lunes, 20 de febrero de 2017

Serás un triunfador

Cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar. 
Cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti y dejes de preocuparte por el qué dirán. 
Cuando tus acciones sean tan concisas en duración como largas en resultados.
Cuando puedas renunciar a la rutina sin que ello altere el metabolismo de tu vida. 
Cuando sepas distinguir una sonrisa de una burla, y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria. Cuando actúes por convicción y no por adulación. 
Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y rico sin perder tu humildad. 
Cuando sepas perdonar tan fácilmente como ahora te disculpas. 
Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre, y junto al rico sin pensar que es un dios. Cuando sepas enfrentar tus errores tan fácil y positivamente como tus aciertos. 
Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza. 
Cuando sepas obsequiar tu silencio a quien no te pide palabras, y tu ausencia a quien no te aprecia. Cuando ya no debas sufrir por conocer la felicidad y no seas capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas por el placer.
Cuando no trates de hallar las respuestas en las cosas que te rodean, sino en Dios y en tu propia persona. Cuando aceptes los errores, cuando no pierdas la calma, entonces y sólo entonces, Serás... ¡UN TRIUNFADOR!

Virtudes para ser feliz

SERENIDAD
Sé tranquilo en tu interior. Deja que esa paz y esa alegría interior irradien a través de un semblante sereno. Un semblante sereno es pacífico, sonriente y serio y no muestra ninguna emoción violenta. Es como la superficie de un lago en calma.

REGULARIDAD
Sé regular en tus hábitos diarios, en tus prácticas espirituales y en tu trabajo. Levántate siempre a la misma hora. Sé puntual en tus actividades. Eso te liberará de preocupaciones y ansiedades. Harás siempre lo correcto en su justo momento.

SINCERIDAD
Deja que tus palabras coincidan con tus pensamientos. Deja que tus acciones coincidan con tus palabras. Deja que haya armonía entre tus pensamientos, palabras y acciones.

SIMPLICIDAD

Sé natural. Habla con sencillez. No retuerzas las palabras, no los tópicos. Sé llano. Evita la diplomacia, el disimulo y la sinuosidad.

VERACIDAD
Sé veraz. Cumple tus promesas. No exageres ni retuerzas los hechos. Piensa dos veces antes de hablar. Habla dulcemente. Sé preciso en lo que dices.

HUMILDAD
No alardees de tu nacimiento, posición, cualidades o logros espirituales. Recuerda la naturaleza evanescente de todas las cosas. Elogia a otros. Ve a Dios en todos. Trata incluso a la más pequeña de las creaturas como a tu igual.

SERENIDAD
La irritabilidad es precursora de violentas explosiones de cólera. Vigila las alteraciones del equilibrio mental. Observa las pequeñas olas de cólera que rizan el lago de tu mente. No permitas que adquieran grandes proporciones. Entonces alcanzarás un estado de no irritabilidad, de paz y amor.

ECUANIMIDAD
Ten calma. Soporta pacientemente el insulto, la injuria, el sufrimiento, el fracaso y la falta de respeto. No te engrías con la alabanza, el éxito y los honores. En ambas situaciones mantén una actitud equilibrada. Obra igual con los amigos y con los enemigos. No dejes nunca que nada disturbe tu paz interior.

FIJEZA
Recuerda que una mente inconstante no tiene posibilidades de alcanzar nada. Despierta tu discriminación. Elige tu ideal. Tenlo siempre presente. No dejes que tu mente se aparte de él ni un sólo momento.

Decálogo de los signos de Cuaresma

1.- La cuaresma es DESIERTO. Es sequedad, soledad, ayuno austeridad, rigor, esfuerzo, penitencia, peligro, tentación.
2.-  La cuaresma es PERDÓN. Las historias bíblicas de Jonás y de Nínive y la parábola del hijo pródigo, son ejemplos de ello.
3.- La cuaresma es ENCUENTRO, es abrazo de reconciliación como en la parábola del hijo pródigo o en la conversión de Zaqueo o en el diálogo de Jesucristo con la mujer adúltera.
4.- La cuaresma es LUZ, como se pone de evidencia, por ejemplo, en el evangelio del ciego de nacimiento. Es el tránsito de las tinieblas a la luz. Jesucristo es la luz del mundo.
5.- La cuaresma es SALUD, símbolo manifestado en textos como la curación del paralítico o la sanación del hijo del centurión.
6.- La cuaresma es AGUA. Es el tránsito de la sed de nuestra insatisfacción al agua viva, el agua de Moisés al pueblo de Israel en el desierto o de Jesús a la mujer samaritana.
7.- La cuaresma es superación victoriosa de las pruebas y dificultades. Es LIBERACIÓN, TRIUNFO. Algunas figuras bíblicas, que sufren graves peligros y vencen en la prueba, son José hijo de Jacob, la casta Susana, Ester, el profeta Jeremías y, sobre todo, Jesús, tentado y transfigurado.
8.- La cuaresma es CRUZ. Signo y presencia permanente durante toda la cuaresma. Prefigurada en el Antiguo Testamento y patentizada con el ejemplo de Jesucristo y como su llamada cargar con ella como condición para el seguimiento.
9.- La cuaresma es TRANSFIGURACIÓN. Es la luz definitiva del camino cuaresmal, preanunciada y pregustada en la escena de la transfiguración de Jesús. “Por la cruz a la luz”.
10.- La cuaresma es el esfuerzo por retirar el fermento viejo e incorporar la LEVADURA NUEVA DE LA PASCUA RESUCITADA Y RESUCITADORA, ahora y para siempre.

Para no perderme (Oración)


Dios mío, quiero estar siempre contigo
ya que solo así estoy en la verdad sin extraviar el rumbo.
Unido a Vos los pesos se hacen más livianos,
brilla más el sol y se encienden las luces apagadas.
Al creer en Vos no persigo espejismos,
no sueño con una vida fácil, no espero un camino sin espinas.
Sé que todos pasamos por el árido desierto,
sabemos del dolor y llevamos nuestra propia cruz.
Sin embargo, la fe me sostiene,
el amor me inspira y la esperanza me da alientos para insistir.
Señor, eres mi refugio y mi Buen Pastor,
eres mi fuente de energía, mi luz y mi descanso.
Cuando los discípulos iban con Jesús en la barca
lo despertaron muertos de miedo ante una tormenta.
También mi fe a veces es vacilante...
ayúdame a creer, alejar las dudas y confiar en ti sin titubeos.
Amén!

Gonzalo Gallo G.

Somos comunidad


Somos comunidad. Juntos caminamos en este tiempo de Cuaresma hacia Jesús. Juntos nos cuidaremos en esta ruta, porque el amor es nuestra seña. Juntos nos ayudaremos con el ayuno que Dios quiere (la misericordia),  la limosna (el compartir) y la oración (la unión de corazones con el Señor). Juntos y con la proximidad del Espíritu, tan discreto y tan buen acompañante.

¡Qué tiempo tan espléndido para hacerlo realmente en comunión! Preocupados unos por otros, sin individualismos, teniendo una mirada más amplia que la propia.

La Cruz será nuestra señal y nos guiará. Acoger la cruz, cargar con ella, asumirla, llevarla con garbo y alegría. Ser pequeños Cirineos con los que no puedan con ese peso. Cuaresma, tiempo de solidaridad.

Si las fuerzas decaen, ya vemos dónde anda la gasolinera: ayuno, limosna y oración. Tan sencillo y, a veces, cómo nos aturrullamos en el camino.

Nos encontraremos con baches y con dificultades. Tropezaremos en la piedra (¿cuántas veces?). No importa. El perdón de Dios es más grande que nuestras caídas y torpezas.

Y, al final, Cristo Resucitado, que vence al pecado y a la muerte. Hacia Él caminamos. ¡Buena ruta, hermanos!

Producir frutos


EVANGELIO: Lucas 19, 11-28

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén y se pensaban que el Reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues:
- «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: “Negociad mientras vuelvo”.

Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras de él una embajada para informar: “No queremos que él sea nuestro rey”.

Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y dijo: “Señor, tu onza ha producido diez”. Él le contestó: “Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades”.
El segundo llegó y dijo: “Tu onza, señor, ha producido cinco”. A ése le dijo también: “Pues toma tú el mando de cinco ciudades”.
El otro llegó y dijo: “Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras”.
Él le contestó: “Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses».

Entonces dijo a los presentes: “Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez”. Le replicaron: “Señor, si ya tiene diez onzas”. “Os digo: al que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene”.
“Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia”».

Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.


CLAVES para la VIDA

- En este relato evangélico se nos presenta cómo Jesús está llegando al final de su camino, a Jerusalén; y en esa enseñanza que ofrece a sus discípulos y seguidores, para que aprendan a vivir el seguimiento, les recuerda que no es suficiente con haber recibido: es necesario PRODUCIR frutos, “negociar”. Y todo ello porque somos administradores. Así llegará, poco a poco, a gestarse el Reino de Dios. Vivir, pues, en actitud y esfuerzo de producción, es su propuesta.

- Y aquí me encuentro yo, que he recibido -sin ningún tipo de duda- un montón de dones, de talentos: vida, salud, inteligencia y oportunidades múltiples. Soy invitado a “negociar” con ellos, siempre a favor del Reino. Es la manera de esperar su vuelta, no precisamente con temor y temblor, sino con la confianza de quien espera y desea el ENCUENTRO: “Entra en el gozo de tu Señor”. Producir frutos, producir vida es el objetivo final. ¿Qué tal...?

El reloj cuaresmal

.LA HORA DE LA CONVERSIÓN. Es una llamada a redescubrir nuestro origen. A poner en hora nuestra vida cristiana. No es tanto un esfuerzo personal cuanto, de nuevo, ir al encuentro de Aquel que nos ama.

.LA HORA DE LA VERDAD. No caminamos hacia la nada. El tiempo de cuaresma nos pone en órbita hacia la Pascua. Nuestro final definitivo no es la gran mentira en la que viven sumidos muchos hombres. Nosotros, porque Cristo nos lo aseguró con su propia existencia, sabemos que hay una gran Verdad: la vida de Jesús y sus promesas.

.LA HORA DE LA CARIDAD. Sin obras, nuestra fe, queda coja. Pero, nuestras obras sin referencia a Dios, pronto se agotan. Pueden derivar incluso en el puro humanismo. La hora de la caridad cuaresmal nos centra en Aquel donde nace el paradigma del amor: Cristo.

.LA HORA DEL SILENCIO. El silencio es un bien escaso. No se encuentra en cualquier lugar ni se compra en cualquier establecimiento. Una campana, una iglesia abierta….pueden ser una llamada a poner en orden lo que tal vez llevamos atrasado: la visita con el Señor. La oración.

.LA HORA DE LA PALABRA. ¿Cómo podemos encontrar el camino si no dejamos que el Señor nos lo indique? El reloj cuaresmal nos hace llegar con prontitud a la escucha de la Palabra. Es un tiempo de audición de lo santo, de captar aquello que es esencial para nuestra fe.

.LA HORA DEL AYUNO. Acostumbrados a mirar al reloj para la hora de la comida, la cuaresma, lo paraliza. Nos hace comprender que, la ansiedad, no es buena consejera para tener hambre de Cristo. Es un buen momento para ayunar de excesos, malos modos, blasfemias, odios, ingratitud, preocupaciones, críticas…..

.LA HORA DE LA PENITENCIA. Nos gusta el llano y antes que una simple carretera preferimos la autopista. La cuaresma nos recuerda que el sacrificio nos mantiene vigorosos, lo mismo que el entrenamiento hace grande y fuerte a un futbolista. Rectificar es de sabios y moderar ciertos comportamientos nuestros nos pueden encaminar a identificarnos más con Cristo.

.LA HORA DE LA CONFESIÓN. Hasta la mejor prenda necesita, de vez en cuando, ser llevada a una buena lavandería. Nuestras almas, en las que se encuentra impreso el sello de Hijos de Dios, tienen derecho a ser puestas a punto. La hora de la confesión nos facilita un nuevo rostro: la alegría de sentirnos reconciliados con Dios y con nosotros mismos.

.LA HORA DEL HERMANO. El encuentro con Jesús empuja al abrazo con el hermano. No podemos observar el reloj cristiano y, a continuación, olvidarnos de las horas amargas en las que viven los que nos rodean. Poner a punto nuestra vida cristiana nos exige ayudar a aquellas personas que quedaron rezagadas en la felicidad, en el bienestar o en el amor.

.LA HORA DEL CORAZÓN. Las prisas y los agobios, el estrés o el ritmo de vida que llevamos…presionan en exceso la serenidad de nuestro corazón. El reloj cuaresmal procura que, el corazón, vaya despacio, medite, reflexione, ame y se oxigene a la sombra del Corazón de Cristo.

.LA HORA DE LA MISA. Frecuentemente señalamos el reloj y preguntamos ¿y si tomamos un café? El reloj cuaresmal nos interpela ¿y por qué no una eucaristía diaria? Nunca, en tan poco tiempo, se nos ofrece tanto: acogida, perdón, calor, palabra, fuerza, silencio, amor, paz interior y poder saborear lo que sólo Jesús nos puede dar: su Cuerpo y su Sangre.

Escrito por Javier Leoz - Delegación de Piedad Popular (Pamplona)

Jamás olvides


Jamás olvides que tu vida es más grande que tus miedos...
Que tus fuerzas son mayores que tus dudas.
Aunque tu mente esté confundida, tu corazón siempre sabrá la respuesta.
Con el tiempo lo que hoy es difícil...
Mañana será un tesoro.
Pelea por lo que realmente te llene el alma,
Y ten la virtud de saber esperar.
Porque todo lo que tiene que ser...será...

Los doce Apostoles

¿QUIÉNES ERAN LOS DOCE APÓSTOLES?
Venían de diferentes situaciones sociales y poseían caracteres distintos. Ninguno de ellos era sacerdote, ni escriba o anciano de los fariseos o saduceos. Por ejemplo, Mateo trabajaba para el gobierno mientras Simón el zelote luchaba por una revolución. En ocasiones, el grupo recibió reprensión de Jesús por una mala actitud pero en otras fueron los únicos testigos de momentos milagrosos como la transfiguración.
A pesar de sus diferencias, los doce estaban dispuestos a seguir a Jesús y tener fe aún cuando no entendías todo lo que estaba sucediendo. En todo el Antiguo Testamento vemos como la fe de ellos madura y con el poder que Dios los usó en diferentes partes del mundo. Casi todos murieron mártires del evangelio.

Los doce apóstoles fueron:

Simón
Jesús lo llamó Pedro, que significa piedra, quizás por su fuerte carácter y temperamento. Siempre actuaba con mucha pasión. Era pescador de profesión y negó a Jesús tres veces cuando fue arrestado. Aún así, después de recibir el perdón, Dios se sirvió de él para dar el primer discurso evangelístico después de la resurrección.

Santiago
Hermano  mayor de Juan y primo de Jesús. Su ministerio fue predicar en Jerusalén y en Judea, hasta que Herodes lo mandó matar en el 44 a.D.

Juan
El más joven de todos y autor del cuarto evangelio y del Apocalipsis. Fue el único que no abandonó a Jesús durante su juicio. Jesús lo llamó "el discípulo amado".

Andrés
Como su hermano Pedro, era pescador. La tradición dice que fuer condenado a crucifixión.No sintiéndose digno de morir al igual que Jesús, lo crucificaron con la cabeza hacia abajo.

Felipe
Quizás un pescador, profesión común en Betsaida de donde era. Predicó el evangelio en Frigia y Hierápolis.

Bartolomé
Su primer nombre fue Nathanael y cuando Jesús lo llamó dijo que este era un "verdadero israelita".

Mateo
También llamado Levi, es el autor del primer evangelio. Era un recaudador de impuestos y por eso tenía fama de ser ladrón y traicionero. Su vida cambió cuando Jesús lo llamó.

Tomás
Al escuchar sobre la resurrección dijo que tenía que verlo para creerlo. El ser testigo de la vida, muerte y resurrección de Jesús hizo que Tomás viajara hasta la India predicando. Allí murió.

Santiago
Era de Galilea y algunos creen que era hermano de Tadeo. Llevó el evangelio hasta Palestina y Egipto, donde murió.

Tadeo
También lo conocían como Judas y Lebeo. Llevó el evangelio hasta Edesa cerca del río Eúfrates. Se dice que también era un nacionalista.

Simón el cananeo
Un judío nacionalista fanático que odiaba a Roma. Jesús cambió su corazón y Simón dedicó su vida al evangelio.

Judas Iscariote
Posiblemente era de Judá. Traicionó a Jesús y fue cómplice de su arresto. Al darse cuenta de la gravedad de sus acciones, Judas se ahorcó.

Matías
No fue uno de los originales, pero fue escogido por los otros once para tomar el lugar que Judas dejó vacío.

Los caminantes y el oso

Dos amigos iban por el mismo camino. De repente, apareció un oso. Uno de ellos se subió precipitadamente a un árbol y allí se escondió. El otro, a punto de ser atrapado, se dejó caer en el suelo y se hizo el muerto.
El oso le arrimó el hocico y le olfateaba, mientras él contenía la respiración, porque dicen que el oso no toca un cadáver. Cuando se marchó, el del árbol le preguntó qué le había dicho el oso al oído, éste respondió:
«No viajar en adelante en compañía de amigos semejantes, que no permanecen al lado de uno en los peligros.»
La fábula muestra que las desgracias prueban a los amigos de verdad.

La Ceniza que Dios quiere

1.- Que no te gloríes de ti mismo: Tus talentos los recibiste para servir.
2.- Que no te consideres dueño de nada: eres sólo un humilde administrador.
3.- Que aprecies el valor de las cosas sencillas y humildes, de los pequeños gestos cotidianos.
4.- Que vivas el momento presente en compromiso y esperanza, vislumbrando en el quehacer de cada día el rostro de la eternidad.
5.- Que no temas desesperadamente al sufrimiento, al dolor, a la destrucción, a la muerte: La ceniza surge de un árbol y para los cristianos ese árbol no es otro que el árbol de la cruz de Jesucristo, el árbol de la Vida para siempre.

La vida... con humor

- Quiero decirle que estoy enamorado de su hija, y no es por el dinero.
- ¿Y de cuál de las cuatro?
- Ah pues.., de cualquiera.

viernes, 17 de febrero de 2017

Vivir el 7º domingo de TO, ciclo A

MATEO 5, 38-48
Os han enseñado que se mandó: «Ojo por ojo, diente por diente» (Éx 21,4). Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, déjale también la capa; a quien te fuerza a caminar una milla, acompáñalo dos;  al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda. Os han enseñado que se mandó: «Amarás a tu prójimo...» (Lv 19,18) y odiarás a tu enemigo.  Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para ser hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos.  Si queréis sólo a los que os quieren, ¿qué recompensa merecéis? ¿No hacen eso mismo también los recaudadores?  Y si mostráis afecto sólo a vuestra gente, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen eso mismo también los paganos? Por consiguiente, sed buenos del todo, como es bueno vuestro Padre del cielo.

UNA LLAMADA ESCANDALOSA

La llamada al amor es siempre atractiva. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos.
Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima general que respiraba en su entorno de odio hacia los enemigos, proclamó con claridad absoluta su llamada: «Yo, en cambio, os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen».
Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse, sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese Dios no ha de introducir en el mundo odio ni destrucción de nadie.
El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo, porque quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos, incluso el de sus enemigos.
Cuando Jesús habla del amor al enemigo no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.
Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor o afecto hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de preocupar cuando seguimos alimentando odio y sed de venganza.
Pero no se trata solo de no hacerle daño. Podemos dar más pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos. Podemos incluso devolverle bien por mal.
El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias, a la persona se le puede hacer prácticamente imposible liberarse enseguida del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar.

José Antonio Pagola

martes, 14 de febrero de 2017

Miércoles de Ceniza


La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno.
Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar.
La Cuaresma son cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón. Es un tiempo de pedir perdón y perdonar.

¿Sabías que...?
Las cenizas que nos pone el sacerdote provienen de las palmas quemadas el Domingo de Ramos del año anterior.
La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.
Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por los demás.

Reflexión Miércoles de Ceniza

Jesús en el evangelio nos da pistas seguras para empezar a celebrar la nueva Cuaresma de este año 2017. Nos habla de tres maneras de actuar, o tres medios que nos ayuden en este camino hacia la Pascua de Resurrección: la limosna, el ayuno y la oración.

Al hablar del ayuno, no podemos circunscribirnos a la privación de alimentos en ciertos días. El ayuno es más amplio e importante que eso. Se trata de privarse y prescindir de aquello que no está en línea con las orientaciones y exigencias que marca el evangelio, potenciando en nuestra vida aquello es voluntad de Dios, especialmente el ejercicio de la caridad, la personalización de la fe (máximo en este año), viviendo con mayor intensidad la virtud de la esperanza cristiana.

La limosna ha sido siempre una expresión concreta del amor al prójimo. Siempre ha sido un ejercicio cristiano. Pero en los tiempos que corremos, de paro laboral generalizado, la urgencia es mayor. Cuando la pobreza aumenta, el compartir se hace más necesario. Y finalmente, la oración.

Alguien ha definido la oración como “la respiración del alma”. Nadie puede vivir sin respirar. Así mismo, ningún cristiano puede llevar una vida cristiana de calidad, si no reza. Tal vez, la falta de oración sea una de las mayores causas, en una buena parte de cristianos, de la indiferencia y de la falta de coherencia en su vida.

Con el Miércoles de Ceniza comenzamos prácticamente la Cuaresma. Jesús tuvo su cuaresma en el retiro del desierto. A él se retiró para tratar de ver con más claridad lo que el Padre esperaba de él. Es difícil que Dios hable entre el bullicio, cuando tenemos la mente llena de preocupaciones ajenas al plan de Dios. Por eso la Cuaresma debe ser un espacio de mayor reflexión, silencio interior y discernimiento. Por eso la conversión no depende, ni consiste, en lo que yo crea que debo hacer, sino en lo que Dios me pide. Por eso hay que “escuchar”. Y se trata, fundamentalmente, de llegar a celebrar la Pascua de este año, un poco más resucitados. Habiendo vencido un poco más a los miedos, a la desconfianza, a la falta de sensibilidad creyente. Haber vencido un poco más a la muerte, esperando la resurrección final que nos una definitivamente con Dios. Se trata de poner un poco más de paz y orden en nosotros mismos, haciendo que nuestros pensamientos, nuestros deseos, y nuestras actitudes estén más en sintonía con el evangelio, y con mayor decisión en el seguimiento de Cristo. No es un tiempo de grandes penitencias, ni grandes sacrificios, sino de grandes o pequeñas superaciones de nuestras indolentes perezas para servir mejor al Reino de Dios, en  la fraternidad, la compasión, la solidaridad y la justicia.

En el camino de nuestra vida hay demasiadas piedras en el camino, que nos impiden caminar. Ir apartando esas piedras, y despejar el camino, para que el “Ven y sígueme” de Jesús, sea posible.

Félix González
http://blogs.21rs.es/corazones/2013/02/10/miercoles-de-ceniza/

Dieta para ayunar en Cuaresma


Comienza la Cuaresma, tiempo de buenos propósitos y mejores intenciones, tiempo de penitencia y conversión, tiempo ideal para bajar esos kilos de más… Kilos que no se depositan en el abdomen, sino que van directamente al corazón, y que afean, y de qué forma, nuestra vida de cristianos, de amigos de Jesús… Ha llegado el momento de ponerse en forma. Por delante, cuarenta días para lograr un corazón en línea… ¿Te animas? ¡Toma nota! El Dietista por excelencia, Jesús de Nazaret, te aconseja

Ayuna de insultos, palabras vulgares y golpes sobre la mesa o sobre el hermano, y date un atracón de palabras amables, abrazos apretados y gestos conciliadores.
Ayuna de egoísmos, paseos en torno al ombligo y espejitos mágicos, y llénate con las preocupaciones, las inquietudes y las necesidades de tus hermanos.
Ayuna de pesimismo, derrotismo fácil y caras largas, y llénate de confianza en Dios, de las pequeñas luchas de cada día y de sonrisas sinceras y esperanzadoras.
Ayuna de juicios a la ligera, críticas despectivas y reproches destructivos, y mastica palabras de ánimo, consejos positivos y llamadas de atención constructivas.
Ayuna de marcas famosas, últimos modelitos y modas pasajeras, y saborea tu propia personalidad, tu carácter más auténtico y tu moda más genuina (la que brota del corazón, la que no se ve pero se siente).
Ayuna de desidia, apatía e indiferencia, y devora compromiso, inconformismo ante las injusticias y ganas de cambiar el mundo, empezando por tu entorno más cercano.
Ayuna de pedir papeles, de cerrar puertas y de clasificar personas, y empáchate con los papeles del corazón, con puertas sin mirilla y con seres humanos que son todos ellos tus hermanos, tu familia.
Ayuna (y valga la redundancia) de un ayuno falso (bajo en calorías del corazón) de una limosna interesada (algo sacaré de todo esto) y de una oración obligada (toca, que lo vamos a hacer) y paladea un ayuno verdadero, una limosna solidaria y una oración comprometida.
Finalmente ayuna de creerte que tú solito puedes llevar adelante esta dieta, e ingiere el convencimiento y la fe de que, Jesús de Nazaret, está contigo, y si quieres y lo pides, te ayudará a conseguir un corazón lleno de vida.

En base a un artículo de José María Escudero

Ayunar, orar y compartir


CUARESMA. No tiene que ser un tiempo molesto, negativo.
Tomar la palabra PENITENCIA en sentido malo es no saber que significa:
CAMBIO. Y vivir el proyecto de Jesús no puede traernos sino CALIDAD de vida y PLENITUD.

Entramos en una etapa de CUARENTA días para preparar la VIDA TOTAL. Hay que despertar toda nuestra mejor sensibilidad para poder captar lo mejor de la existencia.
Que no se nos pase ningún detalle para darnos cuenta de por dónde pasa la VIDA. Atentos-as a todo lo que nos pueda dar pistas para reconocer al RESUCITADO. Avivar los "fuegos interiores" para que "arda nuestro corazón" cuando Jesús vaya en nuestro caminar.

Y este trabajo debe cooperar nuestro ser ENTERO.

- AYUNAR. No es simplemente "dejar de comer". Es otra cosa. Es tener a nuestro cuerpo en "tensión"
para que nos ayude a no compensar con los alimentos lo que tendríamos que incorporar de nuevo en la vida.
Alimentarse es necesario.Ser un "tragón" no nos ayuda a pensar en la nueva vida que nos llama. Ser comedido, comer lo conveniente y en su medida, sí que prepara al cuerpo para nuevas aventuras. Tener "grasas acumuladas" impide "volar". Lograr ser parco y austero en la mesa..sin exagerar,claro.

- LIMOSNA. Tampoco es dar unos pesos a quien pide en la calle. Es tener sentido del COMPARTIR. Es darnos cuenta de que será nuestro todo lo que demos. Es "devolver" lo que es de los demás.
Y hacerlo de manera sencilla y fácil.La vida resucitada no se pueda captar con demasiadas cosas en la mochila. "Todo lo que me has dado ya era mío", decía un poeta chileno. Y tenemos mucho que es de los demás,lo tenemos solamente en depósito,no es nuestro. Repartir, donarse...

- ORACIÓN. No es estar charloteando todo el día con Dios. Es Él el que habla. Tenemos que SABER ESCUCHAR.
Destupir los canales que nos unen a la divinidad para que haya una comunicación perfecta. Los sonidos de la vida solo se oyen con el corazón... quitar ruidos e interferencias para captar la "música celestial" que el Dios de la vida siempre está emitiendo.

TRABAJAR estos tres medios durante CUARENTA días para estar muy sensibles a la vida resucitada.

" Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso.
Señor,me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza" Salmo 50

AYUNAR, ORAR Y COMPARTIR...
NUESTRO PROGRAMA CUARESMAL.
S H A L O M.

Padre Vicente Casañas o.p.
Misionero Dominico en Chile.

En cuaresma... aprovecha la oportunidad


Entrar en Cuaresma es inaugurar
un tiempo fuerte de penitencia y conversión...
aprovecha la oportunidad.
Entrar en Cuaresma es una llamada a salir de nosotros,
de nuestras casas, de nuestros prejuicios,
de nuestros intereses, gustos y comodidades...
sal de ti y ves hacia el otro.
Entrar en Cuaresma es afrontar la realidad personal
y dejarse juzgar por la Palabra de Dios...
descúbrete, acéptate, conviértete.
Entrar en Cuaresma es dejar poner nuestro corazón
en la sintonía del corazón de Dios...
practica la com-pasión que hace hermanos.
Entrar en Cuaresma es vaciar nuestras manos,
saber renunciar a nuestras seguridades,
a aquello que nos esclaviza...
libérate para poder abrazar.
Entrar en Cuaresma
es saber caminar con otros creyentes
que buscan a Dios
siguiendo a Jesús en Espíritu y en Verdad...
¡Buen camino!