miércoles, 30 de septiembre de 2020

Compartiendo vida... Depende del color del cristal

"Nada es verdad ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira".
Una misma realidad para unos puede ser un drama y para otros una gran alegría.
¿Por qué sucede esto?
Porque cada uno miramos la vida de una forma diferente.
Unos se ponen las gafas de la esperanza y el consuelo mientras otros tiñen sus cristales de negro dificultando la visión del colorido que existe a su alrededor.
Unos miran con odio a los demás mientras otros armonizan sus colores con mirada compasiva y misericordiosa.
Unos ven en 3 dimensiones problemas que no son de alto alcance mientras otros intentan tamizar los dolores de la vida marcando una estela de luz a su paso.
¿Qué gafas te pones a diario? ¿las que oscurecen la realidad mostrándote misterio y miedo en cada uno de tus pasos?... ¿o las que transparentan la luz del día en los rostros que a diario encuentras?
Las "gafas" de Jesús, eran claramente "gafas de amor" que miraban tras el cristal limpio y transparente del perdón y la amistad.
¡Esas son las gafas que quiero llevar porque, con seguridad, me ayudarán a ver más allá de lo que veo y a vivir más allá de lo que espero!
El dolor se convertirá en posibilidad de crecimiento y aceptación... y la alegría será oportunidad de ser cada día un poco mejor.


Aquí estoy, envíame

 


Salmo del discípulo que quiere anunciar a Cristo


Aquí estamos, Señor, como tus discípulos en Galilea.
Aquí estamos, Señor, respondiendo a tu llamada.
Aquí estamos, Señor, porque nuestro gozo eres tú.
Aquí estamos, Señor, queremos ser anunciadores de tu Reino.
Aquí estamos, Señor, con la confianza puesta en ti.

Como los discípulos en Galilea...
nuestro deseo es salir a tu encuentro,
porque en medio de nuestra vida
tú ocupas siempre un lugar importante.

Respondiendo a tu llamada...
porque a ti no se te puede decir que no,
porque en nuestra respuesta encontramos el gozo.
Aquí nos tienes, puedes contar con nosotros.
No sabemos si sabremos hacerlo como tú deseas,
pero sabes que la ilusión no nos falta.

Porque nuestro gozo eres tú...
Quien te descubre ya no puede vivir como antes;
quien te ha visto, ya no puede negarte;
quien te ha sentido, ya no puede olvidarte.
Tú eres nuestro gozo,
porque te hemos visto, sentido y descubierto.
Tú eres nuestro gozo,
porque eres la perla preciosa, el tesoro escondido.
Tú eres nuestro gozo,
porque toda nuestra vida tiene sentido desde tu presencia.
Queremos ser anunciadores de tu Reino...
porque te hemos sentido cerca;
porque ahora sabemos qué es lo bueno, lo perfecto;
porque cuando algo tan grande como tú se descubre,
ya no es posible guardar silencio.
Aquí estamos,
porque sabemos que nos necesitas,
y te ofrecemos lo mejor que tenemos, nuestra propia vida,
para que sea instrumento al servicio de tu Reino.

Con la confianza puesta en ti...
Sabemos que no debemos poner toda la confianza
en nuestras propias fuerzas, sino en las tuyas.
Por eso acudimos a ti,
porque si nos falta valentía, tú nos darás coraje;
porque si nos falta fe, tú nos la aumentarás;
porque si nos falta el ánimo, tú nos darás la paciencia;
porque contigo, Señor, cualquier cosa es posible.

Octubre Misionero "Nosotros somos su voz..."


Que terminen las diferencias

Un labrador anciano tenía varios hijos jóvenes que se llevaban mal entre si, sin que fueran bastantes para avenirlos las exhortaciones de sus padres.
Un día les congregó a todos y mandando traer una porción de varas, y haciéndolas un haz, les preguntó cuál de ellos se atrevía a romperlo.
Uno tras otro todos se esforzaron para lograrlo, pero ninguno pudo conseguirlo.
Entonces el padre desató el haz y tomando las varas una a una les mostró cuán fácilmente se partían, y enseguida les dijo:—De esta manera, hijos míos, si estáis todos unidos nadie podrá venceros, pero si estáis divididos y enemistados el primero que quiera haceros mal os perderá.

Cambiemos hoy


Tristezas por alegrías,
Pesimismo por optimismo,
Hastío por entusiasmo,
Odio por amor,
Angustia por tranquilidad,
Temor por confianza,
Desesperanza por esperanza,
Palabras por acciones,
Guerra por paz,
Ansiedad por calma,
Miedo por prudencia,
Indiferencia por empatía,
Rencor por perdón,
Ayer por hoy,
Dudas por fe,
Lágrimas por sonrisas,
Resentimientos por reconciliación...

Coherencia entre tu fe y tu vida


A veces, te sentirás cortado, porque no ves que haya coherencia entre tu fe y tu vida. Te parece que crees por un lado y vives por otro. Percibe en esa situación molesta no una tentación para abandonar, sino una llamada a personalizar y profundizar tu fe.

Mientras exista esa separación es que tu fe no es suficientemente viva y personal. Cuando examines tu fe, no te quedes sólo sopesando el cumplimiento de sus exigencias, que podrías caer en un simple voluntarismo dejando de lado a Dios.

Bucea más adentro, y encuentra en tu interior la viveza de tu apertura a Dios, experimenta cómo “sólo Él basta”, acógelo revelado en Jesucristo y pide al Espíritu que, con tu vida, confieses a Dios como Padre y a Jesús como Señor. Una fe así, no lo dudes, se verificará en el amor.

Cositas bonitas


Cuentos Misioneros "No hay otro plan"

Ese día el Paraíso estaba de fiesta. Por fin, luego de 33 largos años, el Hijo del buen Dios iba a retornar para siempre con ellos. Allá abajo, en la tierra, Jesucristo daba sus últimas instrucciones a los apóstoles y se despedía de ellos. Mientras tanto, en el Cielo reinaba una gran conmoción. Todos los angelitos se habían reunido en la puerta del Paraíso, para dar la bienvenida a aquel niñito que había bajado a la tierra hace 33 años y que ahora retornaba hecho un hombre. Todos se arremolinaban alrededor de Jesucristo para abrazarlo y preguntarle cómo le había ido. No podían faltar, por supuesto las cámaras de los noticiosos más importantes del Paraíso, que venían a cubrir el gran evento.

De pronto, una vocecita proveniente de la muchedumbre se hizo oír por sobre las demás: "Maestro, tengo una observación que hacerte". Era un pequeño angelito quien había hablado. Todos se quedaron en silencio ante la desfachatez del angelito. ¡Hacerle una observación al Hijo de Dios! ¿A quién se le ocurría?

"Me parece", prosiguió el angelito, "que todo lo que hiciste allá en la tierra fue muy lindo. Eso de enseñarles acerca del Reino de los Cielos, de enseñarles a amarse y a amar a tu Padre estuvo muy bien. Y ese broche de oro de salvar a la humanidad resucitando después de morir en la cruz estuvo de diez. Pero creo que te olvidaste de algo". Jesús, un tanto sorprendido pero siempre sonriente, preguntó: "¿De qué me olvidé, angelito?".

Y el angelito continuó: "Durante el tiempo que estuviste allá abajo, muchos te escucharon y recibieron tu mensaje, pero ahora que Tú te viniste ¿no crees que pronto se van a olvidar? Además, no lo tomes a mal, pero fue una parte muy pequeñita del mundo la que oyó tus enseñanzas. ¿Y el resto?". Jesús, con gesto tranquilizador, contestó: "¡Por eso no te preocupes! Preparé un plan muy bueno. ¿Viste los apóstoles de los que me despedí hace un rato? Pues bien, ellos se encargarán de transmitirle a todo el mundo lo que yo les he enseñado". Todos los angelitos aplaudieron la respuesta de Jesús, aliviados de que no se hubiese molestado por la impertinencia del angelito.

Pero el angelito insistió: "Discúlpame que te contradiga, Señor. Pero puede que tu plan no resulte. ¿Qué tal si pasa el tiempo y se desaniman? Todo el plan se va al tacho". Nuevamente Jesús tomó la pálabra: "No tienen por qué desanimarse. Estuvieron conmigo tres años compartiendo mi vida, escuchando mis enseñanzas y ayudándome en todo, y lo hicieron muy bien. Tengo confianza en ellos." Por segunda vez los angelitos prorrumpieron en vivas y aplausos. Algunos intentaron alejar al insistente angelito, en medio de los aplausos, pero este no se dio por vencido.

"No es que quiera ser negativo, Señor.", volvió a la carga el angelito. "Puede que tu plan no resulte. No te olvides que ellos son humanos y Tú ya sabes cómo son los humanos. Primero se entusiasman y te prometen fidelidad hasta la muerte, pero al poco tiempo te dan la espalda. Mira si no cuántas veces se lo hicieron a tu Padre a lo largo de la historia". Jesús, armado de paciencia, contestó dulcemente: "Esta vez va a ser distinto. Yo personalmente les enseñé y yo personalmente los envié para que enseñen todo lo que aprendieron, a todo el mundo. Ellos son buenos chicos. Vas a ver que mi plan resulta". Otra vez aplausos y vivas, si bien esta vez ya eran un poco nerviosos.

"Perdona si soy insistente", prosiguió ¿adivinen quién?. "Pero mira cómo te respondieron tus buenos chicos. Para comenzar: Judas, que estaba siempre contigo, te vendió. El mismo día, sin ir más lejos, Pedro, tu hombre de confianza, te negó tres veces. ¿Y todavía confías en ellos?". Jesús, con una paciencia digna del Hijo de Dios, contestó una vez más: "Serán débiles y tendrán sus cosas, pero yo igual confío en ellos. ¡No seas pesimista! ¡Ellos son mis amigos! ¿Por qué no habría de resultar mi plan?"

Y el angelito, que no se daba por vencido, remató: "Pero... ¿y si a pesar de todo no resulta?". El ambiente ya se estaba poniendo tenso. La insistencia del angelito, ya rozaba la impertinencia. Jesús se tomó unos instantes antes de contestar y, luego de pensarlo, respondió: "Bueno... mejor que resulte... porque ¡no tengo otro plan!"

La parabola de la mantis | Vídeo

Lo hizo


domingo, 27 de septiembre de 2020

Misioneros de la vida


Hoy, Señor, me presento ante ti
con todo lo que soy y lo que tengo.
Acudo a ti como persona sedienta, necesitada...
porque sé que en ti encontraré respuesta.
Siento que no puedo vivir con la duda todo el tiempo y que se acerca el momento de tomar una decisión.

Deseo ponerme ante ti con un corazón abierto como el de María,
con los ojos fijos en ti esperando que me dirijas tu Palabra.
Deseo ponerme ante ti como Abraham,
con el corazón lleno de tu esperanza,
poniendo mi vida en tus manos.
Deseo ponerme ante ti como Samuel,
con los oídos y el corazón dispuestos a escuchar tu voluntad.

Aquí me tienes, Señor, con un deseo profundo de conocer tus designios.
Quisiera tener la seguridad de saber lo que me pides en este momento; quisiera que me hablases claramente, como a Samuel.
Muchas veces vivo en la eterna duda.
Vivo entre dos fuerzas opuestas que me provocan indecisión  y en medio de todo no acabo de ver claro.

Sácame, Señor, de esta confusión en que vivo.
Quiero saber con certeza el camino que tengo que seguir.
Quiero entrar dentro de mí mismo y encontrar la fuerza suficiente para darte una respuesta sin excusas, sin pretextos.
Quiero perder tantos miedos que me impiden ver claro el proyecto de vida que puedas tener sobre mí.

¿Qué quieres de mí, Señor? ¡Respóndeme!
¿Quieres que sea un discípulo tuyo para anunciarte en medio de este mundo? Señor, ¿qué esperas de mí? ¿por qué yo y no otro?
¿Cómo tener la seguridad de que es este mi camino y no otro?

Si me llamas a ser testigo tuyo de una forma más radical como consagrado en medio de los hombres, cuenta conmigo, Señor.
Y si estás con deseos de dirigir tu Palabra a mi oídos y a mi corazón.

Compartiendo vida... Tu autoretrato


¿Eres guapo, feo, gordo, flaco, alto, calvo...? ¡qué más da como seas!
A los ojos de Dios eres grande.
Ámate como eres, con lo que tienes, con tus luchas, con tus incoherencias, con tu pobreza... con tu grandeza.
No te hagas una falsa imagen de ti mismo y, sobre todo, no finjas ser quien no eres.
Dibuja tu rostro alegre... el tuyo, no el que los demás quieren encontrar en ti.
Muéstrate sin miedo a los otros, es un error camuflar lo que eres pues los demás no creerán en ti si les mientes.
Mira de frente a quienes te quieren y a los que te quieren menos, pues en ti hay una fuente inagotable de pasión por la vida que merece la pena que conozcas y que des a conocer.

Encar_AM
www.reflejosdeluz.net

Buenos días

Oración de San Francisco de Asís
Señor,
hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo armonía,
donde hay error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Rasgos del misionero

El misionero es un discípulo de Cristo: Sabe que antes de ser apóstol es preciso ser discípulo, es decir, ha tenido un encuentro vivo, personal con Jesús resucitado y vive cotidianamente en unión con El en la oración y los sacramentos, principalmente la Eucaristía y la Reconciliación. Porque “no se puede anunciar a quien no se conoce”.

El un contemplativo: que transmite no sólo conceptos y doctrinas, sino su experiencia personal de Jesucristo y de los valores de su Reino.  Por ello, el misionero vive profundamente en comunión con Jesucristo, sabe encontrar en medio de la acción, momentos de “desierto” donde se encuentra con Cristo y se deja llenar por su Espíritu. 

Es dócil al Espíritu Santo: se deja inundar por el Espíritu Santo para hacerse más semejante a Cristo, y se deja guiar por El. Acoge dócilmente sus dones, que lo transforman en testigo valiente de Cristo y preclaro anunciador de su Palabra. Sabe que no es él quien obra y habla, sino que es el Espíritu Santo el verdadero protagonista de la misión.

Vive el misterio de Cristo “enviado”. El misionero vive en íntima comunión con Cristo, hasta tener sus mismos sentimientos:  está impregnado del Amor del Padre, y obedece su voluntad hasta las últimas consecuencias. Se sabe enviado por Cristo a cumplir su misión, y acompañado constantemente por El. 

Tiene a María como Madre y Modelo: Su espiritualidad es profundamente mariana. La Madre del Resucitado es también su Madre, y es para él modelo de fidelidad, docilidad, servicio, compromiso misionero.

Vive la pobreza y el “éxodo misionero”: el sentido de “salir de la tierra” para el misionero, no implica únicamente el “salir geográfico”, sino que misionero sabe que debe abandonar su comodidad y su seguridad para “remar mar adentro”,  para ir a las situaciones y lugares donde Cristo lo quiera enviar. Debe abandonar sus propios esquemas, sus ideas preestablecidas para abandonarse en las realidades que la evangelización le presenten. La pobreza misionera no hace referencia únicamente a la pobreza material, sino al abandono a la voluntad de Dios y a los caminos que El le presente.

Vive la misión como un compromiso fundamental: el misionero es un comprometido en el seguimiento de Jesús y en la lucha por su Reino liberador y universal. El misionero ha dicho “sí” a Dios, y no se hecha atrás ni retacea en su entrega.

Ama a la Iglesia y a los hombres como Jesús los ha amado: Lo primero que mueve al misionero es el amor por los hombres, a quienes quiere llevar a Cristo. El misionero es el hombre de la caridad, el “hermano universal”, que lleva a Cristo a todos los hombres, por cuyos problemas se interesa, para quienes siempre está disponible, y a quienes trata siempre con ternura, compasión y acogida. 

El verdadero misionero es el santo:  La llamada a la misión deriva de la llamada a la santidad. La santidad es un presupuesto fundamental y una condición insustituible para realizar la misión salvífica de la Iglesia. No bastan los métodos, los conocimientos, la capacidad de oratoria, si no están sustentados por el testimonio de vida cristiana y de santidad del misionero.

Mes de las Misiones


Va fluyendo la vida a su ritmo


La vida en su interminable vaivén
nos toma de la mano y nos conduce,
por los más intrincados recovecos
o por caminos llanos y sin prisas.

Hay días en que reinará el valor
y nos sentiremos dueños del mundo,
otros en que imperará el temor
y creeremos que nada es posible.

Días de gran intranquilidad,
se mezclan con momentos de paz,
algunas veces veo al sol brillar
otras, asoma tímido y se va.

Puedo pasar las horas cantando
o sumergida en el silencio,
y es posible que lo que ayer reí
traiga hoy nostalgia a mi corazón.

Sueños que se tornan realidad,
verdades que quisiera hoy soñar,
vivencias que permanecen en mí,
aparentan dormir pero están.

Recuerdos que se quieren imponer,
anhelos que no fueron quieren ser,
el ayer que se mezcla con el hoy
y que pronto será nuevamente ayer.

Y así, momento tras momento,
día tras día, segundo a segundo,
va fluyendo la vida a su ritmo
y nosotros fluimos con ella,

Llorar, reir, disfrutar, sufrir,
andar, aprender, crear, lograr,
soñar, recrear, intentar, amar,
sembrar, cultivar, cosechar... Vivir

Encar_AM

Sois semillas del Reino

Sois semillas del Reino
plantadas en la historia.
Sois buenas y tiernas,
llenas de vida.
Os tengo en mi mano,
os acuno y quiero,
y por eso os lanzo al mundo:
¡Perdeos!

No tengáis miedo
a tormentas ni sequías,
a pisadas ni espinos.
Bebed de los pobres,
dejaos tocar el alma por ellos
y empapaos de mi rocío,
de mi presencia.

Fecundaos, reventad,
no os quedéis enterradas.
Floreced y dad fruto… contribuid
a hacer de este mundo un vergel.

Dejaos mecer por el viento de mi Espíritu.
Que todo viajero
que ande por sendas y caminos,
buscando o perdido, caído o herido, al veros,
sienta un vuelco al encontrar en vosotros
calor humano, fraterno,
y pueda sentirse amado,
rescatado, levantado, sanado… SALVADO.

¡Sois semillas de mi Reino!
«Antes de formaros
en el vientre de vuestra madre,
yo os escogí.

Antes de que salierais del seno materno,
os consagré.
Como luz del mundo os constituí.
No tengáis miedo,
que Yo estoy con vosotros»
(CfrJr 1,5.8)