sábado, 19 de abril de 2014

Dibujo: "El sepulcro está abierto"


viernes, 18 de abril de 2014

Una vela por los crucificados


Sor Cristina vence “batalla” de The Voice Italia con derroche de talento y carisma

ROMA, 16 Abr. 14 / 04:26 pm (ACI).- En un programa difundido esta noche, Sor Cristina Scuccia, la famosa religiosa ursulina que sorprendió a todos en The Voice Italia, avanzó a la próxima etapa de la popular competencia de canto al superar a su rival en la fase de batallas.
La producción de The Voice -siguiendo el procedimiento de la franquicia televisiva- decidió que Sor Cristina compitiera por el pase a la fase de conciertos contra la cantante Luna Palumbo interpretando a dúo la canción “Girls just wanna have fun” que popularizó la cantante estadounidense Cindy Lauper en la década de los ‘80s.
De esta manera, la religiosa superó la fase más complicada de la competencia pues no podía elegir el tema que interpretaría. A partir de su próxima participación podrá definir su propio repertorio.
La cadena de televisión italiana RAI 2 que transmite el show decidió mostrar la batalla grabada semanas atrás en la edición de esta noche. En el programa se vio que desde los ensayos, la religiosa cautivó por su “alegría y libertad” para enfrentar las exigencias del programa.
Al finalizar la canción, que fue seguida de pie por el público en el estudio y las religiosas de la comunidad de Sor Cristina, los presentes estallaron en aplausos para la religiosa de 25 años y corearon “Sorella, sorella!” (¡hermana, hermana!).
Los jurados Raffaela Carrá, Noemí, Piero Pelú y J-Ax destacaron la extraordinaria energía y naturalidad de la religiosa. Luego del análisis de las interpretaciones, el último decidió que la ganadora de la batalla era la joven religiosa siciliana.
Hace unos días, Sor Cristina dijo en una entrevista con la agencia italiana ANSA estar sorprendida por la atención del público hacia su participación y los más de 43 millones de vistas del primer video en The Voice.
“Me han llegado continuamente mensajes de agradecimiento de muchas personas que se han acercado a la oración o que se sienten acogidas por una Iglesia madre lista para abrazar a todos”, añadió.
Sor Cristina cuenta que algunas cosas en su vida cotidiana han cambiado luego de participar en el programa: “ahora las personas se me acercan en la calle y me agradecen por la alegría que he transmitido con mi participación, pero en esencia mi vida no ha cambiado mucho en mi comunidad religiosa en la que todos me sostienen y me acompañan en este camino”.
J-Ax, el cantante que tiene en su grupo a Sor Cristina, comenta que ya evalúan la posibilidad de grabar un disco con la religiosa cuyos fondos podrían servir para construir un hospital.
“No quiero un euro (…) pero estudiamos un proyecto. Con el dinero de su disco construiríamos un hospital”, indicó.
J-Ax dice además que se ha convertido en “protector” de Sor Cristina y le ha asignado un guardaespaldas para evitar el asedio de la prensa y que la religiosa, ahora embarcada en este programa, pueda continuar con su vida en el convento.

La alegría de soñar - Pascua de Resurrección, Ciclo A

Madre del resucitado, mujer de entereza y fortaleza


Madre del resucitado, mujer de entereza y fortaleza;
Virgen de la fidelidad en medio del dolor y la muerte;
Lámpara que permaneciste encendida cuando muchas se apagaron;
Llama encendida que contagiaste ilusión;
Mujer valiente y orante que siempre creíste a tu Hijo.
LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Hija del Padre que cantaste las maravillas del Dios de la historia
que se pone de parte de los pobres y excluidos;
Mujer nunca resignada ante lo injusto y lo adverso,
pero siempre dispuesta a ver en todas las cosas el paso salvador de Dios;
Caminante discreta que seguías los pasos de tu Señor y Mesías
sin querer robar el protagonismo a los apóstoles de tu Hijo:
LLENA NUESTRA CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Mujer heroica por tu saber estar, tu saber hablar y tu saber callar;
Mujer paciente que sabes que las cosas de calidad maduran con el tiempo,
y que al corazón humano no le sirven las prisas y desesperos;
Hermana y amiga que sabes guardar secretos y que sabes, también,
contarle las cosas nuestras a tu Hijo mejor que nosotros mismos por
tu delicadeza y finura:
LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Santa María, misionera empedernida,
que sobre una columna dicen que animaste al bueno de Santiago
que quería regresar a Jerusalén derrotado ante la dificultad de la misión;
Peregrina y emigrante que tuviste que refugiarte en Egipto hasta la muerte de Herodes,
y cambiaste de residencia para vivir tu vejez con tu nuevo hijo,
el discípulo amado;
Mujer ligera de equipaje a quien pudo transportar los ángeles
en tu peregrinaje definitivo al Cielo:
LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Virgen del rosario y la letanía, que has escuchado tantas oraciones nuestras,
unas bien hechas y otras cansadas y somnolientas;
Madre de tantas ermitas, parroquias y santuarios,
que has visto multiplicarse tu nombre en infinidad de advocaciones,
porque todos te consideramos nuestra, y a todos atiendes y esperas;
Reina, cuya única corona somos cada uno de nosotros,
y que te llenas de luces cuando nos ves alegres y felices;
puerta siempre abierta, y teléfono sin contestador,
que no sabes de horarios y de citas previas
y que nunca bostezas cuando te hablamos
y te contamos nuestras miles de batallas:
LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Espejo de justicia y santidad, que no te gusta la mentira,
la doblez de corazón, el disimulo, la murmuración o la envidia;
Trono de sabiduría que aguantas nuestros mantos y nuestras joyas,
pero que encauzas nuestra generosidad hacia tus hijos más pobres,
cuidadora solícita de las familias que nutres nuestros hogares de ternura y compasión;
fortaleza de enfermos
que sabes estar cerca de quien se le mueve los cimientos de la vida
cuando aparece la enfermedad o la posible muerte.
LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Madre e hija de la Iglesia, que quieres que seamos comunidades abiertas,
acogedoras y solícitas; que mantienes las llamas de nuestros cirios siempre encendidos…
LLENA NUESTRO CORAZÓN DE ALEGRÍA PASCUAL.

Abre nuestra tumba e inúndala de tu Luz Jn 20,1-9 (PAA1-14)


El silencio del sábado santo

Lo que hace que este día sea "santo" es que está preñado de una esperanza cierta. Después de unos días muy intensos en los que todo se ha sucedido con rapidez, casi sin frenos, la liturgia se calla, los altares de callan, las bocas que cantaban se callan. Todo se sume en el silencio, pero no es un silencio hueco, vacío, desprovisto de todo. Es un silencio que alberga la vida y que la contiene antes de que ésta explote. El sábado santo es como el brote nuevo que vemos en el árbol justo antes de explotar en flores rebosantes de color, de vida, de savia nueva. Como el brote que alberga la rama seca del que brotará una nueva rama alimentada por el brío incontenible de la primavera. Sí, el sábado santo sabe más de vida que de muerte porque, aunque anda de ambos equidistante, deja atrás lo que la cruz clavó y el sudario cubrió y promete la luz de una mañana soleada, brillante, plena.

Retomando nuestro deambular por estos espacios, os invito a preparar el corazón para la Vida y a que sin prisas emprendamos desde ya el camino que nos abre la Pascua, esa que ya se vislumbra y que tan solo en unas horas celebraremos.

YoTube que morir...


Tu grito es nuestro grito


Dentro de tu grito en la cruz caben todos nuestros gritos,
desde el primer llanto del niño
hasta el último quejido del moribundo.
Desde tu grito lanzado al cielo encomiendan su vida
en las manos del Padre
todos los que se sienten abandonados
en un misterio incomprensible.
Desde el desconcierto lanzado como queja
de los que experimentaron tu amor
alguna vez pero se sienten abandonados ahora,
y sólo en la lucha contigo esperan su salida,
desde todas las noches del espíritu,
llega hasta tus manos de Padre nuestro grito.
En este grito tuyo último,
dolor de hombre y dolor de Dios,
inclinamos agotados la cabeza
y te entregamos el espíritu,
cuando llegamos a nuestros límites,
donde se extinguen los esfuerzos y los días

Junto a la Cruz, con María

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer
de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y, junto a ella, al discípulo que él
tanto quería, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Después dijo al discípulo: “Ahí
tienes a tu madre”. Y desde aquel momento, el discípulo la acogió como suya (Cfr. Jn 19,
25–27).

Dame, Señor,
la alegría de descubrir a tu madre
y tomarla como mía.
Dame, Señor,
la alegría de estar a la espera de tu palabra.
como lo estuvo ella.
Dame, Señor,
la finura de acoger y hacer vida tu palabra
como tu madre la acogió y vivió.
Dame, Señor,
ojos de sorpresa para contemplar
y descubrir tu presencia
en la debilidad de la vida.
Dame, Señor,
fe para conocerte y servirte
en la gente que me rodea.
Dame, Señor,
manos para acogerte y tratarte
en mis amigos y amigas
como María te acogió
y te abrazó a Ti.

Jesús yace en su tumba y los apóstoles creen que todo se acabó

"Jesús yace en su tumba y los apóstoles creen que todo se acabó. Todo el día sábado su cuerpo descansa en el sepulcro Pero su madre, María, se acuerda de lo que dijo su hijo : "Al tercer día resucitaré". Los Apóstoles van llegando a su lado, y Ella les consuela. "

"El Sábado santo es un día de luto inmenso, de silencio y de espera vigilante de la Resurrección. La Iglesia en particular recuerda el dolor, la valentía y la esperanza de la Virgen María. "
Ella representa la angustia de una Madre que tiene entre sus brazos a su Hijo muerto, pero no se puede olvidar en este momento ella es la única que conserva en su corazón las palabras del anciano Simeón, que si bien él profetizó que Cristo sería signo de contradicción y una espada le traspasaría el alma, también indicó que Jesús sería signo de resurrección.
Lo que los discípulos habían olvidado, María lo conservaba en el corazón: la profecía de la resurrección al tercer día. Y María esperó hasta el tercer día.

Hormiga y elefante - Domingo de Resurrección, (Video)

Reflexión para el Sábado Santo

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