lunes, 1 de septiembre de 2014

La copa de la vida

"Sujetar firmemente con las manos la copa de la vida significa mirar con sentido crítico lo que estamos viviendo. Esto exige un gran coraje, pues puede aterrorizarnos lo que vamos a ver. Pueden surgir preguntas para las que no tenemos respuestas. Pueden nacernos dudas sobre cosas de las que teníamos una gran seguridad. El miedo puede estar agazapado y saltarnos a la cara desde los rincones más insospechados de nuestra alma. Nos tienta decirnos a nosotros mismos: «Vamos a vivir sencillamente la vida. Todo eso de pensar sobre ella lo único que trae consigo es hacerla más difícil». Pero sabemos por intuición que si no miramos la vida de una manera crítica, perdemos visión y orientación".

"No hay dos vidas iguales. A menudo comparamos nuestra vida con la de los demás e intentamos descifrar si son mejores o peores, pero esas comparaciones no nos sirven de mucho. Tenemos que vivir nuestra propia vida, no la de otros. Tenemos que mantener firmemente entre nuestras manos nuestra propia copa. Tenemos que atrevernos a decir: «Ésta es mi vida, la que se me ha dado, y ésta es la vida que tengo que vivir lo mejor que pueda. Mi vida es única. Ningún otro vivirá esta vida mía. Tengo mi propia historia, mi propia familia, mi propio cuerpo, mi propio carácter, mis propios amigos, mi propia manera de pensar, de hablar y de actuar. Sí, tengo que vivir mi propia vida. Nadie tiene ante sí el mismo reto que yo. Estoy solo, porque soy único. Muchas personas pueden ayudarme a vivir mi vida, pero después de que todo haya sido dicho y hecho, tengo que hacer mis propias elecciones sobre cómo vivir»"

Henri NOUWEN

Dos videos buenísimos para Educación Infantil



Nunca cambies tus principios


La vida... con humor


sábado, 30 de agosto de 2014

Compartiendo vida... Los proyectos

Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos proyectando qué hacer en cada momento, que cosas queremos realizar y que metas nos proponemos alcanzar.
Los proyectos no siempre suponen grandes o difíciles acciones para conseguirlos, a veces son pequeños pasos que lentamente nos llevan a su consecución.
Hay proyectos sencillos en el día a día que no requieren mayor esfuerzo que el de seguir viviendo como lo hacemos habitualmente.
Sin embargo los proyectos importantes requieren de nuestra atención, pensamiento, realismo, vigor y oración pausada.
Ningún proyecto importante, en lo vital, se alcanza con un sólo paso... pero cada paso es necesario para alcanzarlo.
No dejes nunca de soñar tu propio sueño, de alcanzar tus propias metas, de reflexionar sobre lo que eres y lo que quieres ser, de vivir desde el proyecto que quieres realizar en el que sientes a Dios como centro de tu actuar.
Si das un primer paso vendrá un segundo, y un tercero, y un cuarto... y te darás cuenta de que los grandes proyectos están dentro de ti, tan sólo tienes que tener la valentía de cogerlos en la palma de tus manos, contemplarlos, mirarlos, mimarlos, ordenar y decidir qué quieres hacer con dichos proyectos.
El mejor proyecto de tu vida eres tú mismo, no lo dudes. 
Dios es el arquitecto, nosotros los constructores.

Encar_AM

Vivir el domingo 22 de Tiempo Ordinario, ciclo A

MATEO 16, 21-27
Desde entonces empezó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén, padecer mucho a manos de los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día. Entonces Pedro lo tomó aparte y empezó a increparlo: ¡Líbrete Dios, Señor! ¡No te pasará a ti eso! Jesús se volvió y dijo a Pedro: ¡Vete! ¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres un tropiezo para mí, porque tu idea no es la de Dios, sino la de los hombres. Entonces dijo a los discípulos: El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga. Porque si uno quiere poner a salvo su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la pondrá al seguro. Y luego, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero a precio de su vida? ¿Y qué podrá dar para recobrarla? Además, el Hijo del hombre va a venir entre sus ángeles con la gloria de su Padre, y entonces retribuirá a cada uno según su conducta.

APRENDER A PERDER

El dicho está recogido en todos los evangelios y se repite hasta seis veces: “Si uno quiere salvar su vida, la perderá, pero el que la pierde por mí, la encontrará”. Jesús no está hablando de un tema religioso. Está planteando a sus discípulos cuál es el verdadero valor de la vida.
El dicho está expresado de manera paradójica y provocativa. Hay dos maneras muy diferentes de orientar la vida: una conduce a la salvación, la otra a la perdición. Jesús invita a todos a seguir el camino que parece más duro y menos atractivo, pues conduce al ser humano a la salvación definitiva.
El primer camino consiste en aferrarse a la vida viviendo exclusivamente para uno mismo: hacer del propio “yo” la razón última y el objetivo supremo de la existencia. Este modo de vivir, buscando siempre la propia ganancia o ventaja, conduce al ser humano a la perdición.
El segundo camino consiste en saber perder, viviendo como Jesús, abiertos al objetivo último del proyecto humanizador del Padre: saber renunciar a la propia seguridad o ganancia, buscando no solo el propio bien sino también el bien de los demás. Este modo generoso de vivir conduce al ser humano a su salvación.
Jesús está hablando desde su fe en un Dios Salvador, pero sus palabras son una grave advertencia para todos. ¿Qué futuro le espera a una Humanidad dividida y fragmentada, donde los poderes económicos buscan su propio beneficio; los países, su propio bienestar; los individuos, su propio interés?
La lógica que dirige en estos momentos la marcha del mundo es irracional. Los pueblos y los individuos estamos cayendo poco a poco en la esclavitud del “tener siempre más”. Todo es poco para sentirnos satisfechos. Para vivir bien, necesitamos siempre más productividad, más consumo, más bienestar material, más poder sobre los demás.
Buscamos insaciablemente bienestar, pero ¿no nos estamos deshumanizando siempre un poco más? Queremos “progresar” cada vez más, pero, ¿qué progreso es este que nos lleva a abandonar a millones de seres humano en la miseria, el hambre y la desnutrición? ¿Cuántos años podremos disfrutar de nuestro bienestar, cerrando nuestras fronteras a los hambrientos?
Si los países privilegiados solo buscamos “salvar” nuestro nivel de bienestar, si no queremos perder nuestro potencial económico, jamás daremos pasos hacia una solidaridad a nivel mundial. Pero no nos engañemos. El mundo será cada vez más inseguro y más inhabitable para todos, también para nosotros. Para salvar la vida humana en el mundo, hemos de aprender a perder.
José Antonio Pagola

Si no quieres sufrir, no ames


Salmo para dar gracias

Es bueno darte gracias, Señor, de corazón, y cantarte con gozo cada día.
Es bueno proclamar por la mañana tu bondad y por la noche decirte de verdad que me has amado.  
Es bueno decir que tus acciones, Señor, son mi alegría y mi esperanza.
Es bueno decirte que las obras le tus manos son júbilo y fiesta para mí.

Te doy gracias por el don maravilloso de la vida.  
Te doy gracias por el don entrañable del bautismo.
Te doy gracias por el don gozoso de la vocación consagrada.
Te doy gracias por el don precioso de tu Espíritu. 
Te doy gracias por el don sabroso de tu Palabra.
Te doy gracias por el don único de tu Pan de vida.

Qué grandes son tus obras, Señor.
Qué profundos son tus designios.
Qué grandes son tus proyectos para nosotros.  
Qué profundos son tus deseos para el que te busca.  
Es bello, Señor, vivir siendo Tú el centro de mi vida.  
Es bello, Señor, saber que tú eres el Señor de mi vida.  
Muchos no te conocen, Señor, y me da pena que pongan su vida en cosas que se acaban.  
Muchos no saben que tú eres Padre y que nos quieres a todos con ternura.

Tú eres grande para siempre.
Tu amor me inunda v me hace feliz.  
El hombre honrado florecerá como palmera, se abrirá como un trigal fecundo, siempre tendrá el fruto a mano.
Y su vida ante Ti, Señor, será preciosa.
Es bueno darte gracias, Señor, y cantarte de gozo cada día.
Es bueno abrir el corazón de par en par y dejar que tu luz inunde de tu paz toda la vida.

Fuerza motriz


La vida... con humor

Llega un niño y le pregunta a su mamá:
- Mamá, ¿Cómo nacen los bebes?
A lo que la mamá le contesta:
- Mira hijito, primero sale la cabeza, después salen los brazos, después sale el cuerpecito y al final los pies.
Y el niño responde:
- ¡Ahhh! ¿Y luego lo arman?

miércoles, 27 de agosto de 2014

Compartiendo vida... Ama y haz lo que quieras


¡Atrévete a querer, a darte a conocer con lo que eres y desde lo que eres!.
Atreverse a querer es de personas sencillas, profundas, que sienten y viven para y por los otros.
Atreverse a querer supone un riesgo, a veces el cariño puede no ser correspondido y eso conlleva sufrimiento porque quisiéramos que las cosas fueran diferentes; pero también es cierto que aquellos que aman son mucho más felices que aquellos que guardan lo que son para sí mismos.
Querer es abrir el corazón a otra persona, confiar plenamente, sentir los latidos propios y los de los demás.
El "querer" no es algo que nos podamos proponer, el cariño viene por si solo y se va fortaleciendo con el encuentro, la sinceridad y confianza.
¡Atrévete a querer! a pesar de todo y sobre todo pues te aseguro que nada dará mayor felicidad a tu vida que el hecho de amar y ser amado.
San Agustín dijo "Ama y haz lo que quieras"... que tu amor sea universal, duradero, sincero y, sobre todo, que seas capaz de expresarlo en voz alta con tu vida, con tus gestos, con tu entrega, con tu apertura a los otros y con tu caridad siempre latente.

Encar_AM

Fiesta de San Agustín (28 de agosto)

San Agustín nació en Tagaste en el año 354. Pese al esfuerzo de su madre Santa Mónica en educarlo en la fe cristiana San Agustín pronto se inclinó por llevar una vida licenciosa. Abandonó Cartago para marchar a Roma y más tarde a Milán en donde ejerció como maestro de retórica. Su desconsolada madre no cesaba de rezar por él siguiéndole a todas partes. En su búsqueda de la verdad cayó en el maniqueísmo que más tarde combatirá.
En Milán conoció a su obispo, San Ambrosio, famoso por su elocuencia y santidad el cual le recibió con bondad e instruyó en la ciencia divina. Pero el paso definitivo a la conversión lo da cuando cierto día estando en el jardín oye una voz de un niño que le dice "tolle, lege" (toma y lee). Abriendo al azar un libro de las epístolas de San Pablo leyó el pasaje: "no os revolquéis en el vicio y en la impureza, sino revestíos de Nuestro Señor Jesucristo" (Rom. 13,13). 
Con 33 años de edad, en la Pascua del año 387, recibe finalmente el bautismo. Siete meses más tarde murió su madre. Fue nombrado obispo de Hipona a los 41 años, lugar donde murió en el 430. Es uno de los doctores más sobresalientes de la Iglesia. Su fiesta se celebra el 28 de agosto.

Contempla el cielo

Contempla el cielo, ¡qué bello es!
Contempla la tierra, ¡Cuánta belleza!
Contempla ambos, a la vez, ¡qué maravilla!
El Señor los ha hecho, Él los rige y los gobierna.
Él está presente en todo su proceso evolutivo
y en sus períodos.
Por eso todas las criaturas lo glorifican,
ya sean animados como los inanimados,
ya sean los seres del cielo como los de la tierra
ya sean los seres en crecimiento como los en envejecimiento.
Cuando gozas de este espectáculo maravilloso
y te sientes inundado por lo Trascendente,
confiesa que Él es el Creador del cielo y la tierra.
Pero, ¡ojo!, no te quedes disfrutando sólo de lo que hizo,
Olvidándote del que lo hizo.
Si amas lo que hizo,
ama mucho más a quien lo hizo.
Si son hermosas las cosas que creó,
Cuánto más hermoso es el que las creó!
San Agustín