Construir la paz

La paz es un árbol que debe crecer alto.
Lo mismo que el cedro,
tenemos que absorber mucha rocalla
para poner los cimientos de su unidad.
Construir la paz es construir un enorme establo
donde pueda dormir tranquilo todo el rebaño.
Es hacer un palacio tan grande que puedan reunirse en él todos los hombres
sin tener que abandonar nada de su equipaje.
No se trata de amputarlos para que permanezcan dentro.
Construir la paz es conseguir que Dios preste su manto
al pastor para acoger en él a todos los hombres
con la amplitud de todos sus deseos.
Como una madre quiere a todos sus hijos.
A éste, tímido y tierno.
A ese otro, ansioso de vivir.
A aquel jorobado, endeble, inoportuno.
Todos, en su diversidad, conmueven su corazón.
Todos, en la diversidad de su amor, sirven para su gloria.
La paz es ese árbol que hay que ir haciendo lentamente.
Se necesita más luz de la que yo poseo.
Nada es evidente todavía.
Tengo que elegir, y al mismo tiempo, rechazar.
Sería demasiado fácil lograr la paz si todos fueran semejantes.

ANTOINE DE SAINT – ÉXUPÉRY

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