sábado, 4 de abril de 2020

Creer en los sueños


Ramos para...

Ramos pacíficos
para denunciar toda injusticia,
para combatir toda opresión,
para borrar toda frontera,
para superar cuanto divide a los hombres,
para propiciar el desarme...,
para ofrecer un perdón sin condiciones,
para cantar al hombre nuevo,
para acercar a los que están lejos,
para enseñar a compartir,
para enseñar a hablar en una misma lengua,
para aprender a rezar juntos,
para ser testigo del amor,
para perdonar todas las deudas y los intereses.
Señor, aquí me tienes,
haz de mi un instrumento de tu paz y de tu amor. Amén

Hosanna


Hoy Dios te convoca (Oración)


Hoy Dios te convoca.
Hoy Dios sale a tu paso.
Hoy Dios te sugiere, con susurro de invitación:
Vuélvete a mí. Te estoy esperando.
Rasga tu corazón y purifícalo de todo lo que le aparta de mí.
Pregúntate: ¿Quién es tu dios? ¿A quién o a qué adoras?

Hoy Dios te dice:
Este es el tiempo oportuno.
Esta es una nueva oportunidad.
Este es un día de salvación.
En nombre de Dios: “Déjate reconciliar con Dios”.

Hoy Dios te dice:
No vivas de apariencias.
Trabaja en secreto tu corazón hasta hacerlo semejante a Dios.
Entra en el secreto de tu vida. Atrévete.
Dios está en lo escondido, en tu adentro más íntimo.
Entra allí, en tu adentro.
Atraviesa la superficialidad que te rodea.
Entra en tu adentro y ora.
Dios escucha tu secreta oración.
Dios tiene ganas de intimar contigo.
Dios te está esperando.

Hoy Dios espera:
Hacerte nuevo.
Alegrar tu vida.

Semana Santa en dibujos

La Semana Santa en dibujos

Tarjeta del perdón


En mi desierto

Vivo, Señor, en mi desierto de angustias y miserias.
Vivo, Señor, en mi desierto de infidelidades.
Vivo, Señor, en mi desierto de penas e historias que me atan.
Vivo, Señor, en un desierto en el que me cuesta trabajo escuchar tu voz.
Libérame y escucha mi voz que te llama.
Libérame y sácame de mi Egipto.
Libérame y abre mis ojos para buscarte.
Libérame y tiéndeme tu mano fuerte.
Libérame y condúceme a tu desierto, Señor.
En tu desierto, Señor, quiero vivir de otra cosa que no es pan.
En tu desierto, Señor, quiero ser fiel a tu Palabra.
En tu desierto, Señor, quiero caminar dándote la mano.
En tu desierto, Señor, quiero dar frutos y
hacer que de mí manen amor y misericordia.
En tu desierto, Señor, sé que encontraré tu Vida,
sé que encontraré mi vida.
Entraré en tu desierto, Señor.
Me despojaré de todo lo que me oprime.
Dejaré que me hables y me seduzcas.
Porque quiero hacerme fuerte en ti.
Porque quiero en tu desierto, Señor,
tener las manos disponibles
para abrazar tu Cruz.

Domingo de Ramos: Vídeos para niños

Aprender a servir (Reflexión)

Jesucristo vino al mundo para “servir” a la humanidad. Lo dijo en numerosas ocasiones. Y lo hizo durante toda su vida en la tierra.


Es precisamente sirviendo, “siendo siervo”, como Jesucristo quiso mostrar a la humanidad lo grande que es el amor de Dios.

Servir consiste en buscar siempre la felicidad del otro. Consiste en compartirlo todo. Servir es tan importante que nos lleva a perderlo todo, ¡incluso la vida!

Servir es el único medio de hacer felices a los demás, de cambiar el mundo y de devolverle la capacidad de amar. Es el único medio de hacer comprender a la humanidad hasta qué punto Dios sirve, ofrece, reparte, distribuye su amor a todos.

Es una tarea difícil. Algunos dicen que es imposible. Jesús nos demuestra que no lo es tanto, Él lo consiguió y nos invita a que nosotros también lo intentemos. Pero... ¿cómo? Jesús nos da las pistas: mirando más allá de las apariencias; sirviendo y ofreciendo nuestra paciencia, nuestra alegría, nuestro perdón; caminando hasta el final, sin cansarnos y tirar la toalla a mitad de camino. Con Jesucristo los cristianos logran que la vida triunfe sobre el mal y la muerte.

La Cuaresma es el tiempo en que nosotros, los cristianos, siguiendo al Señor Jesús, aprendemos a servir, a ofrecer lo mejor que tenemos para que el otro sea feliz. Estamos en Cuaresma, un tiempo para aprender a servir.

Aprender a servir, explicando a un compañero el problema que no entiende. Aprender a servir, no criticando a los demás, sino ayudándoles a mejorar. Aprender a servir, cumpliendo con nuestras obligaciones. Aprender a servir, perdonando de corazón a aquellos que nos molestan. Aprender a servir, pensando siempre en la felicidad de los que están a mi alrededor.

Domingo de Ramos - Entre el triunfo y la pasión

Venimos ante ti, Señor

Venimos ante ti, Señor, desde nuestra búsqueda, desde nuestra ignorancia, desde nuestras dudas. Acéptalas, Señor, como nuestra ofrenda de hoy, la única que podemos hacerte, la única que sabemos.

Te manifestamos nuestro deseo de encontrarte, nuestra voluntad de buscarte.
Ayúdanos. Ven en socorro de nuestra debilidad, de nuestra ignorancia.

Danos, Señor, el don de intuirte a través de estos símbolos que Tú nos das.
Haz que evoquen en nosotros tu presencia, que nos lo hagan percibir, experimentar, vivir...

Sabemos, Señor, que estás empeñado en encontrarnos, en que te encontremos.
Condúcenos Tú hasta que seas la experiencia más viva de nuestro corazón. Entonces, Tú seguirás conduciéndonos. Amén.

De lluvia y de sol - Álvaro Fraile | Vídeo

miércoles, 1 de abril de 2020

Tú eres el resultado de ti mismo

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida.
Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo, y el valor de acusarte en el fracaso, para volver a empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre, surge de las cenizas del error.
Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer.
Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad y la fortaleza de tu corazón; aprende a convertir toda situación difícil  en un arma para triunfar.
No te quejes por tu pobreza, por tu salud o por tu suerte, enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.
No te amargues por tus fracasos, ni se los cargues a otros, acéptate ahora o siempre seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para claudicar.
Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor y de tu fracaso.
Si tú has sido el ignorante, el irresponsable, tú y solo tú, nadie pudo haberlo sido por ti. No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.
Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los valientes, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no afectan situaciones difíciles, a quienes vencieron a pesar de todo.
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin aliento morirán; aprende a nacer desde el dolor y hacer más grande que el más grande de tus obstáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo, comienza a ser sincero contigo mismo, reconócete por tu voluntad, por tu valor, y no por tu debilidad para justificarte.
Recuerda que dentro de ti mismo hay un Dios que todo puede hacerlo, conociéndote a ti mismo serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias.
Tú mismo eres tu destino y nadie puede sustituirte en la construcción de tu propio destino.
Levántate, mira por la mañana y respira la luz del amanecer, tú eres parte de la fuerza de la vida, despierta, camina, muévete, lucha, decídete y triunfarás en la vida.
Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.
Si caes, levántate, sacúdete el polvo y sigue avanzando.

Señor ayúdanos a construir la paz

Señor ayúdanos a construir la paz

Que de los montes, de lo alto, venga la paz para tu pueblo;
que la justicia descienda hasta el último rincón de tu Reino;
que los pobres, los oprimidos, los marginados tengan pan;
que los hijos de los pobres, los sin nada, tengan techo,
Señor Jesús, desenmascara al opresor,
despójalo de su poder.

Señor ayúdanos a construir la paz

Que tu reinado de paz y de justicia dure tanto como el sol;
que tu reinado de amor y libertad dure como la luna;
que la justicia y el derecho caigan como la lluvia temprana,
y que, como rocío, el que tiene empape la tierra del desdichado.

Señor ayúdanos a construir la paz

Señor Jesús, haz que la justicia se haga verdad entre los pueblos;
haz que los ricos no se contenten con dar al pobre migajas;
que no muera más el hombre a causa de las naciones ricas,
que gastan sus dineros en cosas, siempre en cosas...

Señor ayúdanos a construir la paz

Que el hombre nuevo, Señor Jesús,
se comprometa en la lucha por la justicia,
para que la voluntad de tu Padre se haga realidad;
que la paz surja de los bienes compartidos entre todos,
y los más débiles puedan levantar con fuerza la bandera blanca.

Señor ayúdanos a construir la paz

Líbranos, Señor, del odio y la violencia;
líbranos de caer en la tentación de enfrentarnos
los unos con los otros, y sembrar nuevas barreras,
y matar lo que está vivo, y seguir en la venganza.


P´alante


Evangelio en MP3, oración y homilía | Enlaces de Pastoral

Evangelio en MP3, oración y homilía: http://evangeli.net

Agitar antes de usar - Álvaro Fraile | Vídeo

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