lunes, 26 de septiembre de 2016

Pregoneros y profetas

Cuando pase el mensajero
que no me encuentre dormido,
afanado en otras metas,
indiferente a su voz.
Que no sea su relato
semilla que el viento barre
o luz que a nadie ilumina.
Cuando pase el mensajero
que no le vuelva la cara
para esquivar su propuesta.

Se presentará en un libro,
en un verso,
o será estrofa de un canto
que me envuelva.
Vendrá, tal vez, en un amigo,
en un hombre roto,
o en el pan partido.
Le abriré la casa,
pondré en juego el corazón
y escucharé, con avidez,
sus palabras.

Y entonces
me cambiará la vida.


No te enojes


La vida... con humor

- ¡Ring! ¡Ring!
- ¿Sí?
- ¡Doctor mi mujer está a punto de dar a luz!
- ¿Es su primer hijo?
- No, soy su marido

domingo, 25 de septiembre de 2016

Compartiendo vida... Pasar desapercibido

Pasar desapercibido no siempre es fácil.
Con frecuencia nuestras ganas de sobresalir por encima de los demás nos juega malas pasadas en las que el orgullo se pone de manifiesto.
Pasar desapercibido no es cosa de tontos, es cosa de listos y nobles... pues cuando somos capaces de hacer el bien sin necesidad de reconocimientos es porque hemos alcanzado un peldaño más en la subida hacia la autoestima y amor a lo que hacemos.
Las medallas siempre gustan, los aplausos nos engrandecen, las menciones positivas nos impulsan a avanzar... todo eso es bueno pero no debe ser la razón última de nuestro ser y actuar...
Por eso, ¡atrévete a pasar desapercibido! a hacer el bien sin mirar a quien, a entregarte por completo desde lo que eres sin buscar segundas intenciones, a no ser siempre reconocido en tu valía y a parecer "tonto" por no ser el centro de tus mejores escenas.
Cuando nos esforzamos, trabajamos, nos ilusionamos y vivimos todo desde el amor a Dios y a los demás los aplausos, sonoros o silenciosos, llegan solos y son un aliciente para continuar dándote por entero.

Encar_AM
www.reflejosdeluz.net


Paz interior

Señor, tomá mi vida y permíteme vivir serénamente este día.
Abre mi mente a pensamientos positivos.
Saca de mí todo mal sentir hacia los demás.
Libérame del rencor y de mis temores.
Haz posible que yo pueda sentir gozo, amor, compasión,
y permíteme sentirme vivo otra vez.
Ayúdame a aceptar las cosas como son,
a refrenar mi lengua,
a cumplir con mis tareas diarias,
a dar libertad con amor.
Llévate mis preocupaciones por el futuro.
Que yo pueda darme cuenta de que en Tus manos
todo se me provee,
que no tengo control sobre nada sino sobre mí,
y que puedo levantar confiado mi vista hacia el futuro.
Que pueda redescubrir el momento presente,
que es precioso y pasa muy pronto.
Infúndeme ¡Señor! Tu Santo Espíritu de paz y de luz.
Gracias por aceptar mi carga y por hacerla más liviana.
Amén.

Echa las redes

Desde que Tú te fuiste
no hemos pescado nada.
Llevamos veinte siglos
echando inútilmente
las redes de la vida,
y entre sus mallas
sólo pescamos el vacío.
Vamos quemando horas
y el alma sigue seca.
Nos hemos vuelto estériles
lo mismo que una tierra
cubierta de cemento.
¿Estaremos ya muertos?
¿Desde hace cuántos años no nos hemos reído?
¿Quién recuerda la última vez que amamos?

Y una tarde Tú vuelves y nos dices:
«Echa la red a tu derecha,
atrévete de nuevo a confiar,
abre tu alma,
saca del viejo cofre
las nuevas ilusiones,
dale cuerda al corazón,
levántate y camina».
Y lo hacemos sólo por darte gusto.
Y, de repente, nuestras redes rebosan alegría,
nos resucita el gozo
y es tanto el peso de amor
que recogemos
que la red se nos rompe cargada
de ciento cincuenta esperanzas.
¡Ah, Tú, fecundador de almas: llégate a nuestra orilla,
camina sobre el agua
de nuestra indiferencia,
devuélvenos, Señor, a tu alegría

José Luis Martín Descalzo

Los recuerdos


La vida... con humor

- Doctor, me duelen mucho los pies.
- Lo primero que tiene que hacer es lavarse esos pies con jabón y un cepillo.
Comienza a lavarse. Al rato, grita:
- Mire, doctor. ¡¡¡Deditos, como en las manos!!!

viernes, 23 de septiembre de 2016

Compartiendo vida... Eres faro en la noche

Eres faro en la noche para aquellos que te buscamos.
Eres luz que alumbra las tinieblas de nuestras oscuridades.
Eres guía que nos conduce hacia al Amor verdadero, aquel que no pide nada a cambio y simplemente se contenta con darse por completo.
Eres referencia en el camino de nuestra vida, lugar hacia el que avanzamos a pesar de nuestras caídas.
Tú, Señor, eres luz que destella indicándonos que la vida no es otra cosa que avanzar y avanzar hacia Ti.

Encar_AM
www.reflejosdeluz.net

Vivir el domingo 26 de TO, Ciclo C

LUCAS 16, 19-31
Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino, y banqueteaba todos los días espléndidamente. Un pobre llamado Lázaro estaba echado en el portal, cubierto de llagas; habría querido llenarse el estómago con lo que caía de la mesa del rico; por el contrario, incluso se le acercaban los perros para lamerle las llagas. Se murió el pobre y los ángeles lo reclinaron a la mesa al lado de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Estando en el lugar de los muertos, en medio de tormentos, levantó los ojos, vio de lejos a Abrahán con Lázaro echado a su lado y lo llamó:- Padre Abrahán, ten piedad de mí; manda a Lázaro que moje en agua la punta de un dedo y me refresque la lengua, que padezco mucho en estas llamas. Pero Abrahán le contestó: - Hijo, recuerda que en vida te tocó a ti lo bueno y a Lázaro lo malo; por eso ahora éste encuentra consuelo y tú padeces. Además, entre nosotros y vosotros se abre una sima inmensa, así que, aunque quiera, nadie puede cruzar de aquí hasta vosotros ni pasar de ahí hasta nosotros. El rico insistió: - Entonces, padre, por favor, manda a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que los prevenga, no sea que acaben también ellos en este lugar de tormento. Abrahán le contestó: - Tienen a Moisés y a los Profetas, que los escuchen. El rico volvió a insistir: - No, no, padre Abrahán, pero si uno que ha muerto fuera a verlos, se enmendarían. Abrahán le replicó: - Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, no se dejarán convencer ni aunque uno resucite de la muerte.

NO IGNORAR AL QUE SUFRE 

El contraste entre los dos protagonistas de la parábola es trágico. El rico se viste de púrpura y de lino. Toda su vida es lujo y ostentación. Solo piensa en «banquetear espléndidamente cada día». Este rico no tiene nombre pues no tiene identidad. No es nadie. Su vida vacía de compasión es un fracaso. No se puede vivir solo para banquetear.
Echado en el portal de su mansión yace un mendigo hambriento, cubierto de llagas. Nadie le ayuda. Solo unos perros se le acercan a lamer sus heridas. No posee nada, pero tiene un nombre portador de esperanza. Se llama «Lázaro» o «Eliezer», que significa «Mi Dios es ayuda».
Su suerte cambia radicalmente en el momento de la muerte. El rico es enterrado, seguramente con toda solemnidad, pero es llevado al «Hades» o «reino de los muertos». También muere Lázaro. Nada se dice de rito funerario alguno, pero «los ángeles lo llevan al seno de Abrahán». Con imágenes populares de su tiempo, Jesús recuerda que Dios tiene la última palabra sobre ricos y pobres.
Al rico no se le juzga por explotador. No se dice que es un impío alejado de la Alianza. Simplemente, ha disfrutado de su riqueza ignorando al pobre. Lo tenía allí mismo, pero no lo ha visto. Estaba en el portal de su mansión, pero no se ha acercado a él. Lo ha excluido de su vida. Su pecado es la indiferencia.
Según los observadores, está creciendo en nuestra sociedad la apatía o falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Evitamos de mil formas el contacto directo con las personas que sufren. Poco a poco, nos vamos haciendo cada vez más incapaces para percibir su aflicción.
La presencia de un niño mendigo en nuestro camino nos molesta. El encuentro con un amigo, enfermo terminal, nos turba. No sabemos qué hacer ni qué decir. Es mejor tomar distancia. Volver cuanto antes a nuestras ocupaciones. No dejarnos afectar.
Si el sufrimiento se produce lejos es más fácil. Hemos aprendido a reducir el hambre, la miseria o la enfermedad a datos, números y estadísticas que nos informan de la realidad sin apenas tocar nuestro corazón. También sabemos contemplar sufrimientos horribles en el televisor, pero, a través de la pantalla, el sufrimiento siempre es más irreal y menos terrible. Cuando el sufrimiento afecta a alguien más próximo a nosotros, no esforzamos de mil maneras por anestesiar nuestro corazón.
Quien sigue a Jesús se va haciendo más sensible al sufrimiento de quienes encuentra en su camino. Se acerca al necesitado y, si está en sus manos, trata de aliviar su situación.
José Antonio Pagola

Señor, te comparto mi deseo

Señor, te comparto mi deseo:
Que mi oído esté
atento a tus susurros.
Que el ruido cotidiano
no tape tu voz.
Que te encuentre,
y te reconozca
y te siga.

Que en mi vida brille tu luz.
Que mis manos estén abiertas para dar y proteger.
Que mi corazón tiemble con cada hombre y mujer que padecen.
Que acierte para encontrar un lugar en tu mundo.

Que mi vida no sea estéril.
Que deje un recuerdo cálido en la gente que encuentre.
Que sepa hablar de paz, imaginar la paz, construir la paz.
Que ame, aunque a veces duela.
Que distinga en el horizonte las señales de tu obra.

Todo esto deseo, todo esto te pido, todo esto te ofrezco, Padre
Amén!

Olaizola S.J

¿Por qué no yo?

¿Quién regará las posibilidades,
si se seca la imaginación?
¿Quién anunciará el baile
si perdemos las ganas de vivir?
¿Quién tocará la música
que nadie compone?
¿Cuándo habrá tiempo
para el amor verdadero?
¿Dónde habitará la justicia,
si en nuestra tierra campa la fuerza?
¿Cómo escuchar
a un Dios silenciado?
¿Quién reavivará
tanta compasión adormecida?
¿Cuándo saldremos
de la celda?

La puerta está abierta.

Es hora de que los soñadores
silencien a los falsos profetas.
Hay que volver a danzar,
trenzando a nuestro paso
guirnaldas de verdad desnuda.
Que el cantor se quite la mordaza
 y la prudencia,
que ha de encontrar la forma
de gritar la buena noticia
 a todos
 a cada uno.
Es la hora del buen pastor.
Es tu hora.

José María R. Olaizola, sj

El mundo y el amor


La vida... con humor

- Doctor! Cada vez que me tomo un café, noto pinchazos en el ojo!
- ¿Ha intentado sacar la cucharilla de la taza?

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Compartiendo vida... ¡Bienvenido otoño!

Comienza el otoño y con él dejamos atrás el tiempo de verano, el añorado tiempo de descanso.
Comienza un nuevo otoño y mi pensamiento vuelve atrás en el tiempo para recordar tantos otoños vividos... 
La nostalgia se apodera de mi y recuerdo tantas hojas caídas en mi vida... aquellas que se llevó el viento sin darme apenas cuenta. Aquellas que pude disfrutar contemplando su color, sus formas y sus pliegues guardándolas dentro de mi corazón.
Lo viejo da paso a lo nuevo, la vida se recrea una y otra vez en cada árbol y en cada ser.
Es necesario que muchas cosas mueran para dar nacimiento a nuevos proyectos, nuevas formas, nuevos planes...
"Si el grano de trigo no muere no da fruto".
El otoño no es el final del verano sino el comienzo de un nuevo invierno cargado de posibilidades de vivir desde aquello en lo que creemos.
¡Bienvenido otoño!

Encar_AM
reflejosdeluz@yahoo.es

Yo digo SÍ


A veces hay que esperar

A veces hay que esperar,
porque las palabras tardan
y la vida suspende su fluir.
A veces hay que callar,
porque las lágrimas hablan
y no hay más que decir.
A veces hay que anhelar
porque la realidad no basta
y el presente no trae respuestas.
A veces hay que creer,
contra la evidencia
y la rendición.
A veces hay que buscar,
justo en medio de la niebla,
donde parece más ausente la luz.
A veces hay que rezar
aunque la única plegaria posible
sea una interrogación.
A veces hay que tener paciencia
y sentarse junto a las losas,
que no han de durar eternamente.

José María R. Olaizola, sj

Una mentira