viernes, 24 de julio de 2015

Vivir el domingo 17º del Tiempo Ordinario, Ciclo B

Juan 6,1-15:
En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Nuestro gran pecado

     El episodio de la multiplicación de los panes gozó de gran popularidad entre los seguidores de Jesús. Todos los evangelistas lo recuerdan. Seguramente, les conmovía pensar que aquel hombre de Dios se había preocupado de alimentar a una muchedumbre que se había quedado sin lo necesario para comer .
     Según la versión de Juan, el primero que piensa en el hambre de aquel gentío que ha acudido a escucharlo es Jesús. Esta gente necesita comer; hay que hacer algo por ellos. Así era Jesús. Vivía pensando en las necesidades básicas del ser humano.
     Felipe le hace ver que no tienen dinero. Entre los discípulos, todos son pobres: no pueden comprar pan para tantos. Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo. Se necesita algo más que dinero.
     Jesús les va a ayudar a vislumbrar un camino diferente. Antes que nada, es necesario que nadie acapare lo suyo para sí mismo si hay otros que pasan hambre. Sus discípulos tendrán que aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengan, aunque sólo sea «cinco panes de cebada y un par de peces».
     La actitud de Jesús es la más sencilla y humana que podemos imaginar. Pero, ¿quién nos va enseñar a nosotros a compartir, si solo sabemos comprar? ¿quién nos va a liberar de nuestra indiferencia ante los que mueren de hambre? ¿hay algo que nos pueda hacer más humanos? ¿se producirá algún día ese "milagro" de la solidaridad real entre todos?
     Jesús piensa en Dios. No es posible creer en él como Padre de todos, y vivir dejando que sus hijos e hijas mueran de hambre. Por eso, toma los alimentos que han recogido en el grupo, «levanta los ojos al cielo y dice la acción de gracias». La Tierra y todo lo que nos alimenta lo hemos recibido de Dios. Es regalo del Padre destinado a todos sus hijos e hijas. Si vivimos privando a otros de lo que necesitan para vivir es que lo hemos olvidado. Es nuestro gran pecado aunque casi nunca lo confesemos.
     Al compartir el pan de la eucaristía, los primeros cristianos se sentían alimentados por Cristo resucitado, pero, al mismo tiempo, recordaban el gesto de Jesús y compartían sus bienes con los más necesitados. Se sentían hermanos. No habían olvidado todavía el Espíritu de Jesús.

José Antonio Pagola

martes, 21 de julio de 2015

Compartiendo vida... Déjate llevar

Déjate llevar por la grandeza de la vida,
Agradece las oportunidades que cada día   tienes a tu alcance para ser feliz.
Enfrenta los riesgos, puedes sacar de ellos grandes lecciones.
Ten elegancia para sobrellevar los inconvenientes y rechazos que te surjan, es seguro que aceptándolos te sentirás mucho mejor.
Valora lo que tienes delante, lo que ven tus ojos y lo que no ven, en cada una de las cosas que vives Dios está dando una pincelada de amor a la belleza de su obra.
Ponte de pie sobre las olas, aunque estas te zarandeen de vez en cuando, si danzas sobre ellas serás más tú mismo que si te hundes en el fondo del mar.
Da gracias por las personas con las que vives y trabajas, en cada una de ellas Dios te ofrece lecciones que te harán crecer.

Buenos días

GRACIAS, BUEN DIOS.

Gracias, buen Dios, porque nos das el pan de cada día. Gracias porque nos alimentas.

No nos damos cuenta, pero ¡cuántos panaderos no duermen para que cada día podamos comer el pan!
Gracias por todos los panaderos.

Gracias por el trigo y por los agricultores que lo siembran y lo cosechan.
Gracias por el molinero que lo muele para sacar la harina.

Gracias por el agua, por la sal, por el azúcar.

Gracias por la levadura Gracias por el fuego y el calor que doran el pan.
¡Qué bien hace las cosas, Dios!

Ojalá que todos los hombres tengan pan.

Nosotros queremos compartirlo con los demás, sobre todo con los que no lo tienen.

Gracias, Señor, por el pan de cada día.

Peregrino ¿quién te llama?

Polvo, barro, sol y lluvia:
El camino de Santiago.    
Millares de peregrinos  y más de un millar de años.            

Peregrino. ¿Quién te llama?
¿Qué fuerza oculta te atrae?
Ni el camino de las estrellas ni las grandes catedrales.
No es la bravura navarra
ni el vino de los riojanos,
ni los mariscos gallegos
ni los campos castellanos.

Peregrino  ¿Quién te llama’
¿Qué fuerza oculta te atrae?
Ni las gentes del camino
ni las costumbres rurales.
No es la historia y la cultura
ni el gallo de la Calzada,
ni el palacio de Gaudí
ni el castro de Ponferrada.

Todo lo veo al pasar,
y es un gozo verlo todo.
Más la voz que a mí me llama, la siento mucho más honda.
La fuerza que a mí me empuja,
La fuerza que a mí me atrae, no sé explicarla ni yo.
¡Sólo el de arriba lo sabe!

Fortaleza


Para tener fortaleza hay que practicarla todos los días, aplica para ello esfuerzo, lucha y trabajo:
Niégate a lo fácil (generalmente en las tentaciones es fácil caer). 
Exígete perfección.
No te dejes vencer por el desánimo.
Esfuérzate en comprender el valor positivo de las modificaciones.
Cuida las pequeñas cosas, los detalles.
Afronta con serenidad los acontecimientos.
Acepta con paz y alegría las contrariedades de la jornada.
Siente la responsabilidad de ser eslabón de una misma cadena.
No dejes que te domine la pereza.
Responde noblemente a tus propias acciones.
Pero sobretodo... ¡sé valiente para defender tu fe!

"Sé fuerte y valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que les prometí a sus antepasados. Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas" Josué 1:6-9.

La vida... con humor

- ¿Le importa si le hablo de usted?
- ¿De mi? Que va, al revés, cuente, cuente...

domingo, 19 de julio de 2015

Compartiendo vida... Que nadie desvíe tu mirada.

Que nadie desvíe tu mirada. Sé dueño de ti mismo.
Mira la vida desde tus propios ojos, no desde los ojos ni el querer de los demás.
Hay momentos en la vida en los que podemos sentirnos más vulnerables y con más posibilidades de ser manipulados por algunas personas.
Esos momentos pasan, quedan atrás, y... delante de nosotros tenemos un extenso espacio que contemplar, admirar y valorar desde nosotros mismos.
Hay otros momentos en que algunas personas nos ayudan a centrar nuestra mirada en lo verdaderamente importante, en aquello que merece la pena y... es para nosotros limpieza de lagrimales que nos ayuda a centrar nuestra mirada con objetividad y ternura.
La mirada difusa o desviada no lleva a buen puerto nunca. 
La mirada sencilla, fiel a si misma, y sobre todo, real con aquello que vemos... es la mejor forma de caminar por la vida desde la coherencia.
Da gracias por tu mirada, por ser capaz de ver por ti mismo sin dejar que nada ni nadie desvíe tu punto de atención.

Encar_AM
reflejosdeluz@yahoo.es


sábado, 18 de julio de 2015

Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te quiero


SEÑOR, TÚ LO SABES TODO. ¡TÚ SABES QUE TE AMO!
Cuando remamos a oscuras
en medio de la noche,
y nuestras redes están vacías,
tú estás presente,
aunque nuestros ojos no sepan reconocerte.

SEÑOR, TÚ LO SABES TODO. ¡TÚ SABES QUE TE AMO!
De madrugada, cuando la luz vence a las tinieblas,
en el primer día de la semana,
tú estás en la orilla,
y tu palabra ilumina nuestras sombras.

SEÑOR, TÚ LO SABES TODO. ¡TÚ SABES QUE TE AMO!
Señor de la Vida en abundancia,
Señor de las redes llenas:
como Juan,
queremos ser capaces de reconocer tu presencia;
como Pedro,
queremos saltar de la barca para ir a tu encuentro.

SEÑOR, TÚ LO SABES TODO. ¡TÚ SABES QUE TE AMO!
Nos das a comer un pan y unos peces
que has preparado para nosotros,
y en esa comida compartida
aprendemos a entregar sin reservas
lo que gratuitamente hemos recibido de ti.

SEÑOR, TÚ LO SABES TODO. ¡TÚ SABES QUE TE AMO!
Tú reclamas de nosotros
la confesión de nuestro amor,
y nos envías después a sostener, a apoyar,
a defender la vida de nuestros hermanos.
No tenemos más que un poco de pan
y la pobreza de nuestro amor,
pero eso es lo que podemos ofrecerte,
y con eso estamos dispuestos a seguirte.

SEÑOR, TÚ LO SABES TODO. ¡TÚ SABES QUE TE AMO!
Con todos los que creen sin haber visto,
con todos cuantos buscan sin desfallecer,
con todos los pequeños y humildes de corazón,
creemos y proclamamos
que en ti la muerte ha sido vencida,
que estás vivo y nos precedes en el camino.

SEÑOR, TÚ LO SABES TODO. ¡TÚ SABES QUE TE AMO!

Dolores Aleixandre (Compañeros en el camino)

Nadie ni nada

Nadie estuvo más solo que tus manos
perdidas entre el hierro y la madera;
mas cuando el Pan se convirtió en hoguera
nadie estuvo más lleno que tus manos.

Nadie estuvo más muerto que tus manos
cuando, llorando, las besó María;
mas cuando el Vino ensangrentado ardía
nada estuvo más vivo que tus manos.

Nada estuvo más ciego que mis ojos
cuando creí mi corazón perdido
en un ancho desierto sin hermanos.

Nadie estaba más ciego que mis ojos.
Grité, Señor, porque te habías ido
y Tú estabas latiendo entre mis manos.

José Luis Martín Descalzo

Si yo cambio


En lugar de alfombrar todo el mundo para no tropezar, es más fácil que te calces unas zapatillas. Así dice un sabio adagio popular.
Te conviene cambiar tu modo de pensar y ver las cosas, en lugar de pretender que todo se adapte a ti.

Se sufre y se hace sufrir por no cambiar la "programación" que tenemos en la mente. Hay realidades que podemos cambiar, pero ante otras lo más sabio es crecer en adaptación y realismo. Algunos(as) se quejan de que la vida es complicada, cuando los complicados son ellos(as) con sus errores. Cuántos enfados por insistir en que todo funcione segun su deseo; ¡por no respetar a los demás!.

Cambia tú para que cambien los demás. Acéptate para poder aceptar a los otros. No digas: "Me hicieron rabiar" o "esto me saca de quicio". Di mejor: "elegí airarme por esto o aquello".

¡Deja de culpar a otros!
Sé sincero(a) y honesto(a) al reconocer que eres el resultado de ti mismo(a).

Como tus brazos

Aquí estamos ya, junto a Ti,
hoy nos has llamado a esta ciudad,
y has querido Tú estar aquí porque nos amas
La esperanza que Tú nos das
dentro de nosotros fuego es,
nos ayudará a incendiar
y a dar amor a todos.

EL CAMINO NO LO HAREMOS SOLOS,
CON NOSOTROS CAMINARÁS.
JUNTO A TI SEREMOS
COMO TUS BRAZOS
ABIERTOS A LA HUMANIDAD.
Y CUANDO EL ANDAR
SE NOS HAGA DURO
CON NOSOTROS SIEMPRE ESTARÁS.
LLEVAREMOS A TODOS TU MENSAJE:
ANUNCIO DE PAZ Y DE AMOR.

Gran testigo de la verdad
Y de la justicia defensor,
vás como una luz y no te has de cansar de amar.
Eres Tú un amigo muy fiel
siempre vives por la humanidad
Tienes gran predilección por los que están lejanos.

La vida... con humor

- Doctora, todo el mundo me ignora.
- El siguiente, por favor.

viernes, 17 de julio de 2015

Vivir el domingo 16º del Tiempo Ordinario, Ciclo B

Marcos 6,30-34:
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Como ovejas sin pastor

     Los discípulos, enviados por Jesús para anunciar su Evangelio, vuelven entusiasmados. Les falta tiempo para contar a su Maestro todo lo que han hecho y enseñado. Al parecer, Jesús quiere escucharlos con calma y los invita a retirarse «ellos solos a un sitio tranquilo a descansar un poco».
     La gente les estropea todo su plan. De todas las aldeas corren a buscarlos. Ya no es posible aquella reunión tranquila que había proyectado Jesús a solas con sus discípulos más cercanos. Para cuando llegan al lugar, la muchedumbre lo ha invadido todo. ¿Cómo reaccionará Jesús?
     El evangelista describe con detalle su actitud. A Jesús nunca le estorba la gente. Fija su mirada en la multitud. Sabe mirar, no sólo a las personas concretas y cercanas, sino también a esa masa de gente formada por hombres y mujeres sin voz, sin rostro y sin importancia especial. Enseguida se despierta en él la compasión. No lo puede evitar. «Le dio lástima de ellos». Los lleva todos muy dentro de su corazón.
     Nunca los abandonará. Los «ve como ovejas sin pastor»: gentes sin guías para descubrir el camino, sin profetas para escuchar la voz de Dios. Por eso, «se puso a enseñarles con calma», dedicándoles tiempo y atención para alimentarlos con su Palabra curadora.
     Un día tendremos que revisar ante Jesús, nuestro único Señor, cómo miramos y tratamos a esas muchedumbres que se nos están marchando poco a poco de la Iglesia, tal vez porque no escuchan entre nosotros su Evangelio y porque ya no les dicen nada nuestros discursos, comunicados y declaraciones.
     Personas sencillas y buenas a las que estamos decepcionando porque no ven en nosotros la compasión de Jesús. Creyentes que no saben a quién acudir ni qué caminos seguir para encontrarse con un Dios más humano que el que perciben entre nosotros. Cristianos que se callan porque saben que su palabra no será tenida en cuenta por nadie importante en la Iglesia.
     Un día el rostro de esta Iglesia cambiará. Aprenderá a actuar con más compasión; se olvidará de sus propios discursos y se pondrá a escuchar el sufrimiento de la gente. Jesús tiene fuerza para transformar nuestros corazones y renovar nuestras comunidades.

José Antonio Pagola

martes, 14 de julio de 2015

Compartiendo vida... La adversidad

A veces llevamos una ruta que realizar y surgen situaciones que nos hacen parar la marcha.
En ocasiones ese "cambio de planes" es sencillo pero otras veces ese parón en el camino se convierte en un verdadero problema por resolver.
Cuando encuentres obstáculos que te impidan seguir caminando ¡detente!... analiza la situación nueva e intenta buscar una solución al alcance de tu mano.
Si te detienes y te estancas no avanzarás, pero si buscas otras vías es posible que puedas llegar por fin a tu meta aunque tengas que dar rodeos.
Los caminos trazados no existen, cada uno vamos dibujando nuestro propio trayecto desde aquello que pensamos, vivimos y creemos.
"Los caminos de Dios son inescrutables" y a veces aquello que para nosotros es un problema se puede convertir en un trampolín para alcanzar la felicidad.
Lo importante es caminar, seguir caminando y siempre caminar porque... cuando luchas por un objetivo concreto te acercas progresivamente al éxito de tu propio esfuerzo por ser fiel a Dios y a ti mismo.

Encar_AM

Curador de la vida (Pagola)

Jesús fue considerado por sus contemporáneos como un curador singular. Nadie lo confunde con los magos o curanderos de la época. Tiene su propio estilo de curar. No recurre a fuerzas extrañas ni pronuncia conjuros o fórmulas secretas. No emplea amuletos ni hechizos. Pero cuando se comunica con los enfermos contagia salud. Los relatos evangélicos van dibujando de muchas maneras su poder curador. Su amor apasionado a la vida, su acogida entrañable a cada enfermo, su fuerza para regenerar lo mejor de cada persona, su capacidad de contagiar su fe en Dios creaban las condiciones que hacían posible la curación.

Jesús no ofrece remedios para resolver un problema orgánico. Se acerca a los enfermos buscando curarlos desde su raíz. No busca solo una mejoría física. La curación del organismo queda englobada en una sanación más integral y profunda. Jesús no cura solo enfermedades. Sana la vida enferma.

Los diferentes relatos lo van subrayando de diversas maneras. Libera a los enfermos de la soledad y la desconfianza contagiándoles su fe absoluta en Dios: "Tú, ¿ya crees?". Al mismo tiempo, los rescata de la resignación y la pasividad, despertando en ellos el deseo de iniciar una vida nueva: "Tú, ¿quieres curarte?".

No se queda ahí. Jesús los libera de lo que bloquea su vida y la deshumaniza: la locura, la culpabilidad o la desesperanza. Les ofrece gratuitamente el perdón, la paz y la bendición de Dios. Los enfermos encuentran en él algo que no les ofrecen los curanderos populares: una relación nueva con Dios que los ayudará a vivir con más dignidad y confianza.

Marcos narra la curación de un paralítico en el interior de la casa donde vive Jesús en Cafarnaún. Es el ejemplo más significativo para destacar la profundidad de su fuerza curadora. Venciendo toda clase de obstáculos, cuatro vecinos logran traer hasta los pies de Jesús a un amigo paralítico.

Jesús interrumpe su predicación y fija su mirada en él. ¿Dónde está el origen de esa parálisis? ¿Qué miedos, heridas, fracasos y oscuras culpabilidades están bloqueando su vida? El enfermo no dice nada, no se mueve. Allí está, ante Jesús, atado a su camilla.

¿Qué necesita este ser humano para ponerse en pie y seguir caminando? Jesús le habla con ternura de madre: «Hijo, tus pecados quedan perdonados». Deja de atormentarte. Confía en Dios. Acoge su perdón y su paz. Atrévete a levantarte de tus errores y tu pecado. Cuántas personas necesitan ser curadas por dentro. ¿Quién les ayudará a ponerse en contacto con un Jesús curador?

José Antonio Pagola

Buenos días

Si la nota dijese: una nota no hace melodía,  ... no habría sinfonía.
Si la palabra dijese: una palabra no puede hacer una página... no habría libro
Si la piedra dijese: una piedra no puede levantar una pared... no habría casa.
Si la gota de agua dijese: una gota no hace río... no habría océanos.
Si el grano de trigo dijese : un grano no siembra un campo... no habría trigal.
Si el hombre dijese: un gesto de amor no puede salvar a la Humanidad... jamás habría justicia y paz, dignidad y felicidad, en la Tierra de los hombres.

Como la sinfonía necesita de cada nota
Como el libro necesita cada palabra,
Como la casa necesita cada piedra,
Como el océano necesita cada gota de agua,
Como el trigal necesita cada grano .

Así la humanidad entera necesita de ti, allí donde estés, Único, y por tanto  insustituible.

De ti depende el cambio


Que tus pasos te lleven a donde desees llegar. Si recorres el camino de tus sueños, comprométete con él. No dejes la puerta de salida abierta con la disculpa de: "Esto no es lo que yo quería". Esta frase guarda en sí misma, la semilla de la derrota.

Asume tu camino. Aunque tengas que dar pasos inciertos, aunque sepas que puedes hacer mejor lo que estás haciendo. Si aceptas tus posibilidades en el presente, con toda certeza, mejorarás en el futuro. Pero si niegas tus limitaciones, jamás te librarás de ellas. Afronta tu camino con coraje, no tengas miedo de las críticas de los demás. Y sobre todo, no te dejes paralizar por tus propias críticas.

Es necesario quebrar nuestras propias estructuras. Un sueño sólo es un sueño cuando no accionamos, y deja de serlo cuando decidimos que se haga realidad. Entiende que sólo hay que avanzar sacudirse de todo lo que paraliza. Confiar que en Dios todo lo podemos y que los mejores días vendrán, que las mejores oportunidades llegarán a nuestra puerta, y los sueños más hermosos no estarán para que los veamos como algo inalcanzable, sino que serán concretados.

Sé un visionario, marca la diferencia, escapa de la matriz de este mundo que atrofia tu mente, te materializa, destruyendo tus convicciones, robándote así tu verdadera identidad. No seas solo un soñador, prosigue la meta y corre hasta el final de la carrera. Nunca es tarde para volver a intentarlo. Es preferible volver a intentarlo que morir con la sensación de no haber sido capaz de jugarte por lo que era tu vida.

Depende de ti el cambio. Dios te da los medios, de ti depende la acción. Dios te da su palabra, de ti depende que creas.