lunes, 24 de agosto de 2015

Carta de San Agustín

Querido Amigo;
Yo no fui, de joven, ni mejor, ni peor que la mayoría...
Si acaso..., era más inquieto que mis amigos...
En el colegio no me contentaba con poco...
quería saber qué había detrás de las cosas...
qué sentido tenía esto de la vida...
Conocí lo que significaba amar y ser amado por una mujer...
En este tiempo comencé a ambicionar una posición social y económica...,
llegar a tener un porvenir asegurado...
Pero lo más importante es que llegué a experimentar lo profundo que puede llegar a ser la amistad.
Con el corazón en la boca, yo pedía cada día más, más felicidad...,
más placer..., más verdad..., más ...más!
Cuando se llega a una edad en la vida en donde uno comienza a conformarse con poquito, yo pedía más...
Y en medio de una crisis, donde no veía la dirección hacia dónde ir,
descubrí que mi corazón había sido hecho para recibir al Amor que hizo el amor... y que estaría inquieto hasta descansar en Él...Sin Dios, todo se quedaba detenido en mi vida,
porque con Él todo tiene sentido, la vida y la muerte, el amor y la amistad, el perdón...
Esta es mi vida, mentiría si lo contara de otro modo.
En uno de mis libros llamado las confesiones que es escrito de mi puño y letra, te cuento mi vida...
Claro que no voy a pedirte que tú, que eres diferente a mí, lo repitas.
Puede ser que tú seas de los que no le pide más a la vida,
pero mi experiencia te puede resultar familiar: que tú también andes buscando por aquí y por allá,
y te sientas hoy lleno de amor y mañana de vacío.
A ti te escribo esta sencilla carta para animarte a la búsqueda,
a que no te rindas todavía… aunque todo te invite a rendirte y,
si no encuentras a Dios , no importa , él te encontrará…él es tu profundidad.
No huyas sin más ni más, porque estás huyendo de tu centro…
En el Evangelio se presenta como Jesús, hombre como nosotros, con palabras como las tuyas,
con un mensaje exigente y sobre todo como un modelo a imitar…
De mí solamente quiero decirte de despedida…que me hizo dichoso su llamado a seguirle.

Agustín, el de corazón inquieto

No hay comentarios:

Publicar un comentario