo
Que me haga gustar la grandeza de la pobreza
y la miseria de la riqueza
Que me colme de lo bueno para vivir
y me aparte del maligno que me hacer morir
Y si en algún instante, María
rompo con la palabra que ofrecí a Dios:
te pido me recuerdes que la proeza
no está en el la cantidad
sino en la calidad de lo que se da.
Que al igual que Tú, María,
sepa darme y no contentarme con dar.
Amén.
 Ave María
J.Leoz

Oraciones marianas

Os dejamos este archivo con distintas oraciones marianas y su reflexión personal y grupal.
Descargar Oraciones Marianas.

martes, 26 de mayo de 2015

María de la esperanza

María de Nazaret
madre de nuestro Señor,
compañera de nuestras marchas,
ven a visitarnos,
quédate con nosotros.

Te necesitamos, madre buena,
vivimos tiempos difíciles,
atravesamos bajones, tenemos caídas,
nos agarra la flojera
nos inmoviliza la apatía,
nos da rabia la solidez de la injusticia.

María,
virgen de la Esperanza.
Contágianos tu fuerza,
acércanos el Espíritu
que llena tu vida.

Ayúdanos a vivir con alegría,
a pesar de las pruebas y las cruces
que encontramos en el seguimiento de tu hijo.

Que no nos desaliente
la lentitud de los cambios,
que las espinas de la vida
no nos ahoguen la semilla del Evangelio.

Que no perdamos la utopía, madre buena,
de creer que es posible otro mundo
y otra sociedad.
Que no bajemos los brazos
en la lucha por la justicia
y en la práctica de la solidaridad.

Que no se enturbie nuestra mirada,
al punto que no veamos la luz del Señor
que nos acompaña siempre,
que camina a nuestro lado,
que nos sostiene en los momentos duros.

María,
Tú creíste y te jugaste la vida y no te fue fácil
También pasaste tiempos de incertidumbre,
de no entender las cosas que pasaban,
de sufrimiento y soledad.
Y saliste adelante, con buen ánimo y entrega.
Nos enseñaste con tu ejemplo
que para dar vida hay que entregar la vida,
todos los días, en las buenas,
y en las malas, y en las más o menos.

Siendo un muchacha,
estando comprometida,
corriste el riesgo de decir sí
al plan de Dios.
Confiaste en El y el sueño de Dios se hizo realidad.

Madre,
en nuestros días Dios sigue soñando.
Su Reino de hermanos está muy lejos de ser realidad.
Y nos pide, como a Ti en Nazaret,
que demos lo mejor de nosotros
para ayudarlo a realizar su Proyecto.

María,
¡cómo cuesta decirle sí al Señor!
Cómo cuesta decir sí más allá de las palabras,
decir sí con los hechos, con actitudes, con gestos...
...¡con la vida!

Enséñanos a esperar en el Señor,
a confiar en su palabra,
a dejarnos guiar por su Espíritu,
a llenarnos de su buen humor y alegría.
Enséñanos a escuchar su voz,
en la realidad de todos los días,
en el sufrimiento de tantos,
en las ansías de liberación y cambio,
en la sed de justicia de las mayorías.

Enséñanos a orar
para no perder la Esperanza
y para darle raíces sólidas.
Enséñanos a orar para discernir donde poner los esfuerzos
y descubrir nuestro lugar y misión.
Enséñanos a orar para no desalentarnos
en las dificultades y contratiempos.

María,
camina cerca nuestro,
acompáñanos madre buena,
fortalece nuestra esperanza
para que sea el motor de nuestra entrega
el pozo donde beber para seguir,
el refugio donde descansar y retomar fuerzas.
Anuda nuestra esperanza
al proyecto del Padre.

Danos firmeza y hasta tozudez
para seguir adelante.
Llena nuestros corazones
de la esperanza que libera
para vivir el amor solidario.
Lo que se espera se consigue con esfuerzo,
con trabajo y con la vida.

Nos confiamos en tus manos
para que nos hagas fuertes en la fe
comprometidos en la solidaridad
y firmes, muy firmes,
en la Esperanza del Reino.

domingo, 24 de mayo de 2015

Tu luz es un don para el mundo

Espíritu Santo
Tú vienes a encender en cada uno de tus hijos una hoguera de luz.
Te adoramos como el Enviado del Padre que, por medio de la
entrega obediente del Hijo, nos enseñas la verdad de la vida.
Tú eres la verdad, tú nuestra Luz.
Te damos gracias por regalarnos la luz de la fe y poder vivirla en nuestra Iglesia.
Muéstranos, Espíritu Santo, los tesoros de tu sabiduría.
Condúcenos al Padre, haznos discípulos de Jesucristo.
No dejes de acompañarnos con nuestros hermanos para ser dignos
templos de tu presencia,
en cada minuto de nuestra vida.
Luz Divina, te adoramos presente en la Iglesia.
Por eso te presentamos a nuestra comunidad parroquial,
a cada uno de nuestros hermanos.
Fortalécenos y mantennos a todos
en el resplandor de la comunión.
Que juntos sepamos iluminar a los que no te conocen
y dejemos traslucir tu cálida presencia a los pobres,
enfermos y abatidos.
Enciende en nosotros la llama de tu caridad, para que un día,
resucitados, participemos contigo en el gozo de tu reino.

sábado, 23 de mayo de 2015

Desde Reflejos de Luz: Feliz Pentecostés

Pentecostés y los dones del Espíritu Santo



Danos, señor, un corazón acogedor

Danos, Señor, un corazón acogedor.
Espíritu Santo Creador, que al principio planeabas sobre las aguas, por tu soplo todos los seres han recibido vida. Danos vivir según el Espíritu de Cristo.

Danos, Señor, un corazón acogedor.
Espíritu Santo Consejero, tú has revestido con tu fuerza a los profetas para que rindieran testimonio de tu Palabra. Danos valor para proclamarla nosotros cada día.

Danos, Señor, un corazón acogedor.
Espíritu Santo Poder, tú has acogido bajo tu sombra a la Virgen Manía, y la preparaste para que llegara a ser la Madre del Hijo de Dios. Danos esa docilidad creyente.

Danos, Señor, un corazón acogedor.
Espíritu Santo Consagrador, descendiste sobre Jesús el día de su bautismo para que fuera consagrado como testigo fiel del Padre. Otórganos ser sus discípulos.

Danos, Señor, un corazón acogedor.
Espíritu Santo Luz, que llevaste hasta el desierto a Cristo y le asististe en la proclamación del Reino de Dios. Asístenos cuando somos probados.

Danos, Señor, un corazón acogedor.
Espíritu Santo Defensor, descendiste sobre María y los apóstoles, para enseñarles todas las cosas y conducirles a la plenitud. Otórganos ansiar la plenitud de la Verdad única de Dios.

Danos, Señor, un corazón acogedor.

Dibujo de Fano para Pentecostés


Fuego de amor


Espíritu de Verdad

Queremos alzar nuestras voces hasta ti, Señor. Te pedimos el Espíritu de la verdad.
Para amar la verdad y para buscarla, para decirnos la verdad, para ser sinceros, para vivirla y para proclamarla. Queremos ser la voz de toda la verdad, también de la que no aparece en los periódicos. Queremos hablar la verdad que quema y que duele, la verdad que salva y da esperanza. haznos hombres de corazón limpio, lejos de la excusa, de la hipocresía y de la trampa.
Te pedimos el coraje y la fortaleza para nq transigir con la mentira y creer, como Jesús, en la verdad que nos libera.
Necesitamos buscar la verdad en el silencio, en la contemplación profunda de los acontecimientos, en la calle y en el evangelio. Nos comprometemos a decir nuestra verdad, sobre todo a los jóvenes y a los que la esperan: que creemos en Jesús vivo, que creemos en su reino de verdad.
Te pedimos que la verdad nos reconcilie, que cure todas nuestras divisiones, que la verdad nos ayude a ser pobres, a pedirnos perdón, a reconocernos como somos con nuestro pecado y nuestras esperanzas. Que pongamos la verdad sobre la mesa y que en ella seamos hermanos.

viernes, 22 de mayo de 2015

Vivir el domingo: Festividad de Pentecostés, ciclo B

JUAN 20, 19-23
Ya anochecido, aquel día primero de la semana, estando atrancadas las puertas del sitio donde estaban los discípulos, por miedo a los dirigentes judíos, llegó Jesús, haciéndose presente en el centro, y les dijo: - Paz con vosotros.
Y dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos sintieron la alegría de ver al Señor. Les dijo de nuevo: - Paz con vosotros. Igual que el Padre me ha enviado a mí, os envío yo también a vosotros. Y dicho esto sopló y les dijo: - Recibid Espíritu Santo. A quienes dejéis libres de los pecados, quedarán libres de ellos; a quienes se los imputéis, les quedarán imputados.

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

Ven, Espíritu Santo. Despierta nuestra fe débil, pequeña y vacilante. Enséñanos a vivir confiando en el amor insondable de Dios, nuestro Padre, a todos sus hijos e hijas, estén dentro o fuera de tu Iglesia. Si se apaga esta fe en nuestros corazones, pronto morirá también en nuestras comunidades e iglesias.
Ven, Espíritu Santo. Haz que Jesús ocupe el centro de tu Iglesia. Que nada ni nadie lo suplante ni oscurezca. No vivas entre nosotros sin atraernos hacia su Evangelio y sin convertirnos a su seguimiento. Que no huyamos de su Palabra, ni nos desviemos de su mandato del amor. Que no se pierda en el mundo su memoria.
Ven, Espíritu Santo. Abre nuestros oídos para escuchar tus llamadas, las que nos llegan hoy, desde los interrogantes, sufrimientos, conflictos y contradicciones de los hombres y mujeres de nuestros días. Haznos vivir abiertos a tu poder para engendrar la fe nueva que necesita esta sociedad nueva. Que, en tu Iglesia, vivamos más atentos a lo que nace que a lo que muere, con el corazón sostenido por la esperanza y no minado por la nostalgia.
Ven, Espíritu Santo. Purifica el corazón de tu Iglesia. Pon verdad entre nosotros. Enséñanos a reconocer nuestros pecados y limitaciones. Recuérdanos que somos como todos: frágiles, mediocres y pecadores. Libéranos de nuestra arrogancia y falsa seguridad. Haz que aprendamos a caminar entre los hombres con más verdad y humildad.
Ven, Espíritu Santo. Enséñanos a mirar de manera nueva la vida, el mundo y, sobre todo, las personas. Que aprendamos a mirar como Jesús miraba a los que sufren, los que lloran, los que caen, los que viven solos y olvidados. Si cambia nuestra mirada, cambiará también el corazón y el rostro de tu Iglesia. Los discípulos de Jesús irradiaremos mejor su cercanía, su comprensión y solidaridad hacia los más necesitados. Nos pareceremos más a nuestro Maestro y Señor.
Ven, Espíritu Santo. Haz de nosotros una Iglesia de puertas abiertas, corazón compasivo y esperanza contagiosa. Que nada ni nadie nos distraiga o desvíe del proyecto de Jesús: hacer un mundo más justo y digno, más amable y dichoso, abriendo caminos al reino de Dios.

José Antonio Pagola