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Cuentos para trabajar el duelo y las pérdidas con los niños

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La muerte es tan real como la vida. Para los adultos, asumirla es un hecho traumático y los niños no están exentos de sufrir la pérdida de las personas que quieren. Es necesario que los ayudemos a familiarizarse y que hablemos sin miedo, con naturalidad. Hoy os queremos recomendar diez cuentos que nos han parecido muy útiles para trabajar el duelo y las pérdidas con los alumnos.
  1. Julia tiene una estrella, Eduard José. Editorial La Galera
 
La madre de Julia sufre una enfermedad terminal. Antes de morir le explica a la niña que irá a trabajar en una estrella. Es un cuento que trata el tema de las enfermedades y los desenlaces dolorosos.
  1. Siempre te querré, pequeñín, Debi Glori. Editorial Estrella Polar

Es un cuento muy entrañable, dirigido a los más pequeños, que habla de el amor incondicional entre dos personas: la madre y el hijo. Además de plantear un tema tan importante como la durabilidad y la consistencia del amor, Debi Glori aborda el tema de la muerte. Está muy bien para trabajarlo en cualquier momento, aunque no se haya producido ninguna muerte.
Podéis disfrutar del vídeo del cuento:

  1. Vacío, Anna Llenas. Editorial Barbara Fiore

Perder algo y afrontar el vacío que ha dejado. Cualquier pérdida nos provoca tristeza y desolación, a menudo en diferentes grados. El cuento explora diferentes tipos de pérdidas y trabaja la resiliencia, aquello que nos permitirá sobreponernos a la adversidad.
Anna Llenas nos ofrece diferentes recursos para trabajar este tema a partir del libro. Puedes encontrarlos en su pàgina web o haciendo clic en la imagen.
  1. L’EDU, el petit llop, Gregoire Solorareff. Editorial Corimbo
El tío de Edu, un lobo pequeño, muere en un accidente cuando salían a cazar. En medio de este trance, Edu encontrará a un conejito que le ayudará a enterrarlo. La historia habla con naturalidad sobre la muerte y da importancia a la amistad en momentos difíciles.
Podéis disfrutar de este cuento en el siguiente vídeo:
  1. Cuerpo de nube, Ana Eulate. Editorial Cuento de Luz
Kor Derito es una oveja que tiene cuerpo de nube y que se pone enferma. La madre la cuida, pero finalmente, muere y se convierte en la nube más bella de todas. Ahora, la oveja ayuda a los niños a tener dulces sueños.
Aquí tenéis un adelanto del cuento:
  1. ¿Dónde está el abuelo?, Mar Cortina. Tandem Edicions
Mar Cortina es una de las mayores especialistas en duelo de los niños del país. En este cuento, aprenderemos que la muerte forma parte de la vida y que aquellas personas que quieres nos van dejando a lo largo del camino. Los abuelos, son una parte muy importante en la existencia de los pequeños y una ausencia que probablemente tendrán que afrontar.
En esta guía de lectura, elaborada por Mar Cortina y Agustín de la Herran podéis encontrar actividades para trabajar en el primer ciclo de primaria.
  1. El árbol de los recuerdos, Britta Teckentrup. Nube Ocho
Zorro ha vivido durante muchos años. Ha sido feliz, pero ha llegado la hora de despedirse. Este cuento nos gusta especialmente  porque es optimista y nos alenta a celebrar las cosas buenas de la vida y los recuerdos felices con nuestros seres queridos que ya no están con nosotros.

  1. Paraíso, Bruno Gibert. Los cuatro azules
Y ponemos punto fina con un cuento muy singular. Es un libro para niños que habla de la muerte, pero que lo hace a través de signos muy concretos y palabras poéticas. Es una gran propuesta para ayudar a los niños a introducir y hablar de sus propias experiencias.

La historia del carpintero

Había una vez un viejo carpintero que, cansado ya de tanto trabajar, estaba listo para acogerse al retiro y dedicarle tiempo a su familia. Así se lo comunicó a su jefe, y aunque iba a extrañar su salario, necesitaba retirarse y estar con su familia; de alguna forma sobrevivirían. Al contratista le entristeció mucho la noticia de que su mejor carpintero se retiraría y le pidió de favor que si le podía construir una casa más antes de retirarse. El carpintero aceptó la proposición del jefe y empezó la construcción de su última casa pero, a medida que pasa el tiempo, se dió cuenta de que su corazón no estaba de lleno en el trabajo. 

Arrepentido de haberle dicho que sí a su jefe, el carpintero no puso el esfuerzo y la dedicación que siempre ponía cuando construía una casa y la construyó con materiales de calidad inferior. Esa era, según él, una manera muy desafortunada de terminar una excelente carrera, la cual le había dedicado la mayor parte de su vida. Cuando el carpintero terminó su trabajo el contratista vino a inspeccionar la casa. Al terminar la inspección le dió la llave de la casa al carpintero y le dijo: "Esta es tu casa, mi regalo para tí y tu familia por tanto años de buen servicio". 

El carpintero sintió que el mundo se le iba... Grande fue la vergüenza que sintió al recibir la llave de la casa, su casa. Si tan solo el hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, lo hubiese hecho todo de una manera diferente. 

Así también pasa con nosotros. A diario construimos relaciones en nuestras vidas, y en muchas ocasiones ponemos el menor esfuerzo posible para hacer que esa relación progrese. Entonces, con el tiempo es que nos damos cuenta de la necesidad que tenemos de esa relación. Si lo pudiésemos hacer de nuevo, lo haríamos totalmente diferente. Pero no podemos regresar. 

Tú eres el carpintero. Cada día martillas un clavo, pones una puerta, o eriges una pared. Alguien una vez dijo: "La vida es un proyecto que haces tu mismo. Tus actitudes y las selecciones que haces hoy construyen la casa en la cual vivirás mañana". 

¡Construye sabiamente! Recuerda... trabaja como si no necesitaras el dinero; ama como ni nunca te hubiesen herido; baila como si nadie te estuviera observando... Para el mundo tal vez tu seas una sola persona, pero para una persona tal vez tú seas el mundo. 

La oruga

Había una vez una oruga que vivía en un gran árbol del parque. Cada día la oruga iba mordisqueando las hojas que encontraba sin prestar atención a nada más.

Pero un día se dio cuenta de que había algo lleno de colores volando por  encima del árbol. Se quedó deslumbrada y cuando esta brillante criatura voló cerca de la oruga, ésta pudo ver que era una hermosa mariposa.

La mariposa parecía flotar en el aire, rozando la rama en la que estaba la oruga. “Oh mariposa, que hermosa eres y con que suavidad vuelas… Por favor, enséñame a volar como tú!
La mariposa se acercó y le sonrió a la oruga: “Sé paciente, pequeña criatura, algún día, algún día.”

Pero la oruga era impaciente y cuando la mariposa volvió a parecer al día siguiente la oruga volvió a decirle: “Por favor, mariposa, enséñame a volar como tú”. La mariposa le susurró al oído: “Sé paciente y algún día lo harás”.

La oruga estaba tan frustrada que decidió sacarse la idea de la  cabeza de una vez por todas y olvidó su deseo de volar.
Un día sucedió algo extraño. Parecía como si el mundo hubiese empezado a dar vueltas. A la oruga empezó a dolerle el estómago y se sintió muy enferma. La oruga se quedó paralizada y cerró los ojos, pensado que se estaba muriendo.

Después de un rato, el mundo pareció dejar de moverse y se sintió más ligera y libre. Le parecía que podía volver a moverse, y, al hacerlo, se dio cuenta de que tenía debajo el árbol, y el sol calentaba.

En la distancia pudo oír un ligero murmullo y sintió atraída por el ruido. Era una pequeña voz que le decía. “Por favor, enséñame a volar como tú.” “Paciencia, ya lo harás, ya lo harás.”
Sólo entonces se dio cuenta de que se había convertido en una mariposa.

Comentario
Es bueno tener deseos de volar, deseos de crecer, pero al mismo tiempo conviene ser pacientes y centrarnos en lo que hacemos día a día. Debemos ser fieles al momento presente, al día a día, no podemos saltar por encima de nosotros mismos. Seamos responsables con nuestra situación actual, pues es el modo de ir preparándonos para afrontar el vuelo, sin esa paciencia no podremos despegar cuando llegue el momento.

El tren de la vida

La vida se asemeja a un viaje en tren. Con sus estaciones y cambios de vía, algunos accidentes, sorpresas agradables en algunos casos, y tristezas en otros…

Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con nuestros padres, creemos que siempre viajarán a nuestro lado…  Pero en alguna estación ellos se bajarán  y de pronto nos encontraremos sin su amor irreemplazable...

No obstante, muchas otras personas que nos serán muy especiales y significativas, se irán subiendo al tren de nuestra vida...  Nuestros hermanos, amigos…

Algunos tomarán el tren, para realizar un simple paseo… Otros durante su viaje pasarán por momentos de oscuridad y tristeza… Y siempre encontraremos quienes estén dispuestos ayudar a los más necesitados…

Muchos al bajar, dejan un vacío permanente… otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon sus asientos... 

El viaje continúa, lleno de desafíos, sueños, fantasías, alegrías, tristezas, esperas y despedidas...   

Tratemos de tener una buena relación con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo mejor que tengan para ofrecer. En algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos… pero recordemos que nosotros también titubeamos y necesitamos a alguien que nos comprenda.

El gran misterio para todos, es que no sabremos jamás en qué estación nos toca bajar. Como tampoco dónde bajarán nuestros compañeros de viaje…

A veces pienso en el momento en el que me toque bajar del tren. ¿Sentiré nostalgia, temor, alegría, angustia...?  Separarme de los amigos que hice en el viaje, será doloroso y dejar que mis hijos sigan solos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que en algún momento, tendré la gran emoción de verlos llegar a la estación principal con un equipaje enriquecido a lo largo de su viaje. 

Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré para que ellos crecieran… Amigos… hagamos que nuestro viaje en este tren tenga significado, que haya valido la pena. 

“Vivamos de manera que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje lindos recuerdos a los que continúan viajando en el Tren de la Vida”

¡¡¡FELIZ VIAJE!!!

Parábola del estudiante

En aquel tiempo, Jesús se acercó a un grupo de estudiantes y les dijo:
-Venid conmigo. Os necesito para llevar el Evangelio a todos los pueblos.

Los jóvenes se quedaron sorprendidos. Uno de ellos se atrevió a decir en nombre de todos:
-Señor, estamos convencidos de que nuestra vida tiene sentido desde la llamada que nos haces, pero en mala fecha nos la propones, porque estamos en Junio y ya sabes que empiezan los exámenes.

Jesús se entristeció. Después de un breve silencio les contó una parábola:
-" En una pequeña aldea de leñadores había un árbol recio, grande y fuerte. Todo el mundo decía que la calidad de su madera era inmejorable. Lo habían preparado durante años para que alcanzara una cierta envergadura. Pronto sacarían de él gran cantidad de madera, que exportarían a otros lugares durante largo tiempo. Este árbol de excelente calidad iba a ser la fuente de la prosperidad de la aldea durante años.

Un día de tormenta un rayo alcanzó al recio árbol, partiéndolo en dos. El impacto hizo saltar una chispa y la madera comenzó rápidamente a arder, consumiéndose en un instante. Sin embargo, el viejo árbol que había al lado, al cual el pueblo estaba dejando morir -pues la madera no era de calidad- resistió a las llamas sin dificultad"

-¿Cuál creéis que era el árbol de mejor calidad?- pregunto Jesús.

Los estudiantes contestaron inmediatamente:
- El que no se quemó.

Jesús añadió:
- En verdad, en verdad os digo que se sabe de qué madera está hecho uno cuando el fuego está cerca.- y prosiguió su camino.

Comentario:
Estamos en período de crecimiento, lo mismo que los árboles, vamos creciendo en tamaño, en estatura, también vamos creciendo por dentro, vamos adquiriendo conocimientos, habilidades, valores, etc. Pero, conviene preguntarnos ¿Cómo va nuestra relación Dios?  ¿Cómo nos relacionamos con nuestros amigos? Dependerá de que madera estemos hechos para soportar los fuegos o dificultades de la vida. De momento, esforcémonos por crecer… 



Tres hombres y un trabajo

Ésta es la historia de un viajero que, en plena Edad Media, fue a parar a una ciudad de Francia. El caminante se admiró de ver la cantidad de canteros, albañiles y carpinteros dedicados a la construcción de un magnífico edificio para la Iglesia. Se acercó a uno de los canteros para interesarse por su trabajo.
— ¿Podría explicarme en qué consiste su trabajo? -le preguntó

El hombre, molesto por la pregunta, le contestó con malos humos:
— Estoy picando estos bloques de piedra con la maza y el cincel, y después los estoy en¬samblando tal y como se me ha indicado para hacer un muro. Estoy sudando la gota gorda y además me duele mu-chísimo la espalda, sabe usted... Y para colmo, este trabajo me aburre y me paso el día soñando con el día en que pueda abandonarlo.

Ante tal respuesta, el viajero prefirió marcharse y charlar con otro cantero.
— ¿Podría explicarme en qué consiste su trabajo? -preguntó nuevamente.

Y el segundo cantero le contestó:
— Pues mire usted: como tengo mujer e hijos necesito un trabajo para ganarme un sueldo. Me levanto pronto cada mañana y vengo a picar la piedra, tal y como se me ordena. Es un trabajo repetitivo, como se puede imaginar, pero gracias a él puedo alimentar a mi familia, que es lo que me importa; estoy contento con tener este trabajo.

Más animado por esta segunda respuesta, el forastero se acercó a otro trabajador.
— Y usted, ¿qué está haciendo?
Y el tercer cantero, con los ojos brillantes de emoción y con el dedo índice apuntando hacia el cielo, le contestó:
— Estoy levantando una catedral. ¡Una preciosa catedral! No podría soñar en un trabajo más hermoso al que dedicar mi esfuerzo. 

COMENTARIO:
Ya veis la importancia que tiene la motivación en el trabajo, damos la vida por aquello que amamos. El caso es tener un gran ideal en la vida. Los tres canteros están haciendo lo mismo, pero lo hacen movidos por diferentes motivos. Si nosotros somos capaces de ilusionamos por lo que hacemos podremos disfrutar pues lo importante es la motivación. El tiempo dedicado al estudio y a la formación es esencial para la vida, pues estamos edificándonos por dentro, estamos creciendo interiormente, aprovechemos pues nuestro tiempo, estudiemos pues con la alegría y el amor de quien construye una catedral.

El cuento de la oruga

Hoy vamos con un cuento, a lo mejor lo conoces pero merece la pena escucharlo en un día como hoy. Es el CUENTO DE LA ORUGA 

Un pequeño gusanillo caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un caracol: - ¿Hacia dónde te diriges?, le preguntó. Sin dejar de caminar, la oruga contestó:

- Tuve un sueño anoche; soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo. Sorprendido, el caracol dijo, mientras su amigo se alejaba:

- ¡Debes estar loco!, ¿Cómo podrías llegar hasta aquel lugar?

- ¡Tú, una simple oruga!. Una piedra será para ti una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.

Pero el gusanillo ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse. La oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros. Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo... ¡Desiste de tu sueño!

-¡No lo lograrás jamás! - le dijeron -, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.

Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar: - Estaré mejor, fue lo último que dijo, y murió.

Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal mas loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió "por querer realizar un sueño irrealizable". Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una ADVERTENCIA PARA LOS ATREVIDOS. De pronto quedaron atónitos.

Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arcoiris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: UNA MARIPOSA.

No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. "Todos se habían equivocado".

Dios no nos hubiera dado la posibilidad de soñar, si no nos hubiera dado la oportunidad de hacer realidad nuestros sueños... Si tienes un sueño, vive por él, intenta alcanzarlo, pon la vida en ello y si te das cuenta que no puedes, quizá necesites  hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en tu vida y entonces, con otro aspecto, con otras posibilidades y circunstancias distintas...

!!LO LOGRARÁS!! EL ÉXITO EN LA VIDA NO SE MIDE POR LO QUE HAS LOGRADO, SINO POR LOS OBSTÁCULOS QUE HAS TENIDO QUE ENFRENTAR EN EL CAMINO.  LUCHA CON TODAS TUS FUERZAS POR LO QUE DESEAS Y ALCANZARAS TUS SUEÑOS. NO IMPORTA LAS VECES QUE LO INTENTES SIGUE HASTA EL FINAL. JESÚS TE TIENDE SU MANO. ÉL VIENE A TU ENCUENTRO Y TE AYUDARÁ A SUPERAR TODOS LOS OBSTÁCULOS.

Cuentos Misioneros "El océano"

"Perdona", le dijo un pez a otro. "Tú eres más viejo que yo, y con más experiencia que yo, y probablemente podrás ayudarme. Dime: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes sin resultado".
"El océano", respondió el viejo pez, "es donde estás ahora mismo".
"¿Esto?", replicó el joven pez totalmente desilusionado. "Pero si esto no es más que agua…. Lo que yo busco es el Océano!", y se marchó a buscar en otra parte.

¡Deja de buscar, pequeño pez! No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar tranquilo, abrir los ojos y mirar. ¡No puedes dejar de verlo!