Mayo, mes de María


Quisiera ser tan alta como la luna

Quisiera ser tan alta como la luna...
Quisiera asomarme a las alturas y, descubrir desde allí, la distancia que separa el espacio y el tiempo.
Quisiera expandir mi mirada hacia aquellos que se creen más altos que yo, más listos que yo, más capaces que yo y... mirarles desde la misma distancia, frente a frente, ofreciéndoles aquello que soy.
Quisiera observar desde lo alto con una perspectiva diferente la vida y sus acontecimientos. Cuando estás demasiado cerca de las cosas apenas tienes capacidad para contemplar los pros y los contras de las situaciones. Tomar distancia es importante para valorar con equidad todo lo que vives.
Quisiera sorprender al mundo mirando de una forma diferente el dolor, el sufrimiento, la quietud... y ofrecer dinamismo.
Quisiera acercarme un poco más a Dios para poder escucharle mejor, hablarle con más claridad, entenderle con más precisión, poner en sus manos lo que me preocupa y ofrecerle lo que soy.
Quisiera, quisiera... quisiera ser tan alta que tocara las nubes oscuras para poder mezclarlas con las nubes blancas y así dibujar en el cielo un bello cuadro de serenidad y paz.
Quisiera...

Encar

Ejemplo de María


Siempre que digo Madre


Siempre que digo madre, voy diciendo tu nombre;
siempre que pido ayuda, te estoy llamando a ti;
siempre que siento gozo es que en ti estoy pensando;
con tu nombre en los labios me acostumbro a dormir.

Siempre que digo MADRE es que digo María;
siempre que digo MADRE voy cantando tu amor.
Digo tu nombre y nombro a mi mejor amiga:
MARIA MADRE MIA Y MADRE DEL SEÑOR.

Siempre que yo te canto es mi canto esperanza;
siempre que yo te rezo es himno mi oración;
siempre que yo te hablo es mi voz alabanza,
y tu nombre yo llevo siempre en mi corazón.

Siempre que tengo dudas en ti encuentro certeza;
Siempre que tengo miedo eres tú mi valor;
siempre en mis desaliento eres tú mi confianza
y tu nombre yo invoco como ayuda y favor.
(J. Madurga)

María del Magníficat


María nuestra del Magníficat:
¡queremos cantar contigo!
Contigo proclamamos la grandeza del Señor,
que es el único grande,
y en Él nos alegramos contigo,
porque a pesar de todo, El nos salva.
Contigo cantamos, María, exultantes de gratuidad,
porque El se fija en los insignificantes;
porque su poder se derrama sobre nosotras
en forma de amor,
porque El es siempre fiel,
igual en nuestras diversidades.
María de Nazaret, cantadora del Magníficat
quédate con nosotras, María,
con la humildad de tu fe, capaz de acoger la Gracia;
quédate don nosotras,
con el Espíritu que fecundaba la carne y el corazón;
quédate con nosotras,
con el Verbo que iba creciendo en ti,
humano y Salvador
Hijo de Dios e hijo tuyo,
nuestro Hermano, Jesús.

Oportunidades perdidas de vivir

Cada amanecer tenemos una oportunidad de vivir aquello que el día nos presenta.
Nos levantamos con propósitos concretos para hacer y desarrollar.
Hay muchas ocasiones en que, al llegar la noche, comprobamos que no hemos hecho la mitad de lo que queríamos.
Cuando pasamos las diapositivas de nuestro día, al tocar de nuevo la almohada, nos damos cuenta de las oportunidades que hemos desperdiciado de vivir, de ser felices, de darnos desde lo que somos, de escuchar, de decir la palabra apropiada en el momento adecuado.
Eso es la vida... un ir y venir, un levantarnos y acostarnos y... siempre... siempre... una oportunidad de hacer las cosas mejor que ayer, crecer, sonreír al que está junto a los otros, preocuparnos por los que más lo necesitan, ayudar al que nos solicita y olvidar lo que nos ha hecho daño.
Si vivimos desde ahí, esas diapositivas de nuestra vida no pasarán en vano, tendrán un sentido y razón de ser y... descubriremos en cada una de las imágenes esas preciosas oportunidades que Dios nos ofrece cada día de ser nosotros mismos y darnos desde nuestra libertad interior.

Encar

Como tú, María

¡QUIERO SER COMO TÚ, MARIA!
Alegre, para que los que viven junto a mí sean más felices
Prudente, para que  mis palabras no causen heridas
Orante, para escuchar la voz del Señor
Sencillo, para no dejarme engañar por el escaparate de la sociedad
Valiente, para no acobardarme ante las dificultades
Con las manos abiertas, para dar aquello que otros necesiten
Afable, para tratar a los demás con respeto y cariño
Limpio, para no juzgar por las apariencias
Con esperanza, para huir del pesimismo
Oyente, para conducirme por la Palabra de Dios
Te ofrezco, María, mi DEBILIDAD
Que Tú la transformes en algo agradable a Dios

Confianza plena

La confianza es un estado de bienestar con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.
Cuando confiamos de verdad y desde dentro podemos enfrentar cualquier situación de la vida porque esa confianza se transforma en fuerza invencible y renovadora que asienta nuestra vida en lo verdaderamente importante.
Dejarnos caer en manos amigas con la certeza de que nos agarrarán es apostar por la seguridad, por afrontar los riesgos, por compartir subidas y bajadas.
Cuando somos conscientes de que el valor de la vida es creer en aquello que somos y realizarnos en lo que anhelamos es cuando Dios se hace presente de múltiples maneras.
A veces Dios se disfraza de niño pequeño que nos saluda sonriente al cruzarse con nosotros, otras veces se disfraza de compañero de camino, de transeunte desconocido, de padre, madre, hermano, amigo... todos esos disfraces de Dios son los que nos sostienen de verdad, sobre todo, en la adversidad.

Encar
www.reflejosdeluz.net


Encuentra la Paz

Encuentra la Paz en la mano que te tiende un amigo, en la mano que te acoge y te da calor, en la mano que te protege, el la mano que te cura, en la mano que agita tu mano, en la mano que en ocasiones tiembla, en la mano que te saluda, en la mano que te alimenta, en la mano que escribe canciones, en la mano que te agradece, en la mano que te acaricia y abraza, en la mano que brinda por el amor,... 
Esas son las manos que te ayudan a encontrar la Paz. Cuida y conserva esas manos para que te acompañen en tú búsqueda. No les des la espalda y el camino será más fácil. 

E. Choya

Madre del Buen Consejo, dirige tu mirada sobre nosotros


Madre del Buen Consejo, dirige tu mirada sobre nosotros. Somos  la familia reunida en nombre de Jesús y a Él queremos seguir tras las huellas de San Agustín. Deseamos imitarte y amarte. Guárdanos Tú y de Ti aprenderemos a tratar frecuente y profundamente con Jesús, Señor absoluto de nuestra existencia. Él será nuestro tesoro, el que mostremos con gozo a la humanidad entera.

Para todo esto te necesitamos a ti. Tú serás el centro y la luz de nuestra casa, como lo fuiste en aquella primera comunidad de Jerusalén, que se reunió en nombre de tu Hijo y que tuvo el gozo de ser presidida por Ti.

Ven con nosotros. Guíanos Tú, Madre del buen Consejo y acompáñanos en la búsqueda de aquello que tu Hijo ha pensado para cada una de nosotras. Preséntanos Tú a Jesús y ayúdanos a cumplir su voluntad; enséñanos a escucharle en nuestro interior, a buscarle en común y a servirle fielmente en el Instituto de “Agustinas Misioneras”.

Quédate en medio de nosotros, como te quedaste orientando los pasos de los primeros discípulos. Sé la inspiradora de nuestros pensamientos, la guía de nuestros pasos, la fortaleza de nuestro corazón, la maestra de nuestra disponibilidad y la madre y consejera siempre en nuestra perseverancia. Amén.

Oración a Ntra. Sra. del Buen Consejo


Virgen Inmaculada, Madre de Dios y nuestra, el Señor hizo de ti una consejera admirable. En las Bodas de Caná dejaste tu consejo: “haced lo que Él os diga”.
En el día de Pentecostés cuando la Iglesia nacía bajo el impulso del Espíritu Santo, tu presencia se hizo sentir entre los apóstoles.
También yo, Madre, suplico tu consejo para mi vida y caminar cristiano. Quiero sentir tu presencia orientándome en mis decisiones, en mis pensamientos y actitudes, para que estén siempre de acuerdo con la voluntad del Padre.
Toma mis manos, Madre querida y orienta mi corazón y todos mis pasos en dirección a tu Hijo, el único camino que conduce al paraíso, donde un día deseo estar contigo sumergida para siempre en Dios.
María, Madre del Buen Consejo, ruega por nosotras. Amén.

Las fotografías de nuestra historia


Las fotografías de la vida son aquellos momentos que quedan en nuestra memoria haciendo que recordemos con nitidez determinadas historias de nuestro pasado.

Muchas de las fotografías de nuestro álbum nos hacen revivir aspectos alegres, tristes, emotivos...

Esas fotografías no somos nosotros, pero forman parte de nosotros.

Es importante caer en la cuenta que cada una de esas escenas dejaron con su paso una lección, un aprendizaje que nos ha ido configurando para ser  hoy lo que somos.

En el presente seguimos completando ese álbum de la vida y en él vamos colocando cada minuto, cada día... 

Las fotos con luces y colores alegres nos impulsan a avanzar, a vivir a tope, a darnos desde lo que somos.

Las fotos con tonos grises y oscuros nos recuerdan que tenemos un camino por recorrer, unas pinceladas que dar de edición digital que ayuden para que esas fotos tristes se conviertan, con nuestra acción, en momentos importantes de los que podamos extraer grandes lecciones.

Encar
www.reflejosdeluz.net

El Don del Consejo


María, Madre del Buen Consejo, Buen Consejo que es Jesús, su Hijo. 
María en sus actitudes siempre nos remite a Cristo: “Haced todo lo que Él os diga” pues le reconoce como CONSEJERO ADMIRABLE que viene del Padre. Así, María es también para nosotras Madre y Consejera y sobre todo ejemplo de discípula fiel de Jesús. 
La invocamos especialmente en este día  y pedimos su intercesión para que podamos también ejercer el don de consejo con sabiduría, discernimiento y prudencia.
Aconsejar con los labios: proclamando las verdades de nuestra fe, anunciando la Buena nueva de Jesús.
Aconsejar con los ojos: así como Jesús que con su mirar envolvió y acogió a la mujer pecadora.
Aconsejar con las manos: apoyando a los caídos víctimas de la falta de humanidad. 
Aconsejar con los pies: yendo al encuentro, haciendo camino; como Jesús que iba de ciudad en ciudad, de aldea en aldea...
Aconsejar con el propio testimonio de vida, así como Jesús, así como María, como los apóstoles, los profetas, los santos, nuestras madres fundadoras y tantos hombres y mujeres de nuestros días.
Aconsejar, aconsejar, aconsejar !!!

Madre nuestra


Mi madre y mis hermanos son aquellos
que se dejan atrapar por mi Palabra,
los que la escuchan sin querer acomodarla
los que la viven con el amor primero.
Son aquellos que todo lo han dejado
y caminan en libertad por mi camino,
los que ponen en mis manos su destino
y me siguen aunque esté crucificado.

Son aquellos que no se escandalizan
cuando propongo con franqueza mi doctrina
porque viven la verdad que la ilumina
y en el fuego de mi Palabra se bautizan.
Son aquellos que muestran con sus obras
la confianza y la fe con la que viven
los discípulos que el Espíritu me piden
y viven en su soplo que enamora.

 Son aquellos de la fiesta anticipada,
del Reino prometido ya presente,
los que se van transfigurando lentamente
porque viven una vida iluminada.

 Mi madre y mis hermanos son aquellos
que se entregan al Amor sin condiciones
que del Espíritu siguen sus mociones
y al Padre adoran con culto verdadero.

Los que renuevan en el agua del Bautismo
la vida que renace a vida nueva,
aquellos que en la lucha no se entregan
porque viven su fe con heroísmo.
Los que viven la vida en la esperanza
de que se cumplan las cosas prometidas,
los que reciben la gracias concedidas
como anticipo de la gloria en alabanza.

El mejor corredor

El mejor corredor no es la persona incansable que no se resiente por nada,
no es aquel que tarda menos tiempo en llegar.
No es aquel que olvida a sus compañeros de carrera,
tampoco es el más robusto y fuerte físicamente.

El mejor corredor es aquel que sencillamente... corre,
con lo que puede, con lo que tiene y es;
aquel que tiene un objetivo concreto de llegada.
Aquel para quien la meta se hace motivo de sus sueños e ideales.

El mejor corredor no es el que no se cansa
ni el que llega el primero. Sino el que sencillamente... corre.

Tú eres el mejor corredor de tu propia vida,
tú el que sueñas con esa meta cargada de ilusiones y generosidad.
Eres fuerte, valiente, tenaz y constante y... llegarás a la meta.

Recuerda que no vas solo en la carrera,
que otros como tú tenemos sueños e ideales que compartir contigo.
Que a pesar de nuestras fuerzas físicas-psíquicas...
por encima de ellas se encuentra Aquel que todo lo puede.
Y aquel que todo lo puede... corre a nuestro lado.

Corre, no te ancles, si no puedes ir deprisa... ve despacio, a tu ritmo.
Nadie te pide que llegues a la meta ahora mismo,
ni en unas condiciones concretas.

Tú quieres y yo quiero que corras, sencillamente... correr.

No vas solo, muchos corremos a tu lado,
refresca tu sed con el alivio y consuelo de Dios.
Descansa cuando sientas que tienes menos fuerzas pero...
... no dejes de correr.
 
Encar

Jesús, camino hacia Dios


-En la televisión nos acostumbramos a presenciar escenas tremendas de sufrimientos, de catástrofes sin inmutarnos ¡podemos llegar a hacernos insensibles! Jesús murió en la cruz: era un suplicio terrible, al que se sumaban las burlas de unos, la indiferencia de otros. ¡Pero una palabra de odio en su boca! Relee el texto y observa lo que hacen y dicen los personajes.
Seguir a Jesús nos lleva a elegir: ¿somos de los que hacemos sufrir a otros por nuestros gestos y palabras, nuestras burlas, nuestra grosería, nuestro egoísmo, nuestra cobardía?
¿Qué camino nos invita a seguir Jesús? 

Jesús, camino hacia Dios,
Jesús, camino de los hombres,
¿tu viaje se detendrá ante la cruz?
Jesús crucificado, desde la cruz,
perdonas a quienes
te traicionan y humillan.
Por este Amor total
transformas el sufrimiento
en victoria de la VIDA.
Al morir en la cruz,
lo renuevas todo.
Jesús, ¡Tú nos abres un camino nuevo!
Jesús, ¡Tú eres el nuevo camino!
Tú eres el Amor que salva,
el Amor que hace nacer,
el Amor que da la vida eterna.
Desde la cruz el Amor enciende la VIDA.
Tú eres el camino abierto para siempre…

Desde la cruz Dios nos da lo más grande

Ha quedado atrás el bullicio y el griterío de Domingo de Ramos. ¡Hosanna al Hijo de David!
Contemplamos al fondo la mesa que albergó el Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección
Aún sienten el escalofrío de la traición y del beso del mal amigo, los olivos que fueron testigos de sueños, violencia y entregas mal pagadas.
Todavía se mantiene el ceño, de un Pedro asombrado por un Jesús excesivamente arrodillado.
Y ¿ahora? Ahora habla el silencio. Es la hora de la cruz. La cruz pregona el amor. Y, en la cruz, se desangra el Señor. En el horizonte ya no brillan las estrellas. Hasta el sol se resiste a iluminar: hoy, sobre la cruz, se alza el REY DE REYES. Ha subido por amor, por nuestro amor. 
¿Qué podemos hacer, Señor? Pregunta el hombre desde el llano. Miradme. Contempladme. Es el amor de Dios que, una y otra vez, se desparrama a favor de toda la humanidad. 
¿Qué podemos hacer, Señor? Pregunta el temeroso. El que huye del escándalo de la cruz. ¡Os lo advertí! Seguirme implica abrazar el madero, cargar con la cruz. Decir sí a Dios en todo momento. Incluso en los momentos en los que la fidelidad o la fe llevan al dolor.
¿Qué podemos hacer, Señor? Si yo he compartido con vosotros vuestra condición humana. ¡Compartid con Dios su condición divina! ¡No os alejéis de El! Para eso he venido. Por ello sufro y mi cuerpo se desangra: para traeros vida y en abundancia. La vida de Dios.
En Viernes Santo habla el silencio. Pocas palabras jamás dijeron y expresaron tanto. La confianza en el Padre puede más que la soledad o la duda. 
La cruz, en el Gólgota, puede sonar a fracaso aparente. Representa  todos aquellos esfuerzos que, desde distintos vértices, se realizan en nombre del Señor. Pero al final, sólo al final, se verá –veremos- el fruto de nuestras entregas; de nuestras oraciones; de nuestros silencios. Al final, sólo al final, comprenderemos el valor de tanta sangra derramada. De la fe que tributamos en vida a Dios. De la fidelidad de todos y cada uno de nosotros al Padre.
Porque, desde la cruz, habla el silencio….dejemos las palabras y acudamos al corazón para contemplar en él la grandeza de todos estos misterios.
Porque, desde la cruz, habla el amor….hablemos menos, y amemos más
Porque, desde la cruz, se nos da una Madre….que Ella nos ayude a ser fieles testigos de Cristo
Porque, desde la cruz, se nos perdona…que no desaprovechemos la oportunidad de acogernos a ese perdón
Porque, desde la cruz, se nos promete un Paraíso….que no pongamos nuestros ojos exclusivamente en el mundo
Porque, desde la cruz, el HOMBRE se desangra….que no permitamos más injusticias ni violencia
Porque, desde la cruz, Dios nos da lo más grande….que nada se interponga entre nosotros y Jesús

El cirio Pascual


Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. La palabra "cirio" viene del latín "cereus", de cera. El producto de las abejas. El cirio más importante es el que se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de cristo – Luz, y que se sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.

El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos. Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.

En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: "Luz de cristo. Demos gracias a Dios", mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.

Además del simbolismo de la luz, el Cirio Pascual tiene también el de la ofrenda, como cera que se gesta en honor de Dios, esparciendo su Luz: "acepta, Padre Santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios... Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, para destruir la oscuridad de esta noche".

El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el bautisterio. El Cirio Pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.

Una vela por los refugiados