sábado, 30 de agosto de 2014

Fuerza motriz


La vida... con humor

Llega un niño y le pregunta a su mamá:
- Mamá, ¿Cómo nacen los bebes?
A lo que la mamá le contesta:
- Mira hijito, primero sale la cabeza, después salen los brazos, después sale el cuerpecito y al final los pies.
Y el niño responde:
- ¡Ahhh! ¿Y luego lo arman?

miércoles, 27 de agosto de 2014

Compartiendo vida... Ama y haz lo que quieras


¡Atrévete a querer, a darte a conocer con lo que eres y desde lo que eres!.
Atreverse a querer es de personas sencillas, profundas, que sienten y viven para y por los otros.
Atreverse a querer supone un riesgo, a veces el cariño puede no ser correspondido y eso conlleva sufrimiento porque quisiéramos que las cosas fueran diferentes; pero también es cierto que aquellos que aman son mucho más felices que aquellos que guardan lo que son para sí mismos.
Querer es abrir el corazón a otra persona, confiar plenamente, sentir los latidos propios y los de los demás.
El "querer" no es algo que nos podamos proponer, el cariño viene por si solo y se va fortaleciendo con el encuentro, la sinceridad y confianza.
¡Atrévete a querer! a pesar de todo y sobre todo pues te aseguro que nada dará mayor felicidad a tu vida que el hecho de amar y ser amado.
San Agustín dijo "Ama y haz lo que quieras"... que tu amor sea universal, duradero, sincero y, sobre todo, que seas capaz de expresarlo en voz alta con tu vida, con tus gestos, con tu entrega, con tu apertura a los otros y con tu caridad siempre latente.

Encar_AM

Fiesta de San Agustín (28 de agosto)

San Agustín nació en Tagaste en el año 354. Pese al esfuerzo de su madre Santa Mónica en educarlo en la fe cristiana San Agustín pronto se inclinó por llevar una vida licenciosa. Abandonó Cartago para marchar a Roma y más tarde a Milán en donde ejerció como maestro de retórica. Su desconsolada madre no cesaba de rezar por él siguiéndole a todas partes. En su búsqueda de la verdad cayó en el maniqueísmo que más tarde combatirá.
En Milán conoció a su obispo, San Ambrosio, famoso por su elocuencia y santidad el cual le recibió con bondad e instruyó en la ciencia divina. Pero el paso definitivo a la conversión lo da cuando cierto día estando en el jardín oye una voz de un niño que le dice "tolle, lege" (toma y lee). Abriendo al azar un libro de las epístolas de San Pablo leyó el pasaje: "no os revolquéis en el vicio y en la impureza, sino revestíos de Nuestro Señor Jesucristo" (Rom. 13,13). 
Con 33 años de edad, en la Pascua del año 387, recibe finalmente el bautismo. Siete meses más tarde murió su madre. Fue nombrado obispo de Hipona a los 41 años, lugar donde murió en el 430. Es uno de los doctores más sobresalientes de la Iglesia. Su fiesta se celebra el 28 de agosto.

Contempla el cielo

Contempla el cielo, ¡qué bello es!
Contempla la tierra, ¡Cuánta belleza!
Contempla ambos, a la vez, ¡qué maravilla!
El Señor los ha hecho, Él los rige y los gobierna.
Él está presente en todo su proceso evolutivo
y en sus períodos.
Por eso todas las criaturas lo glorifican,
ya sean animados como los inanimados,
ya sean los seres del cielo como los de la tierra
ya sean los seres en crecimiento como los en envejecimiento.
Cuando gozas de este espectáculo maravilloso
y te sientes inundado por lo Trascendente,
confiesa que Él es el Creador del cielo y la tierra.
Pero, ¡ojo!, no te quedes disfrutando sólo de lo que hizo,
Olvidándote del que lo hizo.
Si amas lo que hizo,
ama mucho más a quien lo hizo.
Si son hermosas las cosas que creó,
Cuánto más hermoso es el que las creó!
San Agustín

Señor, estabas conmigo

Señor, estabas conmigo,
pero yo de mi mismo estaba fuera.
Y por fuera te buscaba... Estabas conmigo,
pero yo no estaba contigo.
Me mantenían alejado aquellas cosas que,
si en ti no fuesen, no existirían.
Pero me llamaste, gritaste, derrumbaste mi sordera.
Brillaste, resplandeciste, ahuyentaste mi ceguera.
Derramaste tu fragancia, la respiré y suspiro por ti.
Gusté, tuve hambre y sed.
Me tocaste y ardo en deseos de tu paz.
Que yo te conozca, Dios mío,
de modo que te ame y no te pierda.
Que me conozca a mi mismo,
de tal manera que me desapegue de mis intereses y no me busque vanamente en cosa alguna.
Que yo te ame, Dios mío, riqueza de mi alma,
de modo que esté siempre contigo.
Que muera a mi mismo y renazca en ti.
Que sólo tú seas mi verdadera vida
y mi salud perfecta para siempre. Amén

San Agustín. Confesiones X

Fuego de amor en tu interior


Comunidad de hermanos


Tarde te amé (Festividad de San Agustín)


Limpia tu mente


La vida... con humor

Va caperucita por el bosque y el lobo le dice:
-Hola caperucita verde
y ella constesta:
- Hola lobo daltonico