miércoles, 6 de febrero de 2019

Solidaridad

Felices los que siguen al Señor por la senda del buen Samaritano.
Los que se atreven a andar tras sus pasos.
A superar las dificultades del camino.
A vencer los cansancios de la marcha.
Los que al andar van trazando sendas nuevas para que otros sigan,
entusiasmados, y continúen la obra del Señor.
Los que, atentos y presurosos, cambian su ruta
para salir al encuentro del Señor vivo en el que sufre,
tan presente en estos tiempos, tan cercano para algunos,
para otros tan lejano.

Felices los que dan la vida por los demás.
Los que trabajan duro por la justicia anhelada.
Los que construyen el Reino desde lugares remotos.
Los que, anónimos y sin primeras planas,
entregan su vida para que otros vivan más y mejor.
Los que con su diario sacrificio abren huellas de humanidad nueva
en un mundo mellado por el egoísmo neoliberal del "dios-mercado".

Felices los que caminan juntos,
en búsqueda comunitaria del Reino de Vida Nueva y Fraternidad Realizada.
Los que se ayudan en las buenas y en las malas,
los que aprenden que más pueden dos juntos que uno solo.
Felices TODOS los que piensan primero en el hermano
y que encuentran su alegría y el gozo y el sentido de la vida
en trabajar por los demás y por el Reino y por el Señor vivo en medio nuestro.
Olvidado, marginado, solo y abandonado en los rostros de jóvenes,
de indígenas, de ancianos, de mujeres solas, de desempleados y de tantos otros.

Felices TODOS los que trabajan por los pobres.
Desde los pobres. Junto a los pobres. Con corazón de pobre.
Contemplando a diario la hermana muerte temprana,
injusta, dolorosa, en los rostros de los niños olvidados,
sin salud, ni educación, ni juegos.

Felices los que viven solidarios dejando el asfalto limpio y prolijo
para caminar los senderos pedregosos, polvorientos
que entran al mundo de los que no cuentan
en los números o estadísticas de los ministerios de turno.

Felices los que aman al hermano concreto.
Los que no se van en palabras sino que muestran su amor verdadero
en obras de vida, de compañía y de entrega sincera.

Felices los que enseñan, los que intentan que todos aprendan
sin distinciones de color, piel o dinero.

Felices los que comparten sus bienes Dones-regalos del Buen Dios
para vivir como hermanos y demostrarlo en la práctica.
Los que no guardan con egoísmo sino que brindan y comparten.

FELICES, LOS QUE VIVEN EL MANDAMIENTO PRIMERO
QUE ES AMOR A DIOS EN EL HERMANO.

Y en estos días de final de siglo por tanto egoísmo e indiferencia signados,
felices los que encuentran que este amor, hoy,
se revela en un camino: ser solidario, SER SOLIDARIO.

Quiero ser capaz

Quiero ser capaz de dar comida a quien tiene hambre.
Quiero ser capaz de dar de beber a quien tiene sed.
Quiero poder calmar las penas de quien está intranquilo.
Quiero ofrecer reposo a quien está cansado.
Quiero abrir mis puertas y ofrecer amor a quien está solo.
Quiero ser tu hermano, Señor.
Quiero ser realmente hermano de todos.
Quiero atreverme a ir a visitar a quien está en la cárcel.
Quiero saber cuidar a quien está enfermo.
Quiero acoger a quien viene de cerca o de lejos,
sea blanco o negro, que eso nunca me importe.
Quiero estar dispuesto a tender mi mano
a todo el que la necesite.
Quiero ser tu hermano, Señor.
Quiero ser realmente hermano de todos.
Pero yo solo no puedo.
Ayúdame, Señor, dame el amor que necesito
para poder amar a los demás como tú los amas.

Ábrenos los ojos y los oídos del corazón

Ven, Espíritu Santo.
Ven, Padre de los pobres.
Ven a darnos tus dones, ven a darnos tu luz.

Hay tantas sombras de muerte,
tanta injusticia, tanta pobreza,
tanto sufrimiento.
Penetra con tu luz nuestros corazones.
Habítanos porque sin ti no podemos nada.

Ilumina nuestras sombras de egoísmo,
riega nuestra aridez, cura nuestras heridas.
Suaviza nuestra dureza,
elimina con tu calor nuestras frialdades,
haznos instrumentos de solidaridad.

Ábrenos los ojos y los oídos del corazón,
para saber discernir tus caminos en nuestras vidas,
y ser constructores de Vida Nueva.

Se enciende el mundo. Himno solidario

jueves, 17 de enero de 2019

Semana de oración por la unidad de los cristianos 2019

Al menos una vez al año, se invita a  los cristianos a evocar la oración de Jesús para sus discípulos: «para que todos sean uno; [...]; para que el mundo crea [...]» (véase Juan 17,21). Los corazones se conmueven y los cristianos se reúnen para orar por su unidad.  Las congregaciones y parroquias de todo el mundo organizan intercambios de predicadores o celebraciones y cultos ecuménicos especiales.  El evento en el que tiene su origen esta experiencia única es la Semana de oración por la unidad de los cristianos.

Esta semana de oración se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero, entre las festividades de la confesión de San Pedro y la de la conversión de San Pablo.  En el hemisferio sur, en el que el mes de enero es un mes de vacaciones, las iglesias encuentran en muchas ocasiones otros momentos para celebrarla, por ejemplo en torno a Pentecostés, que también es una fecha simbólica para la unidad.

Para preparar esta celebración anual, los asociados ecuménicos de una región en particular son invitados cada año a elaborar un texto litúrgico de base sobre un tema bíblico. A continuación, un equipo internacional de editores formado por representantes del CMI y de la Iglesia católica romana pule el texto para asegurarse de que puede ser utilizado como oración en todo el mundo y de que está relacionado con la búsqueda de la unidad visible de la Iglesia.

El texto es publicado conjuntamente por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el CMI, a través de su Comisión de Fe y Constitución, que también acompaña todo el proceso de producción del texto. El resultado final se envía a las iglesias miembros del CMI y a las conferencias episcopales católicas romanas, a las que se invita a que traduzcan y contextualicen o adapten el texto para su propio uso.


miércoles, 16 de enero de 2019

Recursos para celebrar el día de la paz en la escuela

Os enviamos algunos de los recursos de Reflejos de Luz para trabajar el día escolar de la paz (30 de enero)




Ojalá llegue un día la PAZ

Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: la paz. (ALBERT EINSTEÍN).

Ojalá llegue un día en que todos los ejércitos del mundo no hagan falta, porque los países no quieren ya arreglar sus problemas luchando con armas
Ojalá llegue el día en que nadie se atreva ya a quitar la vida a otro ser humano.
Ojalá entendiésemos de una vez que es mucho más barato... ¡pero mucho más barato! evitar una guerra que pagar sus muertes y sus destrozos.
Padre Dios, nosotros deseamos sembrar el mundo de paz.
Y, para conseguirlo, sabemos que tenemos que educarnos plantándola en cada corazón.
Enséñanos que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
Don de haya odio, haz que yo lleve amor.
Donde haya ofensa, que yo lleve el perdón.
Donde haya discordia, que yo lleve la unión.
A veces nos preguntamos, por qué se fabrican armas.
A veces también nos decimos por que hay gente que. cultiva en su corarán el odio y no el amor.
Por eso le pedimos a Dios:
Donde haya odio, Señor, haz que yo lleve amor.
Donde haya ofensa, que yo lleve el perdón
Donde haya discordia, que yo lleve la unión.

Si me pusiera en tu piel (Video)


Music video by El Pescao performing Si Me Pusiera En Tu Piel. (C)2012 El Pescao 
Producciones, SL / Apasib

Cuento sobre la Paz

Hace miles de años hubo en Asia dos príncipes enemigos que constantemente se amenazaban aprovechando el menor pretexto.

Uno de ellos decidió declarar la guerra y ordenó a los habitantes de su nación que se prepararan para luchar.

El otro príncipe aceptó el desafío. Sin embargo, como habían pasado más de quince años desde la última batalla, no recordaba dónde estaban guardadas su armadura y su ropa de combate. Cuando faltaba un día para el enfrentamiento pidió a su madre que le llevara su casco. La señora regresó con las manos vacías.

—¿Por qué no lo trajiste? —le reclamó.
—No pude cargarlo, pesa mucho —contestó ella.
—Yo mismo iré por él.
—No, por favor no lo toques —pidió la madre mientras le impedía el paso.
—¿Cómo piensas que puedo ir a la guerra sin casco? —preguntó él.
—Mira hijo, dentro de tu casco, que estaba en el patio trasero, una paloma hizo su nido, y dentro de él hay tres pequeñas crías. Las palomas son las aves de la paz: nunca hacen daño a nadie. Todos los días su madre les trae de comer lo que encuentra. ¿Cómo puedo destruir su nido? Cuando vea que quiero tomar el casco, la madre se irá volando y dejará llorando a los polluelos. Eso traerá desgracias a nuestro país..

El príncipe no quería discutir con su madre y se presentó al combate sin casco. Al verlo, su enemigo quedó sorprendido.

—¿Cómo se te ocurre combatir así?
—Mi madre halló que en el casco viven una paloma y sus polluelos. No quisimos hacerles daño.

El otro príncipe no podía creer lo que escuchaba y pidió a uno de sus hombres que comprobara si la historia era cierta.

—Pues sí. Dentro del casco hay tres palomas muy pequeñas con su madre. Se me hace que apenas rompieron el cascarón —confirmó el enviado.

Entonces el príncipe le tendió la mano a su enemigo.

—Hagamos la paz para siempre. Le propuso. Tu madre no quiso destruir el nido de la paloma y sus polluelos ¿cómo podemos querer tú y yo destruir los hogares de miles de personas?

Desde aquel día, los dos reinos fueron amigos y la paloma se convirtió en símbolo de la paz.

(Leyenda de Bakú, Azerbaiyán)

Oración de Mahatma Gandhi

SEÑOR...
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a no juzgarme como a los demás..
No me dejes caer en el orgullo si triunfo,
ni en la desesperación su fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la
experiencia que precede al triunfo.

Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y
que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme
y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.
¡Señor... si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!

Oración por la Justicia y la paz

Señor, tú dijiste que cuantos trabajan por la paz serían llamados hijos e hijas  de Dios;
Concédenos entregarnos sin descanso a instaurar en el mundo la única justicia que puede garantizar a los hombres y mujeres la verdadera paz.

Señor, que con tu amor paternal gobiernas el mundo, te rogamos que todos los hombres a quienes diste un idéntico origen, constituyan una sola familia en la paz y vivan siempre unidos por el amor fraterno.

Señor, creador del mundo, bajo cuyo gobierno se desarrolla la marcha de la historia; atiende nuestras súplicas y concede la paz a nuestros tiempos difíciles.

Señor de la Paz, tú eres la misma justicia: por eso el hombre violento no te comprende ni el corazón cruel te acepta; haz que los buenos perseveren en el bien y los que están enfrentados recuperen la paz con el olvido del odio…Amén

Bienvenidos a un mundo mejor


















Imágenes de Paz






domingo, 6 de enero de 2019

Nos comprometemos a...

Nos comprometemos a proclamar nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo se oponen al verdadero espíritu religioso y, condenando todo recurso a la violencia y a la guerra en nombre de Dios o de la religión, nos comprometemos a hacer todo lo posible para erradicar las causas del terrorismo.

Nos comprometemos a educar a las personas en el respeto y la estima mutuos, a fin que se pueda llegar a una coexistencia pacífica y solidaria entre los miembros de etnias, de culturas y de religiones diversas.

Nos comprometemos a promover la cultura del diálogo a fin de que se desarrollen la comprensión y la confianza recíprocas entre los individuos y entre los pueblos, porque esas son las condiciones de una paz auténticas.

Nos comprometemos a defender el derecho de toda persona humana a llevar una vida digna, conforme a su identidad cultural, y a fundar libremente una propia familia.

Nos comprometemos a dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar lo que nos separa como una muralla insuperable, sino al contrario, reconociendo que el confrontarse con la diversidad de los demás puede convertirse en una ocasión de mayor comprensión recíproca.

Nos comprometemos a perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente, y a sostenernos unos a otros en el esfuerzo común para vencer el egoísmo y los abusos, el odio y la violencia, y para aprender del pasado que la paz sin justicia no es una paz verdadera. 

El ajedrez de los 1000 colores

Panchito Pinceles era un niño artista. Todo lo veía como si mirara un hermoso cuadro, y en un abrir y cerrar de ojos era capaz de pintar cualquier cosa y llenarla de magia y color. Un día fue con su abuelo a pasar un fin de semana al palacio del Marqués de Enroque Largo, viejo amigo del abuelo y famosísimo jugador de ajedrez. Allí descubrió en el centro de un gran salón un precioso conjunto de ajedrez totalmente tallado a mano, con su propia mesa de mármol haciendo de tablero. A Panchito le llamó muchísimo la atención, aunque por dentro pensó que aquellas piezas estaban demasiado ordenadas, lo que unido al blanco y negro de todas ellas resultaba en un conjunto bastante soso.

Así que aquella noche salió sigilosamente de su habitación con su caja de pinturas, se fue a la sala del ajedrez, y se dedicó a darle colorido a todo aquello, pintando cada figura de mil colores y dibujando un precioso cuadro sobre el tablero, esperando con su arte darles una sorpresa mayúscula al marqués y al abuelo.

Pero a la mañana siguiente, cuando el marqués descubrió los miles de colores de las figuras, en lugar de alegrarse se disgustó muchísimo: aquella misma tarde tenía una importante partida, y por muy bonitos que fueran todos aquellos colores, era imposible jugar al ajedrez sin poder diferenciar unas piezas de otras, y menos aún sin ver las casillas del tablero.

Entonces el abuelo explicó a Panchito que incluso las cosas más bonitas y coloridas, necesitan un poco de orden. Panchito se quedó muy apenado pensando en la cantidad de veces en que con sus alocados dibujos habría molestado a otros volviendo las cosas del revés...

Pero Panchito Pinceles era un artista y no se rendía fácilmente, así que un rato después se presentó ante el abuelo y el marqués, y les pidió permiso para arreglar el ajedrez. Sabiendo lo artista e ingenioso que era, decidieron darle una oportunidad, y Panchito se encerró durante horas con sus pinturas. Cuando acabó, poco antes de la gran partida, llamó a ambos y les enseñó su trabajo.

¡Era un ajedrez precioso! Ahora sí había dos bandos perfectamente reconocibles, el de la noche y el del día, decorando tablero y figuras con decenas de estrellitas y lunas de todos los tamaños y colores, por un lado; y de soles, nubes y arcoiris por el otro, de forma que todo el conjunto tenía una armonía y orden insuperables. Panchito había comprendido que hacía falta un mínimo de orden, ¡y supo hacerlo sin renunciar a los colores!

Los dos mayores se miraron con una sonrisa: estaba claro que Panchito Pinceles se convertiría en un gran artista.

Los NADIES

Precioso spot para la ong Africa Directo realizado por Sra Rushmore con la voz de Eduardo Galeano

Día Escolar de la No Violencia y la Paz


Preciosa canción para el Día de la Paz (Jesús Mondejar)


VER VIDEO
Sólo pido paz”
(Letra y Música: Jesús Mondéjar)

Se hace la noche, otra vez.
Llega la oscuridad donde yo empiezo a ver,
en sueños, que llega el fin,
de las injusticias que me hacen sufrir.

Sabré que no estoy sola,
aunque fuera suenen bombas,
si me ayudas a cantar
por amor y por la paz.

Di Paz, yo sólo pido paz.
Hagamos que este mundo sea uno,
un hogar más seguro.
Y haz, que nazca una ilusión,
que apague el fuego en las trincheras.
Y diga adiós a las guerras.

Pongo de nuevo atención
y el estruendo parece hacerse canción.
Oigo a la gente gritar
y no es por la guerra, ¡ha llegado la paz!

Corramos por las calles,
sin huir ahora de nadie.
Porque la palabra amor,
nace hoy en tu interior.

Di Paz, yo sólo pido paz.
Hagamos que este mundo sea uno,
un hogar más seguro.
Y haz, que nazca una ilusión,
que apague el fuego en las trincheras.
Y diga adiós a las guerras.