jueves, 3 de diciembre de 2015

2º Domingo de Adviento


Tenemos la inmensa suerte de que Dios pone estrellas en nuestro camino para acercarnos a Él.
Con frecuencia son personas que nos ayudan, que son estímulo y ejemplo para nosotros de una vida coherente, sincera, fiel...
Hay ocasiones que las nubes tapan las estrellas y no las vemos, sin embargo, esas estrellas SIEMPRE están ahí alumbrando nuestra vida y ofreciéndonos un camino a seguir por medio de su luz.
Su claridad ilumina nuestras noches, su estela nos guía hacia lugares insospechados y, sobre todo, su constancia en alumbrar nos anuncia que Dios siempre está a nuestro lado, aunque a veces no le veamos.

Os proponemos hacer una estrella grande en la que escribamos o dibujemos los nombres de aquellas personas que son LUZ para nosotros, que nos guían hacia Jesús.

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