Compartiendo vida... Alas de libertad
Alzar el vuelo es sinónimo de madurez, de felicidad interior y de sentirnos parte del universo que Dios nos ha regalado.
Para volar en libertad es necesario no sentirnos amenazados por el arma que nos puede destruir, de no ser así nuestro vuelo será arriesgado y temeroso... será un vuelo alocado y sin destino concreto que nos desgastará sin alcanzar ningún sitio.
Si la paloma de color blanco es signo de paz es porque el color de las nubes que alcanzamos son blancas y nos invitan a sentirnos parte de ellas, que al fin y al cabo, es sentirnos parte del cielo que deseamos surcar.
Por eso hoy, día de la paz y la no violencia, alzo mi vuelo para ser "paloma blanca" que, junto a otras muchas palomas, elevamos nuestra vida hacia el Amor y la Bondad.
Encar_AM
Concédenos la Paz
Concédenos la paz que
ROMPA nuestro silencio en medio de la violencia
y resonarán las voces proféticas
Concédenos la paz que nos
DERRIBE de la torre de nuestro orgullo
y aprenderemos a lavar los pies del prójimo
Concédenos la paz que nos
VACÍE del odio y la intolerancia
y convertiremos los fusiles en guitarras, y cantaremos
Concédenos la paz que
CIERRE nuestras bocas cuando hablemos demasiado
y aprenderemos a escuchar y comprender a los demás
Concédenos la paz que
PERTURBE nuestra apatía
y bailaremos juntos bajo el sol
Concédenos la paz que
INFLAME nuestros corazones aletargados
y seremos llama permanente que haga brillar el amor y la justicia
ROMPA nuestro silencio en medio de la violencia
y resonarán las voces proféticas
Concédenos la paz que nos
DERRIBE de la torre de nuestro orgullo
y aprenderemos a lavar los pies del prójimo
Concédenos la paz que nos
VACÍE del odio y la intolerancia
y convertiremos los fusiles en guitarras, y cantaremos
Concédenos la paz que
CIERRE nuestras bocas cuando hablemos demasiado
y aprenderemos a escuchar y comprender a los demás
Concédenos la paz que
PERTURBE nuestra apatía
y bailaremos juntos bajo el sol
Concédenos la paz que
INFLAME nuestros corazones aletargados
y seremos llama permanente que haga brillar el amor y la justicia
Oración de las Naciones Unidas
Señor, nuestra tierra es sólo un astro pequeño, perdido en la Inmensidad del universo.
Tarea nuestra es hacer de ella un planeta donde no vivamos atormentados por las guerras.
Ni torturados por el hambre y el terror, ni desganados y divididos por ideologías, razas o color de la piel.
Danos acierto y valentía para poner desde hoy manos o la obra con el fin de que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan un día llamarse: con orgullo hombres.
Yo quiero la paz del mundo
Ojalá llegue un día en que todos los ejércitos del mundo no hagan falta, porque los países no quieren ya arreglar sus problemas luchando con armas
Ojalá llegue el día en que nadie se atreva ya a quitar la vida a otro ser humano.
Ojalá entendiésemos de una vez que es mucho más barato... ¡pero mucho más barato! evitar una guerra que pagar sus muertes y sus destrozos.
Padre Dios, nosotras deseamos sembrar el mundo de paz.
Y, para conseguirlo, sabemos que tenemos que educarnos plantándola en cada corazón.
Enséñanos que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
Don de haya odio, haz que yo lleve amor.
Donde haya ofensa, que yo lleve el perdón.
Donde haya discordia, que yo lleve la unión.
A veces nos preguntamos, por qué se fabrican armas.
A veces también nos decimos por que hay gente que. cultiva en su corarán el odio y no el amor.
Por eso le pedimos a Dios:
Donde haya odio, Señor, haz que yo lleve amor.
Donde haya ofensa, que yo lleve el perdón
Donde haya discordia, que yo lleve la unión.
Vivir el 4º domingo de TO, Ciclo A
MATEO 5, 1-12
Al ver Jesús
las multitudes subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos. Él
tomó la palabra y se puso a enseñarles así: Dichosos los que eligen ser pobres,
porque sobre ésos reina Dios. Dichosos los que sufren, porque ésos van a
recibir el consuelo. Dichosos los sometidos, porque ésos van a heredar la
tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de esa justicia, porque ésos van a
ser saciados. Dichosos los que prestan ayuda, porque ésos van a recibir ayuda.
Dichosos los limpios de corazón, porque ésos van a ver a Dios. Dichosos los que
trabajan por la paz, porque a ésos los va a llamar Dios hijos suyos. Dichosos
los que viven perseguidos por su fidelidad, porque sobre ésos reina Dios.
Dichosos vosotros cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier
modo por causa mía. Estad alegres y contentos, que grande es la recompensa que
Dios os da.
UNA IGLESIA MÁS EVANGÉLICA
Al formular las bienaventuranzas, Mateo, a
diferencia de Lucas, se preocupa de trazar los rasgos que han de caracterizar a
los seguidores de Jesús. De ahí la importancia que tienen para nosotros en
estos tiempos en que la Iglesia ha de ir encontrando su propio estilo de vida en
medio de una sociedad secularizada.
No es posible proponer la Buena Noticia de Jesús de
cualquier forma. El Evangelio solo se difunde desde actitudes evangélicas. Las
bienaventuranzas nos indican el espíritu que ha de inspirar la actuación de la
Iglesia mientras peregrina hacia el Padre. Las hemos de escuchar en actitud de
conversión personal y comunitaria. Solo así hemos de caminar hacia el futuro.
Dichosa la Iglesia «pobre de espíritu» y de corazón
sencillo, que actúa sin prepotencia ni arrogancia, sin riquezas ni esplendor,
sostenida por la autoridad humilde de Jesús. De ella es el reino de Dios.
Dichosa la Iglesia que «llora» con los que lloran y
sufre al ser despojada de privilegios y poder, pues podrá compartir mejor la
suerte de los perdedores y también el destino de Jesús. Un día será consolada
por Dios.
Dichosa la Iglesia que renuncia a imponerse por la
fuerza, la coacción o el sometimiento, practicando siempre la mansedumbre de su
Maestro y Señor. Heredará un día la tierra prometida.
Dichosa la Iglesia que tiene «hambre y sed de
justicia» dentro de sí misma y para el mundo entero, pues buscará su propia
conversión y trabajará por una vida más justa y digna para todos, empezando por
los últimos. Su anhelo será saciado por Dios.
Dichosa la Iglesia compasiva que renuncia al
rigorismo y prefiere la misericordia antes que los sacrificios, pues acogerá a
los pecadores y no les ocultará la Buena Noticia de Jesús. Ella alcanzará de
Dios misericordia.
Dichosa la Iglesia de «corazón limpio» y conducta
transparente, que no encubre sus pecados ni promueve el secretismo o la
ambigüedad, pues caminará en la verdad de Jesús. Un día verá a Dios.
Dichosa la Iglesia que «trabaja por la paz» y lucha
contra las guerras, que aúna los corazones y siembra concordia, pues contagiará
la paz de Jesús que el mundo no puede dar. Ella será hija de Dios.
Dichosa la Iglesia que sufre hostilidad y
persecución a causa de la justicia sin rehuir el martirio, pues sabrá llorar
con las víctimas y conocerá la cruz de Jesús. De ella es el reino de Dios.
La sociedad actual necesita conocer comunidades
cristianas marcadas por este espíritu de las bienaventuranzas. Solo una Iglesia
evangélica tiene autoridad y credibilidad para mostrar el rostro de Jesús a los
hombres y mujeres de hoy.
José
Antonio Pagola
Dinámica de Cuaresma´17 "Viajamos juntos con Jesús"
Haciendo CLICK en la imagen podréis descargar, en un documento de Word, la dinámica de cuaresma que hemos preparado para este año.
Anuncio urgente
Se necesita...
-Un ejercito pacífico y unido que crea en el valor de las pequeñas cosas.
-Gente que construya la historia y no se deje arrastrar por los acontecimientos.
-Más corazones desarmados , en un mundo lleno de guerras.
-Almas magnánimas en una sociedad interesada.
-Espíritus fuertes para un siglo de mediocridades.
-Mas trabajadores y menos personas que critiquen.
-Mas ciudadanos que digan : "voy a tratar de hacer algo" y menos que se contenten con : "es imposible".
-Un numero mayor de audaces que se lancen al fondo del problema para resolverlo y un numero menor de fatalistas acomodados en la omisión.
-Más amigos que se arremanguen con nosotros y menos demoledores que apunten solo defectos.
-Más gente que almacene esperanza y menos frustrados que acarreen toneladas de desánimos.
-Mas personalidades que perseveren y menos colegas que comienzan y nunca acaban.
-Mas rostros sonrientes y menos frentes nubladas.
-Mas compañeros bien asentados en la realidad y menos soñadores pendientes de las ilusiones pasajeras.
-Un mundo de manos bienhechoras encendiendo una luz para iluminar el pesimismo de la multitud.
-un fósforo, en las manos... pequeño, pero tan importante, pequeño, insignificante, pero que ilumine, disipando la oscuridad.
Construimos el mundo
Señor, te damos gracias
por los hombres que trabajan en paz
y los que construyen un mundo más feliz.
Sin embargo,
a menudo vemos en la televisión,
niños, mujeres y hombres que sufren.
Tienen hambre,
están heridos por la guerra,
cazados en sus casas,
acribillados por las bombas y los fusiles.
También vemos, a veces,
hombres y mujeres que se sacrifican
por los que sufren,
y les ayudan a aliviarse.
Luchan contra el mal,
sonríen a los que temen y a los débiles,
les infunden aliento y esperanza.
Señor, cuando se ama de verdad,
el sufrimiento es menos pesado de llevar,
las injusticias retroceden
y las rencillas se apagan.
Enséñanos a amar, a luchar, a sonreír
para que llegue a nosotros
la paz y la amistad,
para que florezca la esperanza,
en el corazón de todos y cada uno.
por los hombres que trabajan en paz
y los que construyen un mundo más feliz.
Sin embargo,
a menudo vemos en la televisión,
niños, mujeres y hombres que sufren.
Tienen hambre,
están heridos por la guerra,
cazados en sus casas,
acribillados por las bombas y los fusiles.
También vemos, a veces,
hombres y mujeres que se sacrifican
por los que sufren,
y les ayudan a aliviarse.
Luchan contra el mal,
sonríen a los que temen y a los débiles,
les infunden aliento y esperanza.
Señor, cuando se ama de verdad,
el sufrimiento es menos pesado de llevar,
las injusticias retroceden
y las rencillas se apagan.
Enséñanos a amar, a luchar, a sonreír
para que llegue a nosotros
la paz y la amistad,
para que florezca la esperanza,
en el corazón de todos y cada uno.
Dame tu fuerza
Padre, haz que mis ojos vean lo que Tú ves,
haz que mis oídos oigan
el estruendo de tu voz
en las ondas de lo creado.
Haz que mi hablar sea
un baño de palabras de néctar,
que se viertan sobre hombres
presa de amargura.
Haz que mis labios sólo canten
los cantos de tu amor y tu alegría.
Padre amado,
realiza por medio de mí la obra de la verdad.
Ten mis manos ocupadas
en servir a todos los hombres.
Haz que mi voz esparza de continuo
semillas de amor para Ti
en el terreno de los hombres que te buscan.
Haz que mis pies avancen siempre
por el camino de la justicia.
Guíame de mi ignorancia a tu luz.
Padre, mueve mi corazón
y hazme sentir simpatía
por todas las criaturas vivientes.
Que tu Palabra sea el Maestro de la mía.
Piensa con mis pensamientos,
porque mis pensamientos
son tus pensamientos,
mi mano es tu mano,
mis pies son tus pies,
mi vida es tu fuerza
para hacer justicia entre los hombres.
haz que mis oídos oigan
el estruendo de tu voz
en las ondas de lo creado.
Haz que mi hablar sea
un baño de palabras de néctar,
que se viertan sobre hombres
presa de amargura.
Haz que mis labios sólo canten
los cantos de tu amor y tu alegría.
Padre amado,
realiza por medio de mí la obra de la verdad.
Ten mis manos ocupadas
en servir a todos los hombres.
Haz que mi voz esparza de continuo
semillas de amor para Ti
en el terreno de los hombres que te buscan.
Haz que mis pies avancen siempre
por el camino de la justicia.
Guíame de mi ignorancia a tu luz.
Padre, mueve mi corazón
y hazme sentir simpatía
por todas las criaturas vivientes.
Que tu Palabra sea el Maestro de la mía.
Piensa con mis pensamientos,
porque mis pensamientos
son tus pensamientos,
mi mano es tu mano,
mis pies son tus pies,
mi vida es tu fuerza
para hacer justicia entre los hombres.
Vivir el 3º domingo de TO, Ciclo A
MATEO 4, 12-23
Al enterarse
de que habían detenido a Juan, Jesús se retiró a Galilea. Dejó Nazaret y se estableció en Cafarnaún,
junto al mar, en territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta
Isaías: ¡País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los paganos! El pueblo que
habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y
sombra de muerte una luz les brilló (Is 8,2-9,1). Desde entonces empezó Jesús a
proclamar: - Enmendaos, que está cerca el reinado de Dios. Caminando junto al
mar de Galilea, vio a dos hermanos: a Simón, el llamado Pedro, y a Andrés, su
hermano, que estaban echando una red de mano en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: - Veníos conmigo y os haré
pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando adelante vio a otros dos hermanos: a
Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en la barca poniendo a punto
las redes, con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó. Inmediatamente dejaron la
barca y a su padre y lo siguieron. Jesús
fue recorriendo Galilea entera, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando
la buena noticia del reino y curando todo achaque y enfermedad del pueblo.
ALGO NUEVO Y BUENO
El primer escritor que recogió la actuación y el
mensaje de Jesús lo resumió todo diciendo que Jesús proclamaba la «Buena
Noticia de Dios». Más tarde, los demás evangelistas emplean el mismo término
griego (euaggelion) y expresan la misma convicción: en el Dios anunciado por
Jesús, las gentes encontraban algo «nuevo» y «bueno».
¿Hay todavía en ese Evangelio algo que pueda ser
leído, en medio de nuestra sociedad indiferente y descreída, como algo nuevo y
bueno para el hombre y la mujer de nuestros días? ¿Algo que se pueda encontrar
en el Dios anunciado por Jesús y que no proporciona fácilmente la ciencia, la
técnica o el progreso? ¿Cómo es posible vivir la fe en Dios en nuestros días?
En el Evangelio de Jesús, los creyentes nos
encontramos con un Dios desde el que podemos sentir y vivir la vida como un
regalo que tiene su origen en el misterio último de la realidad que es Amor.
Para mí es bueno no sentirme solo y perdido en la existencia ni en manos del
destino o el azar. Tengo a Alguien en quien puedo confiar y a quien puedo
agradecer la vida.
En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un
Dios que, a pesar de nuestras torpezas, nos da fuerza para defender nuestra
libertad sin terminar siendo esclavos de cualquier ídolo; para seguir
aprendiendo siempre formas nuevas y más humanas de trabajar y de disfrutar, de
sufrir y de amar. Para mí es bueno poder contar con la fuerza de mi pequeña fe
en ese Dios.
En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un
Dios que despierta nuestra responsabilidad para no desentendernos de los demás.
No podremos hacer grandes cosas, pero sabemos que podemos contribuir a una vida
más digna y más dichosa para todos pensando sobre todo en los más necesitados e
indefensos. Para mí es bueno creer en un Dios que me pregunta con frecuencia
qué hago por mis hermanos. Me hace vivir con más lucidez y dignidad.
En el Evangelio de Jesús nos encontramos con un
Dios que nos ayuda a entrever que el mal, la injusticia y la muerte no tienen
la última palabra. Un día, todo lo que aquí no ha podido ser, lo que ha quedado
a medias, nuestros anhelos más grandes y nuestros deseos más íntimos alcanzarán
en Dios su plenitud. A mí me hace bien vivir y esperar mi muerte con esta
confianza.
Cada uno de nosotros tiene que decidir cómo quiere
vivir y cómo quiere morir. Cada uno ha de escuchar su propia verdad. Para mí no
es lo mismo creer en Dios que no creer. A mí me hace bien poder hacer mi
recorrido por este mundo sintiéndome acogido, fortalecido, perdonado y salvado
por el Dios revelado en Jesús.
José Antonio Pagola
Dios creador del universo (Oración Ecuménica)
La siguiente oración compuesta por religiosos cristianos, judíos y musulmanes se utilizó en muchos lugares en cultos interreligiosos en la época de la Guerra del Golfo en 1991:
Dios eterno, Creador del universo, no hay otro Dios más que tú.
Grandes y maravillosas son tus palabras, admirables son tus caminos.
Te damos gracias por la gran variedad esplendorosa de tu creación.
Te damos gracias por las muchas formas en que afirmamos tu presencia y designio,
y la libertad de hacerlo así.
Perdona nuestros ataques a tu creación.
Perdona nuestra violencia contra nuestro prójimo.
Estamos sobrecogidos y agradecidos por tu amor persistente
a todos y cada uno de tus hijos:
cristianos, judíos, musulmanes,
así como a los de otras religiones.
Concede a todos y a nuestros dirigentes los atributos de los fuertes;
respecto mutuo en palabras y hechos,
moderación en el ejercicio del poder, y
la voluntad de paz con justicia para todos.
Dios eterno, Creador del universo, no hay otro Dios más que tú. Amén.
(Tomado de Current Dialogue 24/93, p.36)
Dios eterno, Creador del universo, no hay otro Dios más que tú.
Grandes y maravillosas son tus palabras, admirables son tus caminos.
Te damos gracias por la gran variedad esplendorosa de tu creación.
Te damos gracias por las muchas formas en que afirmamos tu presencia y designio,
y la libertad de hacerlo así.
Perdona nuestros ataques a tu creación.
Perdona nuestra violencia contra nuestro prójimo.
Estamos sobrecogidos y agradecidos por tu amor persistente
a todos y cada uno de tus hijos:
cristianos, judíos, musulmanes,
así como a los de otras religiones.
Concede a todos y a nuestros dirigentes los atributos de los fuertes;
respecto mutuo en palabras y hechos,
moderación en el ejercicio del poder, y
la voluntad de paz con justicia para todos.
Dios eterno, Creador del universo, no hay otro Dios más que tú. Amén.
(Tomado de Current Dialogue 24/93, p.36)
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, del 18 al 25 de enero de 2017
Al menos una vez al año, muchos
cristianos toman conciencia de la gran diversidad de formas de adorar a Dios,
se conmueven y caen en la cuenta de que no es tan extraña la manera en que el
prójimo rinde culto a Dios.
El acontecimiento que desencadena
esta experiencia única se conoce como la Semana de oración por la unidad de los
cristianos. Congregaciones y parroquias de todo el mundo toman parte en la
semana de oración, que se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero (en el
hemisferio norte) y en torno a Pentecostés (en el hemisferio sur). Durante este
período, se intercambian los púlpitos y se organizan oficios ecuménicos
especiales.
Información y recursos
en la
página de la Conferencia Episcopal Española
Espíritu de verdad (Oración Ecuménica)
Oración de Su Eminencia Arzobispo Mar Swerios Malki Mourad Iglesia Ortodoxa Siria de Jerusalén y Tierra Santa
Del Tesoro Espiritual en el Devocionario Canónico
12 – Súplica al Espíritu Santo
Del Tesoro Espiritual en el Devocionario Canónico
12 – Súplica al Espíritu Santo
Divino Consolador, Espíritu de Verdad, tesoro de bondad y fuente de vida; tú que repartes dones y dispensas favores divinos, ven a habitar en nosotros y límpianos de toda mancha. Señor, crea en nosotros un corazón limpio, y renueva en nosotros un espíritu recto, así como el espíritu de templanza y pureza, el espíritu de piedad y santidad, el espíritu de discernimiento y fuerza, y el espíritu de conocimiento y el temor de ti, oh Dios. Permanece con nosotros y entre nosotros, guiándonos, ayudándonos, fortificándonos y confortándonos. Espíritu Santo, compasivo y bueno, dame una fuente de lágrimas para que con ella pueda lavar mi corazón y limpiarlo de su suciedad para que te agrade habitar en él. Enciende en él el fuego de tu amor divino, y renueva y reaviva en mí el espíritu del bien obrar, para que pueda vivir en ti por siempre jamás.
Señor, Tú amas la justicia (Oración Ecuménica)
La siguiente oración procede de un culto matutino en un Centro Ecuménico:
Señor,
tú amas la justicia y estableces la paz en la tierra.
Traemos ante ti la desunión del mundo de hoy;
la violencia absurda, y las numerosas guerras
que quebrantan el espíritu de los pueblos del mundo;
la codicia humana y la injusticia,
que alimentan el odio y las contiendas.
Envía tu espíritu y renueva la faz de la tierra;
enséñanos a ser compasivos con toda la familia humana;
refuerza la voluntad de todos aquellos
que luchan por la justicia y la paz,
y danos la paz que el mundo no nos puede dar.
Señor,
tú amas la justicia y estableces la paz en la tierra.
Traemos ante ti la desunión del mundo de hoy;
la violencia absurda, y las numerosas guerras
que quebrantan el espíritu de los pueblos del mundo;
la codicia humana y la injusticia,
que alimentan el odio y las contiendas.
Envía tu espíritu y renueva la faz de la tierra;
enséñanos a ser compasivos con toda la familia humana;
refuerza la voluntad de todos aquellos
que luchan por la justicia y la paz,
y danos la paz que el mundo no nos puede dar.
Dame calma (Oración)
Señor, dame calma, desacelera el ritmo de mi corazón silenciando mi mente.
Afirma mi paso con la visión del futuro.
Haz que encuentre la calma de las montañas.
Rompé en mi la tensión de mis nervios y músculos
con la dulce música de los arroyos que viven en mi memoria.
Haz que viva intensamente la paz del sueño.
Enseñame a tomar vacaciones de un minuto,
al detenerme a mirar una flor, al conversar con un amigo,
al contemplar un amanecer o al leer algunas líneas de un buen libro.
Recuérdame cada día la fábula de la liebre y la tortuga, para que sepa que vivir más intenso no quiere decir vivir más rápido y que la vida es más que aumentar la velocidad.
Haz que voltee hacia las ramas del roble que florece y que
comprenda que creció grande y fuerte porque creció despacio y bien.
Dame calma Señor, desacelera mi paso y pueda echar mis raíces en la buena tierra con lo que realmente vale,
para así crecer hacia las estrellas.
Anhelo creer de corazón (Oración)
Señor, anhelo creer de corazón y de palabra.
Creer con la cabeza y con las manos.
Negar que el dolor tenga la última palabra.
Arriesgarme a pensar
que no estamos definitivamente solos.
Anhelo saltar al vacío
en vida, de por vida,
y afrontar cada jornada
con la certeza de que Vos estás.
Anhelo avanzar a través de la duda.
Atesorar, sin mérito ni garantía,
alguna certidumbre frágil.
Sonreír en la hora difícil
con la risa más clara que pueda imaginarme.
Porque el Amor habla a su modo,
acariciando intocables.
Anhelo mirar con Tus ojos!
Anhelo hablar con Tus palabras!
Anhelo amar con Tú corazón!
Oracion del que busca
«Señor, Dios mío, mi única esperanza,
haz que cansado nunca deje de buscarte,
sino que busque tu rostro siempre con ardor.
Dame la fuerza de buscar,
tú que te has dejado encontrar,
y me has dado la esperanza de encontrarte siempre nuevo.
Ante Vos están mi fuerza y mi debilidad:
conserva aquélla, ésta sánala.
Ante Vos están mi ciencia y mi ignorancia;
allí donde me has abierto, acógeme al cruzar el umbral;
allí donde me has cerrado, ábreme cuando llamo.
Haz que me acuerde de Vos,
que te entienda, que te ame. Amén».
(San Agustín, De Trinitate, 15,28,51)
Desde que mi voluntad (Oración)
Desde que mi voluntad
está rendida a la tuya Señor,
yo conozco la medida
de la mejor libertad.
Vení Señor, y tomá
las riendas de mi albedrío;
de tu mano me confío
y a tu mano me entrego,
que es poco lo que me niego
si yo soy tan tuyo, y vos tan mío.
A fuerza de amor humano
me abrazo en amor divino.
La santidad es camino
que va de mí hacia mi hermano.
Me di sin tender la mano
para cobrar el favor;
me di en la salud y en dolor
a todos, y de tal suerte
que me ha encontrado la muerte
sin nada más que el amor.
Que así sea.
José Luis Blanco Vega, sj
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, del 18 al 25 de enero de 2013
El acontecimiento que desencadena esta experiencia única se conoce como la Semana de oración por la unidad de los cristianos. Congregaciones y parroquias de todo el mundo toman parte en la semana de oración, que se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero (en el hemisferio norte) y en torno a Pentecostés (en el hemisferio sur). Durante este período, se intercambian los púlpitos y se organizan oficios ecuménicos especiales.
Información y recursos en la página de la Conferencia Episcopal Española
Enséñame a esperar (Oración)
Ven Espíritu Santo , y enséñame a esperar.
Porque las cosas que deseo no llegan rápidamente, enséñame a esperar.
Porque no puedo pretender que los demás cambien de un día para el otro, enséñame a esperar.
Porque yo mismo voy cambiando muy lentamente, enséñame a esperar.
Porque la vida tiene sus estaciones y todo llega a su tiempo, enséñame a esperar.
Para que acepte que no estoy en el cielo sino en la tierra, enséñame a esperar.
Para que no le exija a este día lo que no me pueda dar, enséñame a esperar.
Para que reconozca que el mundo no puede estar a mi servicio, enséñame a esperar.
Ven Espíritu Santo, y enséñame a aceptar que muchas cosas se postergan, para que valore lo que la vida me propone ahora, aunque sea pequeño, aunque parezca poco, ven Espíritu Santo, enséñame a esperar. Amén!
Víctor Manuel Fernández
Oración de Mahatma Gandhi
SEÑOR...
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a no juzgarme como a los demás..
No me dejes caer en el orgullo si triunfo,
ni en la desesperación su fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la
experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y
que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme
y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.
¡Señor... si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!
Sin avisar (Oración)
Sin avisar, se presentó el ángel de Dios a María.
Sin avisar, se le pidió una respuesta.
Sin avisar, sin dar demasiadas explicaciones.
Sin avisar, sin aclarar mucho las cosas,
sin avisar, sin tiempo para pensarlo todo muy bien.
¡Hágase!
Y algo se hace.
Y algo se comienza.
¡Hágase!
… aunque no lo entiendo muy bien
… aunque no me lo puedo explicar.
… aunque no tenga fuerzas.
… aunque no me sienta preparado...
Hoy te digo Señor: hágase!
Que se haga como Vos quieras.
Que se haga a tu manera.
Hágase, sí, Señor, pero ten en cuenta mi condición.
¡Hágase!
Yo no lo dudo. Yo no sé cómo.
Pero confío!
Credo de la esperanza (Ecumenismo)
Creo en Dios.
En el Dios de los credos, con todas sus verdades.
Pero, por sobre todo, en un Dios
que resucita de la letra muerta
para hacerse parte de la vida.
Creo en un Dios que acompaña de cerca
cada paso de mi caminar por esta tierra:
muchas veces detrás, observando y sufriendo con mis errores;
otras veces a mi lado, hablando y enseñándome;
y otras veces delante, guiando y marcando el ritmo de la marcha.
Creo en un Dios de carne y sangre, Jesucristo,
un Dios que vivió en mi piel y se probó mis zapatos,
un Dios que anduvo mis caminos y sabe de luces y de sombras.
Un Dios que comió y que pasó hambre,
que conoció un hogar y sufrió la soledad,
que fue aclamado y condenado, besado y escupido, amado y odiado.
Un Dios que fue a fiestas y a entierros.
Un Dios que rió y que lloró.
Creo en un Dios que tiene atenta -hoy- su mirada sobre el mundo,
que ve los odios que segregan, que dividen,
que marginan, que hieren y que matan;
que ve las balas perforando la carne
y la sangre inocente que riega la tierra;
que ve la mano que se mete en la lata y en el bolsillo ajeno,
robando lo que otro necesita para comer;
que ve al juez que sentencia a favor del mejor postor,
vistiendo la verdad y la justicia de hipocresía;
que ve los ríos sucios y los peces muertos, los tóxicos
destruyendo la tierra y perforando el cielo;
que ve el futuro hipotecado y la deuda del hombre que crece.
Creo en un Dios que ve esto...
y sigue llorando...
Pero creo también en un Dios
que ve a una madre dando a luz: vida que nace del dolor;
que ve a dos niños jugando: semilla solidaria que crece;
que ve a la flor brotar de las ruinas: un nuevo comienzo;
que ve a tres locas reclamando justicia: la ilusión que no muere;
que ve al sol levantarse cada mañana: tiempo de oportunidades;
Creo en un Dios que ve esto...
y ríe,
porque,
a pesar de todo,
hay esperanza...
© Gerardo Oberman, Argentina
Te alabamos por tu creación (Ecumenismo)
Oración de Su Eminencia Monseñor Paul Nabil Sayyah Arzobispo Maronita de Haifa y Tierra Santa
Dios Padre de todos, te alabamos por tu creación y con tu creación. Por amor diste el ser a todo y continúas vigilando todo el universo y manteniéndolo con amor. Venimos a ti con plena confianza para pedir perdón por el daño que hemos hecho y estamos haciéndonos entre nosotros y a tu creación, en especial en los tiempos actuales y en varias partes del mundo.
Señor Jesucristo, tú viniste a traernos paz, para que todos los pueblos puedan tener vida, y tenerla en abundancia. Cuando nos preparamos para revivir los acontecimientos de tu encarnación ayúdanos a recordar vivamente que nos has llamado a ser constructores de la paz y a ayudarnos mutuamente a alcanzar la plenitud de la vida a la que has llamado a todos y cada uno de los seres humanos. Mira solícito a cuantos sufren por hambre, desplazamiento, injusticia, violencia, discriminación, y a todos los marginados en nuestras sociedades.
Para Jerusalén y toda tu tierra natal pedimos una especial bendición y oramos por que cuantos tienen el privilegio de vivir allí puedan recordar que son hijos de un mismo Padre que quiere que todos y cada uno de ellos puedan disfrutar plenamente de la vida. Concede a los gobernantes, en Tierra Santa y en cualquier parte del mundo, la sabiduría y el coraje de hacer todo lo posible por traer una paz justa y una reconciliación duradera. No les permitas que utilicen diferentes medidas al cuidar de tu pueblo y de tu creación ni que justifiquen la violencia excesiva al servicio de sus objetivos.
Espíritu Santo, Dios de Luz, ilumina a todos y cada uno de los seres humanos, en especial a los que tienen la enorme responsabilidad de tomar decisiones que afectan a las vidas de millones de personas en todo el mundo, para que recuerden que la búsqueda del poder, la dominación y las ganancias materiales nunca les dará una dicha duradera. El amor y sólo el amor puede conducir a la felicidad y la paz verdaderas y perdurables y llevar a toda la humanidad y a la creación entera a la plenitud de vida dando así gloria al Creador y Padre de todos. Amén
Calendario Litúrgico Pastoral 2016-17
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A partir de hoy
Tu vida puede tomar uno de dos rumbos. La única manera de salir adelante en la vida es no culpar a los demás de lo que te sucede.
Tu eres el arquitecto de tu vida, Y si la vida no te ha sido muy favorable hasta ahora, el futuro puede cambiar y depende especialmente de ti.
Si has tenido muchos fracasos, estas en una excelente posición para comenzar una nueva vida, pues eres experto en conocer cómo no deben hacerse las cosas.
Cuando tu sabes que es lo errado, no lo repetirás en el futuro
y te acercara cada vez mas al éxito.
A partir de hoy tu vida puede tomar uno de dos rumbos:
el éxito o el fracaso, la felicidad o la infelicidad.
Es tu decisión qué camino tomar
y tienes igual oportunidad de seguir uno u otro sendero.
Tienes las mismas posibilidades para cualquiera de los dos.
La forma de tomar el sendero del triunfo es... ¡dejar de culpar a los demás!
asumir tu propia responsabilidad
y virar hacia una actitud mental positiva y constructiva.
Elimina los "si no fuera por...". “Si no fuera por mis padres yo habría hecho...",
"si no fuera por este gobierno, yo estaría...", “si hubiera tenido dinero...",
"si me consideraran en la oficina...", Nada soluciona el culpar a los demás.
Si las cosas te sucedieron, es en gran parte tu responsabilidad.
Asúmela y tu vida cambiara.
Las sorpresas de cada día
"Cada día tiene reservada una sorpresa. Pero solamente si estamos esperándola podremos verla, oírla o sentirla cuando viene. No tengamos miedo de recibir la sorpresa de cada día, sea triste o alegre. Abrirá un lugar nuevo en nuestros corazones, un lugar donde podremos dar la bienvenida a nuevos amigos y celebrar de manera más plena nuestra común humanidad".
"El gozo y la tristeza nunca están separados... son los padres de nuestro crecimiento espiritual".
Henri Nouwen
Pasar por encima de nuestras heridas
"A veces tenemos que pasar por encima de nuestra ira, de nuestros celos, de nuestros sentimientos rechazo y seguir adelante. La tentación es quedarnos atascados en nuestras emociones negativas, palpándolas por todos lados, como si ése fuera el lugar al que perteneciéramos. Entonces nos convertimos en el ofendido, o el olvidado, o el abandonado. Podemos adherirnos a estas identidades negativas e inclusive derivar de ellas un morboso placer. Puede ser bueno examinar bien estos sentimientos y tratar de descubrir de dónde vienen. Pero siempre llega el momento de pasar por encima de ellos, dejarlos atrás y seguir viajando".
Henri Nouwen
El vencedor y el perdedor
1. Cuando un vencedor comete un error, dice:"¡Yo me equivoque!"
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue mi culpa."
2. Un vencedor trabaja duro y tiene más tiempo.
Un perdedor está siempre "muy ocupado" para hacer lo que es necesario.
3. Un vencedor enfrenta y supera los problemas.
Un perdedor da vueltas y nunca consigue resolverlos.
4. Un vencedor se compromete.
Un perdedor hace promesas.
5. Un vencedor dice: "Yo soy bueno, sin embargo no tan bueno como me gustaría ser."
Un perdedor dice: "Yo no soy tan malo como tantos otros."
6. Un vencedor escucha, comprende y responde.
Un perdedor solo espera una oportunidad para hablar.
7. Un vencedor respeta aquellos que son superiores a él y trata de aprender algo con ellos.
Un perdedor resiste aquellos que son superiores a él y trata de encontrar sus defectos.
8. Un vencedor se siente responsable por algo más que solo su trabajo.
Un perdedor no colabora y siempre dice: "Yo solo hago mi trabajo."
9. Un vencedor dice: "Debe haber una mejor forma de hacerlo ."
Un perdedor dice: "Esta es la forma que siempre lo hicimos."
10. Un vencedor comparte este mensaje con los amigos...
Un perdedor lo guarda para sí mismo porque no tiene tiempo...
Fugacidad
Vivir, sintiendo que la vida es breve, y que hay que amar,
porque el amor es gozo. Vivir en los pronombres, como dijo el poeta;
de persona a persona, como dice el eslogan.
Y hay que vivir. Sin pensar vanamente en lo que fue, lo que pudo haber sido, lo que será. Tan sólo dominamos el instante, que ya es ayer.
Y hay que vivir. Poniendo en un segundo el alma eterna.
Lo fugaz es tan bello que deslumbra; tan bello, que no sabes definirlo;
tan bello, que desgarra.
Y hay que vivir. Sin grandes aspavientos, sin apegos, sin demasiados miedos, sin certezas, sin pantallas que oculten lo que somos.
Difícil ocultar que somos polvo, tal vez enamorado, pero polvo.
Vivir. Con los brazos abiertos, para abrazar.
Con las puertas abiertas, para acoger. Con las sandalias puestas, para partir.
Vivir y caminar. Vivir y ser. Vivir y amar. Vivir y compartir.
porque el amor es gozo. Vivir en los pronombres, como dijo el poeta;
de persona a persona, como dice el eslogan.
Y hay que vivir. Sin pensar vanamente en lo que fue, lo que pudo haber sido, lo que será. Tan sólo dominamos el instante, que ya es ayer.
Y hay que vivir. Poniendo en un segundo el alma eterna.
Lo fugaz es tan bello que deslumbra; tan bello, que no sabes definirlo;
tan bello, que desgarra.
Y hay que vivir. Sin grandes aspavientos, sin apegos, sin demasiados miedos, sin certezas, sin pantallas que oculten lo que somos.
Difícil ocultar que somos polvo, tal vez enamorado, pero polvo.
Vivir. Con los brazos abiertos, para abrazar.
Con las puertas abiertas, para acoger. Con las sandalias puestas, para partir.
Vivir y caminar. Vivir y ser. Vivir y amar. Vivir y compartir.
Oremos por la Paz
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¿Qué es el éxito?
No se debe a los títulos que tienes, sean de nobleza o académicos, ni a la sangre heredada, o a la escuela donde estudiaste.
No se debe a las dimensiones de tu casa, o a cuántos carros caben en tu cochera, o si son último modelo.
No se trata de si eres jefe o subordinado, o si escalaste la siguiente posición en tu organización, o estás en la ignorada base de la misma.
No se trata de si eres miembro prominente de clubes sociales o si sales en las páginas de los periódicos.
No tiene que ver con el poder que ejerces, o si eres un buen administrador, si hablas bonito, si las luces te siguen cuando lo haces, o si eres religioso o no.
No es la tecnología que empleas, por brillante y avanzada que ésta sea.
No se debe a la ropa que usas, o si gozas de un tiempo compartido, si vas con regularidad a la frontera, o si después de tu nombre pones las siglas deslumbrantes que definen tu "status" para el espejo social.
No se trata de si eres emprendedor, hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo.
EL ÉXITO...
Se debe a cuánta gente te sonríe, y a cuánta gente amas y cuantos admiran tu sinceridad y la sencillez de tu espíritu.
Se trata de si te recuerdan cuando te vas.
Se refiere a cuánta gente ayudas, a cuánta gente evitas dañar y si guardas o no rencor en tu corazón.
Se trata de si en tus triunfos incluiste siempre tus sueños, de si no fincaste tu éxito en la desdicha ajena y de si tus logros no hieren a tus semejantes.
Es acerca de tu inclusión con los otros, no de tu control sobre los demás, de tu apertura hacia todos los demás y no de tu simulación para con ellos.
Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si amaste la naturaleza y a los niños y te ocupaste por los ancianos.
Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu escuchar y tu valor sobre la conducta ajena.
No es acerca de cuántos te siguen, sino de cuántos realmente te aman.
No es acerca de transmitir todo, sino cuántos te creen, de si eres feliz o finges estarlo.
Se trata del equilibrio, de la justicia, del bien ser, que conduce al bien tener y al bien estar.
Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de ser más, no de tener más.
Amar a nuestro pueblo
Es que... ¿tenemos otro mandamiento?
No, porque está dentro
de los mandamientos de un creyente,
porque Jesús amó a su pueblo
aunque su pueblo le despreció y le condenó.
Amar a nuestro pueblo
es mucho más que hacerle poesías,
dedicarle versos o hacerle homenajes;
para amar a nuestro pueblo
primeramente hay que entenderlo,
hay que saber qué le pasa,
por qué sufre, por qué está oprimido.
Para amar a un pueblo
hay que conocerle, saber cómo es,
cuáles son sus bellezas y sus problemas,
y quizá muchos de nosotros
que hemos nacido aquí
o que vivimos aquí,
no conocemos a este pueblo
o lo conocemos “tan por encima”
que... en realidad... no sabemos casi nada.
Señor,
ayúdanos a tomar conciencia
de lo que pasa en este pueblo,
danos esa capacidad de ser humildes
para entender la “culpa que tenemos”
y danos un amor tan valiente como el tuyo
para amar todo lo bueno y bello
que hay en nuestro pueblo
y para tratar de corregir y superar
lo que no tenga que ver con nuestra fe.
No, porque está dentro
de los mandamientos de un creyente,
porque Jesús amó a su pueblo
aunque su pueblo le despreció y le condenó.
Amar a nuestro pueblo
es mucho más que hacerle poesías,
dedicarle versos o hacerle homenajes;
para amar a nuestro pueblo
primeramente hay que entenderlo,
hay que saber qué le pasa,
por qué sufre, por qué está oprimido.
Para amar a un pueblo
hay que conocerle, saber cómo es,
cuáles son sus bellezas y sus problemas,
y quizá muchos de nosotros
que hemos nacido aquí
o que vivimos aquí,
no conocemos a este pueblo
o lo conocemos “tan por encima”
que... en realidad... no sabemos casi nada.
Señor,
ayúdanos a tomar conciencia
de lo que pasa en este pueblo,
danos esa capacidad de ser humildes
para entender la “culpa que tenemos”
y danos un amor tan valiente como el tuyo
para amar todo lo bueno y bello
que hay en nuestro pueblo
y para tratar de corregir y superar
lo que no tenga que ver con nuestra fe.
II Domingo del TO, Ciclo A
JUAN 1, 29-34
Al día
siguiente, vio a Jesús que llegaba hacia él, y dijo: - Mirad el Cordero de
Dios, el que va a quitar el pecado del mundo. Éste es de quien yo dije: «Detrás
de mí llega un varón que estaba ya presente antes que yo, porque existía
primero que yo». Yo no sabía quién era;
a pesar de eso, si yo he venido a bautizar con agua es para que se manifieste a
Israel.
Y Juan dio
este testimonio: - He contemplado al Espíritu bajar como paloma desde el cielo
y quedarse sobre él. Tampoco yo sabía quién era; fue el que me mandó a bautizar
con agua quien me dijo: «Aquel sobre quien veas que el Espíritu baja y se
queda, ése es el que va a bautizar con Espíritu Santo». Pues yo en persona lo he visto y dejo
testimonio de que éste es el Hijo de Dios.
CON EL FUEGO DEL ESPÍRITU
Las primeras comunidades
cristianas se preocuparon de diferenciar bien el bautismo de Juan, que sumergía
a las gentes en las aguas del Jordán, y el bautismo de Jesús, que comunicaba su
Espíritu para limpiar, renovar y transformar el corazón de sus seguidores. Sin
ese Espíritu de Jesús, la Iglesia se apaga y se extingue.
Solo el Espíritu de Jesús puede
poner más verdad en el cristianismo actual. Solo su Espíritu nos puede conducir
a recuperar nuestra verdadera identidad, abandonando caminos que nos desvían
una y otra vez del Evangelio. Solo ese Espíritu nos puede dar luz y fuerza para
emprender la renovación que necesita hoy la Iglesia.
El papa Francisco sabe muy bien
que el mayor obstáculo para poner en marcha una nueva etapa evangelizadora es
la mediocridad espiritual. Lo dice de manera rotunda. Desea alentar con todas
sus fuerzas una etapa «más ardiente, alegre, generosa, audaz, llena de amor
hasta el fin, y de vida contagiosa». Pero todo será insuficiente «si no arde en
los corazones el fuego del Espíritu».
Por eso busca para la Iglesia de
hoy «evangelizadores con Espíritu» que se abran sin miedo a su acción y
encuentren en ese Espíritu Santo de Jesús «la fuerza para anunciar la verdad
del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a
contracorriente».
Según el papa, la renovación que
quiere impulsar en el cristianismo actual no es posible «cuando la falta de una
espiritualidad profunda se traduce en pesimismo, fatalismo y desconfianza», o
cuando nos lleva a pensar que «nada puede cambiar» y, por tanto, que «es inútil
esforzarse», o cuando bajamos los brazos definitivamente, «dominados por un
descontento crónico o por una acedia que seca el alma».
Francisco nos advierte que «a
veces perdemos el entusiasmo al olvidar que el Evangelio responde a las
necesidades más profundas de las personas». Sin embargo no es así. El papa
expresa con fuerza su convicción: «No es lo mismo haber conocido a Jesús que no
conocerlo, no es lo mismo caminar con él que caminar a tientas, no es lo mismo
poder escucharlo que ignorar su Palabra [...] no es lo mismo tratar de
construir el mundo con su Evangelio que hacerlo solo con la propia razón».
Todo esto hemos de descubrirlo
por experiencia personal de Jesús. De lo contrario, dice el papa, a quien no lo
descubre, «pronto le falta fuerza y pasión; y una persona que no está
convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie». ¿No estará
aquí uno de los principales obstáculos para impulsar la renovación querida por
el papa Francisco?
José
Antonio Pagola
Siente la Paz
|
Algo te espera
Cierra los ojos por algunos minutos y deja tus pensamientos volar
por sitios de amor. No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra, ni tener ya resueltos todos nuestros problemas, pero podemos a cada minuto mirar con ojos del amor a cada cosa.
Si pensamos que todo es pasajero, miraremos con cariño lo negativo que te encamina a la elevación y perfección, y luego observaremos con felicidad el cambio del mal en bien, de tristezas en alegrías.
Lo que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron
llorar ayer.
Nuestras faltas de hoy también son las alegrías de mañana.
Las personas se van, los problemas se solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente... no te quedes en el medio del camino porque allá... ¡ALGO TE ESPERA!
Mirar el lado positivo
Si te acostumbras a ver siempre el lado positivo de las cosas:
En las dificultades, te superarás con más facilidad; en los desaciertos, te sobrepondrás con voluntad; en las dudas, sabrás discernir con mayor seguridad; en los problemas, la solución te resultará más fácil; en los momentos de soledad, el pesimismo no te doblegará; en la enfermedad, sabrás luchar con fe; ante el desprecio, tu ánimo no decaerá;
en horas difíciles, una luz interior te guiará;
y, por sobre todas las cosas, un bello mañana empieza ya hoy a ser realidad.
Cantemos al Dios de la vida
Tú haces brotar las fuentes en los montes,
el agua del torrente
que desciende hasta el valle,
en la que abrevan los rebaños
y a cuya orilla hace su nido el pájaro.
Tú haces crecer la hierba para el ganado
y las plantas que el hombre cultiva
para sacar su pan de la tierra
y el vino que alegra su corazón
y hace que brille su rostro.
Cuando llega la noche, las fieras se mueven
y salen en busca de su alimento.
Cuando llega el día, se ocultan,
y el hombre sale a trabajar
hasta el atardecer, en que acaba su faena.
¡Qué hermoso es el inmenso mar,
con los infinitos peces que en él se mueven
y los enormes monstruos marinos!
Sobre sus aguas navegan los barcos.
Quiero cantarle al Señor.
¡Que mi canto le agrade!
El Señor es mi contento.
el agua del torrente
que desciende hasta el valle,
en la que abrevan los rebaños
y a cuya orilla hace su nido el pájaro.
Tú haces crecer la hierba para el ganado
y las plantas que el hombre cultiva
para sacar su pan de la tierra
y el vino que alegra su corazón
y hace que brille su rostro.
Cuando llega la noche, las fieras se mueven
y salen en busca de su alimento.
Cuando llega el día, se ocultan,
y el hombre sale a trabajar
hasta el atardecer, en que acaba su faena.
¡Qué hermoso es el inmenso mar,
con los infinitos peces que en él se mueven
y los enormes monstruos marinos!
Sobre sus aguas navegan los barcos.
Quiero cantarle al Señor.
¡Que mi canto le agrade!
El Señor es mi contento.
Preciosa canción para el Día de la Paz (Jesús Mondejar)
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Sólo pido paz”
(Letra y Música: Jesús Mondéjar)
Se hace la noche, otra vez.
Llega la oscuridad donde yo empiezo a ver,
en sueños, que llega el fin,
de las injusticias que me hacen sufrir.
Sabré que no estoy sola,
aunque fuera suenen bombas,
si me ayudas a cantar
por amor y por la paz.
Di Paz, yo sólo pido paz.
Hagamos que este mundo sea uno,
un hogar más seguro.
Y haz, que nazca una ilusión,
que apague el fuego en las trincheras.
Y diga adiós a las guerras.
Pongo de nuevo atención
y el estruendo parece hacerse canción.
Oigo a la gente gritar
y no es por la guerra, ¡ha llegado la paz!
Corramos por las calles,
sin huir ahora de nadie.
Porque la palabra amor,
nace hoy en tu interior.
Di Paz, yo sólo pido paz.
Hagamos que este mundo sea uno,
un hogar más seguro.
Y haz, que nazca una ilusión,
que apague el fuego en las trincheras.
Y diga adiós a las guerras.
Sólo pido paz”
(Letra y Música: Jesús Mondéjar)
Se hace la noche, otra vez.
Llega la oscuridad donde yo empiezo a ver,
en sueños, que llega el fin,
de las injusticias que me hacen sufrir.
Sabré que no estoy sola,
aunque fuera suenen bombas,
si me ayudas a cantar
por amor y por la paz.
Di Paz, yo sólo pido paz.
Hagamos que este mundo sea uno,
un hogar más seguro.
Y haz, que nazca una ilusión,
que apague el fuego en las trincheras.
Y diga adiós a las guerras.
Pongo de nuevo atención
y el estruendo parece hacerse canción.
Oigo a la gente gritar
y no es por la guerra, ¡ha llegado la paz!
Corramos por las calles,
sin huir ahora de nadie.
Porque la palabra amor,
nace hoy en tu interior.
Di Paz, yo sólo pido paz.
Hagamos que este mundo sea uno,
un hogar más seguro.
Y haz, que nazca una ilusión,
que apague el fuego en las trincheras.
Y diga adiós a las guerras.
Oración por la Justicia y la Paz
Señor, tú dijiste que cuantos trabajan por la paz serían llamados hijos e hijas de Dios;
Concédenos entregarnos sin descanso a instaurar en el mundo la única justicia que puede garantizar a los hombres y mujeres la verdadera paz.
Señor, que con tu amor paternal gobiernas el mundo, te rogamos que todos los hombres a quienes diste un idéntico origen, constituyan una sola familia en la paz y vivan siempre unidos por el amor fraterno.
Señor, creador del mundo, bajo cuyo gobierno se desarrolla la marcha de la historia; atiende nuestras súplicas y concede la paz a nuestros tiempos difíciles.
Señor de la Paz, tú eres la misma justicia: por eso el hombre violento no te comprende ni el corazón cruel te acepta; haz que los buenos perseveren en el bien y los que están enfrentados recuperen la paz con el olvido del odio…Amén
Soñamos con la paz
Somos los niños y jóvenes que integrarán la sociedad del siglo XXI y soñamos con un planeta en armonía entre las gentes y paz entre los pueblos.
Soñamos que llegará el día en que las fronteras marcarán sólo los antiguos reinos en los que se gestó una lengua y una cultura, pero no serán ya más los filtros con que unos hombres excluyamos de nuestro lado a otros hermanos nuestros.
Soñamos con el día en que los recursos de la tierra permitan a cada pueblo su propio desarrollo, cesen las explotaciones de los más fuertes sobre los más débiles y el desarrollo y la cultura sean los fundamentos de la vida de las naciones en paz.
Soñamos con que llega ya el día en que, superados los extremismos sexistas, hombres y mujeres por fin hemos madurado en tolerancia y nos miramos con ojos de total respeto y buena acogida.
Soñamos con el día en que nuestras valoraciones no tendrán en cuenta el sexo ni las razas sobre la tierra, porque la máxima importancia consistirá en ser persona humana.
Soñamos con el día en que los corazones de todos nosotros hayan superado los recelos, las envidias y las desconfianzas y en los patios de nuestras escuelas no se conozcan nunca más las peleas ni las amenazas.
Soñamos con el día en que todos los hogares sean el espacio donde los adultos cada día recobran la bondad interior y la ternura y nosotros los pequeños desarrollamos unos ojos limpios y un corazón fuerte.
Soñamos con el día en que sea necesario borrar del diccionario palabras como terrorismo, violación, narcotráfico, esclavitud... porque, después de haber caído en desuso, carecen ya de significado.
Soñamos que llegará un hermoso día en el que las montañas y los bosques, los mares y los peces, el aire, las plantas, los animales y el hombre serán pureza y armonía natural.
SOÑAMOS CON ESTE HERMOSO DÍA PORQUE LO QUEREMOS,
PORQUE EL INSTINTO DE VIDA NOS DICE QUE LO NECESITAMOS,
PORQUE DE NOSOTROS DEPENDE Y CADA DÍA SOMOS MÁS Y MÁS LOS QUE NOS
ESTAMOS CONVENCIENDO.
QUE LLEGUE PRONTO EL DÍA EN QUE TODOS,
AL LEVANTAR LA VISTA, VEAMOS UN MUNDO NUEVO DONDE PONGA ¡SOLIDARIDAD Y LIBERTAD!
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