jueves, 13 de diciembre de 2018

Jesús va a nacer


¡Manos a la obra en Navidad!


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Limpia nuestro pecado, conviértenos


Mt 3, 1-12
Juan Bautista nos ayuda en el segundo domingo de adviento a prepararnos para recibir al Mesías. Cuando vamos a una fiesta o a un lugar que nos merece la pena, nos arreglamos de la mejor manera posible. Pasamos por el baño o por la ducha, para estar impecables.
Ante la venida de Jesús, el Bautista nos invita a que convirtamos nuestro adviento en una “gran empresa de limpieza”. Esta semana nos toca limpiar aquello que ensucia nuestra vida o la de nuestros hermanos, tanto de los cercanos como los que viven sumidos en la más dura realidad, a veces, salpicados por nuestra suciedad. El agua es un elemento fundamental en esta limpieza. El agua que evoca nuestro bautismo, de quién somos y a quién vamos. El bautismo que nos hace hijos y hermanas. No hay mejor forma de estar limpios que sentirnos familia unida, unida por el Espíritu y por el amor.
Y para reflexionar: ¿qué cosas he de “limpiar” en mi vida? ¿He “manchado” en algo a los demás? ¿Cuándo me voy a poner manos a la obra para limpiarlo? Es hora de coger la fregona como Juan, el Bautista.

Cambia el cansancio


“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt 11,28-30)

Recientemente nos sorprendía una encuesta: un alto porcentaje de jóvenes no tienen motivaciones para seguir estudiando. Esto es serio. ¿En qué estamos fallando? Nos agobia la sociedad de la opulencia (¡tenemos todo tan fácil y tan al alcance de la mano!). Nos cansa el ocio, las fiestas, las idas y venidas, los amigos y el estudio, el trabajo. Hasta el vivir nos puede llegar a aburrir y cansar.
El Adviento es un tiempo de esperanza. Estas semanas nos ofrecen una serie de vitaminas que son imprescindibles para ser felices: la alegría (que no es la del payaso), el regalo de la paz interior (que no es el regalo del Corté Inglés), el optimismo de la fe (que no es la ilusión ni los maniquís de los escaparates). 
Vamos a cambiar el cansancio por la paz que, Jesús, nos ofrece en su descendimiento hasta nosotros en Navidad. ¡Gracias, Señor! ¡Necesitamos tu venida! ¡Nos encontramos un poco hartos y agotados en este mundo!

Un comienzo totalmente nuevo


El misterio de Adviento es un misterio de vaciamiento, de pobreza, de limitación. Debe ser así. De otro modo no podría ser un misterio de esperanza. El misterio de Adviento es un misterio de comienzo: pero también es el misterio de un fin. La plenitud del tiempo es el final de todo lo que todavía estaba incompleto, todo lo que todavía era parcial. Es el cumplimiento en unidad de todo lo que era fragmentario.
El misterio de Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad. Y eso, sin duda, es motivo de alegría. Pero por desgracia nos aferramos a nuestra irrealidad, preferimos la parte al todo, continuamos siendo fragmentos, no queremos ser”un solo hombre en Cristo”.
El Cuerpo de Adán (“hombre”), que debería ser el Cuerpo del Amor de Dios, está desgarrado de odio. El Cuerpo de Adán, que debería estar transfigurado de luz, es un cuerpo de oscuridad y mentira. Lo que debería ser Uno en amor está dividido en millones de hostilidades frenéticas y asesinas. Pero sigue en pie el hecho: Cristo, el Rey de la Paz, ha venido al mundo y lo ha salvado. Ha salvado al Hombre, ha establecido Su Reino, y Su Reino es el reino de la Paz.
Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos.

Thomas Merton, “Tiempos de Celebración”.

Adviento, tiempo de silencio (Video)

Video producido por Spirit Juice Studios.
Adviento viene del latín adventus, que se traduce como presencia o venida, pero venida de una persona para acogerla y compartir con ella. 
Aunque lo que se vive en todo el mundo a fin de año, son periodos de cierre, examenes finales, actividad a full y frenetismo, la Iglesia Católica propone exactamente lo opuesto.
Se inicia el año litúrgico, un periodo de preparación, de silencio y reverencia con motivo del nacimiento de un Niño que quiere nacer en nuestro corazón para salvarnos, purificarnos y darnos vida, para que la tengamos en abundancia.

Vigilad vuestra compasión

Cuando encendemos la televisión ¿qué preferimos? ¿Las escenas de pobreza o los palacios atestados de riquezas? ¿Qué mantenemos como programa preferido? ¿Uno sobre el Tercer Mundo o una película de violencia, acción, amor..? Jesús, que se va acercando poco a poco, se compadecía de la gente que lo pasaba mal. 
En las grandes ciudades, si lo pensamos  un momento, la gente va deprisa; camina acelerada; mira al frente pero no se mira de frente; cada uno marcha hacia su responsabilidad. Recientemente nos sorprendía una noticia: “un trabajador ha permanecido muerto en su mesa de trabajo cuatro días, sin que nadie se percatase de lo sucedido”. Necesitamos de la Navidad. Entre otras cosas para que el Señor mueva nuestra compasión y revitalice nuestros sentimientos de solidaridad con los que sufren. ¿Lo harás Señor? ¿Dejaremos que renazca en nosotros la compasión? ¿Quieres saber cómo puedes ser feliz? ¡Haciendo felices a los demás! En definitiva, eso es lo que intentará, Dios con nosotros, en Navidad.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Beatificación en Orán (8 diciembre 2018)


Información General Beatificación Cari y Esther (Mártires de Argelia)


Adjuntamos algunos enlaces con la información y difusión sobre la Beatificación de Caridad Álvarez y Esther Paniagua, Agustinas Misioneras asesinadas en Árgel el 23 de octubre de 1994.

La Beatificación será en Orán el día 8 de octubre de 2018.
También habrá una Eucaristía en la Catedral de León, el día 15 de diciembre de 2018, a las 12:30 del medio día. Convocamos a todos los medios de comunicación que lo estimen oportuno a participar y difundir esta gran noticia.

VIDEOS

DOCUMENTOS PARA LA PRENSA

Rueda de prensa, Convocatoria y personas que intervienen
Biografías de Cari y Esther
Información para solicitar entrevistas
Agenda prevista
Fotografías de Cari
Fotografías de Esther
Logotipo y montajes fotos
Fotos Rueda de Prensa

REPERCUSIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Vaticano Carta del Santo Padre al enviado especial en la beatificación de los mártires Mons. Pierre Claverie O.P., obispo de Orán y de 18 compañeros (religiosos y religiosas) en Argelia, 05.12.2018
Vatican News El Papa: mártires de Argelia, persecuciones no son una realidad del pasado
Ecclesia Digital. Beatificación de las misioneras agustinas Esther Paniagua y Caridad Álvarez
Religión en libertadEsther y Caridad, misioneras españolas martirizadas en Argelia: este documental muestra su historia
Vida Nueva Digital“La beatificación de Cari y Esther nos invita a ser mejores agustinas misioneras”, afirma la madre general
Agustinos RecoletosEl Papa Francisco reconoce el martirio de las agustinas misioneras asesinadas en Argelia
Obras Misionales PontificiasEsther Paniagua y Caridad Álvarez, mártires de Argelia: desayuno informativo con motivo de su beatificación
OMP Beatificación de Esther y Caridad, misioneras asesinadas en Argelia
Europa Press Agustinas Misioneras destacan la "valentía y compromiso" de las futuras beatas Esther Paniagua y Caridad Álvarez
La Vanguardia Las Agustinas Misioneras destacan la "valentía y compromiso" de las futuras beatas Esther Paniagua y Caridad Álvarez
LeoNoticias Esther y Cari, orgullo misionero
Alfa y Omega Cari y Esther, las compañeras mártires de los monjes de Tibhirine
Alfa y Omega Caridad y Esther prefirieron «ser fieles y sacrificar su vida» a «traicionar sus propias convicciones»
Religión Digital María Jesús Rodríguez: "Esther y Cari nos enseñan que las barreras las ponen los hombres, que estamos llamados a vivir juntos"
CONFER Beatificación de las Misioneras Esther Paniagua y Caridad Álvarez
Diócesis de Bilbao Las religiosas Esther Paniagua y Caridad Álvarez serán beatificadas el sábado
El Periódico Las Agustinas Misioneras destacan la "valentía y compromiso" de las futuras beatas Esther Paniagua y Caridad Álvarez
Diario Siglo XXI Las Agustinas Misioneras destacan la "valentía y compromiso" de las futuras beatas Esther Paniagua y Caridad Álvarez
Menorca Missionera "El mérito de que no cerráramos la embajada fue de las religiosas misioneras, únicas españolas que decidieron quedarse en Argelia'
Archidiócesis de Madrid Una misionera leonesa en los altares
Betania.es Relatan martirio en Argelia de dos agustinas misioneras en proceso de beatificación
Durangon.com Una mártir y su hermana
Vozpopuli El Gobierno planta a la Iglesia en la beatificación de dos misioneras españolas asesinadas en Argelia
Agustinos Beatificación Caridad y Esther
Colegio San Agustín Palma de Mallorca Caridad y Esther, mártires agustinas
Agencia SIC Beatificación de las misioneras Esther Paniagua y Caridad Álvarez
Aciprensa Relatan martirio en Argelia de dos agustinas misioneras en proceso de beatificación
Buena Nueva Caridad y Esther prefirieron «ser fieles y sacrificar su vida» a «traicionar sus propias convicciones 

A 2 días


No pueden quitarnos la vida porque ya la hemos entregado


domingo, 25 de noviembre de 2018

Vio una viuda pobre que echaba dos monedillas

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 1-4

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo:

«En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir». 

Lecturas Evangelio Mes de Diciembre 2018

Haciendo CLIC AQUÍ podréis descargar las lecturas para el mes de diciembre

sábado, 24 de noviembre de 2018

Juan 18, 33b-37 Solemnidad Cristo Rey

Lectura del santo Evangelio según san Juan 18, 33b-37

En aquel tiempo, Pilato dijo a Jesús:
«¿Eres tú el rey de los judíos?».

Jesús le contestó:
«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».

Pilato replicó:
«¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».

Jesús le contestó:
«Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado
para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».

Pilato le dijo:
«Entonces, ¿tú eres rey?».

Jesús le contestó:
«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para dar testimonio
de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz». 

Cristo Rey

Es verdad que estamos acostumbrados a los crucifijos, a contemplar a Cristo cosido al madero de la cruz, a venerar a un Jesús muerto por amor al hombre. La piedad cristiana está teñida de matices doloristas y compasivos. La imagen del crucificado no es inquietante ni molesta para el cristiano. Incluso la cruz es motivo de ornamentación artística. Se cree en un Cristo demasiado callado.

¿Qué significa celebrar hoy a un Cristo Rey, vivo, interpelante, que dirige, gobierna y potencia todos los momentos de la vida? ¿Cómo se puede entender en lenguaje actual el Reino de Dios?

Para muchos hablar de Cristo Rey es casi hablar de algo superado desde el compromiso de la fe. Desde las coordenadas de la actual sociología laica, “Cristo Rey” es noticia intrascendente, pues no se admite ni se da valor a un reino que no es político, ni entra en conflicto con los valores y exigencias de los reinos mundanos.

Por otra parte, es relativamente fácil aclamar a Cristo Rey en un domingo de Ramos, en una procesión, en un momento de euforia espiritual. Pero resulta más difícil creer en un Cristo, presente e influyente en la vida de todos los días, en un Cristo que compromete y cambia la existencia del hombre, en un Cristo exigente que pide fidelidad a los valores permanentes del evangelio.

Existe también una gran contradicción: hacer mundano el reino de Cristo, que no es de este mundo. Y salta la enorme tentación de confundir el poder económico, político y social con el poder de Dios. Y pueden gastarse demasiadas fuerzas y empeños en influir en las situaciones de este mundo para hacer presente el reino de Dios.

Cristo no reinó desde los sitios privilegiados ni desde los puestos de influencia. Cristo reinó en
el servicio, la entrega y la humildad, en el compromiso con los necesitados y con los desgraciados, con los pecadores y las mujeres de la vida, con los que estaban marginados en la sociedad de entonces: ciegos, leprosos, viudas…

Y sin embargo los cristianos pretendemos hacer un reino de Dios a nuestro gusto y medida; y deseamos construir un pequeño reino “taifa”, en el que se nos dé incienso, adoración y admiración. Es un engaño terrible, fruto del egoísmo humano.

Cristo fue y es Rey por ser testigo de la verdad y del amor sin límites. Y nuestra vida está cargada de mentiras y desamores. Es preciso el cambio y la conversión. Vivir en cristiano es descubrir las exigencias y maravillas del reino de Dios con entrega total y confiada.

Andrés Pardo

Jesucristo, Rey de la Paz

Hace dos mil años, alguien se presentó ante el mundo como la persona capaz de cambiar la historia con un Mensaje Nuevo: "El Mandamiento del Amor y del Servicio".

Su estilo de vida fue único, y su Mensaje un camino seguro para construir la convivencia entre todos los hombres: Un mundo en el que al fin se pueda vivir en paz.

Pero basta con mover las hojas del periódico, poner en funcionamiento la radio, o asomarse a la ventana del televisor, para contemplar una fotografía del mundo, roto en mil pedazos por el odio, la violencia y la guerra. En el mundo no hay paz.

Desde nuestra sencillez de personas que sentimos la situación de este mundo, vamos a gritar a los cuatro costados que se puede vivir en paz, para ver si alguien escucha nuestro grito.

Para que vuelvan "las palomas de la paz" a anidar en nuestra sociedad.

Festividad de Cristo Rey

MATEO 25, 31-46

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono real y reunirán ante él a todas las naciones. El separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras, y pondrá a las ovejas a su derecha y a las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: - Venid, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque, tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recogisteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y fuisteis a verme. Entonces los justos replicarán: - Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te dimos de comer o con sed y te dimos de beber? ¿Cuándo llegaste como forastero y te recogimos o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo estuviste enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Y el rey les contestará: - Os lo aseguro: Cada vez que lo hicisteis con uno de esos hermanos míos tan insignificantes, lo hicisteis conmigo. Después dirá a los de su izquierda: - Apartaos de mí, malditos, id al fuego perenne preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me recogisteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos replicarán: - Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel y no te asistimos? Y él les contestara: - Os lo aseguro: Cada vez que dejasteis de hacerlo con uno de ésos tan insignificantes dejasteis de hacerlo conmigo. Éstos irán al castigo definitivo y los justos a la vida definitiva.
LO DECISIVO

El relato no es propiamente una parábola, sino una evocación del juicio final de todos los pueblos. Toda la escena se concentra en un diálogo largo entre el juez, que no es otro que Jesús resucitado, y dos grupos de personas: los que han aliviado el sufrimiento de los más necesitados y los que han vivido negándoles su ayuda.
A lo largo de los siglos, los cristianos han visto en este diálogo fascinante «la mejor recapitulación del Evangelio», «el elogio absoluto del amor solidario» o «la advertencia más grave a quienes viven refugiados falsamente en la religión». Vamos a señalar las afirmaciones básicas.
Todos los hombres y mujeres, sin excepción, serán juzgados por el mismo criterio. Lo que da un valor imperecedero a la vida no es la condición social, el talento personal o el éxito logrado a lo largo de los años. Lo decisivo es el amor práctico y solidario a los necesitados de ayuda.
Este amor se traduce en hechos muy concretos. Por ejemplo, «dar de comer», «dar de beber», «acoger al inmigrante», «vestir al desnudo», «visitar al enfermo o encarcelado». Lo decisivo ante Dios no son las acciones religiosas, sino estos gestos humanos de ayuda a los necesitados. Pueden brotar de una persona creyente o del corazón de un agnóstico que piensa en los que sufren.
El grupo de los que han ayudado a los necesitados que han ido encontrando en su camino no lo ha hecho por motivos religiosos. No ha pensado en Dios ni en Jesucristo. Sencillamente ha buscado aliviar un poco el sufrimiento que hay en el mundo. Ahora, invitados por Jesús, entran en el reino de Dios como «benditos del Padre».
¿Por qué es tan decisivo ayudar a los necesitados y tan condenable negarles la ayuda? Porque, según revela el juez, lo que se hace o se deja hacer a ellos se le está haciendo o dejando de hacer al mismo Dios encarnado en Cristo. Cuando abandonamos a un necesitado estamos abandonando a Dios. Cuando aliviamos su sufrimiento lo estamos haciendo con Dios.
Este sorprendente mensaje nos pone a todos mirando a los que sufren. No hay religión verdadera, no hay política progresista, no hay proclamación responsable de los derechos humanos si no es defendiendo a los más necesitados, aliviando su sufrimiento y restaurando su dignidad.
En cada persona que sufre, Jesús sale a nuestro encuentro, nos mira, nos interroga y nos interpela. Nada nos acerca más a él que aprender a mirar detenidamente el rostro de los que sufren con compasión. En ningún lugar podremos reconocer con más verdad el rostro de Jesús.

José Antonio Pagola