viernes, 17 de noviembre de 2017

Vivir el domingo 33 de TO, Ciclo A

MATEO 25, 14-30

Es como un hombre que, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, según sus capacidades; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco; el que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos; en cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a saldar cuentas con ellos. Se acercó al que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: - Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco. Su señor le respondió: - ¡Muy bien, empleado diligente y fiel! Has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de mucho; pasa a la fiesta de tu señor. Se acercó luego el que había recibido dos talentos, y dijo: - Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.  Su señor le respondió: - ¡Muy bien, empleado diligente y fiel! Has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de mucho; pasa a la fiesta de tu señor. Finalmente se acercó el que había recibido un talento y dijo: - Señor, supe que eres hombre duro, que siegas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido; me asusté y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo. El señor le replicó: - ¡Empleado malvado y holgazán! ¿Sabías que siego donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? Pues entonces debías haber puesto mi dinero en el banco, para que al volver yo pudiera recobrar lo mío con los intereses. Quitadle el talento de plata y dádselo al que tiene diez; porque al que produce se le dará hasta que le sobre, mientras al que no produce se le quitará hasta lo que había recibido. Y a ese empleado inútil, echadlo fuera, a las tinieblas: allí será el llanto y el rechinar de dientes.

BÚSQUEDA CREATIVA

A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Es sorprendente ver que el tercer criado es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en no hacer nada: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar la gracia; conservar la vocación...

Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa, asegurar la pertenencia a la Iglesia... Todo puede ser explicable, pero, ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el Evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?

Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo «repetir» de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?

Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman «prudencia», «fidelidad al pasado», «resignación»... Llevan más bien otro nombre: «búsqueda creativa», «audacia», «capacidad de riesgo», «escucha del Espíritu», que todo lo hace nuevo.

Lo más grave puede ser que, lo mismo que el tercer criado de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando en realidad estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes.


 José Antonio Pagola

19 de noviembre. I Jornada Mundial de los Pobres


El  domingo 19 de noviembre la Iglesia celebra la I Jornada Mundial de los Pobres. Una invitación que el Santo Padre dirige a toda la Iglesia, así como a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, para que escuchen el grito de ayuda de los pobres.

Esta Jornada nace hace un año. El 13 de noviembre se cerraban en todo el mundo las Puertas de la Misericordia y en la Basílica de San Pedro el Santo Padre celebraba el Jubileo dedicado a todas las personas marginadas. De manera espontanea, al finalizar la homilía, el papa Francisco manifiesta su deseo: “quisiera que hoy fuera la «Jornada de los pobres»”.
 “Precisamente hoy, cuando hablamos de exclusión, vienen rápido a la mente personas concretas; no cosas inútiles, sino personas valiosas. La persona humana, colocada por Dios en la cumbre de la creación, es a menudo descartada, porque se prefieren las cosas que pasan. Y esto es inaceptable, porque el hombre es el bien más valioso a los ojos de Dios. Y es grave que nos acostumbremos a este tipo de descarte; es para preocuparse, cuando se adormece la conciencia y no se presta atención al hermano que sufre junto a nosotros o a los graves problemas del mundo… Hoy, en las catedrales y santuarios de todo el mundo, se cierran las Puertas de la Misericordia. Pidamos la gracia de no apartar los ojos de Dios que nos mira y del prójimo que nos cuestiona… especialmente al hermano olvidado y excluido, al Lázaro que yace delante de nuestra puerta. Hacia allí se dirige la lente de la Iglesia.… A la luz de estas reflexiones, quisiera que hoy fuera la «Jornada de los pobres»”. (Papa Francisco,  13 de noviembre de 2016)
Materiales para la celebración de la I Jornada Mundial de los Pobres:
No amemos de palabra sino con obras, 
Mensaje del papa Francisco 
Logotipo y explicación
Subsidio litúrgico [PDF] [WORD]
Guion para la homilía [PDF[WORD]
Pautas para la animación [PDF] [WORD]
Subsidio pastoral
Vídeo de la Jornada
Material para Instagram, Twitter, Whatsapp y banner                  

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Ayudas con tu voto a Reflejos de Luz?

La web de Reflejos de Luz ha sido admitida para participar en el Concurso MEJOR WEB DIGIVAL 2017.

Además del premio que otorgará el jurado del Concurso, existe un premio popular que resultará de las votaciones de los usuarios en la siguiente dirección:

https://www.digival.es/concurso/blogs/

Colabora con Reflejos y vota por nuestra web como tu favorita. Solo se admite un voto diario desde cada IP única para evitar votaciones múltiples.

Hasta el 31 de noviembre se admitirán los votos de todos los usuarios, que decidiréis quién es el ganador de esta categoría.


Que vea con tu mirada

Señor:
Gracias por mi vocación a la enseñanza.
Concédeme ejercerla con amor,
prudencia, sabiduría y paciencia.

Ayúdame a ver a mis alumnos
con Tu mirada de misericordia
para sólo captar el bien en cada uno,
conocer sus cualidades,
alentar sus sueños y proyectos,
y enseñarlos con dulzura y firmeza
a corregir sus faltas y tropiezos.

Que sepa compartir sus alegrías,
comprender sus inquietudes
y consolar sus tristezas.

Maestro Bueno:
Haz que logre enseñarles a ser
constructores de justicia y de paz,
honestidad, fraternidad y perdón,
defensores de la vida y la verdad.

Que sepa compartirles la fe,
comunicarles esperanza,
animar su perseverancia y valentía,
alentar su caridad y alegría
y sembrar en su corazón la voluntad
de caminar Contigo y hacia Ti
dedicando sus dones y talentos
al servicio y al bien de los demás.

Amén

domingo, 12 de noviembre de 2017

13 de noviembre. Cumpleaños de San Agustín

Nos dice San Agustín “No vuelvas fuera, vuélvete a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad. El pasado ya no es. Y el futuro no es todavía. La sabiduría no es otra cosa que la medida del Espíritu; es decir, la que nivela el espíritu para que no se extralimite ni se estreche”

Conocerse bien, es decir, de forma realista, haciendo una auténtica aproximación objetiva a uno mismo y a los otros, representa un primer e importante paso para lograr orientar y dirigir de la propia vida, y es una cuestión tan importante que siempre se ha presentado a lo largo de los siglos como un gran reto para el hombre es ciertamente una ardua tarea no es tan fácil como parece de realización y que al ser de vital importancia para el hombre lo es asimismo para la sociedad y en el hecho social entra la religión, la cultura en todas sus facetas y evidentemente la política. Por ello es un gravísimo error no reconocer los propios defectos ni los defectos que comunitariamente nos tienen dominados y no es menos error no reconocer ni aceptar las propias cualidades “dones de Dios” y los dones que Dios nos quiere transmitir a través de las cualidades de los demás.

El conocimiento de todo ello y su aceptación, es el paso previo necesario para una posible superación y ello no debe conducir jamás ni a la resignación ni a la indiferencia.

Es imprescindible poder y saber distinguir tanto personal como comunitariamente lo que no se puede o no se debe modificar de lo que se puede y debe modificarse

Sabemos por experiencia que es el Espíritu Santo quien nos ayuda a entender y amar la voluntad de Dios y a entender y a amar la palabra de Dios, no podemos olvidar que El es quien nos lleva a la verdad completa y nos hace comprender aquello que aún no comprendemos de Jesús y su mensaje. El es quien “intercede por nosotros con gemido inefables” (Rm.8,26)

Solo el Espíritu como nos recuerda San Agustín es el quien nivela nuestro espíritu para que no se extralimite ni se estreche ya que Él es la misma Sabiduría de Dios derramada en nuestros corazones.Pero hay que ser objetivos y dejar que sea Él y Ella, -Espíritu y Sabiduría- los que nos ayuden a ser realistas y objetivos y por ende a dejar las palabras y pasar a las obras que demuestran la fe. De nada valen los discursos, las sonrisitas y las fotos sino no podemos decir lo que vemos y oímos como los discípulos Juan lo vieron estando con Jesús.

Nerón jamás pensó objetivamente lo que necesitaba Roma, sino lo que él quería de Roma quizás desde una paranoia incontrolable justificada por la subjetiva culpa de “unos llamados cristianos”. Pero lástima, pobre Nerón porque quien inocentemente peca, inocentemente se condena.Por eso, amigo, seas quien seas, haz un esfuerzo y aunque sea preciso hacer un alto en el camino “conócete, acéptate y supérate", para una vida mas humana y por lo tanto más cristiana y una sociedad, religión, cultura y política más limpias y auténticas según la Sabiduría de Dios y su Espíritu.

La vida de San Agustín

San Agustín Nació en el Siglo IV en un pueblecito el norte de África llamado Tagaste. Se bautizó en Milán.

Creció en una familia en la que se sintió muy querido. Su madre, Santa Mónica, intentó darle el amor que ella sentía por Dios y por todo lo que le rodeaba.

Era un joven con muchas inquietudes, al que le gustaba mucho profundizar en todo. Esa búsqueda, a los 19 años, le llevó a entablar amistad con los maniqueos, que hablaban de Jesús, pero no encontró con ellos la verdad que buscaba.

San Agustín estudió artes liberales y retórica en Cartago. Allí se enamoró y tuvo un hijo: Adeodato.
En el 375 volvió a Tagaste pero su madre no le acogió de buena manera, porque se había hecho maniqueo y se había unido a una mujer. En Tagaste dio clases de retórica.

Para él era muy importante la amistad. Tuvo grandes amigos, como Ambrosio, del cual le gustaba mucho como hablaba, aunque no le echase cuenta, el cual murió e hizo que San Agustín volviera a Cartago.

En el año 386 se convirtió al cristianismo, porque quería entregarse a la «sabiduría y vivir solo para Dios». San Agustín era un gran orador. 

En el 386 se marcha con un grupo e amigos a Casiciaco, para vivir en común con ellos. Allí escribió libros como «Del orden» o «Soliloquios» (biografía para sus amigos). 

Santa Mónica murió en el puerto romano de Ostia, cuando san Agusín tenía 33 años. Se fue a Hipona a fundar un monasterio, donde le eligen sacerdote para que ayude contra la doctrina donastita, y donde vivió la primitiva vida cristiana.. Le Nombró el obispo Valerio. También fue nombrado Obispo de Hipona en el año 395.

S.A. murió en el año 430 en Hipona.

«Quien viva con san Agustín, no tendrá más bien que a Dios.»

Video "Cumpleaños de San Agustín"

Video sobre San Agustín (Animación. 33 minutos)

Nos habla San Agustín

El amor es aquello que más necesita el hombre. Cualquier persona, sea quien sea, de la condición que sea, necesita recibir estos de cariño, una palabra agradable, una sonrisa, una palabra de aliento... y de apoyo.

Sin amor, nadie es capaz de vivir feliz. Sin amor, todo e vuelve oscuro, difícil y problemático. Con razón decía San Agustín que amar y ser amado era lo que más deseaba en este mundo. Por ese motivo, ninguna enfermedad hay más grave que la de no sentirse querido, lo primero que debemos a cada persona es amor y cariño, incluso a los que no nos caen bien...

El amor debe estar presente en todos los acontecimientos de nuestra ida y debe ser la raíz de todas nuestras motivaciones. Como bien decía San Agustín:
«Si haces la paz, hazla por amor. Si te lamentas, laméntate por amar. Si corriges, corrige por amor... Procura que el amor eche raíces en tu alma. De esa raíz solo puede nacer el bien.» (San Agustín, comentario al evangelio de San Juan. 7,8)

Examínate por dentro, no por fuera. Dios mira al corazón de cada persona. Mira tú también al tuyo y júzgate; juzga si la raíz de tus obras es el amor, porque eso es lo único que les da valor ante los ojos de Dios.

Jesús, Maestro

Señor, tú que eres
el único y verdadero Maestro,
concédeme la gracia de ser,
a ejemplo tuyo, maestro para mis alumnos.

Haz que yo sepa, con mi vida,
educarlos en la libertad
y, con mi sabiduria, capacitarlos
para un auténtico compromiso
hacia los demás.

Haz que yo sea capaz de hablarles de ti
y de enseñarles a hablar contigo.
Que ellos se den cuenta de que son amados
y de que yo sólo busco su verdadero bien.

Haz que mi amistad contigo sea la fuente
de mi amistad con ellos.

Jesús Maestro, gracias por haberme llamado
a tu misma misión.
Que mi docencia sea un reflejo de la tuya.
Amén.

13 Noviembre. Nacimiento de San Agustín


viernes, 10 de noviembre de 2017

Vivir el domingo 32 de TO, Ciclo A

MATEO 25, 1-13

Entonces se parecerá el reino de Dios a diez muchachas que cogieron sus candiles y salieron a recibir al novio. Cinco eran necias y cinco sensatas. Las necias, al coger los candiles, se dejaron el aceite; las sensatas, en cambio, llevaron alcuzas de aceite además de los candiles. Como el novio tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó gritar: - ¡Que llega el novio, salid a recibirlo! Se despertaron todas y se pusieron a despabilar los candiles.  Las necias dijeron a las sensatas: - Dadnos de vuestro aceite, que los candiles se nos apagan. Pero las sensatas contestaron: - Por si acaso no hay bastante para todas, mejor es que vayáis a la tienda a comprarlo. Mientras iban a comprarlo llegó el novio: las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Cuando por fin llegaron las otras muchachas, se pusieron a llamar: - Señor, señor, ábrenos. Pero él respondió: - Os aseguro que no sé quiénes sois. Por tanto, manteneos despiertos, que no sabéis el día ni la hora.

ENCENDER UNA FE GASTADA

La primera generación cristiana vivió convencida de que Jesús, el Señor resucitado, volvería muy pronto lleno de vida. No fue así. Poco a poco, los seguidores de Jesús se tuvieron que preparar para una larga espera.

No es difícil imaginar las preguntas que se despertaron entre ellos. ¿Cómo mantener vivo el espíritu de los comienzos? ¿Cómo vivir despiertos mientras llega el Señor? ¿Cómo alimentar la fe sin dejar que se apague? Un relato de Jesús sobre lo sucedido en una boda les ayudaba a pensar la respuesta.

Diez jóvenes, amigas de la novia, encienden sus lámparas y se preparan para recibir al esposo. Cuando, al caer el sol, llegue el novio a tomar consigo a la esposa, los acompañarán a ambos en el cortejo que los llevará hasta la casa del esposo, donde se celebrará el banquete nupcial.

Hay un detalle que el narrador quiere destacar desde el comienzo. Entre las jóvenes hay cinco «sensatas» y previsoras que toman consigo aceite para alimentar sus lámparas a medida que se vaya consumiendo la llama. Las otras cinco son unas «necias» y descuidadas que se olvidan de tomar aceite, con el riesgo de que se les apaguen las lámparas.

Pronto descubrirán su error. El esposo se retrasa y no llega hasta medianoche. Cuando se oye la llamada a recibirlo, las sensatas alimentan con su aceite la llama de sus lámparas y acompañan al esposo hasta entrar con él en la fiesta. Las necias no saben sino lamentarse: «Que se nos apagan las lámparas». Ocupadas en adquirir aceite, llegan al banquete cuando la puerta está cerrada. Demasiado tarde.

Muchos comentaristas tratan de buscar un significado secreto al símbolo del aceite. ¿Está Jesús hablando del fervor espiritual, del amor, de la gracia bautismal...? Tal vez es más sencillo recordar su gran deseo: «Yo he venido a traer fuego a la tierra, ¿y qué he de querer sino que se encienda?». ¿Hay algo que pueda encender más nuestra fe que el contacto vivo con Jesús?

¿No es una insensatez pretender conservar una fe gastada sin reavivarla con el fuego de Jesús? ¿No es una contradicción creernos cristianos sin conocer su proyecto ni sentirnos atraídos por su estilo de vida?

Necesitamos urgentemente una calidad nueva en nuestra relación con él. Cuidar todo lo que nos ayude a centrar nuestra vida en su persona. No gastar energías en lo que nos distrae o desvía de su Evangelio. Encender cada domingo nuestra fe rumiando sus palabras y comulgando vitalmente con él. Nadie puede transformar nuestras comunidades como Jesús.


José Antonio Pagola

Recursos para el Día de los Derechos del Niño (20 Noviembre)

En ESTE ENLACE podéis ver y descargar los recursos que hemos preparado para celebrar el Día de los Derechos del Niño (Día 22 de noviembre)

 

jueves, 9 de noviembre de 2017

Oración del maestro


Hoy es un nuevo día que me regalas para cumplir

la misión que me has encomendado, de ser Maestro como Tu lo has sido.

Veo la realidad del mundo de hoy que se consume
en la guerra, el odio, la violencia, el hambre y la
injusticia.

Muchos de los que construyen esa dura realidad,
son hombres y mujeres con altos cargos, muchos
estudios, seres humanos que pasaron algún día por manos de maestros.

Tu no enseñaste teoría, sino vida porque tus
Palabras, estaban cargadas de Amor y paz.

Por tus manos pasaron diferentes clases de mentes,
que poco a poco fuiste transformando, sembrando
en ellas la semilla de tu Evangelio la cual
defendieron con su propia vida.

Dame responsabilidad para preparar mis clases a
conciencia, sabiendo que más que contenidos,
quiero enseñar vida.

Dame sabiduría para aprender a leer el corazón y la
mente de mis niños, descubrir sus sueños y
sentimientos, para lograr llegar a ellos y regalarles
una buena dosis de esperanza y paz.

Dame sensibilidad para comprender sus luchas,
los conflictos que enfrentan día a día para brindarles
mi apoyo y así no caer en el error de ser una
máquina que imprime conocimientos sin
sentimientos o tal vez no pagar con ellos mis malos momentos.

Quiero ser su fabricante de sueños aquel que los
motive a hacer realidad todo lo que anhelan alcanzar.

No quiero enseñar por enseñar. no quiero ser
maestro porque no hay más en lo que pueda trabajar

No quiero hacer de mi salón de clases, una fábrica
de monstruos educadísimos, con mentes brillantes y sin corazón

No quiero despertar en ellos temor, solo quiero que
confíen en mí y me abran su corazón
Haz que no olvide que cada uno de ellos es barro
blando que toma forma en mis manos.
Por lo tanto es mi responsabilidad la obra que haga
de ellos Sé que en los niños y jóvenes que eduque
hoy, está la esperanza de un mundo mejor.

Quiero impartir una educación capaz de liberar de
romper las cadenas que les impiden hacer sus sueños realidad..

Quiero que mis estudiantes aprendan a escribir su
propia vida a sumar sus bendiciones, a restar las
limitaciones, y así poder multiplicar sus dones, para
dividirlos entre quienes les rodean.

Sé que no soy el Maestro de Maestros como tu lo
has sido solo quiero seguir tus pasos, enseñar vida y amor.

Sé que cometo errores, que no soy perfecto, por eso
te pido que me ayudes a ser cada día mejor, para
lograr llevar a todos tu mensaje de liberación.

Gracias por llamarme a seguir esta vocación
Gracias por pensar en mí para transformar mentes y
corazones, y lograr hacer de éste, un mundo más humano y mejor.

Jesús, Maestro de Maestros, enséñame a ser como Tu.

AMEN

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Oración para comenzar una reunión

Al comenzar esta reunión, Señor,
nuestros corazones se levantan hacia Ti
en busca de tu mirada.
Escúchanos, Señor.

Da respuesta a nuestras preguntas,
y ayúdanos en nuestras inquietudes,
Tú que eres nuestro Dios
en quien nosotros confiamos.

En esta reunión, ponemos en tus manos
nuestros miedos e ilusiones.
En tus ojos, ponemos la pureza y sinceridad
de nuestra búsqueda.

Guíanos, Señor, Tú que eres bueno
y que tu Espíritu Santo
nos ayude en cada paso.
Que nuestra boca sea hoy
la expresión de nuestro interior;
que nuestras palabras
arranquen de lo profundo,
y sean verdaderas.

Señor, danos un corazón limpio
para que podamos ver.

A Ti abrimos los proyectos y planes
de esta reunión: Acompáñanos.

A Ti ofrecemos lo que somos
y lo que tenemos: Acógelo.

A Ti, que eres Dios de la Vida,
te pedimos fuerza: Anímanos.

Que nuestros corazones
se alegren y regocijen hoy
porque todo lo esperamos de Ti.

Bendice, Señor, esta reunión
y guíala por el camino justo. Amén

domingo, 5 de noviembre de 2017

Vivir el 31 domingo de TO, Ciclo A

MATEO 23, 1-12
Entonces Jesús, dirigiéndose a las multitudes y a sus discípulos, declaró: - En la cátedra de Moisés han tomado asiento los letrados y los fariseos. Por tanto, todo lo que os digan, hacedlo y cumplidlo..., pero no imitéis sus obras, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y los cargan en las espaldas de los hombres, mientras ellos no quieren empujarlos ni con un dedo. Todo lo hacen para llamar la atención de la gente: se ponen distintivos ostentosos y borlas grandes en el manto: les encantan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas, que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame «Rabbí». Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar «Rabbí», pues vuestro maestro es uno solo y vosotros todos sois hermanos;  y no os llamaréis «padre» unos a otros en la tierra, pues vuestro Padre es uno solo, el del cielo; tampoco dejaréis que os llamen «directores», porque vuestro director es uno solo, el Mesías. El más grande de vosotros será servidor vuestro. A quien se encumbra, lo abajarán, y a quien se abaja, lo encumbrarán.

NO HACEN LO QUE DICEN

Jesús habla con indignación profética. Su discurso, dirigido a la gente y a sus discípulos, es una dura crítica a los dirigentes religiosos de Israel. Mateo lo recoge hacia los años ochenta para que los dirigentes de la Iglesia cristiana no caigan en conductas parecidas.
¿Podremos recordar hoy las recriminaciones de Jesús con paz, en actitud de conversión, sin ánimo alguno de polémicas estériles? Sus palabras son una invitación para que obispos, presbíteros y cuantos tenemos alguna responsabilidad eclesial hagamos una revisión de nuestra actuación.
«No hacen lo que dicen». Nuestro mayor pecado es la incoherencia. No vivimos lo que predicamos. Tenemos poder, pero nos falta autoridad. Nuestra conducta nos desacredita. Un ejemplo de vida más evangélica de los dirigentes cambiaría el clima en muchas comunidades cristianas.
«Atan cargas pesadas e insoportables y las ponen sobres las espaldas de los hombres; pero ellos no mueven ni un dedo para llevarlas». Es cierto. Con frecuencia somos exigentes y severos con los demás, comprensivos e indulgentes con nosotros. Agobiamos a la gente sencilla con nuestras exigencias, pero no les facilitamos la acogida del Evangelio. No somos como Jesús, que se preocupa de hacer ligera su carga, pues es humilde y de corazón sencillo.
«Todo lo hacen para que los vea la gente». No podemos negar que es muy fácil vivir pendientes de nuestra imagen, buscando casi siempre «quedar bien» ante los demás. No vivimos ante ese Dios que ve en lo secreto. Estamos más atentos a nuestro prestigio personal.
«Les gusta el primer puesto y los primeros asientos [...] y que les saluden por la calle y los llamen maestros». Nos da vergüenza confesarlo, pero nos gusta. Buscamos ser tratados de manera especial, no como un hermano más. ¿Hay algo más ridículo que un testigo de Jesús buscando ser distinguido y reverenciado por la comunidad cristiana?
«No os dejéis llamar maestro [...] ni preceptor [...] porque uno solo es vuestro Maestro y vuestro Preceptor: Cristo». El mandato evangélico no puede ser más claro: renunciad a los títulos para no hacer sombra a Cristo; orientad la atención de los creyentes solo hacia él. ¿Por qué la Iglesia no hace nada por suprimir tantos títulos, prerrogativas, honores y dignidades para mostrar mejor el rostro humilde y cercano de Jesús?
«No llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo». Para Jesús, el título de Padre es tan único, profundo y entrañable que no ha de ser utilizado por nadie en la comunidad cristiana. ¿Por qué lo permitimos?

José Antonio Pagola