¿Qué significa primerear en el amor?

Francisco nos invita a primerear en el amor, involucrarnos, acompañar, fructiferar y festejar. Vos, ¿Te animás a asumir el desafío?

" La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan. «Primerear»: sepan disculpar este neologismo. La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear!

Como consecuencia, la Iglesia sabe «involucrarse». Jesús lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavarlos. Pero luego dice a los discípulos: «Seréis felices si hacéis esto» (Jn13,17). La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz. Luego, la comunidad evangelizadora se dispone a «acompañar». Acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico. La evangelización tiene mucho de paciencia, y evita maltratar límites.

Fiel al don del Señor, también sabe «fructificar». La comunidad evangelizadora siempre está atenta a los frutos, porque el Señor la quiere fecunda. Cuida el trigo y no pierde la paz por la cizaña. El sembrador, cuando ve despuntar la cizaña en medio del trigo, no tiene reacciones quejosas ni alarmistas. Encuentra la manera de que la Palabra se encarne en una situación concreta y dé frutos de vida nueva, aunque en apariencia sean imperfectos o inacabados. El discípulo sabe dar la vida entera y jugarla hasta el martirio como testimonio de Jesucristo, pero su sueño no es llenarse de enemigos, sino que la Palabra sea acogida y manifieste su potencia liberadora y renovadora.

Por último, la comunidad evangelizadora gozosa siempre sabe «festejar». Celebra y festeja cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evangelización. La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio de la exigencia diaria de extender el bien. La Iglesia evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia, la cual también es celebración de la actividad evangelizadora y fuente de un renovado impulso donativo."

Evangelii Gaudium (I. Una Iglesia en salida) 

Día Internacional de las Personas de Edad (1 octubre)

En la actualidad, casi 700 millones de personas son mayores de 60 años. Para 2050, las personas de 60 años o más serán 2.000 millones, esto es, más del 20% de la población mundial. Con esto en mente, está claro que es necesario prestar mayor atención a las necesidades particulares de las personas de edad y los problemas a que se enfrentan muchas de ellas. No obstante, es igualmente importante la contribución esencial que la mayoría de los hombres y las mujeres de edad pueden seguir haciendo al funcionamiento de la sociedad si se cuenta con las garantías adecuadas. Los derechos humanos se hallan en la base de todos los esfuerzos en este sentido.

El tema del Día Internacional de las Personas de Edad de 2014 es: «no dejar a nadie atrás: promoción de una sociedad para todos». Haciendo honor al principio rector del Secretario General «no dejar a nadie atrás» requiere la comprensión de que las cuestiones demográficas para el desarrollo sostenible y la dinámica de la población darán forma a las principales dificultades de desarrollo que enfrenta el mundo en el siglo XXI. Si nuestra ambición es «construir el futuro que queremos», debemos ocuparnos de la población mayor de 60 años que se calcula llegará a los 1.400 millones para el año 2030.

Me ofrezco...


Para denunciar toda injusticia,
para combatir toda opresión,
para borrar toda frontera,
para superar cuanto divide a los hombres,
para propiciar el desarme,
para ofrecer un perdón sin condiciones,
para cantar al hombre nuevo,
para acercar a los que están lejos,
para enseñar a compartir,
para enseñar a hablar en una misma lengua,
para aprender a rezar juntos,
para ser testigo del amor,
para perdonar todas las deudas y los intereses.
Señor, aquí me tenés, me ofrezco a Ti,
haz de mí un instrumento de tu paz y de tu amor.

Oración para el mes de Octubre

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Tratando con la envidia


Cuenta una fábula que en cierta ocasión una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía muy rápido y llena de miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir en su intento de alcanzarla.

La luciérnaga pudo huír durante el primer día, pero la serpiente no desistía, dos días y nada, al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga detuvo su agitado vuelo y le dijo a la serpiente: ¿Puedo hacerte tres preguntas?

No acostumbro conceder deseos a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar, respondió la serpiente.

Entonces dime: ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?

¡No!, contestó la serpiente.

¿Yo te hice algún mal?
¡No!, volvió a responder su cazadora.

Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?

¡Porque no soporto verte brillar!, fue la última respuesta de la serpiente.

Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos:
¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?
Sencillo... porque hay algunos(as) que no soportan verte brillar.

La "envidia" es uno de los peores sentimientos que podemos tener.
El hecho de que envidien tus logros, tu éxito, etc., ¡que envidien verte brillar! te va a afectar en más de una ocasión, pero cuando esto pase, ¡no dejes de brillar!, continúa siendo tú mismo(a), sigue
dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran...¡sigue brillando y no podrán tocarte!, porque tu luz seguirá intacta, porque siempre habrá quien te apoye, porque tu huella permanecerá, porque el recuerdo de lo que fuiste e hiciste quedará, ¡pase lo que pase!

La Iglesia que sale a la calle

"Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo. Repito aquí para toda la Iglesia lo que muchas veces he dicho a los sacerdotes y laicos de Buenos Aires: prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos.

Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!» (Mc 6,37)."

Evangelii Gaudium (I. Una madre de corazón abierto)

En el puerto


La caridad es como una nave segura. Sabe llevar lo que es pesado, y no teme ser hundida por ello. (S. Ag. Ena. 129,4)
Estando pasando unos días de retiro en las Arenas (Bilbao), tuve la ocasión de caminar por el paseo del puerto, allí pude contemplar pequeñas embarcaciones, meciéndose en las aguas cristalinas, pero bien amarradas. Parecía que estaban dormidas…Todo era quietud y calma, vida apacible y serena. Era un bonito espectáculo.

A lo lejos pude divisar una embarcación que se acercaba a puerto a repostar para su siguiente travesía. Y, dejándome llevar de la imaginación, pensé que ésta podría ser su conversación: ¿Qué hacéis ahí amarradas tanto tiempo? ¿No sentís la necesidad de soltar amarras y navegar a mar abierto? Sí, pero tenemos miedo a las tempestades, a la oscuridad de la noche. Somos débiles, nuestra embarcación es frágil para salir a mar abierto, Aquí, en el puerto, estamos resguardadas de los fuertes vientos, de los inmensos desafíos de unas olas desmesuradas que se abalanzarán contra nuestra frágil embarcación. La seguridad es lo importante. Pero - les habló la nueva embarcación - no se puede estar siempre encadenadas en el puerto… La libertad, el mar abierto,  la belleza de una noche de luna y estrellas, los nuevos mares…

Se miraron unas a otras y,  tomando conciencia de su situación, se interrogaban mutuamente: ¿No estaremos perdiendo la vida? ¿No sería bonito desprendernos de nuestras cadenas y salir a mar abierto?

¿Por qué tanto miedo? Ciertamente tendremos días nublados, con posibles tempestades, pero, aun cuando parezca que el mar nos va a devorar, sabemos que pronto nacerá un nuevo día lleno de sol y calor.

Naveguemos... Somos barcas pequeñas, es cierto, pero grandiosas, porque Dios  nos acompaña en nuestra travesía. Soltemos amarras y dejemos el puerto.

Después de haber navegado, como repostar es necesario, volveremos de nuevo a puerto,  pero sin quedarnos demasiado tiempo en él, buscando de nuevo nuestra seguridad. Pues también, como nos dice San Agustín, algunas veces el viento penetra por la entrada y, aunque no haya escollos, las naves chocan entre sí y se rompen. Ojala sepamos mantenernos unidos en puerto, apiñados unos con otros para no chocar entre sí. (Cfr. Ag.  In ps. 99,10). La unidad en puerto nos dará fuerzas para emprender nuevas rutas, sin miedo a los contratiempos y a las tempestades. Nos acompañará la fuerza de la oración, el impulso del Espíritu y la unidad de la comunidad. Soltemos amarras, naveguemos, entremos en lo profundo del mar.

Hna. Carmen Ramírez González

Oraciones de Buenos días para el mes de Octubre

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Tu entusiasmo puede encender a muchos


Confesar el amor del Padre

"Confesar a un Padre que ama infinitamente a cada ser humano implica descubrir que «con ello le confiere una dignidad infinita».

Confesar que el Hijo de Dios asumió nuestra carne humana significa que cada persona humana ha sido elevada al corazón mismo de Dios.

Confesar que Jesús dio su sangre por nosotros nos impide conservar alguna duda acerca del amor sin límites que ennoblece a todo ser humano. Su redención tiene un sentido social porque «Dios, en Cristo, no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres».

Confesar que el Espíritu Santo actúa en todos implica reconocer que Él procura penetrar toda situación humana y todos los vínculos sociales: «El Espíritu Santo posee una inventiva infinita, propia de una mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos e impenetrables». La evangelización procura cooperar también con esa acción liberadora del Espíritu.

El misterio mismo de la Trinidad nos recuerda que fuimos hechos a imagen de esa comunión divina, por lo cual no podemos realizarnos ni salvarnos solos. Desde el corazón del Evangelio reconocemos la íntima conexión que existe entre evangelización y promoción humana, que necesariamente debe expresarse y desarrollarse en toda acción evangelizadora. La aceptación del primer anuncio, que invita a dejarse amar por Dios y a amarlo con el amor que Él mismo nos comunica, provoca en la vida de la persona y en sus acciones una primera y fundamental reacción: desear, buscar y cuidar el bien de los demás. "

Evangelii Gaudium (IV. Las repercusiones comunitarias y sociales del kerygma)

Vivir el Domingo 26º del Tiempo ordinario, ciclo B

Marcos 9,38-43.45.47-48:

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.»
Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»

SON AMIGOS, NO ADVERSARIOS

     A pesar de los esfuerzos de Jesús por enseñarles a vivir como él, al servicio del reino de Dios, haciendo la vida de las personas más humana, más digna y dichosa, los discípulos no terminan de entender el Espíritu que lo anima, su amor grande a los más necesitados y la orientación profunda de su vida.
     El relato de Marcos es muy iluminador. Los discípulos informan a Jesús de un hecho que les ha molestado mucho. Han visto a un desconocido «expulsando demonios». Está actuando «en nombre de Jesús» y en su misma línea: se dedica a liberar a las personas del mal que les impide vivir de manera humana y en paz. Sin embargo, a los discípulos no les gusta su trabajo liberador. No piensan en la alegría de los que son curados por aquel hombre. Su actuación les parece una intrusión que hay que cortar.
     Le exponen a Jesús su reacción: «Se lo hemos querido impedir porque no es de los nuestros». Aquel extraño no debe seguir curando porque no es miembro del grupo. No les preocupa la salud de la gente, sino su prestigio de grupo. Pretenden monopolizar la acción salvadora de Jesús: nadie debe curar en su nombre si no se adhiere al grupo.
     Jesús reprueba la actitud de sus discípulos y se coloca en una lógica radicalmente diferente. Él ve las cosas de otra manera. Lo primero y más importante no es el crecimiento de aquel pequeño grupo, sino que la salvación de Dios llegue a todo ser humano, incluso por medio de personas que no pertenecen al grupo: «el que no está contra nosotros, está a favor nuestro». El que hace presente en el mundo la fuerza curadora y liberadora de Jesús está a favor de su grupo.
     Jesús rechaza la postura sectaria y excluyente de sus discípulos que solo piensan en su prestigio y crecimiento, y adopta una actitud abierta e inclusiva donde lo primero es liberar al ser humano de aquello que lo destruye y hace desdichado. Éste es el Espíritu que ha de animar siempre a sus verdaderos seguidores.
     Fuera de la Iglesia católica, hay en el mundo un número incontable de hombres y mujeres que hacen el bien y viven trabajando por una humanidad más digna, más justa y más liberada. En ellos está vivo el Espíritu de Jesús. Hemos de sentirlos como amigos y aliados, nunca como adversarios. No están contra nosotros pues están a favor del ser humano, como estaba Jesús.

José Antonio Pagola

Discurso del Papa Francisco en la ONU

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El éxito en la vida- Mahatma Gandhi


Canción, los niños de Siria

Una película luminosa: "Francisco. El Padre Jorge"

La primera película sobre el Papa Francisco, estrenada el pasado viernes 18 en más de 80 cines de nuestro país, venía precedida de una comprensible expectación, porque siempre supone un riesgo realizar un biopic sobre un gran personaje qué todavía vive. Beda Docampo Feijóo, el director, y las empresas productoras ‑Pampa Films y Gloriamundi‑ decidieron correrlo. El resultado es “Francisco. El Padre Jorge”, una cinta argentino-española que se mueve dentro de una acertada sencillez cinematográfica, muy acorde con la personalidad del biografiado.

El guión, del propio Beda Docampo, se inspira en el libro “Francisco. Vida y revolución” de la periodista argentino-italiana Elisabetta Piqué, que se ha convertido en una ferviente admiradora del Papa. No es la única periodista argentina que siente predilección por Francisco, porque también Alicia Barrios se considera gran amiga suya y ha escrito un libro sobre él: “Mi amigo el Padre Jorge”. Quizá por ese particular magnetismo que el Papa ejerce sobre los profesionales de los medios, Docampo ha diseñado un personaje de ficción que resulta clave en la estructura del film: la periodista Ana, muy bien encarnada por Silvia Abascal. Alrededor de ella se articulan diversos flashbacks –a modo de pinceladas–, que componen la trayectoria de Jorge Mario Bergoglio desde su juventud hasta su elección para ocupar la Cátedra de San Pedro.

Que Darío Grandinetti no se parece físicamente al Papa es tan evidente como, tal vez, intencionado. Sin embargo, su interpretación es tan natural y convincente que el espectador no duda del parecido moral con Francisco y reconoce su humanidad, su cercanía, su humildad, su firmeza, sus réplicas ingeniosas, sus bromas porteñas…: todo le recuerda al primer Pontífice sudamericano de la historia.

Una de las bazas fuertes de la película es la hermosa fotografía de Kiko de la Rica (Goya por Blancanieves, Pablo Berger, 2012), que aprovecha los luminosos exteriores bonaerenses y sabe crear atmósferas intimistas, familiares o –pocas veces– siniestras, cuando la trama lo pide. La música es de Federico Jusid, conocido sobre todo por su buen trabajo en El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009).

Desde luego, el título no engaña a nadie y quienes vayan a ver “Francisco. El Padre Jorge” buscando intrigas políticas o vaticanas se sentirán defraudados, porque es un film con vocación de agradar a todo tipo de público, a creyentes y a no creyentes. Una opción no sólo legítima sino, en mi opinión, atinada. Es verdad que se podría poner algún reparo a algún punto del guión y al desarrollo narrativo, pero Beda Docampo acierta al subrayar los rasgos más característicos de su vida espiritual y de lo que será su pontificado: su devoción a la Virgen –a la que gusta invocar como Virgen de los Nudos‑ y a San José, su debilidad por los pobres y los enfermos, su compromiso con la vida y con la justicia, su mirada misericordiosa ante el error…

Como epílogo se insertan, a modo de flashes, imágenes auténticas del Papa Francisco, que redondean una cinta grata y entretenida, que –sin alardes cinematográficos– cumple con creces el objetivo de acercar a jóvenes y mayores la amable figura del Papa Francisco. Como primer filme, merece nuestro más sincero aplauso.

Juan Jesús de Cózar

Obras de misericordia


Yo soy uno de ellos - Infancia Misionera 2015

Situaciones que nos tambalean

En la vida a veces surgen situaciones que nos tambalean.
Lo que habitualmente vivimos puede hacerse cuesta arriba sin depender de nosotros el mejorarlo o no.
Esto sucede porque "somos humanos" y aquellas situaciones que surgen de repente necesitan de su espacio y su tiempo para adaptarse a lo que vivimos.
Es importante tener serenidad para mirar esas situaciones, calma para reflexionarlas y entereza para enfrentarse a ellas.
Aquellas cosas que nos tambalean nos dejan grandes lecciones para vivir nuestro presente y futuro con madurez y fe. Si todo lo que vivimos fuera fácil... poco aprenderíamos... la vida sería una rutina inútil de la que sacaríamos poco.
Aun así, a veces, no es fácil... pero Dios y las personas que nos rodean pueden hacer posible que esos vaivenes se conviertan progresivamente en una estabilidad que nos da vida y nos ayuda a ser mejores.

Encar

Las imágenes que el Papa Francisco no podrá olvidar de Cuba

Gracias Padre por tu amor, siempre desbordante (Oración)


Padre nuestro que estás en los cielos,
que me pensaste y me amaste desde la eternidad
que me trajiste a la vida, por amor y para amar.

Gracias Padre por tu infinito amor,
porque saberte cerca me llena de confianza
y me anima a vivir con alegría para buscar agradarte.
Tu amor no conoce de límites, ni de razones.

Gracias por ser Padre... por amarnos;
porque siempre tenés los brazos abiertos para recibirnos...
porque el cielo es una fiesta cada vez que volvemos a casa.

Tu amor es incontenible; nada ni nadie lo puede atrapar.
Gracias por tu amor, siempre desbordante...
Te doy gracias Padre, por cuidar de mi vida

Gracias por tenernos en tus brazos…
 Nos diste la vida, y nos la conservás,
porque si hoy estamos vivos es porque nos salvaste miles de veces.
Nos sacaste de la esclavitud y nos hiciste tus hijos…
Gracias porque nos invitás a la confianza,
a llamarte "Abba", papá, papito.

Porque tu providencia siempre nos asiste,
y sabés lo que necesitamos antes de pedirtelo, gracias.
Gracias, porque cuando te demorás en nuestro pedido
es porque nos estás preparando para recibir lo que necesitamos,
pero más todavía, para recibirte a vos.
En cada regalo que nos dás, te das Vos.

Gracias por los padres que nos dieron la vida,
que entre luces y sombras, hicieron lo mejor que pudieron
y hoy somos lo que somos por ellos.

Danos, Padre bueno, un corazón agradecido,
un corazón generoso dispuesto a entregarse,
un corazón grande, donde entren todos.
Enseñános a amar como amas Vos, sin medidas.
Preparanos el corazón, porque nosotros también vamos a ser padres
Que llegado el momento, nuestro amor hable a nuestros hijos
de cómo es el amor del Padre Dios

Necesitamos...


Un borrador, para borrar de nuestra historia todo lo que nos haga daño.
Un detergente, para quitar las manchas de las máscaras que usamos a diario.
Unas tijeras, para cortar todo aquello que nos impide crecer.
Un pájaro, para que nos enseñe a volar alto y cantar con libertad.
Una tinaja, para añejar el cariño y la madurez del amor.
Un frasco transparente, para conservar las sonrisas y sin tapa para escuchar su alegre sonido.
Unos lentes, correctores de la visión de la vida, que nos permitan observar con amor al prójimo y a la naturaleza.
Una ardilla, que nos indique cómo trepar por las ramas del árbol de la sabiduría.
Unas agujas grandes, para tejer sueños e ilusiones.
Un cofre, para guardar todos los recuerdos que construyen y dan vida.
Un cierre (zipper), que permita abrir la mente cuando se desee encontrar respuestas, otro para cerrar nuestra boca cuando sea necesario, y otro para abrir nuestro corazón.
Un rebobinador de películas, para recordar los momentos más felices en nuestras vidas.
Un reloj, para darle todo el tiempo al amor y al amar.
Los zapatos de la ética y la moral, para pisar firme y seguro por donde quiera que vamos.
Una balanza, para pesar todo lo vivido y todo lo experimentado.
Un espejo, para admirar una de las obras más perfectas de DIOS... ¡Tú!

Buenos Días para la Semana del DOMUND

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Sin miedo

El miedo es la emoción que surge dentro de nosotros ante algo que nos asusta o creemos que nos puede hacer daño físico o moral.
El miedo ante lo desconocido provoca una sensación que se instala en nosotros de tal manera que a veces nos paraliza impidiéndonos actuar en libertad.
Hay miedos reales producidos por situaciones extremas... pero hay otros miedos que, sin darnos cuenta, nos los creamos nosotros mismos por temor al fracaso, a querer quedar bien ante los demás, por poner en juego nuestro ego queriendo aparentar aquello que no somos.
La novedad produce miedo porque nos crea inseguridad pero... debemos pensar que nadie es perfecto y que el temor a fracasar con frecuencia es fruto de nuestra imaginación, del concepto que tenemos de nosotros mismos y de la imagen que nos creamos con las respuestas que los demás nos ofrecen.
Afrontar la novedad, el cambio y los riesgos, sin miedo, depende de nosotros.
¡Vivamos sin miedo a la novedad... Dios es novedad siempre!

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Día Marítimo Mundial (24 septiembre)

El Día Marítimo 2015 se celebra el 24 de septiembre.

El lema incide en el espectro más amplio de la educación y formación marítima, en particular, su adecuación y calidad, ya que estos son los fundamentos para una industria del transporte marítimo más segura, que debe mantener su calidad y contar con personal competente y calificado si quiere ser sostenible a largo plazo.

A principios de este año, el secretario general de la Organización Marítima Internacional, Koji Sekimizu, presentó el lema para el Día Marítimo Mundial 2015 en un discurso ante estudiantes y personal de la entidad Disponible en inglés en la Universidad Marítima Mundial (WMU por sus siglas en inglés) en Malmö, Suecia.

El evento paralelo del Día de este año se celebrará en Japón del 20 al 21 de julio de 2015.

Esperaré (Oración)


Esperaré a que crezca el árbol
y me dé sombra,
pero abonaré la espera con mis hojas secas.

Esperaré a que brote el manantial
y me dé agua,
pero despejaré mi cauce
de memorias llenas de lodo.

Esperaré a que apunte
la aurora y me ilumine,
pero sacudiré mi noche
de postraciones y sudarios

Esperaré a que llegue
lo que no sé y me sorprenda,
pero vaciaré mi casa de todo lo enquistado.

Y al abonar el árbol,
despejar el cauce,
sacudir la noche
y vaciar la casa,
la tierra y el lamento se abrirán a la esperanza.

Una palabra de dos letras


La vida... con humor

Un hijo le pregunta a su madre.

Hijo: Mamá, ¿Los peces también crecen?
Madre: Claro hijo, sino piensa en la dorada que pescó tu padre la semana pasada, cada vez que lo cuenta aumenta un kilo...

La palabra de Dios, fuente de vida

Francisco nos anima a dejarnos evangelizar por la Palabra de Dios, fuente de vida y esperanza. "Todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la resistencia y el consuelo que dan las Escrituras, mantengamos la esperanza" (Rom. 15, 4)

"No sólo la homilía debe alimentarse de la Palabra de Dios. Toda la evangelización está fundada sobre ella, escuchada, meditada, vivida, celebrada y testimoniada. Las Sagradas Escrituras son fuente de la evangelización. Por lo tanto, hace falta formarse continuamente en la escucha de la Palabra. La Iglesia no evangeliza si no se deja continuamente evangelizar.

Es indispensable que la Palabra de Dios «sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial». La Palabra de Dios escuchada y celebrada, sobre todo en la Eucaristía, alimenta y refuerza interiormente a los cristianos y los vuelve capaces de un auténtico testimonio evangélico en la vida cotidiana. Ya hemos superado aquella vieja contraposición entre Palabra y Sacramento. La Palabra proclamada, viva y eficaz, prepara la recepción del Sacramento, y en el Sacramento esa Palabra alcanza su máxima eficacia.

Evangelii Gaudium (IV. En torno a la Palabra de Dios)

Crecer es una revolución interna


Todos nos decían que no iba a ser fácil, pero nadie nos dijo que sería tan difícil. Que esto de crecer es una revolución interna, es un constante cambio de planes, es una necesidad de ser distinto sin dejar de ser uno mismo. Que es una cuestión muy personal, pero que puede involucrar a mucha gente o a poca gente, pero en definitiva, a la gente que nos importa.

Nadie nos dijo que había muchos sentimientos, a veces muy contradictorios. La necesidad de estar enamorado, la necesidad de que ese amor sea correspondido. A veces no tenemos las armas para lucharle al crecimiento y, generalmente, debemos conseguirlas durante la batalla. Nadie nos dijo que podíamos sentir angustia, amor, dolor, odio, esperanza y desesperanza en el mismo instante, que un día íbamos a tener que decidir qué camino seguir.

Muchos tienen la suerte de definirlo en su período escolar, otros deben hacerlo en sus días de universidad. A algunos les lleva toda la vida. Pero hay un momento en el que se decide qué camino transitar. Así, como cuando estamos enamorados... Primero conocemos a una persona, comenzamos a mirarla más detenidamente, nos empieza a gustar, y sucede en un instante que nos damos cuenta de que nos hemos enamorado. También en un instante nos percatamos de que debemos hacer bien las cosas. Que no podemos dejarnos abatir por el miedo, que tenemos que ser nosotros mismos, seamos quienes seamos, y así tendrán que aceptarnos.

Pero ser nosotros mismos significa ser sinceros, amables, saber que un gesto vale mucho, que a veces, una sonrisa se torna importantísima. Saber muchas cosas, aprender tantas otras, de eso se trata crecer y, en alguna forma, de eso se trata la vida. De eso se trata la vida... elecciones, crecimientos, aprendizajes. No podemos crecer sin dejar inevitablemente cosas atrás, deshacernos de las viejas creencias, de las cosas que nos limitan, animarnos a salir de nuestras zonas de comodidad para correr algún riesgo.

¿Que es difícil? ¡Claro que lo es! Pero la sensación de haber atravesado algo importante, de haber enfrentado algo que nos costaba, de haber salido adelante, es única, intransferible, inigualable. Todo el tiempo decidimos qué caminos transitar. Todo el tiempo estamos a tiempo de parar, de volver atrás, de desandar camino, de cambiar el rumbo, o de apurar el paso. Pero siempre, y aunque parezca que el momento "pasó", la vida siempre nos da una segunda oportunidad...

Confiemos; nunca nos ocurrirán cosas que no podamos transitar o atravesar. Todo es crecimiento. Como bebés que crecen confiados en sus papás, en que alguien le evitará sufrimientos, confiemos más. Analicemos menos, y disfrutemos del poco o mucho crecimiento que cada uno de nosotros pueda hacer.

Venid a mi los que estáis cansados...

Venid a mi los que estáis cansados...

Creo


Creo en un solo Dios; Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero,engendrado, no creado,de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras,y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria parajuzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una santa, católica y apostólica. 
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.


Mi oración por ti


Muñeca de sal


Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme, hasta que, por fin, llegó al mar. Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto había visto hasta entonces. «¿Quién eres tú?», le preguntó al mar la muñeca de sal. Con una sonrisa, el mar le respondió: «Entra y compruébalo tú misma». Y la muñeca se metió en el mar. Pero, a medida que se adentraba en él, iba disolviéndose, hasta que apenas quedó nada de ella.Antes de que se disolviera el último pedazo, la muñeca exclamó asombrada:
«¡Ahora ya sé quién soy!» «¡Ahora ya sé quién eres!».

Anthony de Mello

Luz para el camino


Había una vez, hace cientos de años en una ciudad de Oriente, un hombre que  caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. 
La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento, se encontró con un amigo. El amigo lo reconoció y le preguntó: ¿Bruno qué haces con una lámpara en la mano, si tu eres ciego?
El ciego le respondió: Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco las calles de memoria. Llevo la luz encendida para que otros encuentren su camino cuando me vean...
No sólo es importante la luz que me guía a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
Podemos alumbrar nuestro propio camino y también ayudar con nuestra luz a que otros encuentren el suyo.
Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil. Muchas veces en lugar de ser luz y alumbrar a los demás, les aportamos nuestras propias sombras y les oscurecemos y dificultamos mucho más el camino.
Son las sombras del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...

La vida... con humor

- Asistencia técnica telefónica, ¿en qué puedo ayudarle?
- No me funciona el módem.
- ¿Se le enciende alguna luz?
- Si, ahora mismo la del salón y la del pasillo.
- ... ...Vale, le mandamos un técnico.

El cariño

El cariño es aquello que somos capaces de expresar a los otros desde el amor profundo y la manifestación explícita de aquello que sentimos.
¡Qué agradable cuando los otros se acercan escogiendo palabras de afecto, bondad y ternura!
El cariño se puede expresar de muchas maneras, con palabras, con objetos... pero sobre todo se expresa con gestos.
Una mirada acogedora, un guiño de ojos, un abrazo... son manifestaciones abiertas de amor verdadero.
No es lo mismo el cariño que la melosería, mientras uno se asienta en el amor, el otro se asienta en la necesidad afectiva de sentirse querido y querer.
La palabra "cariño" no aparece en el Evangelio, pero es lo mismo que la palabra AMOR que aparece 257 veces. 
El mensaje de Jesús es claro ¿no te parece?

Encar
reflejosdeluz@yahoo.es 

Día Internacional de la Paz (21 septiembre)

Cada 21 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Paz. La Asamblea General ha decretado que este día se dedica a reforzar los ideales de la paz en todas las naciones y pueblos del mundo.

El lema de la celebración de este año es «Alianzas para la paz, dignidad para todos», con el fin resaltar la importancia de que todos los grupos sociales trabajen juntos para lograr la paz. La labor de las Naciones Unidas no sería posible sin las alianzas que se formaron antes de su fundación y las miles de alianzas que se forman todos los años entre los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, los grupos de creyentes y otras organizaciones no gubernamentales necesarias para que la Organización pueda lograr los objetivos del futuro.

El Día Internacional de la Paz fue establecido en 1981 por la resolución 36/67 de la Asamblea General para que coincidiera con la sesión de apertura de la misma, que se celebra anualmente el tercer martes de septiembre. El Día de la Paz se conmemoró por primera vez en septiembre de 1982.

En 2001, la Asamblea General aprobó por unanimidad la resolución 55/282 que estableció el 21 de septiembre como un día de cesación del fuego y de no violencia a nivel mundial.

La ONU invita a todas las naciones y pueblos a que cumplan una cesación de hostilidades durante todo ese Día y a que también lo celebren mediante la educación y la sensibilización del público sobre todos los temas relacionados con la paz.

No somos lo que podemos sentir en un instante


No somos lo que podemos sentir en un instante, no somos odio, no somos envidia, no somos rabias, no somos lujuria; somos hijos de Dios que buscamos ser cada vez mejores.

Conocer el corazón del Padre tiene que ser la meta de cada hijo, dado que en el corazón del Padre se encuentran respuestas a los dramas cotidianos que cada uno de nosotros puede vivir, porque: ¿cómo es posible que siendo tan buenos nosotros, podamos sentir cosas tan malas? porque somos humanos, y Dios sabe eso, que buscamos amarle así sea con tanteos.
El autorechazo es uno de los castigos más severos que nos podemos proporcionar nosotros mismos, lo cual se encuentra muy lejos del corazón del Padre Bueno, aquí está un buen ejemplo del corazón palpitante de amor del Padre: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?» Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acuasarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?» Ella respondió: «Nadie, Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más».Juan 8, 1-11.
Somos nuestra bondad expresada en la sencillez de nuestros sentimientos.
Somos el amor que le brindamos a los más débiles.
Somos la caridad en tiempos de emergencias.
Somos de Dios aunque no lo creamos, Dios sí lo cree.
Somos nuestra desición de cada día, no podemos ser aquello que está en la periferia de nuestra vida, los sentimientos negativos son productos externos a nosotros, que no nos definen; nos definen las bondades... por muy chiquitas que ellas pueden ser; no somos pecado, somos gracia de Dios.

¡Cómo quisiera!


Señor, cómo quisiera
en cada aurora aprisionar el día,
y ser tu primavera
en gracia y alegría,
y crecer en tu amor más todavía.

En cada madrugada
abrir mi pobre casa, abrir la puerta,
el alma enamorada,
el corazón alerta,
y conmigo tu mano siempre abierta.

Ya despierta la vida
con su canción de ruidos inhumanos;
y tu amor me convida
a levantar mis manos
y a acariciarte en todos mis hermanos.

Hoy elevo mi canto
con toda la ternura de mi boca,
al que es tres veces santo,
a ti que eres mi Roca
y en quien mi vida toda desemboca.

Te regalo mi corazón


Vivir el Domingo 25º del Tiempo ordinario, ciclo B

Marcos 9,30-37:
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se entera se, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

DOS ACTITUDES MUY DE JESÚS

     El grupo de Jesús atraviesa Galilea camino de Jerusalén. Lo hacen de manera reservada, sin que nadie se entere. Jesús quiere dedicarse enteramente a instruir a sus discípulos. Es muy importante lo que quiere grabar en sus corazones: su camino no es un camino de gloria, éxito y poder. Es lo contrario: conduce a la crucifixión y al rechazo, aunque terminará en resurrección.
     A los discípulos no les entra en la cabeza lo que les dice Jesús. Les da miedo hasta preguntarle. No quieren pensar en la crucifixión. No entra en sus planes ni expectativas. Mientras Jesús les habla de entrega y de cruz, ellos hablan de sus ambiciones: ¿quién será el más importante en el grupo? ¿quién ocupará el puesto más elevado? ¿quién recibirá más honores?
     Jesús «se sienta». Quiere enseñarles algo que nunca han de olvidar. Llama a los Doce, los que están más estrechamente asociados a su misión y los invita a que se acerquen, pues los ve muy distanciados de él. Para seguir sus pasos y parecerse a él han de aprender dos actitudes fundamentales.
     Primera actitud: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y servidor de todos». El discípulo de Jesús ha de renunciar a ambiciones, rangos, honores y vanidades. En su grupo nadie ha de pretender estar sobre los demás. Al contrario, ha de ocupar el último lugar, ponerse al nivel de quienes no tienen poder ni ostentan rango alguno. Y, desde ahí, ser como Jesús: «servidor de todos»
     La segunda actitud es tan importante que Jesús la ilustra con un gesto simbólico entrañable. Pone a un niño en medio de los Doce, en el centro del grupo, para que aquellos hombres ambiciosos se olviden de honores y grandezas, y pongan sus ojos en los pequeños, los débiles, los más necesitados de defensa y cuidado.
     Luego, lo abraza y les dice: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí». Quien acoge a un "pequeño" está acogiendo al más "grande", a Jesús. Y quien acoge a Jesús está acogiendo al Padre que lo ha enviado. Un Iglesia que acoge a los pequeños e indefensos está enseñando a acoger a Dios. Una Iglesia que mira hacia los grandes y se asocia con los poderosos de la tierra está pervirtiendo la Buena Noticia de Dios anunciada por Jesús.
José Antonio Pagola

Oración para el mes de Septiembre

Clic AQUÍ para descargar la oración del mes de Septiembre

Se vive con los demás

La vida se vive con los demás.
Vivir con los demás significa
que tengo que compartirlo todo con ellos.
Tengo que aceptarlos, acogerlos y quererlos.

Sin los demás,
la vida, el amor, y la felicidad son una utopía.
Estamos enlazados unos con otros
mediante infinidad de hilos.
Una vida depende de otra vida
y ninguna se desarrolla sin las demás.

Sólo puedo desarrollarme con ayuda de los demás.
No sólo los necesito porque significan tanto para mí.
Los necesito también
porque puedo hacer mucho por ellos.

Tengo ojos para descubrir a los demás,
oídos para escucharlos,
pies para acercarme a ellos,
manos para tendérselas y un corazón para amarlos.

Oración para educadores

Descargar el archivo AQUI

¿Me harías un favor?


Bienaventurado soy

Bienaventurado soy Señor cuando
reconozco la pobreza de mi corazón,
cuando te reconozco Rey y Señor.

Bienaventurado soy cuando aun
consciente de mis miserias y errores
me abro a la misericordia de Tu amor
y Tu perdón.

Bienaventurado soy cuando
ante Tus pies entrego mis enojos,
enfados y deseos de venganza.
Cuando me dejo acariciar por la
mansedumbre de Tu amor.

Bienaventrado soy Señor cuando
en cada lágrima encuentro el
consuelo de la certeza de
Tu presencia.

Bienaventurado soy cuando
en cada gesto busco construir la paz.
Cuando elijo nombrarte,
dar testimonio de Vos aun sabiendo
que eso puede costarme el rechazo,
la desaprobación.

Bieanventurado soy Señor cuando
te reconozco en mi hermanos,
en el que sufre, en el perseguido,
en el abandonado y salgo, en ellos,
a Tu encuentro.

Amén

La revolución de la ternura

"El ideal cristiano siempre invitará a superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual. Muchos tratan de escapar de los demás hacia la privacidad cómoda o hacia el reducido círculo de los más íntimos, y renuncian al realismo de la dimensión social del Evangelio. Porque, así como algunos quisieran un Cristo puramente espiritual, sin carne y sin cruz, también se pretenden relaciones interpersonales sólo mediadas por aparatos sofisticados, por pantallas y sistemas que se puedan encender y apagar a voluntad.

Mientras tanto, el Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo. La verdadera fe en el Hijo de Dios hecho carne es inseparable del don de sí, de la pertenencia a la comunidad, del servicio, de la reconciliación con la carne de los otros. El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura."

Evangelii Gaudium (II. Sí a las relaciones nuevas que genera Jesucristo)

Mensaje del Papa por la XXIV Jornada Mundial del Enfermo

“Confiar en Jesús misericordioso como María; hagan lo que Él les diga”, es el título del Mensaje del Santo Padre para la XXIV Jornada Mundial del Enfermo (11 de febrero, memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes) Este año la Jornada se celebrará solemnemente en Tierra Santa y el Papa, con ese motivo, reflexiona sobre el relato evangélico de las bodas de Caná, recordando que la enfermedad, sobre todo la grave, pone en crisis la existencia humana y trae consigo interrogantes que excavan en lo más profundo de la persona. 

En el Mensaje, -fechado hoy, 15 de setiembre de 2015 memoria de la Bienaventurada Virgen María Dolorosa- el Papa explica que en Caná “se perfilan los rasgos característicos de Jesús y de su misión”. Y añade que la petición de María “hizo surgir no sólo el poder mesiánico de Jesús, sino también su misericordia”. En la “solicitud de María se refleja la ternura de Dios”. 

El Mensaje del Santo Padre señala que para nuestros seres queridos que sufren debido a la enfermedad pedimos en primer lugar la salud, pero el amor animado por la fe “hace que pidamos para ellos algo más grande que la salud física: pedimos una paz, una serenidad de la vida que parte del corazón y que es don de Dios, fruto del Espíritu Santo que el Padre no niega nunca a los que le piden con confianza”. 

De este modo, el Pontífice invita en su Mensaje a que en esta Jornada Mundial del Enfermo pidamos a Jesús misericordioso “que conceda a todos nosotros esta disponibilidad al servicio de los necesitados, y concretamente de nuestros hermanos y de nuestras hermanas enfermas”. Y aunque este servicio puede resultar fatigoso, pesado, “estamos seguros que el Señor no dejará de transformar nuestro esfuerzo humano en algo divino”. Por eso recuerda que también nosotros “podemos ser manos, brazos, corazones que ayudan a Dios a realizar sus prodigios, con frecuencia escondidos”, “podemos ofrecer nuestras fatigas y sufrimientos como el agua que llenó las tinajas en las bodas de Caná y fue transformada en el vino más bueno”. 

Asimismo, el Santo Padre pide que “cada hospital o cada estructura de sanación sea signo visible y lugar para promover la cultura del encuentro y de la paz, donde la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento, así como también la ayuda profesional y fraterna, contribuyan a superar todo límite y toda división”. 

La enfermedad, especialmente aquella grave, recuerda el Papa, “pone siempre en crisis la existencia humana y trae consigo interrogantes que excavan en lo íntimo”. 

En estas situaciones, precisa, “por un lado la fe en Dios es puesta a la prueba, pero al mismo tiempo revela toda su potencialidad positiva”. La fe “ofrece una clave con la cual podemos descubrir el sentido más profundo de lo que estamos viviendo; una clave que nos ayuda a ver de qué modo la enfermedad puede ser el camino para llegar a una cercanía más estrecha con Jesús, que camina a nuestro lado, cargando la Cruz”, asegura el Pontífice. Y esta clave “nos la proporciona su Madre, María, experta de este camino”. 

Tal y como recuerda el Santo Padre, en las bodas de Caná, “María es la mujer atenta que se da cuenta de un problema muy importante para los esposos”. 

María -recuerda- descubre la dificultad, en cierto sentido la hace suya y, con discreción, actúa rápidamente. De este modo, el Santo Padre se pregunta en el Mensaje “¿Qué enseñanza podemos obtener del misterio de las bodas de Caná para la Jornada Mundial del Enfermo?” 

Así, explica que “el banquete de bodas de Caná es un icono de la Iglesia”: en el centro está Jesús misericordioso que realiza la señal; a su alrededor están los discípulos, las primicias de la nueva comunidad; y cerca a Jesús y a sus discípulos, está María, Madre previdente y orante. María “participa en el gozo de la gente común y contribuye a aumentarla; intercede ante su Hijo por el bien de los esposos y de todos los invitados”, asegura el Pontífice. Y Jesús -añade- no rechazó la petición de su Madre. 

Al respecto, el Santo Padre recuerda que tenemos una Madre que “tiene sus ojos atentos y buenos”, “su corazón materno está lleno de misericordia, las manos que quieren ayudar”. Y esto, explica Francisco, “nos llena de confianza y hace que nos abramos a la gracia y a la misericordia de Cristo”. Del mismo modo, afirma que “María es la Madre ‘consolada’ que consuela a sus hijos”. 

A propósito de los “sirvientes” que reciben de María la indicación, el Papa indica que estos personajes anónimos del Evangelio nos enseñan mucho. Porque no sólo obedecen, “sino que obedecen generosamente”. Si sabemos seguir la voz que dice ‘Hagan lo que Él les diga’, Jesús transformará siempre el agua de nuestra vida en vino apreciado. 

Finalmente, pide para todos los que están al servicio de los enfermos y de los que sufren, “que sean animados por el espíritu de María, Madre de la Misericordia”.+

Nota de la Comisión Episcopal de Migraciones de la CEE sobre los refugiados

Día tras día somos golpeados por las noticias de numerosas personas, que, huyendo de la guerra o del hambre, acaban dejando la vida de manera trágica, en mar o en tierra, o se encuentran en situaciones extremas. Son hombres, mujeres y niños, en no pocos casos familias enteras, que lo han perdido todo. Sólo les queda la vida, y ésta amenazada. Sería horrible que la repetición de los hechos acabara anestesiándonos; que, como dice el Papa Francisco, “la globalización de la indiferencia acabara por secarnos las lágrimas”; que dejáramos de clamar contra “este grave crimen contra la familia humana”, como ha sido calificado también por el mismo Papa Francisco.

Situaciones como las que se están viviendo, que muchos califican de verdadera catástrofe humanitaria, reclaman respuestas urgentes, eficaces y generosas. Europa, a cuyas puertas llaman angustiadas estas personas pidiendo refugio, ha de implicarse con mayor empeño en buscar soluciones globales. Han de comprometerse manera efectiva en primer lugar los gobiernos, pero también los ciudadanos. En nuestro mensaje para la Jornada de las Migraciones, decíamos los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones que ” hay que ponerse dentro de la piel del otro para entender qué esperanzas y deseos les mueven a dejar su tierra, su familia, los lugares conocidos; de qué situaciones busca escapar”. Clama al cielo constatar, junto a las abismales desigualdades de renta media per cápita y de esperanza media de vida, la violencia y las persecuciones desatadas por fanatismos inhumanos o por otras razones políticas.

Desde la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, nos unimos, una vez más, al clamor de tantas organizaciones y comunidades cristianas, a hombres y mujeres de buena voluntad, que se sienten interpelados por esta dramática realidad que nos llega al corazón. No queremos quedar en el silencio para no ser cómplices de la indiferencia y de la llamada política del descarte que denuncia el Papa Francisco.

Hace dos años, ya pedimos al Gobierno desde la Conferencia Episcopal, sin obtener respuesta, la acogida en España de algún grupo de refugiados sirios. Reiteramos nuestra petición de la más amplia generosidad en este momento, para la acogida de quienes piden refugio y acogida de manera urgente. Pedimos también la comprensión y colaboración de todos los ciudadanos, a la vez que ofrecemos la de nuestras comunidades y centros de acogida. Los cristianos tenemos por razones humanitarias y evangélicas un especial deber de justicia y caridad, distintivo de nuestra condición.

Invitamos a orar para que nuestro Dios, el Dios de la Misericordia, conceda la paz y el gozo eterno a los que han muerto buscando un mundo mejor. Pedimos el consuelo de la esperanza para sus familiares, así como la luz y la generosidad para todos los responsables de encontrar las repuestas que, en actual situación, reclaman, a gritos y con lágrimas, tantos hermanos desplazados ante nuestras fronteras de Europa, como un día lo hicieron compatriotas nuestros.

Septiembre de 2015

La viga que tapa mis ojos

Padre enséñame a ver la viga
que tapa mis ojos,
esa que no me deja reconocer
mis propias miserias y errores.

Quítame la viga que me convierte en juez
de mis hermanos, esa me que hace criticarlos,
condenarlos desde mi soberbia.
Esa que me hace solo hablar mal de ellos.

Quítame la viga de los ojos
esa que transforma mi lengua en
instrumento de guerra, destruyendo
y perjudicando a mis hermanos.

Quítame la viga que no deja
salir de mi el don del perdón
y la misericordia.

Quítame Señor la viga de mi ojo
para que deje de ver la paja en el
ojo del hermano;
y dame la gracia de verlos,
mirarlos con la misma misericordia
con que vos me mirás y perdonás.
Amén

Trabaja en silencio


¿Cuántas fotos más tenemos que ver para utilizar el sentido común?

La semana pasada, amanecimos con una noticia sobrecogedora, una fotografía de un niño sirio ahogado en una playa. Huía junto con su familia del horror de la guerra. 
Lo normal a los tres años es verlos en la orilla con el bañador y no vestidos. Lo normal es verlos dando saltos y no tumbados de este modo: boca abajo y de lado, como escuchando el latido de la tierra, si es que ésta tiene todavía corazón. Lo normal a los tres años es que te hagas el muerto y no que lo seas, que sea divertido mojarte, que prefieras las olas grandes a las pequeñas, que le pidas al hermano mayor que te entierre vivo para que saques la cabeza y después, con el cuerpo embadurnado en arena, corras deprisa hacia el mar. Lo normal a los tres años es que poses para una foto en un lugar como éste y que nadie tenga que pixelarte la cara.

La fotografía ya forma parte del álbum migratorio de la infamia: un niño varado en la playa como si fuera un pez en pantalones cortos.  Aquí tenemos una imagen que de verdad nos salpica como el ácido, evocadora del horror. ¿Cuántas fotos más tenemos que ver para utilizar el sentido común?

Personas con las que contamos

¡Buenos días!
Comenzamos un nuevo día, seguro que repleto de un montón de cosas que aprender, que compartir y que disfrutar.
Momentos que compartimos con un montón de personas. Estamos aquí gracias a su ayuda. Son personas con las que contamos siempre y que nos quieren y nos cuidan cada día: padres, familiares, profesores, amigos, entrenadores, monitores, salesianos, ... ¿Os imaginarías una vida sin todos ellas? realmente es para sentirse muy queridos y muy afortunados.
Ahora piensa especialmente en una de esas personas. Si te es difícil elegir puedes quedarte con varias. Estas invitado a pensar hoy un mensaje de cariño y agradecimiento para esa o esas personas. 
Tomate unos minutos, en tu sitio, en silencio. Puedes acompañarte de un bolígrafo, pintura o papel y escribir para ella o para ellas un mensaje sencillo. O, simplemente, puedes pensarlo y elegir cómo acompañar ese mensaje: si mediante un abrazo, un beso, una sonrisa, ... y en qué momento vas a hacer entrega de tu mensaje a esa persona.
Que sepamos disfrutar, valorar y agradecer el cuidado de todas esas personas que nos quieren. Que sepamos contar con ellas en nuestra vida.