lunes, 16 de febrero de 2015

Buenos días

Una mosca y una hormiga disputaban sobre cuál de ellas era mejor. Comenzó la mosca primero a razonar, diciendo de esta manera:—Tú no puedes igualarte conmigo porque te llevo ventaja en todas las cosas: donde quiera que hay algún rico plato, yo lo gusto, lo mismo me pongo en la cabeza del rey, que en su mesa, y hasta beso a las damas más principales: todo esto es cosa que tú no puedes hacer.—Tú, le respondió la hormiga, alabas tu poca vergüenza, ¿por ventura, te desean o te llaman para alguna cosa de esas que dices?. A esos reyes y matronas es verdad que te llegas, pero es por tu poca vergüenza, y así eres enojosa a todos, y echada al instante que llegas. Además de eso, tú vives sólo en verano, y viniendo el frío, y la helada, te desmayas o mueres; mas yo en todos tiempos me conservo bien, y vivo segura, mientras a ti con el cazamoscas te ahuyentan y matan. 

Señor, que ellos y nosotros discutamos menos, presumamos menos y nos preocupemos más de los olvidados: ancianos, niños, parados, emigrantes, gitanos, encarcelados, drogadictos, enfermos de sida...

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