jueves, 20 de abril de 2017

Vivir el 2º domingo de Pascua, Ciclo A

JUAN 20, 19-31
Ya anochecido, aquel día primero de la semana, estando atrancadas las puertas del sitio donde estaban los discípulos, por miedo a los dirigentes judíos, llegó Jesús, haciéndose presente en el centro, y les dijo: - Paz con vosotros. Y dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos sintieron la alegría de ver al Señor.  Les dijo de nuevo: - Paz con vosotros. Igual que el Padre me ha enviado a mí, os envío yo también a vosotros. Y dicho esto sopló y les dijo: - Recibid Espíritu Santo. A quienes dejéis libres de los pecados, quedarán libres de ellos; a quienes se los imputéis, les quedarán imputados. Pero Tomás, es decir, Mellizo, uno de los Doce, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le decían: - Hemos visto al Señor en persona. Pero él les dijo: - Como no vea en sus manos la señal de los clavos y, además, no meta mi dedo en la señal de los clavos y meta mi mano en su costado, no creo. Ocho días después estaban de nuevo dentro de casa sus discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús estando las puertas atrancadas, se hizo presente en el centro y dijo: - Paz con vosotros. Luego dijo a Tomás: - Trae aquí tu dedo, mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel. Reaccionó Tomás diciendo: - ¡Señor mío y Dios mío! Le dijo Jesús: - ¿Has tenido que verme en persona para acabar de creer? Dichosos los que, sin haber visto, llegan a creer. Ciertamente, Jesús realizó todavía, en presencia de sus discípulos, otras muchas señales que no están escritas en este libro;  estas quedan escritas para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y, creyendo, tengáis vida unidos a él.

JESÚS SALVARÁ A SU IGLESIA

Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero ya no está con ellos Jesús. En la comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? «Está anocheciendo» en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.
Dentro de la casa están «con las puertas bien cerradas». Es una comunidad sin misión y sin horizonte, encerrada en sí misma, sin capacidad de acogida. Nadie piensa ya en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.
Los discípulos están llenos de «miedo a los judíos». Es una comunidad paralizada por el miedo, en actitud defensiva. Solo ven hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar al mundo como lo amaba Jesús ni infundir en nadie aliento y esperanza.
De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. «Entra en la casa y se pone en medio de ellos». La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a anunciar por todas partes la Buena Noticia de Jesús.
Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo a vosotros». No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.
Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice, como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: «Recibid el Espíritu Santo».
Solo Jesús salvará a su Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.
Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores.

José Antonio Pagola

martes, 18 de abril de 2017

En el camino de Emaús (Video)


¿Qué es la Pascua?


El tiempo pascual comprende cincuenta días (en griego = "pentecostés", vividos y celebrados como un solo día: "los cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo".

El tiempo pascual es el más fuerte de todo el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas hasta Pentecostés.
Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas, hasta Pentecostés. El origen de esta cincuentena se remonta a los orígenes del Año litúrgico. Los judíos tenían ya la "fiesta de las semanas" (Dt 16,9-10), fiesta inicialmente agrícola y luego conmemorativa de la Alianza en el Sinaí, a los cincuenta días de la Pascua.
Los cristianos organizaron muy pronto siete semanas, pero para prolongar la alegría de la Resurrección y para celebrarla al final de los cincuenta días la fiesta de Pentecostés: el don del Espíritu Santo. Ya en el siglo II tenemos el testimonio de Tertuliano que habla de que en este espacio no se ayuna, sino que se vive una prolongada alegría.
Dentro de la Cincuentena se celebra la Ascensión del Señor, ahora no necesariamente a los cuarenta días de la Pascua, sino el domingo séptimo de Pascua, porque la preocupación no es tanto cronológica sino teológica, y la Ascensión pertenece sencillamente al misterio de la Pascua del Señor. Y concluye todo con la donaci6n del Espíritu en Pentecostés.

La unidad de la Cincuentena que da también subrayada por la presencia del Cirio Pascual encendido en todas las celebraciones, hasta el domingo de Pentecostés. Las celebraciones litúrgicas de esta Cincuentena expresan y nos ayudan a vivir el misterio pascual comunicado a los discípulos del Señor Jesús.

Las lecturas de la Palabra de Dios de los ocho domingos de este Tiempo en la Santa Misa están organizados con esa intención. La primera lectura es siempre de los Hechos de los Apóstoles, la historia de la primitiva Iglesia, que en medio de sus debilidades, vivió y difundió la Pascua del Señor Jesús. La segunda lectura cambia según los tres ciclos: la primera carta de San Pedro, la primera carta de San Juan y el libro del Apocalipsis.

El primer día (Video)


Canción de José Manuel Durán, sacerdote Agustino, sobre la resurrección del Señor.

El amor ha triunfado, somos campeones

Jn 20,1-9
Solo un corazón que ama es capaz de entender las palabras de Jesús sobre la resurrección. El discípulo amado comprende y cree. No se puede creer en la resurrección solo con la razón. Cuando vivimos la experiencia de sentirnos amados por el Señor, entonces estamos en la onda de la comprensión, de la cercanía con su misterio, que es siempre misterio de amor. Gente apasionada como María Magdalena es capaz de contagiar a otros los sentimientos que están viviendo. Ella moviliza a Pedro y al discípulo amado. Nosotros también estamos llamados a entrar en la experiencia de la resurrección y a dinamizar a otros para que hagan camino hasta comprender lo que continuamente sucede cuando estamos abiertos al amor de Dios. Abramos nuestro corazón en medio de la oscuridad para que la Luz brille como cirio de esperanza y presencia del Resucitado. Hermanos, ¡aleluya!, el Amor ha triunfado, somos campeones, campeones del Amor que nos regala Cristo Resucitado, vencedor del mal y de la muerte.
Como María, como Pedro y el discípulo amado, salgamos corriendo hacia el sepulcro, para que el Señor nos conceda abrirnos al misterio de su amor, al misterio de la vida.

¿Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado? ¡Ha resucitado!

Domingo de Resurrección,niños
VER DOCUMENTO

Jesús está vivo

Jesús Esta Vivo

viernes, 14 de abril de 2017

Reflejos de Luz os desea Feliz Pascua de Resurrección

Desde Reflejos de Luz queremos desearos una Pascua llena de significado y profundidad.
Cristo nos ofrece una y otra vez la oportunidad de responder y ser mensajeros de su Palabra.
Un abrazo fraterno a todos los que sois portadores de su mensaje de Amor.
A través de estas imágenes os enviamos nuestro mensaje de felicitación pascual.

Feliz Pascua de Resurrección


¿Qué Pascua podemos vivir?

¿Qué pascua podemos vivir... Si cientos de nuestros hermanos
 y hermanas tienen hambre, pasan frío, tienen miedo?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué pascua podemos vivir si el Viernes Santo se eterniza 
y el domingo es borrado de la vida de tantas personas?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué aleluya podemos entonar ante los ojos huraños de los niños sucios, frente a los ancianos agotados de trabajar y sufrir, ante los hombres separados de los suyos y que ya no verán nunca más?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué hosanna podremos proferir ante cada población "limpiada", 
ante esas inmensas columnas de deportados?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué gloria podremos cantar en cada misil que equivoca su blanco, en cada edificio que se desmorona, en cada barrio que es incendiado  que representa el trabajo de toda una vida?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

¿Qué amén podemos responder a la autosuficiencia y garantía de los "cabecillas" de la verdad infusa, a la frente arrugada de los dictadores, a la sonrisa hipócrita y a la fría indiferencia de los verdugos, ocupados en masacrar personas indefensas?
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

Señor, somos conscientes de la urgencia de inventar soluciones, de encontrar refugios, de crear un ejército humanitario que no mate, 
sino que socorra, que proteja, en la esperanza aferrada a tu misericordia, a la espera incondicional de tu gracia, a tu perdón ...
Señor, con tu fuerza, ayúdanos a transformar la realidad

Camino del corazón al corazón


Hay un camino que va del corazón al corazón. Muchos seres humanos lo evitan, piensan que es arriesgado y peligroso. María no temía el viaje. Los sonidos de sus pasos, en el silencio del paisaje, se acompasaban con la melodía de Dios. Jesús ya cantaba en l vientre de su madre la belleza del mundo. Su prima le espera al otro lado del horizonte para gozar de la dicha de un cómplice. Tienen que hablar de su estado de buena esperanza. Dos mujeres, con ese toque de nostalgia de sus ojos de gestantes. Dos mujeres y una promesa convertida en realidad. 
Hay un camino que va de los ojos de Dios a los ojos de los hombres. María es quien lo abre para que él pase a nuestro lado. Su equipaje, son las provisiones del amor: la delicadeza, el cuidado, la atención y el cariño. María es la mujer de Dios, que a Dios lleva y a Dios trae. Hay un camino de un ser humano a otro por el que Dios ya transita.

Cristo, el Señor, Resucitó (Video)

Un camino de vida que comienza


-Al final de nuestro viaje hay otro viaje: el de la vida eterna.
Jesucristo nos invita a creer en esto al final de nuestro viaje.
En la mañana de Pascua, no hay nada que ver
(¡un sepulcro vacío!); ¡sólo hay una palabra que creer!
Entonces ¿un viaje que se termina 
o un camino de vida que comienza?

¡ALELUYA, es un grito de alegría!
¡ALELUYA, es el día de la luz!
Jesús vive, ha resucitado.
ALELUYA, que todo se ponga a cantar,
que la fiesta invada nuestras casas y nuestros corazones.
¡Viva Dios que nos abre un camino nuevo!
Que la fiesta sea grande en nuestras casas,
que resuene en todo nuestro barrio,
que sea alegre, viva, luminosa.



Tarjeta de Resurrección


Aparece la VIDA en la vida


Se rompen los muros y aparece la VIDA en la vida
y, la alegría que se desborda,  en todos aquellos
que celebran en esta Noche Santa y dichosa
la alegría y el esplendor de la Pascua.
La esperanza, por fin, se ha cumplido
cuando, Cristo, vuelve tal y cómo lo había prometido
en rescate de todos aquellos a los cuales tanto amaba.
¿Dónde está el silencio y la calma?
¿Dónde los sollozos de su despedida?
¿Dónde los guardias que le custodiaban?
¡NO HACE FALTA NADA! ¡AHORA TODO ES FIESTA!
Porque, si la fiesta es vida, Cristo nos la trajo toda
y nos hace partícipes de una, que nunca se acaba
Porque, si la vida es una fiesta, la Resurrección de Cristo
razón más que suficiente para vivir en una permanente alegría.
Ahora, el corazón del hombre, se abre a la eternidad
El día de hoy, las manos del hombre, se abren al amor
Hoy, los pies del hombre, se orientan hacia el futuro
En el presente, el corazón del hombre,
ha sido definitivamente tocado  por la acción de Dios.
¡ALELUYA! ¡EL SEÑOR HA RESUCITADO!
La humanidad se reviste de fiesta
porque, si Dios se hizo pequeño por salvarnos,
ahora, pasando por una cruz,
la Resurrección de Cristo nos trae una eterna primavera.
Porque, si Dios prometió el todo por la nada,
el hombre le responde con abundancia de fe
y abriéndole su corazón, sus entrañas y su misma vida.
¡ALELUYA! ¡EL SILENCIO DIO LUGAR A LA FIESTA!
Cantemos, con los ángeles y con todos los santos,
Con toda la creación que explota en un esplendor inmaculado
Con todos los creyentes que miran hacia el cielo
¡MIL VECES ALELUYA! ¡HAS RESUCITADO!
¡HA RESUCITADO! ¡Y NOSOTROS CON EL!
¡ALELUYA! ¡ALELUYA!