miércoles, 7 de diciembre de 2016

Feliz día de la Inmaculada Concepción


Madre nuestra


Mi madre y mis hermanos son aquellos
que se dejan atrapar por mi Palabra,
los que la escuchan sin querer acomodarla
los que la viven con el amor primero.
Son aquellos que todo lo han dejado
y caminan en libertad por mi camino,
los que ponen en mis manos su destino
y me siguen aunque esté crucificado.

Son aquellos que no se escandalizan
cuando propongo con franqueza mi doctrina
porque viven la verdad que la ilumina
y en el fuego de mi Palabra se bautizan.
Son aquellos que muestran con sus obras
la confianza y la fe con la que viven
los discípulos que el Espíritu me piden
y viven en su soplo que enamora.

 Son aquellos de la fiesta anticipada,
del Reino prometido ya presente,
los que se van transfigurando lentamente
porque viven una vida iluminada.

 Mi madre y mis hermanos son aquellos
que se entregan al Amor sin condiciones
que del Espíritu siguen sus mociones
y al Padre adoran con culto verdadero.

Los que renuevan en el agua del Bautismo
la vida que renace a vida nueva,
aquellos que en la lucha no se entregan
porque viven su fe con heroísmo.
Los que viven la vida en la esperanza
de que se cumplan las cosas prometidas,
los que reciben la gracias concedidas
como anticipo de la gloria en alabanza.

Ave María


Ave María, ave.

Madre de la espera y mujer de la esperanza.
Madre de sonrisa y mujer de los silencios.
Madre de frontera y mujer apasionada.
Madre del descanso y mujer de los caminos.

Ave María, ave

Madre del respiro y mujer de los desiertos.
Madre del ocaso y mujer de los recuerdos.
Madre del presente y mujer de los retornos.
Madre del amor y mujer de la ternura.

Ave María, ave

Recursos Inmaculada Concepción 2016

Click AQUI para ver u descargar los recursos

Eucaristía Inmaculada Concepción

En ESTE ENLACE

Canción MP3 "María, Madre del silencio"

Canción MP3 "María, Madre del silencio"

Fiesta de la Inmaculada Concepción


Celebramos hoy una de las fiestas de la bienaventurada Virgen más bellas y populares: la Inmaculada Concepción. María no sólo no cometió pecado alguno, sino que quedó preservada incluso de esa común herencia del género humano que es la culpa original, a causa de la misión a la que Dios la había destinado desde siempre: ser la Madre del Redentor. 
Todo esto queda contenido en la verdad de fe de la Inmaculada Concepción. El fundamento bíblico de este dogma se encuentra en las palabras que el Ángel dirigió a la muchacha de Nazaret: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1, 28). «Llena de gracia», en el original griego «kecharitoméne», es el nombre más bello de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la elegida, la escogida para acoger el don más precioso, Jesús, «el amor encarnado de Dios» (encíclica «Deus caritas est», 12). 
Podemos preguntarnos: ¿por qué entre todas las mujeres, Dios ha escogido precisamente a María de Nazaret? La respuesta se esconde en el misterio insondable de la divina voluntad. Sin embargo, hay un motivo que el Evangelio destaca: su humildad. Lo subraya Dante Alighieri en el último canto del «Paraíso»: «Virgen Madre, hija de tu hijo, humilde y alta más que otra criatura, término fijo del consejo eterno» (Paraíso XXXIII, 1-3). La Virgen misma en el «Magnificat», su cántico de alabanza, dice esto: «Engrandece mi alma al Señor… porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lucas 1, 46.48). Sí, Dios se sintió prendado por la humildad de María, que encontró gracia a sus ojos (Cf. Lucas 1, 30). Se convirtió, de este modo, en la Madre de Dios, imagen y modelo de la Iglesia, elegida entre los pueblos para recibir la bendición del Señor y difundirla entre toda la familia humana. 
Esta «bendición» es el mismo Jesucristo. Él es la fuente de la «gracia», de la que María quedó llena desde el primer instante de su existencia. Acogió con fe a Jesús y con amor lo entregó al mundo. Ésta es también nuestra vocación y nuestra misión, la vocación y la misión de la Iglesia: acoger a Cristo en nuestra vida y entregarlo al mundo «para que el mundo se salve por él» (Juan 3, 17). 
La fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el período de Adviento, que es un tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador. Mientras salimos al encuentro de Dios, que viene, miremos a María que «brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios en camino» («Lumen gentium», 68). Con esta conciencia os invito a uniros a mí cuando, en la tarde, renueve en la plaza de España el tradicional homenaje a esta dulce Madre por la gracia y de la gracia. A ella nos dirigimos ahora con la oración que recuerda el anuncio del ángel. 
Canción MP3 "Gracias, María"

Peticiones para el día de la Inmaculada

QUE MARÍA INMACULADA INTERCEDA POR NOSOTROS
Inmaculada Concepción, reflejo de la Misericordia del Padre para con la humanidad, preludio de la Salvación para todos, manantial de la Sangre del Cordero, a ti suplicamos que lleves junto a tu Hijo estas plegarias que tu pueblo eleva al Padre. Hoy repetimos:
R.- QUE MARÍA INMACULADA INTERCEDA POR NOSOTROS.
1.- Por todos los miembros de la Iglesia, para que no cesen en su amor a la Virgen fuente de salvación y consuelo para sus hijos.
OREMOS
2.- Por todos los países que se acogen a la protección de la Virgen, para que Dios los colme de bendiciones y crezca en ellos la paz y la concordia frutos del Amor de Dios.
OREMOS
3.- Por los que sufren, para que María consoladora de los afligidos, acompañe su pesar y alivie su dolor.
OREMOS
4.- Por el año de la Misericordia que hoy comenzamos, para que de mano de María lo recorramos acompañados de sus enseñanzas y consejos.
OREMOS
5.- Por todas las familias, en especial por las que sufren, para que mirando a María consigan hacer un hogar como el de Nazaret.
OREMOS
6.- Por nosotros, para María nos ayude a caminar en pos de Jesucristo Camino, Verdad y Vida.
OREMOS
Padre, acoge estas súplicas que el pueblo fiel te presenta con María como mediadora.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

Tarjetas de María












lunes, 5 de diciembre de 2016

Recursos de Adviento





Haz de tu Ipad un instrumento para vivir el Adviento 
(Material de la Parroquia Ntra Sra de la Almudena de Zaragoza)
Pincha en este ENLACE

viernes, 2 de diciembre de 2016

Vivir el 2º domingo de adviento, ciclo A

MATEO 3, 1-12
Por aquellos días se presentó Juan Bautista en el desierto de Judea proclamando: - Enmendaos, que está cerca el reinado de Dios. A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: Una voz grita desde el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos (Is 40,3). Este Juan iba vestido de pelo de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Acudía en masa la gente de Jerusalén, de todo el país judío y de la comarca del Jordán, y él los bautizaba en el río Jordán, a medida que confesaban sus pecados. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: - ¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Pues entonces, dad el fruto que corresponde a la enmienda y no os hagáis ilusiones pensando que Abrahán es vuestro padre; porque os digo que de las piedras estas es capaz Dios de sacarle hijos a Abrahán. Además, el hacha está ya tocando la base de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua, en señal de enmienda; pero llega detrás de mí el que es más fuerte que yo, y yo no soy quién para quitarle las sandalias. Ése os va a bautizar con Espíritu Santo y fuego, porque trae el bieldo en la mano para aventar su parva y reunir el trigo en su granero; la paja, en cambio, la quemará con fuego inextinguible.

RECORRER CAMINOS NUEVOS

Por los años 27 o 28 apareció en el desierto en torno al Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.
Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos». Después de veinte siglos, el papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.
Su propósito es claro: «Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos». No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El papa no se sorprende: «La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida». Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: «¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas que han perdido capacidad de respuesta?».
Algunos sectores de la Iglesia piden al papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: «Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia, y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes».
Me parece admirable la clarividencia evangélica del papa. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.
El mismo Francisco nos está indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia.
Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: «Una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta».
No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: «Una Iglesia que se encierra en el pasado traiciona su propia identidad».
Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar «un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada».
Buscar una Iglesia pobre y de los pobres. Anclar nuestra vida en la esperanza, no «en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos».
José Antonio Pagola

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Ven, Señor


¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora!
Ven pronto, ven, que el mundo gira a ciegas ignorando el amor que lo sustenta.
Ven pronto, ven, Señor, que hoy entre hermanos se tienden trampas y se esconden lazos.
Ven, que la libertad está entre rejas
del miedo que unos a otros se profesan.
Ven, ven, no dejes ahora de escucharnos cuando tanto camino está cerrado
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? ¡Ahora!
¿No has de ser la alegría de los probres, de los que en ti su confianza ponen?
¿No has de ser para el triste y afligido consuelo en su pesar, luz en su grito?
¿Quién pondrá paz en nuestros corazones si tu ternura y compasión se esconden?
¿Quién colmará este hambre de infinito
si a colmarlo no vienes por ti mismo?
¡Ya, Señor! ¿Para cuándo esperas? Ahora

Esperando un bebé muy especial....


Hace muchísimos años cada familia de Israel que esperaba un bebé soñaba con que su niño fuera un bebé muy especial, diferentes a todos los demás. Este niño tan especial era una promesa que Dios le había dado a su pueblo muchos años atrás, cuando los profetas escribieron que un Salvador y Libertador nacería en Israel y los liberaría a todos de la esclavitud.
Fueron pasando los años y los siglos y cada mamá esperaba tener ese bebé 
Nadie sabía cuando nacería el niño, por eso todos los esperaban muy ansiosos. 
El profeta Miqueas reveló el lugar preciso donde el niño iba a nacer; ese lugar era un pueblito muy pequeño llamado Belén. 
Pero pasaron muchísimos años y el bebé no llegaba, ya la gente se estaba olvidando de la promesa, cuando el profeta Daniel muy preocupado por este tema escribió que el ángel Gabriel le había indicado el tiempo exacto en que nacería el Gran Libertador. 
Lamentablemente sus palabras proféticas no fueron bien entendidas por su pueblo en esa época, dado que estaban muy dispersos y vivían en cautiverio. 
Pasó el tiempo y el ángel Gabriel volvió a aparecer, pero esta vez para visitar a una joven, y le trajo noticias muy importantes del cielo. 
Esta joven vivía en una aldea llamada Nazaret, era una joven muy bondadosa, de corazón puro y su nombre era María. 
El ángel Gabriel se acercó a ella y le dijo: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres". 
María no entendía muy bien lo que eso significaba, por eso el ángel Gabriel le habló con voz muy suave y le dijo: "No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quién pondrás por nombre Jesús" 
"El será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin". 
María ya estaba casada con José pero todavía no vivían juntos. Ahora decimos que una pareja está comprometida cuando prometen su amor pero todavía no viven juntos. En esa época se casaban y vivían separados el primer año mientras juntaban dinero y todo lo necesario para luego vivir juntos. 
José era un hombre muy pobre. Él era carpintero y como tal seguramente habrá sido un hombre muy musculoso y fuerte. 
Cuando José se dio cuenta que ella iba a tener un hijo se entristeció mucho. 
¡Se imaginan! 
Él sabía que ese hijo no podría ser de él, dado que si bien era su esposa todavía no vivían juntos. No entendía como su amada lo había engañado. 
Según las leyes de la época, si una mujer engañaba a su marido debían matarla. José sufrió mucho pensando en que iba a hacer. 
El amaba demasiado a María de manera que decidió no denunciarla. A cambio de eso pensó en irse una noche a escondidas y abandonarla. Esta actitud de José hubiera sido muy mal vista por su pueblo. A simple vista significaría que José la había dejado embarazada y se habría fugado. 
Estas cosas no le importaron a José, realmente amaba mucho a María y a pesar de su sufrimiento no quería que la gente hablara mal de ella. 
Cuando José estaba a punto de irse el ángel Gabriel apareció en sus sueños y le explicó todo lo que iba a ocurrir. Le dijo que no tuviera temor y que confiara en María, porque el bebé que ella esperaba sería el "Salvador" 
¡Qué día! 
Cuántas cosas habrían pasado por la cabeza de José en ese momento. Había sido elegido por Dios para ser el papá del Mesías. 
¡Qué responsabilidad!
María y José serían los padres del hijo de Dios. Ellos no eran superhombres, no tenían dinero, eran personas como lo somos nosotros pero que tenían algo muy especial: Ellos conocían sus limitaciones y entregaban sus vidas totalmente a Dios y gracias a esa actitud de humildad ante la vida Dios los iba a capacitar en todo momento para criar a su hijo. 
Dios confiaba en ellos y ellos dependían de Dios.

Desde el Corazón... comparto contigo lo mío


Hola Jesús;
amigo, hermano y Dios mío.

Qué bien me siento
cuando alguien comparte algo suyo conmigo,
o cuando me presta con agrado algo que necesito,
o cuando me da una cosa sin pedirme nada a cambio.

Qué egoísta sería yo, Jesús, si sólo quisiera
que los demás compartieran sus cosas conmigo
y yo no hiciera lo mismo con ellos.

No dejes nunca, Jesús, que caiga en el egoísmo.
No quiero ser alguien que lo quiere todo para él
y no deja nada a los demás.
No quiero ser alguien que sólo se preocupa de sus cosas,
y se olvida de lo que puedan necesitar sus compañeros o amigos.
No quiero ser alguien caprichoso
que siempre está comprándose cosas y más cosas,
para tener más que nadie, o para presumir.

Ayúdame Jesús, a ser una persona
que sabe compartir lo que tiene.
Tú decías que hay más alegría en dar
que en recibir. Y es verdad.
Hay más alegría en compartir
y hacer felices a los demás,
que en tener más y más cosas
para disfrutarlas uno solo.

¡Busca la LUZ!

Busca la luz. No te quedes con una pequeña lámpara o una linternita. Juan no es la luz. La gente que nos encandila no es la luz. Nuestros pequeños o grandes ídolos no son la luz. El Mesías es la LUZ.
La única luz que puede encender nuestra mecha, esa mecha que busca ser prendida por el que es la LUZ. Esa mecha que solo queda satisfecha con una LUZ que ilumina en la oscuridad, que vence a la muerte, que elimina los odios, que nos concede la paz, que guía a aquellos que quieren adentrarse en el camino único de Belén. Y lo hace desde la alegría del brillo que ofrece el Amor.

Preparemos la llegada de Jesús


martes, 29 de noviembre de 2016

Calendario de Adviento desde México

Marco Antonio nos envía desde México un buen calendario de Adviento 2016 en baja, media y alta resolución para compartir desde Reflejos.
Podéis descargarlo AQUÍ
Gracias , Marco Antonio por tu generosidad.