domingo, 10 de diciembre de 2017

Esperar

Qué fácil es esperar cuando la esperanza es cierta.
Quiero esperarte despierta
pues sé que no tardarás.

Sé, Jesús, que vienes ya,
sé que siempre estás viniendo;
gracias por tantos momentos
en que te siento llegar.

Y cada vez que tú llegas,
cuando siento que tú estás,
luego crece otra esperanza:
Ven, Señor, no tardes más.

Esperar es la fuerza en el camino,
la luz en la oscuridad,
es crear en nuestro barro
espacios de eternidad.

Esperar es saber
que cuando empieza algo bueno
eso ya no morirá.
Esperar es dejarte poseer
por las ganas de luchar, de vivir y de sembrar.

Esperar es sembrar en cada surco
simiente de eternidad y saber que la cosecha
alguien la recogerá.
Esperar es dejarte poseer aquí
por la eternidad.

Javier Leoz

Escuchad, hermanos

ESCUCHAD, ESCUCHAD HERMANOS
Apaguemos las luces del mundo, para que allá al fondo,
en la oscuridad de la vida, amanezca la estrella.

¿Qué tengo que ver yo contigo, Señor? –dice la estrella a Dios-
Tendrás mucho que ver, si guías a los hombres
al que es Salvación.

Encendamos pues, hermanos, la estrella de la fe;
dejémonos guiar y seducir por ella
su resplandor nos dejará cara a cara con Cristo
¡Luce! ¡Brilla en lo más alto divina estrella!
Para que, mirándote a ti, sólo a ti
no vea ni descubra a nadie que no sea sino Dios
Apaguemos, apaguemos las luces del mundo,
todo que distorsiona nuestras miradas
aquello que distrae nuestro buscar al Señor.

Viene el Señor y, lo bueno de todo,
es que viene pequeño, humilde y humanado.
El Dios que tanto habló a los reyes y a los profetas
en Belén, en esta hora misteriosa,
no silabea, no dice nada…pero lo dice todo: AMOR
Amor por el hombre: y baja del cielo
Amor por el hombre: y nace en la tierra
Amor por el hombre: y gime en un portal.

Escuchad, hermanos, escuchad:
son los ángeles que anuncian la gran noticia
a un mundo que, hoy como entonces,
a Dios le cuesta acoger y recibir.

Son los ángeles quienes, con trompetas afinadas
con diapasón angelical
nos marcan el sendero que conduce hasta Belén.

¡Vayamos! ¡Corramos! ¡Nos postremos ¡ ¡Adoremos!
Apaguemos las luces del mundo
porque, las luces artificiales, frente al lucero divino,
no son nada y nos alejan de Dios

Javier Leoz

Tarjeta Navidad


sábado, 9 de diciembre de 2017

Belén del Colegio Inmaculada Concepción (Madrid)

Os mostramos una imagen del colegio Inmaculada Concepción (Agustinas Misioneras de Madrid). Se trata de un precioso nacimiento elaborado por padres y madres del centro.
Tan solo pude hacer una foto del pesebre debido a la gran cantidad de personas que estaban viéndolo pero es un Belén enorme hecho con escayola.
Os animamos a ir a verlo y disfrutar de una bella estampa del nacimiento de Jesús, sus calles, sus plazas, sus gentes...


Con esta imagen iniciamos la SECCIÓN DE BELENES de los seguidores de Reflejos de Luz
Envíanos imágenes del belén de tu colegio, parroquia, organización juvenil, etc... Colgaremos las imágenes en Reflejos para que todos podamos verlo y así dar valor a este arte que no queremos perder.
Envíanos fotos de tu belén a reflejosdeluz@yahoo.es



Desde el Corazón... avanzo por el camino de la vida


Desde el corazón,
avanzo despacio por el camino de la vida.

No me detengo y poco a poco
me acerco hasta Belén,
donde sé que Tú, Jesús, me esperas
para darme un abrazo.

Desde el corazón,
te digo, Jesús, lo mucho que te quiero
y lo mucho que te necesito.

Échame una mano cuando me veas triste y cansado,
y no permitas que me pierda en esos caminos
que no me llevan a ti.

Adviento: Esperanza (Video)

Oraciones de Navidad para los más pequeños

Oraciones de Navidad para los más pequeños DESCARGAR AQUÍ

Hay una luz (Video)


Preciosa forma de felicitar la Navidad. Y es que cuando la gente se une para hacer algo hermoso y destina su valor a una ONG que trabaja con los menos favorecidos, es que el verdadero sentido de la Navidad pervive y no ha muerto víctima del feroz consumismo. Pedro Guerra o Ismael Serrano ponen voz y dan crédito a un hermoso mensaje navideño.

Cambia de dirección

“Vuestro Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños” (Mt 18,12-14)

El mundo de la técnica, nunca como hasta ahora, nos dado tantas oportunidades  para situarnos y no andar perdidos. Pero sorprende, por otra parte, como cada día en la prensa, surgen noticias de personas que se sienten desilusionadas, perdidas, sin horizontes: tienen de todo…y están perdidos. ¿Cómo puede ser posible con tanta brújula del bienestar, tantos seres humanos insatisfechos?
Llama la Navidad a nuestras puertas. Dejémonos encontrar por el Señor. Cambiemos de rumbo en aquello que sólo nos trae desdicha, mal humor, impaciencia o desencanto. Acordémonos de aquel viejo proverbio: “déjate querer y te querré” o “déjate encontrar y te encontrarás”

viernes, 8 de diciembre de 2017

Vivir el 2º domingo de Adviento, ciclo B

MARCOS 1, 1-8

Orígenes de la buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como estaba escrito en el profeta Isaías:"Mira, envío mi mensajero delante de ti; él preparará tu camino" (Éx 23,20; cf. Mal 3,1) "una voz grita desde el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos" (Is 40,3), se presentó Juan Bautista en el desierto proclamando un bautismo en señal de enmienda, para el perdón de los pecados. Fue saliendo hacia él todo el país judío, incluidos todos los vecinos de Jerusalén, y él los bautizaba en el río Jordán, a medida que confesaban sus pecados. Juan iba vestido de pelo de camello, con una correa de cuero a la cintura, y comía saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: - Llega detrás de mí el que es más fuerte que yo, y yo no soy quién para agacharme y desatarle la correa de las sandalias. Yo os he bautizado en agua, él os bautizará con Espíritu Santo.

CON JESÚS COMIENZA ALGO BUENO

A lo largo de este nuevo año litúrgico, los cristianos iremos leyendo los domingos el evangelio de Marcos. Su pequeño escrito arranca con este título: «Comienzo de la buena noticia de Jesús, el Mesías, Hijo de Dios». Estas palabras nos permiten evocar algo de lo que encontraremos en su relato.
Con Jesús «comienza algo nuevo». Es lo primero que quiere dejar claro Marcos. Todo lo anterior pertenece al pasado. Jesús es el comienzo de algo nuevo e inconfundible. En el relato, Jesús dirá que «el tiempo se ha cumplido». Con él llega la buena noticia de Dios.
Esto es lo que están experimentando los primeros cristianos. Quien se encuentra vitalmente con Jesús y penetra un poco en su misterio sabe que con él empieza una vida nueva, algo que nunca había experimentado anteriormente.
Lo que encuentran en Jesús es una «Buena Noticia». Algo nuevo y bueno. La palabra «evangelio» que emplea Marcos es muy frecuente entre los primeros seguidores de Jesús y expresa lo que sienten al encontrarse con él. Una sensación de liberación, alegría, seguridad y desaparición de miedos. En Jesús se encuentran con «la salvación de Dios».
Cuando alguien descubre en Jesús al Dios amigo del ser humano, el Padre de todos los pueblos, el defensor de los últimos, la esperanza de los perdidos, sabe que no encontrará una noticia mejor. Cuando conoce el proyecto de Jesús de trabajar por un mundo más humano, digno y dichoso, sabe que no podrá dedicarse a nada más grande.
Esta Buena Noticia es Jesús mismo, el protagonista del relato que va a escribir Marcos. Por eso su intención primera no es ofrecernos doctrina sobre Jesús ni aportarnos información biográfica sobre él, sino seducirnos para que nos abramos a la Buena Noticia que solo podremos encontrar en él.
Marcos le atribuye a Jesús dos títulos: uno típicamente judío; el otro, más universal. Sin embargo, reserva a los lectores algunas sorpresas. Jesús es el «Mesías» al que los judíos esperaban como liberador de su pueblo. Pero un Mesías muy diferente del líder guerrero que muchos anhelaban para destruir a los romanos. En su relato, Jesús es descrito como enviado por Dios para humanizar la vida y encauzar la historia hacia su salvación definitiva. Es la primera sorpresa.
Jesús es «Hijo de Dios», pero no dotado del poder y la gloria que algunos hubieran imaginado. Un Hijo de Dios profundamente humano, tan humano que solo Dios puede ser así. Solo cuando termine su vida de servicio a todos, ejecutado en una cruz, un centurión romano confesará: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios». Es la segunda sorpresa.

José Antonio Pagola

Vigilad vuestra compasión

Vigilad vuestra compasión. Cuando encendemos la televisión ¿qué preferimos? ¿Las escenas de pobreza o los palacios atestados de riquezas? ¿Qué mantenemos como programa preferido? ¿Uno sobre el Tercer Mundo o una película de violencia, acción, amor..? Jesús, que se va acercando poco a poco, se compadecía de la gente que lo pasaba mal. 

En las grandes ciudades, si lo pensamos  un momento, la gente va deprisa; camina acelerada; mira al frente pero no se mira de frente; cada uno marcha hacia su responsabilidad. 

Recientemente nos sorprendía una noticia: “un trabajador ha permanecido muerto en su mesa de trabajo cuatro días, sin que nadie se percatase de lo sucedido”. 

Necesitamos de la Navidad. Entre otras cosas para que el Señor mueva nuestra compasión y revitalice nuestros sentimientos de solidaridad con los que sufren. ¿Lo harás Señor? ¿Dejaremos que renazca en nosotros la compasión? ¿Quieres saber cómo puedes ser feliz? ¡Haciendo felices a los demás! 

En definitiva, eso es lo que intentará, Dios con nosotros, en Navidad.

Porque necesitamos esperanza


¡GRACIAS, ADVIENTO, POR SER FUENTE DE ESPERANZA!
Cuando la perdemos, tú nos la devuelves redoblada
Cuando nos elevamos demasiado,
nos haces valorar la pequeñez de cada persona
Cuando se cierran los caminos,
tú nos abres otros tantos senderos

¡GRACIAS, ADVIENTO, POR SER OASIS DE ESPERANZA!
Porque, cuando alzamos cumbres entre las personas,
tú nos invitas a la fraternidad
Porque, cuando los corazones se endurecen,
oportunamente pones tú la mano de la dulzura
Porque, cuando surgen escollos y odios,
invitas a mirar lo que en Dios nos une

¡GRACIAS, ADVIENTO, POR SER RIO DE ESPERANZA!
Cuando corren vientos de enemistad,
la proximidad de Jesús siempre ofrece una mano
Cuando bajan aguas de tormenta,
 la paz del cielo calma toda tempestad
Cuando se borra toda huella del infinito,
tu presencia nos hace buscar y mirar hacia la estrella

¡GRACIAS, ADVIENTO, POR SER SURTIDOR DE ESPERANZA!
Si andamos perdidos, el Señor sale a nuestro encuentro
Si nos sentimos solos, Dios reconocerá nuestros nombres
Si nos encontramos sin horizontes, el Señor nos empuja hacia el futuro
Si no encontramos sentido a las cosas, el Espíritu nos ilumina con sabiduría

¡GRACIAS, ADVIENTO, POR SER LLAMADA A LA ESPERANZA!
Ya puede estar el mundo desorientado,
que tú le abrirás una ventana con respuestas
Ya puede estar el hombre errante,
tú le conducirás hacia la meta deseada

¡GRACIAS, ADVIENTO! ¡TE ESPERÁBAMOS!
Andamos escasos de esperanza y llenos de problemas
Ayúdanos a ser camino por el que venga Jesús
Ayúdanos a vigilar el gran castillo de nuestro corazón
Ayúdanos para allanar y acondicionar caminos torcidos
Ayúdanos para que, con María, recibamos al Grande que será pequeño

¡GRACIAS, ADVIENTO!

Javier Leoz

Serás el más feliz


jueves, 7 de diciembre de 2017

Vigilad vuestra vista

Vigilad vuestra vista. Hay gente que cree saberlo y verlo todo. Luego pasa lo que pasa. Las grandes equivocaciones nacen muchas veces por querer abarcarlo todo y por pretender saberlo todo. 

Llega la Navidad. ¿Qué nos dice el Señor? ¡Que abramos bien los ojos! ¿No os parece que estamos un poco colapsados por lo que el mundo nos ofrece y poco sensibles a lo que Dios nos da? ¿Quién regala en Navidad? ¿Dios o el hombre? ¿No es Dios, quien adelantándose,  nos ofrece todo su amor en Jesús?

Recientemente, antes de morir el campeón de esquí, Fernández Ochoa, decía “morir es pasar de la tiniebla a la luz”. 

El Señor, todos los días, cuando amanece, nos da una nueva oportunidad para pasar del error a la verdad; de la ceguera espiritual a la amistad con él. Por algo, y volviendo al deportista español, también antes de morir afirmaba: “hay que vivir con dignidad, la vida es muy corta y demasiado bonita”. 

Que el Señor, que llega en Navidad, nos ayude a abrir bien los ojos para disfrutar de tantas cosas buenas que Dios nos regala. 

¡Seamos esquiadores hacia Belén! ¡Cerremos los ojos y, cuando los abramos, que veamos al Señor! ¡Será Navidad!

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Vigilad vuestra lealtad

Vigilad vuestra lealtad. 

¿Qué es lo que más nos duele de una ofensa de un amigo? ¿Acaso no es el sentirnos traicionados por él? La lealtad significa, entre otras muchas cosas, permanecer fieles hasta el final. 

No ser como la veleta que, tan pronto, apunta al norte como hacia el sur (según la dirección del viento). El Señor viene. ¿Cómo nos encontrará? ¿Inquietos o firmes? ¿Leales a su Palabra o distraídos con simples tebeos? ¿Diciéndole que le queremos  u olvidando sus mandamientos? Sí; amigos. El movimiento se demuestra andando y, por ello mismo, en este día pidamos al Señor que nos ayude a cumplir su voluntad en los pequeños detalles de cada día. 

Cada uno en su sitio y, en cada sitio, desarrollando con espíritu cristiano nuestras tareas. ¿O eso no es cumplir también la voluntad del Señor? ¿Seremos capaces de construir la vida según los planos de Dios? La Navidad es una oportunidad para intentarlo. 

Para echar cimientos y de los buenos: con amor.

No existen límetes para el que tiene fe


Recursos para Adviento

Dinámica: El camino de Adviento
Explicación del Adviento para niños
Dibujos de los 4 Domingos de Adviento (color)
Explicación Adviento 2 para niños

martes, 5 de diciembre de 2017

Vigilad vuestra generosidad

Vigilad vuestra generosidad. Cuando hay fe, el pan se multiplica. Cuando han egoísmo, hasta la riqueza se convierte en pobreza. 

El Señor viene en Navidad. Y, entre otras cosas, viene para recordarnos que en el mundo podemos vivir como hermanos. Que en la tierra se puede vivir dignamente poniendo todos un poco de nuestra parte. 

Si el Señor hizo andar a los paralíticos, devolvió la vista a los ciegos o la sensación del sonido a los sordos ¿por qué no nos va a dar a nosotros lo que más necesitamos para ser felices? 

Recientemente, un joven, en un programa televisivo decía –más o menos- lo siguiente: “no me falta de nada, pero siento que me falta algo” ¿No le faltaría a este chico alguien? ¿Alguien con quién hablar? ¿Alguien con quién compartir?  

El Señor, viene en Navidad, vigilemos para que repartamos, como Dios lo hace, con el corazón.