lunes, 23 de enero de 2017

Video para el Día de la Paz

Porque en Reflejos de Luz... CREEMOS EN LA PAZ....

Día Escolar de la No Violencia y la Paz


Carpe Diem

Me fui a los bosques porque quería vivir intensamente,
quería absorber toda la savia de la vida,
desterrar todo lo que no era esencial,
para no descubrir en el momento de la muerte...
QUE NO HABÍA VIVIDO.
Aprovecha el día (Carpe Diem)
No dejes que termine sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte,
que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras
y las poesías si pueden cambiar al mundo.
Porque pase lo que pase, nuestra esencia esta intacta.
Somos seres humanos llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis:
nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sopla en contra,
la poderosa obra continua,
tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque solo en sueños puede ser libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
"Emito mi alarido por los techos de este mundo", dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples,
se puede hacer poesía bella sobre las pequeñas cosas.
No traiciones tus creencias.
Todos necesitamos aceptación
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante,
vívela intensamente sin mediocridades.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros "Poetas Muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros, los "Poetas Vivos",
No permitas que la vida pase a ti sin que la vivas.

Mientras camino (Oración)

Dios Padre Bueno, guíame,
acompañame en mi caminar,
hacia la felicidad plena contigo.
No dejes Señor
que me detenga
en el camino emprendido.
Enséñame a seguir esperando
aunque no vea resultados;
a seguir trabajando
con paciencia
a pesar de los fracasos.
En el camino de la conversión
he de ir desprendiéndome
de todo lo que me pesa
y me hace fatigoso el caminar.
Pero creo, Señor,
que Tú conoces mis anhelos
y no dejarás
mi vida infecunda.
Creo y espero porque amo
y necesito ser amado.
Y yo sé Señor
que Tú me amas.
Amén.

Hermanas clarisas de Huesca

Tu luz ilumina el mundo

Tu luz ilumina el mundo

Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos


Anuncio urgente

Se  necesita...
-Un ejercito pacífico y unido que crea en el valor de las pequeñas cosas.
-Gente que construya la historia y no se deje arrastrar por los acontecimientos.
-Más corazones desarmados , en un mundo lleno de guerras.
-Almas magnánimas en una sociedad interesada.
-Espíritus fuertes para un siglo de mediocridades.
-Mas trabajadores y menos personas que critiquen.
-Mas ciudadanos que digan : "voy a tratar de hacer algo" y menos que se contenten con : "es imposible".
-Un numero mayor de audaces que se lancen al fondo del problema para resolverlo y un numero menor de fatalistas acomodados en la omisión.
-Más amigos que se arremanguen con nosotros y menos demoledores que apunten solo defectos.
-Más gente que almacene esperanza y menos frustrados que acarreen toneladas de desánimos.
-Mas personalidades que perseveren y menos colegas que comienzan y nunca acaban.
-Mas rostros sonrientes y menos frentes nubladas.
-Mas compañeros bien asentados en la realidad y menos soñadores pendientes de las ilusiones pasajeras.
-Un mundo de manos bienhechoras encendiendo una luz para iluminar el pesimismo de la multitud.
-un fósforo, en las manos... pequeño, pero tan importante, pequeño, insignificante, pero que ilumine, disipando la oscuridad.

Construimos el mundo

Señor, te damos gracias
por los hombres que trabajan en paz
y los que construyen un mundo más feliz.
Sin embargo,
a menudo vemos en la televisión,
niños, mujeres y hombres que sufren.
Tienen hambre,
están heridos por la guerra,
cazados en sus casas,
acribillados por las bombas y los fusiles.
También vemos, a veces,
hombres y mujeres que se sacrifican
por los que sufren,
y les ayudan a aliviarse.
Luchan contra el mal,
sonríen a los que temen y a los débiles,
les infunden aliento y esperanza.
Señor, cuando se ama de verdad,
el sufrimiento es menos pesado de llevar,
las injusticias retroceden
y las rencillas se apagan.
Enséñanos a amar, a luchar, a sonreír
para que llegue a nosotros
la paz y la amistad,
para que florezca la esperanza,
en el corazón de todos y cada uno.

Dame tu fuerza

Padre, haz que mis ojos vean lo que Tú ves,
haz que mis oídos oigan
el estruendo de tu voz
en las ondas de lo creado.
Haz que mi hablar sea
un baño de palabras de néctar,
que se viertan sobre hombres
presa de amargura.
Haz que mis labios sólo canten
los cantos de tu amor y tu alegría.
Padre amado,
realiza por medio de mí la obra de la verdad.
Ten mis manos ocupadas
en servir a todos los hombres.
Haz que mi voz esparza de continuo
semillas de amor para Ti
en el terreno de los hombres que te buscan.
Haz que mis pies avancen siempre
por el camino de la justicia.
Guíame de mi ignorancia a tu luz.

Padre, mueve mi corazón
y hazme sentir simpatía
por todas las criaturas vivientes.
Que tu Palabra sea el Maestro de la mía.
Piensa con mis pensamientos,
porque mis pensamientos
son tus pensamientos,
mi mano es tu mano,
mis pies son tus pies,
mi vida es tu fuerza
para hacer justicia entre los hombres.

Tu presencia sostiene mis pasos


viernes, 20 de enero de 2017

Vivir el 3º domingo de TO, Ciclo A

MATEO 4, 12-23
Al enterarse de que habían detenido a Juan, Jesús se retiró a Galilea.  Dejó Nazaret y se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en territorio de Zabulón y Neftalí.  Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: ¡País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos!  El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombra de muerte una luz les brilló (Is 8,2-9,1). Desde entonces empezó Jesús a proclamar: - Enmendaos, que está cerca el reinado de Dios. Caminando junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos: a Simón, el llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando una red de mano en el mar, pues eran pescadores.  Les dijo: - Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.  Pasando adelante vio a otros dos hermanos: a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en la barca poniendo a punto las redes, con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.  Jesús fue recorriendo Galilea entera, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la buena noticia del reino y curando todo achaque y enfermedad del pueblo.

ALGO NUEVO Y BUENO

El primer escritor que recogió la actuación y el mensaje de Jesús lo resumió todo diciendo que Jesús proclamaba la «Buena Noticia de Dios». Más tarde, los demás evangelistas emplean el mismo término griego (euaggelion) y expresan la misma convicción: en el Dios anunciado por Jesús, las gentes encontraban algo «nuevo» y «bueno».
¿Hay todavía en ese Evangelio algo que pueda ser leído, en medio de nuestra sociedad indiferente y descreída, como algo nuevo y bueno para el hombre y la mujer de nuestros días? ¿Algo que se pueda encontrar en el Dios anunciado por Jesús y que no proporciona fácilmente la ciencia, la técnica o el progreso? ¿Cómo es posible vivir la fe en Dios en nuestros días?
En el Evangelio de Jesús, los creyentes nos encontramos con un Dios desde el que podemos sentir y vivir la vida como un regalo que tiene su origen en el misterio último de la realidad que es Amor. Para mí es bueno no sentirme solo y perdido en la existencia ni en manos del destino o el azar. Tengo a Alguien en quien puedo confiar y a quien puedo agradecer la vida.
En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un Dios que, a pesar de nuestras torpezas, nos da fuerza para defender nuestra libertad sin terminar siendo esclavos de cualquier ídolo; para seguir aprendiendo siempre formas nuevas y más humanas de trabajar y de disfrutar, de sufrir y de amar. Para mí es bueno poder contar con la fuerza de mi pequeña fe en ese Dios.
En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un Dios que despierta nuestra responsabilidad para no desentendernos de los demás. No podremos hacer grandes cosas, pero sabemos que podemos contribuir a una vida más digna y más dichosa para todos pensando sobre todo en los más necesitados e indefensos. Para mí es bueno creer en un Dios que me pregunta con frecuencia qué hago por mis hermanos. Me hace vivir con más lucidez y dignidad.
En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un Dios que nos ayuda a entrever que el mal, la injusticia y la muerte no tienen la última palabra. Un día, todo lo que aquí no ha podido ser, lo que ha quedado a medias, nuestros anhelos más grandes y nuestros deseos más íntimos alcanzarán en Dios su plenitud. A mí me hace bien vivir y esperar mi muerte con esta confianza.
Cada uno de nosotros tiene que decidir cómo quiere vivir y cómo quiere morir. Cada uno ha de escuchar su propia verdad. Para mí no es lo mismo creer en Dios que no creer. A mí me hace bien poder hacer mi recorrido por este mundo sintiéndome acogido, fortalecido, perdonado y salvado por el Dios revelado en Jesús.
José Antonio Pagola

Dios creador del universo (Oración Ecuménica)

La siguiente oración compuesta por religiosos cristianos, judíos y musulmanes se utilizó en muchos lugares en cultos interreligiosos en la época de la Guerra del Golfo en 1991: 

Dios eterno, Creador del universo, no hay otro Dios más que tú.
Grandes y maravillosas son tus palabras, admirables son tus caminos.
Te damos gracias por la gran variedad esplendorosa de tu creación.
Te damos gracias por las muchas formas en que afirmamos tu presencia y designio,
y la libertad de hacerlo así.
Perdona nuestros ataques a tu creación.
Perdona nuestra violencia contra nuestro prójimo.
Estamos sobrecogidos y agradecidos por tu amor persistente
a todos y cada uno de tus hijos:
cristianos, judíos, musulmanes,
así como a los de otras religiones.
Concede a todos y a nuestros dirigentes los atributos de los fuertes;
respecto mutuo en palabras y hechos,
moderación en el ejercicio del poder, y
la voluntad de paz con justicia para todos.
Dios eterno, Creador del universo, no hay otro Dios más que tú. Amén.

(Tomado de Current Dialogue 24/93, p.36)

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, del 18 al 25 de enero de 2017

Al menos una vez al año, muchos cristianos toman conciencia de la gran diversidad de formas de adorar a Dios, se conmueven y caen en la cuenta de que no es tan extraña la manera en que el prójimo rinde culto a Dios.
El acontecimiento que desencadena esta experiencia única se conoce como la Semana de oración por la unidad de los cristianos. Congregaciones y parroquias de todo el mundo toman parte en la semana de oración, que se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero (en el hemisferio norte) y en torno a Pentecostés (en el hemisferio sur). Durante este período, se intercambian los púlpitos y se organizan oficios ecuménicos especiales.

Información y recursos 
en la página de la Conferencia Episcopal Española

Espíritu de verdad (Oración Ecuménica)

Oración de Su Eminencia Arzobispo Mar Swerios Malki Mourad Iglesia Ortodoxa Siria de Jerusalén y Tierra Santa

Del Tesoro Espiritual en el Devocionario Canónico
12 – Súplica al Espíritu Santo

Divino Consolador, Espíritu de Verdad, tesoro de bondad y fuente de vida; tú que repartes dones y dispensas favores divinos, ven a habitar en nosotros y límpianos de toda mancha. Señor, crea en nosotros un corazón limpio, y renueva en nosotros un espíritu recto, así como el espíritu de templanza y pureza, el espíritu de piedad y santidad, el espíritu de discernimiento y fuerza, y el espíritu de conocimiento y el temor de ti, oh Dios. Permanece con nosotros y entre nosotros, guiándonos, ayudándonos, fortificándonos y confortándonos. Espíritu Santo, compasivo y bueno, dame una fuente de lágrimas para que con ella pueda lavar mi corazón y limpiarlo de su suciedad para que te agrade habitar en él. Enciende en él el fuego de tu amor divino, y renueva y reaviva en mí el espíritu del bien obrar, para que pueda vivir en ti por siempre jamás.

Señor, Tú amas la justicia (Oración Ecuménica)

La siguiente oración procede de un culto matutino en un Centro Ecuménico: 

Señor,
tú amas la justicia y estableces la paz en la tierra.
Traemos ante ti la desunión del mundo de hoy;
la violencia absurda, y las numerosas guerras
que quebrantan el espíritu de los pueblos del mundo;
la codicia humana y la injusticia,
que alimentan el odio y las contiendas.
Envía tu espíritu y renueva la faz de la tierra;
enséñanos a ser compasivos con toda la familia humana;
refuerza la voluntad de todos aquellos
que luchan por la justicia y la paz,
y danos la paz que el mundo no nos puede dar.

Dame calma (Oración)


Señor, dame calma, desacelera el ritmo de mi corazón silenciando mi mente.
Afirma mi paso con la visión del futuro.
Haz que encuentre la calma de las montañas.
Rompé en mi la tensión de mis nervios y músculos
con la dulce música de los arroyos que viven en mi memoria.
Haz que viva intensamente la paz del sueño.
Enseñame a tomar vacaciones de un minuto,
al detenerme a mirar una flor, al conversar con un amigo,
al contemplar un amanecer o al leer algunas líneas de un buen libro.
Recuérdame cada día la fábula de la liebre y la tortuga, para que sepa que vivir más intenso no quiere decir vivir más rápido y que la vida es más que aumentar la velocidad.
Haz que voltee hacia las ramas del roble que florece y que
comprenda que creció grande y fuerte porque creció despacio y bien.
Dame calma Señor, desacelera mi paso y pueda echar mis raíces en la buena tierra con lo que realmente vale,
para así crecer hacia las estrellas.

Anhelo creer de corazón (Oración)


Señor, anhelo creer de corazón y de palabra.
Creer con la cabeza y con las manos.
Negar que el dolor tenga la última palabra.
Arriesgarme a pensar
que no estamos definitivamente solos.

Anhelo saltar al vacío
en vida, de por vida,
y afrontar cada jornada
con la certeza de que Vos estás.

Anhelo avanzar a través de la duda.
Atesorar, sin mérito ni garantía,
alguna certidumbre frágil.
Sonreír en la hora difícil
con la risa más clara que pueda imaginarme.

Porque el Amor habla a su modo,
acariciando intocables.
Anhelo mirar con Tus ojos!
Anhelo hablar con Tus palabras!
Anhelo amar con Tú corazón!

Oracion del que busca


«Señor, Dios mío, mi única esperanza,
haz que cansado nunca deje de buscarte,
sino que busque tu rostro siempre con ardor.

Dame la fuerza de buscar,
tú que te has dejado encontrar,
y me has dado la esperanza de encontrarte siempre nuevo.

Ante Vos están mi fuerza y mi debilidad:
conserva aquélla, ésta sánala.
Ante Vos están mi ciencia y mi ignorancia;
allí donde me has abierto, acógeme al cruzar el umbral;
allí donde me has cerrado, ábreme cuando llamo.

Haz que me acuerde de Vos,
que te entienda, que te ame. Amén».

(San Agustín, De Trinitate, 15,28,51)